La Soledad
Entre las sombras y la luz de un nuevo día soñaba que estaba entre sus brazos. Que le caldeaba el alma su aliento, pero la terrible soledad le devolvía a su acuciante realidad.
Buscaba reír o llorar…
O quizá algo tangible que le hiciera pensar que existía que podía amar o sufrir e incluso morir, pero su sencillez de pensamientos le había condenado a la nada.
Otra noche que se consumía dando paso a otro trozo de vida, sin que nada entrara dentro de su destino, sin que nada o nadie rompiera su soledad.
Ella todavía no tenía nombre en la historia de este hombre.
Mientras soñaba la pintaba como pensaba que era la vida real.
Trágicamente vacía.
Había perdido las ganas de jugar incluso con sus deseos. Se olvidaba que ella se llamaba felicidad y que solo la encontraría si hablaba con ella.
Así que decidió que aquella noche volvería a verla entre sus sombras. Se sintió arropado entre sus brazos y vivió su primer despertar. Esta vez sería para buscarla y pedirla que no le dejará solo.
Por fin era capaz de amar o sufrir. Ahora había encontrado algo que le hacía vibrar que le hacía andar, para ya no necesitar soñar con la felicidad.
Ahora sabía que también el tenía algo dentro además de su soledad.
Entre las sombras y la luz de un nuevo día soñaba que estaba entre sus brazos. Que le caldeaba el alma su aliento, pero la terrible soledad le devolvía a su acuciante realidad.
Buscaba reír o llorar…
O quizá algo tangible que le hiciera pensar que existía que podía amar o sufrir e incluso morir, pero su sencillez de pensamientos le había condenado a la nada.
Otra noche que se consumía dando paso a otro trozo de vida, sin que nada entrara dentro de su destino, sin que nada o nadie rompiera su soledad.
Ella todavía no tenía nombre en la historia de este hombre.
Mientras soñaba la pintaba como pensaba que era la vida real.
Trágicamente vacía.
Había perdido las ganas de jugar incluso con sus deseos. Se olvidaba que ella se llamaba felicidad y que solo la encontraría si hablaba con ella.
Así que decidió que aquella noche volvería a verla entre sus sombras. Se sintió arropado entre sus brazos y vivió su primer despertar. Esta vez sería para buscarla y pedirla que no le dejará solo.
Por fin era capaz de amar o sufrir. Ahora había encontrado algo que le hacía vibrar que le hacía andar, para ya no necesitar soñar con la felicidad.
Ahora sabía que también el tenía algo dentro además de su soledad.