Vivimos una educación del siglo pasado
Hace unos días, Bill Gates publicó en su blog la visita que hizo a la secundaria Betsy Layne en Kentucky, expresando lo impresionado que estaba de cómo se hacen las clases en esa escuela. Ingresó a varias aulas y conversó con el profesor Ricky Thacker que buscaba formas distintas para atraer a sus estudiantes.
La organización que tienen los estudiantes, todos mirando de frente y teniendo como único enfoque al docente. Las imágenes no tendrían nada de peculiar si no fuera por un detalle: fueron tomadas con 100 años de diferencia.
¿Cuánto cambió la educación en estos 100 años?
Pues simple: la respuesta es en nada, o por lo menos en la mayoría de las universidades, institutos, escuelas y colegios, que incluso se auto denominan vanguardistas, modernos o del siglo 21.
La educación en el siglo XIX y XX era como vemos en la foto, todos sentados en filas sin otra opción que mirar al maestro y pensar que lo que él diga, era la verdad absoluta. De hecho muchos de nosotros cuando éramos estudiantes hemos vivido esta realidad, una educación con una sola dirección. Si hacemos un pequeño ejercicio, estoy seguro que no recuerdas con facilidad algunos nombres de tus compañeros de clase, precisamente por este tipo de organización. Algunos de tus compañeros estaban sentados 2 o 3 filas atrás o en la misma fila al otro extremo del aula.
La educación del siglo XXI es distinta, ya que hemos aprendido a debatir, defender nuestras ideas o incluso estar en contra de lo que el maestro nos dice. Y para poder expresarse con facilidad, esto se logra cuando miras a la persona con quien conversas o discutes. Este tipo de educación moderna, se basa en que el centro ya no es el profesor, sino los mismos estudiantes.
Compartiendo sus experiencias, dando a conocer sus inquietudes o simplemente escuchando las ideas de otros. Para lograr esta forma de comunicación, se debe tener espacios donde los estudiantes puedan estar juntos y, a la vez, verse entre ellos, en mesas grandes o pequeñas, en mesas en forma de círculo o de estrella, lo importante es tener la facilidad de verse.
Cuando eres maestro, te das cuenta cuando un estudiante entiende o no la clase, y ¿cómo sabemos eso? por la expresión o por la mirada. Esto mismo viven los estudiantes cuando están sentados frente a frente, dando pie al debate, exposición de ideas y participación a nivel individual o grupal. Donde el maestro ya no toma un papel predominante en la clase, sino más bien de guía o apoyo al debate, permitiendo explotar al máximo los conocimientos de los participantes. El maestro, en su papel de moderador, permite que los estudiantes puedan expresar sus ideas sin que ellas se salgan de contexto intentando llegar a un concepto sólido que ayude a los estudiantes a entender el tema.
Lo que nos cuenta Bill Gates , es que los maestros somos parte importante de esta modernidad, ya que dependerá de nosotros no sólo de cómo planificamos nuestras clases, sino de cómo aportamos a esta para que los estudiantes sean parte importante de la clase. No se trata de hacer un monólogo o una charla donde los estudiantes escuchen al maestro con algunas intervenciones ocasionales, se trata de que la clase se pueda desarrollar desde los mismo estudiantes y que sean ellos los que vayan aprendiendo en base a sus propias conclusiones.
En el campo de la informática, esto no es distante, los estudiantes son cada vez más hábiles e investigan antes de entrar a un curso, el internet da la libertad de adelantar temas y estar más involucrado. Algunos estudiantes cuentan con experiencia previa que enriquece la clase, estos estudiantes narran aspectos distintos a la experiencia del docente, permitiendo a sus compañeros seguir aprendiendo.
Dejemos de tener aulas y clases del siglo pasado, busquemos formas distintas donde los estudiantes puedan ser el centro y apostemos por una educación moderna.
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