Es un caso verdaderamente, poco y a su vez muy común en la vida cotidiana de una pareja formada por hermano, que a su vez se son “Infieles” entre sí mismos (o como comúnmente se dice: “ Su esposa le metía los cuernos a él”). Si usted es casado o posee alguna relación amorosa ¡ tenga cuidado de que a usted no le pase!.
La señora Nair Mustafá se casó con el señor Carlos Andrés Bachvafor en el año 1.999 (mil, nueve, noventa y nueve). A los pocos años decidieron tener un hijo y esa posibilidad se les cumplió. Por desgracia el señor Bachvarof no sabía nada por que se había ido de viaje de negocios por 9 (nueve) meses y volvió cuando ese hijo ya había nacido, fue varón y le puso (la señora de Bachvarof) el nombre de Juan Carlos Bachvarof. Cuando su padre volvió se enteró de lo sucedido; mejor dicho de que si bebé fue un varón y eso le disgustó muchísimo ya que el señor Carlos no quería tener como heredero a un hijo sinó que a una hija por que él pensaba que su hijo iba a ser un vago. Carlos decidió convencer a Nair para dar a su hijo en adopción, y esto lo logró amenazándola con un cuchillo. Lo adoptó una familia muy rica (al igual que ellos) que no podía tener hijos, con una condición: de que le dejaran el nombre y el apellido. Al saber eso la señora Nair se puso muy contenta; y también al saber que lo iba a poder ir a visitar cuando ella quiera o necesite.
Pasados 2 (dos) años volvieron a intentar; y esta vez el señor Bachvarof tuvo suerte por que era una nena. Le pusieron el nombre de MARIA GRACIA Bachvarof, ella iba creciendo con el amor de sus padres; cosa que no lo podía hacer Juan Carlos.
Cuando Maria tenía 14 (catorce) años se puso de novia con Juan Carlos Bachvarof (sin saber que ellos eran hermanos). Maria y Juan Carlos estaba en el colegio más caro de Santiago del Estero; el colegio se llamaba: “BIG BEN”.
A los pocos años se casaron, y vivieron juntos. Ellos no sabían que eran hermanos por que sus padres decidieron no avisarles nada.
Un día el señor Juan Carlos Bachvarof se dirigió al trabajo, como todos lo días, despidiendo a su esposa tranquilamente. Al llegar a él buscó a su socio y mejor amigo, el señor Müller, pero no lo encontró. Cuando le preguntó a su secretaria donde se encontraba él, ella le contestó que se encontraba enfermo y en cama.
El señor Bachvarof decide comprarle un presente (facturas) e ir personalmente al departamento de su mejor amigo a darle una buena noticia, como una sorpresa. Al llegar allí tocó el timbre, pero nadie lo atendió, entonces pensó en abrir la puerta con la copia que él tenía del juego de llaves.
Cuando al fin logró entrar encontró a su esposa en la cama con su amigo. Era tanta la indignación que sentía que no dudó en arrojar las facturas al piso y echar a su esposa de su casa.
Pocos días después el señor Müller desapareció. La señora Bachvarof contrató al detective Ferrari para investigar sobre el caso.
El detective comenzó a interrogar a todos los posibles sospechosos. Y estos fueron las pruebas que dejaron los testimonios:
El mayordomo, llamado Mafia, le dijo que el señor Müller había ido a ver a la señora varias veces, pero que él no estaba enterado de lo ocurrido. La mucama, Noelia, no quiso dar su testimonio por que no se quiso ver involucrada en el caso. El chofer, de apodo Chekel, dijo que muchas veces había llevado a la señora a encontrarse con el señor Müller en la plaza. Por último interrogó al último y principal sospechoso: el señor Bachvarof, y lo que dijo fue que él amaba mucho a su esposa y que nunca pensó que podía llegar a hacerle esto; también dijo que lamentaba lo que le había ocurrido al señor Müller, por que era un gran amigo. “Yo no tengo nada que ver con el accidente”, dijo el señor Bachvarof. Y aunque el detective no tenía suficiente confianza con el testimonio buscó pistas en otro lado.
Más tarde, sus asistentes le informaron que el cuerpo había sido encontrado en un callejón. Rápidamente lo llevaron a un laboratorio para estudiarlo y descubrir cual había sido la causa de su muerte. Los médicos especialistas en analizar cuerpos encontraron marcas de golpes, y lo tomaron como un caso de muerte por mutilación, pero por consecuencia no encontraron huellas que permitan determinar cual era el asesino. El detective estaba desconcertado, no sabía como explicarle a la señora Bachvarof que no encontró pistas suficientes.
Cuando Ferrari, se dirigió a su casa, analizó los detalles y posibles cosas que le podían haber escapado de las manos. Comenzando por que el señor Müller se encontraba solo en su departamento esa noche y los chicos, aparte de él; otra es que aparte de él el señor y la señora Bachvarof poseían un juego de llaves del departamento. Entonces, el único capáz del asesinato era el señor Bachvarof, y se dieron cuenta tras un detector de mentiras. Lo llevaron sin preguntar, directamente a la cárcel. Y allí lo sentenciaron a 21 (veintiún) años de prisión.
La señora Nair Mustafá se casó con el señor Carlos Andrés Bachvafor en el año 1.999 (mil, nueve, noventa y nueve). A los pocos años decidieron tener un hijo y esa posibilidad se les cumplió. Por desgracia el señor Bachvarof no sabía nada por que se había ido de viaje de negocios por 9 (nueve) meses y volvió cuando ese hijo ya había nacido, fue varón y le puso (la señora de Bachvarof) el nombre de Juan Carlos Bachvarof. Cuando su padre volvió se enteró de lo sucedido; mejor dicho de que si bebé fue un varón y eso le disgustó muchísimo ya que el señor Carlos no quería tener como heredero a un hijo sinó que a una hija por que él pensaba que su hijo iba a ser un vago. Carlos decidió convencer a Nair para dar a su hijo en adopción, y esto lo logró amenazándola con un cuchillo. Lo adoptó una familia muy rica (al igual que ellos) que no podía tener hijos, con una condición: de que le dejaran el nombre y el apellido. Al saber eso la señora Nair se puso muy contenta; y también al saber que lo iba a poder ir a visitar cuando ella quiera o necesite.
Pasados 2 (dos) años volvieron a intentar; y esta vez el señor Bachvarof tuvo suerte por que era una nena. Le pusieron el nombre de MARIA GRACIA Bachvarof, ella iba creciendo con el amor de sus padres; cosa que no lo podía hacer Juan Carlos.
Cuando Maria tenía 14 (catorce) años se puso de novia con Juan Carlos Bachvarof (sin saber que ellos eran hermanos). Maria y Juan Carlos estaba en el colegio más caro de Santiago del Estero; el colegio se llamaba: “BIG BEN”.
A los pocos años se casaron, y vivieron juntos. Ellos no sabían que eran hermanos por que sus padres decidieron no avisarles nada.
Un día el señor Juan Carlos Bachvarof se dirigió al trabajo, como todos lo días, despidiendo a su esposa tranquilamente. Al llegar a él buscó a su socio y mejor amigo, el señor Müller, pero no lo encontró. Cuando le preguntó a su secretaria donde se encontraba él, ella le contestó que se encontraba enfermo y en cama.
El señor Bachvarof decide comprarle un presente (facturas) e ir personalmente al departamento de su mejor amigo a darle una buena noticia, como una sorpresa. Al llegar allí tocó el timbre, pero nadie lo atendió, entonces pensó en abrir la puerta con la copia que él tenía del juego de llaves.
Cuando al fin logró entrar encontró a su esposa en la cama con su amigo. Era tanta la indignación que sentía que no dudó en arrojar las facturas al piso y echar a su esposa de su casa.
Pocos días después el señor Müller desapareció. La señora Bachvarof contrató al detective Ferrari para investigar sobre el caso.
El detective comenzó a interrogar a todos los posibles sospechosos. Y estos fueron las pruebas que dejaron los testimonios:
El mayordomo, llamado Mafia, le dijo que el señor Müller había ido a ver a la señora varias veces, pero que él no estaba enterado de lo ocurrido. La mucama, Noelia, no quiso dar su testimonio por que no se quiso ver involucrada en el caso. El chofer, de apodo Chekel, dijo que muchas veces había llevado a la señora a encontrarse con el señor Müller en la plaza. Por último interrogó al último y principal sospechoso: el señor Bachvarof, y lo que dijo fue que él amaba mucho a su esposa y que nunca pensó que podía llegar a hacerle esto; también dijo que lamentaba lo que le había ocurrido al señor Müller, por que era un gran amigo. “Yo no tengo nada que ver con el accidente”, dijo el señor Bachvarof. Y aunque el detective no tenía suficiente confianza con el testimonio buscó pistas en otro lado.
Más tarde, sus asistentes le informaron que el cuerpo había sido encontrado en un callejón. Rápidamente lo llevaron a un laboratorio para estudiarlo y descubrir cual había sido la causa de su muerte. Los médicos especialistas en analizar cuerpos encontraron marcas de golpes, y lo tomaron como un caso de muerte por mutilación, pero por consecuencia no encontraron huellas que permitan determinar cual era el asesino. El detective estaba desconcertado, no sabía como explicarle a la señora Bachvarof que no encontró pistas suficientes.
Cuando Ferrari, se dirigió a su casa, analizó los detalles y posibles cosas que le podían haber escapado de las manos. Comenzando por que el señor Müller se encontraba solo en su departamento esa noche y los chicos, aparte de él; otra es que aparte de él el señor y la señora Bachvarof poseían un juego de llaves del departamento. Entonces, el único capáz del asesinato era el señor Bachvarof, y se dieron cuenta tras un detector de mentiras. Lo llevaron sin preguntar, directamente a la cárcel. Y allí lo sentenciaron a 21 (veintiún) años de prisión.