El condicionamiento clásico, también llamado condicionamiento pavloviano, condicionamiento respondiente, modelo estímulo-respuesta o aprendizaje por asociaciones (E-R), es un tipo de aprendizaje asociativo que fue demostrado por primera vez por Iván Pávlov. Este autor ideó unos experimentos con perros que son la base del condicionamiento clásico. Se dio cuenta de que al ponerle la comida al perro, este salivaba. Cada vez que le pusiera la comida, Pavlov hacía sonar una campana, de modo que, cuando el perro la escuchaba, asociaba ese sonido con la comida y salivaba. Así, el perro estaba dando una respuesta (en este caso, la salivación) a un estímulo (la campana). La próxima vez que escuchara la campana, independientemente de si iba unida a la comida, empezaría a salivar. La forma más simple de condicionamiento clásico recuerda lo que Aristóteles llamaría la ley de contigüidad. En esencia, el filósofo dijo "Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una traerá la otra a la mente". A pesar de que la ley de la contigüidad es uno de los axiomas primordiales de la teoría del condicionamiento clásico, la explicación al fenómeno dada por estos teóricos difiere radicalmente de la expuesta por Aristóteles, ya que ponen especial énfasis en no hacer alusión alguna a conceptos como "mente". Esto es, todos aquellos conceptos no medibles, cuantificables y directamente observables. Además, resulta más preciso afirmar que más que la mera contigüidad temporal, es la relación de dependencia entre la presentación entre el primero y el segundo estímulo lo que dispone las condiciones en las que ocurre el condicionamiento. El interés inicial de Pavlov era estudiar la fisiología digestiva, lo cual hizo en perros y le valió un premio Nobel en 1904.
El condicionamiento clásico constituye un proceso fundamental de aprendizaje. Para muchos psicólogos hay un segundo proceso de aprendizaje, el condicionamiento instrumental u operante, que se diferencia del condicionamiento clásico en sus leyes y principios fundamentales (Tarpy, 1989).
En la misma época que Pavlov trabajaba en Rusia, un psicólogo americano, E. L. Thorndike (1874-1949), estudiaba la relación entre el comportamiento de los animales y los sucesos contextuales significativos (premios o castigos). Al igual que los experimentos de Pavlov fueron los precursores del condicionamiento clásico, los experimentos de Thorndike lo fueron del condicionamiento operante.
En 1898, Thorndike estableció las bases de un principio simple pero importante, que se llamó ley del efecto, la cual afirma que cuando una respuesta es reforzada se hace más fuerte en el sentido que tenderá a repetirse en el futuro. La ley del efecto fue la piedra angular del condicionamiento operante (Tarpy, 1989). Thorndike llegó a esta conclusión tras una serie de experimentos con gatos, perros y gallinas que encerraba repetidamente en cajas experimentales (llamadas cajas problema).
En uno de sus principales experimentos, Thorndike colocó a unos gatos hambrientos en una caja problema (Figura 1), cuya puerta se abría cuando se golpeaba un pestillo situado dentro de la jaula, permitiendo así al gato acceder a la comida que se encontraba en el exterior junto a la caja. Cuando Thorndike introdujo por primera vez a los gatos en la jaula, estos se agitaban desordenadamente de un lado para otro, como buscando la forma de escapar. Sin embargo, después de cierto tiempo los gatos golpeaban inevitablemente el pestillo permitiéndoles comer tras abandonar la jaula. A medida que se repetía esta situación, la conducta de los gatos fue haciéndose más eficaz, necesitando cada vez menos tiempo para golpear el pestillo en los siguientes ensayos. Había aparecido un aprendizaje, los gatos habían adquirido una nueva conducta ante cierta situación, fruto de la experiencia. A este tipo de aprendizaje se le denominó instrumental u operante, porque la conducta del animal era instrumental para obtener la consecuencia deseada
En la misma época que Pavlov trabajaba en Rusia, un psicólogo americano, E. L. Thorndike (1874-1949), estudiaba la relación entre el comportamiento de los animales y los sucesos contextuales significativos (premios o castigos). Al igual que los experimentos de Pavlov fueron los precursores del condicionamiento clásico, los experimentos de Thorndike lo fueron del condicionamiento operante.
En 1898, Thorndike estableció las bases de un principio simple pero importante, que se llamó ley del efecto, la cual afirma que cuando una respuesta es reforzada se hace más fuerte en el sentido que tenderá a repetirse en el futuro. La ley del efecto fue la piedra angular del condicionamiento operante (Tarpy, 1989). Thorndike llegó a esta conclusión tras una serie de experimentos con gatos, perros y gallinas que encerraba repetidamente en cajas experimentales (llamadas cajas problema).
En uno de sus principales experimentos, Thorndike colocó a unos gatos hambrientos en una caja problema (Figura 1), cuya puerta se abría cuando se golpeaba un pestillo situado dentro de la jaula, permitiendo así al gato acceder a la comida que se encontraba en el exterior junto a la caja. Cuando Thorndike introdujo por primera vez a los gatos en la jaula, estos se agitaban desordenadamente de un lado para otro, como buscando la forma de escapar. Sin embargo, después de cierto tiempo los gatos golpeaban inevitablemente el pestillo permitiéndoles comer tras abandonar la jaula. A medida que se repetía esta situación, la conducta de los gatos fue haciéndose más eficaz, necesitando cada vez menos tiempo para golpear el pestillo en los siguientes ensayos. Había aparecido un aprendizaje, los gatos habían adquirido una nueva conducta ante cierta situación, fruto de la experiencia. A este tipo de aprendizaje se le denominó instrumental u operante, porque la conducta del animal era instrumental para obtener la consecuencia deseada
En el condicionamiento operante, igual que en el clásico, el estímulo utilizado, para producir aprendizaje, puede ser positivo o aversivo. Un ejemplo de condicionamiento instrumental aversivo consiste en administrar al animal, a través de una rejilla situada en el suelo de la jaula, una descarga eléctrica que el animal puede interrumpir apretando una pequeña palanca que sobresale de una de las paredes de la jaula. Al principio, el animal salta violentamente intentando escapar de la descarga y, como en el experimento de Thorndike, en algún momento golpea la palanca (que interrumpe la descarga). Tras un corto período de tiempo, el proceso vuelve a repetirse y se observa que a medida que avanza el entrenamiento el animal aprende a interrumpir la descarga inmediatamente después de su presentación. La respuesta, al igual que en el caso anterior, es instrumental para escapar de la descarga dolorosa.