Hola Linces Galácticos de las Praderas Siberianas, en esta ocasión les traigo un poco de inteligencia colectiva, aquí les va maquinolas:
La nueva revolución industrial: Impresoras 3D
Las impresoras 3D saltaron a la fama en 2013, cuando el presidente Barack Obama se refirió a ellas en su Discurso del Estado de la Unión al Congreso como un invento “que tiene el potencial de revolucionar la manera en que producimos prácticamente todo”.
Actualmente, las impresoras 3D son utilizadas principalmente por arquitectos, ingenieros y diseñadores para elaborar maquetas de sus proyectos. Mientras que antes tenían que mandar a hacer una maqueta en alguna fábrica especializada —un proceso que costaba miles de dólares y que podía tardar varias semanas— hoy en día puede hacer esa maqueta en una impresora 3D en media hora, por menos de 10 dólares.
Estas impresoras 3D también se están utilizando para la fabricación instantánea de objetos que uno necesita al instante. Si uno pierde un botón, o se le rompe la perilla del horno, o una pieza del automóvil, o la dentadura de la abuela, o quiere producir la parte de una máquina cuya producción ha sido discontinuada, puede producir estos objetos de inmediato con su impresora 3D casera.
La NASA está colocando impresoras 3D en naves espaciales, de manera que cuando se rompa algo podamos reimprimirlo en el espacio. En lugar de llamar a Tierra y decir: ‘Houston, tenemos un problema’, diremos: ‘Houston, envíenos un diseño en 3D y lo imprimiremos aquí’
Y la producción de casi todo lo que consumimos será cada vez menos masificada y más individualizada. MakerBot, una de las empresas que está vendiendo impresoras 3D al público, y que en 2013 abrió su primera tienda en Nueva York, vende impresoras 3D caseras de bajo costo llamadas Replicator con las cuales se pueden fabricar anteojos del tamaño, la forma y el color que uno quiera, según nuestro estado de ánimo ese día.
Muchos vaticinan que las impresoras 3D eclipsarán la producción manufacturera en serie, como la conocemos desde que Henry Ford empezó a producir automóviles en cadena.
Los países avanzadosexportarán cada vez menos productos y cada vez más planos y diseños de productos. El nuevo "mantra" de las industrias manufactureras será “vender el diseño, y no el producto”.
O sea, vamos a comprar los diseños de nuestra ropa, nuestros muebles y hasta nuestros alimentos por internet, hacerles los cambios que queramos y —si no tenemos una impresora casera capaz de fabricarlos— los ordenaremos en una tienda de 3D en el centro comercial más cercano a nuestro hogar, donde pasaremos a recogerlos en cuestión de minutos.
La industria manufacturera va a tener que reinventarse. Las impresoras 3D, al tener la capacidad de fabricar nuestros productos a nuestro gusto, en nuestra computadora, en nuestra casa, obligarán a las empresas manufactureras a inventar nuevos productos, o perecerán en el camino.