Recuerdo haber estado en el reino de Inglaterra, mas especifico en la ciudad de Londres.
Mientras caminaba, contemplaba la densa niebla al igual un frió abrumador de un enero triste, llevar un saco y un suéter no parecía una locura.
Al mismo tiempo de mi recorrido en el puente frente el Big Beng ¿cómo se llamaba la calle? ¿Westminster? Me llamo la atención un hombre. Él tenía un aspecto diferente de donde yo provenía, recuerdo observar su rostro: cejas grandes, dientes amarillos, patillas y un ¿paraguas? Si un paraguas de color azul y oro ¿no era extraño como una persona pueda combinar semejantes colores? Mi único pensamiento en ese instante fue “espero y no haya precipitaciones durante el día”.
Al continuar mi recorrido hacia mi departamento Tothill Street #43, observe como una figura misteriosa se acercaba, cada vez que se acercaba contemplaba la figura de una mujer. Mientras que nuestros recorridos convergían, la figura de la mujer se hacía más y más densa; portaba un vestido de color carmesí, era tan rojo que parecía sangre sobre ella, no puedo imaginar el tipo tragedia que puede ocasionar semejante color; unos tacones blancos poniendo dominio al momento de caminar. Pero no fueron esas cosas tan fortuitas que captaron mi atención, no, fue su hermoso rostro. Un rostro que fácilmente los científicos podrían hacer un artículo y publicarlo en las revistas más prestigiadas del mundo. “El secreto del rostro perfecto”.
Sin embargo, nuestros caminos no se cruzaron y ella siguió su rumbo. De repente un torbellino de preguntas hace contacto en el muelle de mis pensamientos, como si un huracán hubiera azotado tierra. ¿Quién era ella? ¿Qué perfume usa? pero, ¿dónde se escondía ella?, que temía olvidar su perfecto rostro, un misterio en ese momento.
Siguiendo mi camino pude notar un pequeño objeto tirado en el suelo, era una clase de talismán, como de esos para tener buena suerte ¿es la suerte a mi favor? ¿Un motivo para poder conocer su nombre? Sin duda gire como trompo tirado por un niño mexicano, pero, ya no alcancé a ver a la misteriosa mujer de rostro perfecto y la niebla no me ayudaba a ver más allá de 10 metros.
Fue cuando mis pies agarraron un impulso tremendo, eran como palillos de tambor iniciando un himno bélico. Me eche a correr para tener oportunidad de alcanzarla y entregarle el objeto que le pertenecía. De repente un fatal accidente se escucha a pocos metros de mí.
El destino es cruel, de la infinidad de personas que viven en este mundo, solo a una persona le ocurrió este accidente, si, fue esa bella mujer la que había sido atropellada...
Tire el objeto lo más lejos posible para poder alcanzarla y recoger con mis propias manos el cuerpo… ¿saben lo pesado que puede llegar a ser un cuerpo? Yo tampoco…
La ambulancia volaba y ella solo se reía de la muerte.
-¿Cómo te llamas?
-…Amy
Sin más dio un respiro y cerro sus ojos…
Note como mis ojos brotaban las lágrimas… ahora todo tenía sentido, traer un paraguas no parecía una mala idea después de todo…
Mientras caminaba, contemplaba la densa niebla al igual un frió abrumador de un enero triste, llevar un saco y un suéter no parecía una locura.
Al mismo tiempo de mi recorrido en el puente frente el Big Beng ¿cómo se llamaba la calle? ¿Westminster? Me llamo la atención un hombre. Él tenía un aspecto diferente de donde yo provenía, recuerdo observar su rostro: cejas grandes, dientes amarillos, patillas y un ¿paraguas? Si un paraguas de color azul y oro ¿no era extraño como una persona pueda combinar semejantes colores? Mi único pensamiento en ese instante fue “espero y no haya precipitaciones durante el día”.
Al continuar mi recorrido hacia mi departamento Tothill Street #43, observe como una figura misteriosa se acercaba, cada vez que se acercaba contemplaba la figura de una mujer. Mientras que nuestros recorridos convergían, la figura de la mujer se hacía más y más densa; portaba un vestido de color carmesí, era tan rojo que parecía sangre sobre ella, no puedo imaginar el tipo tragedia que puede ocasionar semejante color; unos tacones blancos poniendo dominio al momento de caminar. Pero no fueron esas cosas tan fortuitas que captaron mi atención, no, fue su hermoso rostro. Un rostro que fácilmente los científicos podrían hacer un artículo y publicarlo en las revistas más prestigiadas del mundo. “El secreto del rostro perfecto”.
Sin embargo, nuestros caminos no se cruzaron y ella siguió su rumbo. De repente un torbellino de preguntas hace contacto en el muelle de mis pensamientos, como si un huracán hubiera azotado tierra. ¿Quién era ella? ¿Qué perfume usa? pero, ¿dónde se escondía ella?, que temía olvidar su perfecto rostro, un misterio en ese momento.
Siguiendo mi camino pude notar un pequeño objeto tirado en el suelo, era una clase de talismán, como de esos para tener buena suerte ¿es la suerte a mi favor? ¿Un motivo para poder conocer su nombre? Sin duda gire como trompo tirado por un niño mexicano, pero, ya no alcancé a ver a la misteriosa mujer de rostro perfecto y la niebla no me ayudaba a ver más allá de 10 metros.
Fue cuando mis pies agarraron un impulso tremendo, eran como palillos de tambor iniciando un himno bélico. Me eche a correr para tener oportunidad de alcanzarla y entregarle el objeto que le pertenecía. De repente un fatal accidente se escucha a pocos metros de mí.
El destino es cruel, de la infinidad de personas que viven en este mundo, solo a una persona le ocurrió este accidente, si, fue esa bella mujer la que había sido atropellada...
Tire el objeto lo más lejos posible para poder alcanzarla y recoger con mis propias manos el cuerpo… ¿saben lo pesado que puede llegar a ser un cuerpo? Yo tampoco…
La ambulancia volaba y ella solo se reía de la muerte.
-¿Cómo te llamas?
-…Amy
Sin más dio un respiro y cerro sus ojos…
Note como mis ojos brotaban las lágrimas… ahora todo tenía sentido, traer un paraguas no parecía una mala idea después de todo…