InicioApuntes Y MonografiasPrimer Relato: El Viejo
Hola que tal gente de T!, hoy vengo a ofrecerles uno de los primeros relatos que voy a escribir, van a ser algunos cortos como este, sin mas espero lo disfruten!






El Viejo Abdald.


Abdald era un viejo minero que vivía en las Colinas de Admun Rolg, era alto con una buena contextura física pese a su edad, tenía unos ojos grises y una cara poco amistosa a veces. El estaba a cargo de sus diez hijos, ya que su esposa había muerto. El vivió en las minas desde que era pequeño, su familia es minera de generaciones, nunca se dedicaron a otra cosa más que a la búsqueda de piedras preciosas. Para su infortunio, también llevaban consigo una maldición, pues desde la muerte de su abuelo, nunca mas encontraron oro en las minas, solo conseguían carbón y con este se sustentaba a su familia. Abdald enseñaba el oficio a sus hijos, pues ya eran bastante grandes para aprender el único oficio que este sabía. Pero sus hijos eran torpes, no sabían ni siquiera agarrar una carretilla, y muchos menos usar el pico, cosa que el viejo Abdald detestaba. Una mañana sus hijos se habían ido a cazar a unos bosques cercanos, así que el viejo aprovecho para ir a las minas y ver si su suerte cambiaba. El viejo había empezado un pozo desde hace unos años, pozo que era bastante profundo, pero que por alguna razón, el viejo siguió agrandándolo mas y mas, sin percatarse que la rocas de alrededor se desmoronarían, cayendo así, al vació.

Abdald cayo inconsciente por unos minutos, cuando recobro el conocimiento, no pudo creer lo que vería. Una figura de gran altura, y cuernos enormes se encontraba parada frente a sus ojos. El viejo de un salto se puso de pie gritando y pidiendo ayuda, en ese momento, la criatura se dispuso a hablar:

-Abdald, viejo demente calla de una vez antes que me arrepienta y te devore.-dijo mientras suspiraba- Hace un par de años que estoy esperando a que llegues a mi guarida, pues hiciste tanto ruido que me despertaste de mi descanso. –

-¡No eres real! ¡No eres real! ¡¡Aléjate de mí!! - replico Abdald asustado.
- Viejo... será mejor que cierres esa boca antes que pierda la paciencia y no te de una mierda.

Abdald se calmo de una vez y se dispuso a escuchar la propuesta que tenia el demonio para con el.

- Te daré la piedra más preciosa y valiosa que existe en estas tierras, solo con una condición.-dijo el demonio con una sonrisa macabra-

- ¿Cuál es esa condición?-pregunto atraído Abdald-

- Quiero una porción de tus tierras, además deseo que esas tierras que me pertenezcan no sean explotadas, pues quiero dormir por lo menos un siglo mas, antes de mi regreso.

- Esta bien acepto, ¡acepto!- dijo emocionado.

El demonio se dispuso a cumplir el trato y acerco su mano a su boca, dio un gran mordisco y de su sangre, nació una piedra roja de gran brillo y tamaño. –Su nombre es Zafiro Sangrante, es bastante preciada cualquiera te daría una fortuna por ella, pero también tienes que tener cuidado-replico El cuernos largos- Pues la avaricia de la gente por esa piedra los cegara y trataran de lastimarte, incluso de robarte, así que tienes que andar con ojo. Ahora vete déjame dormir.

-Adiós y hasta nunca bestia- dijo Abdald- Y se marcho.

Abdald estaba enloqueciendo los días pasaban y el no podía dejar de apreciar la piedra, se decía a si mismo que no podría venderla siempre la llevaba en una de sus prendas para no perderla. Alejada siempre de la vista de sus hijos y de cualquier persona.

Un día Abdald se dispuso a enseñarles a sus hijos, una vez mas el oficio de ser minero. En medio de la labor, no se había percatado que no poseía la preciada piedra. Esto lo puso en un estado de locura y se dispuso a gritar y acusar – ¡Malditos, quieren robarme mi piedra! ¡Mal nacidos¡- Sus hijos no entendían lo que su padre hablaba, trataron de calmarlos y fue peor, tomo el pico y empezó a golpear brutalmente a sus hijos, algunos de ellos trataron de frenarlos, pero los que se topaban con el terminaban apuñalados por el afilado pico.

El volvió en si solo cuando vio que todos sus hijos yacían en el suelo, tiesos, sin respirar. El quebranto el llanto aun más cuando se percato que la piedra la tenía en su bolsillo derecho de su abrigo.

El maldijo a la bestia en nombre de las montañas y tiró el zafiro por el agujero donde había caído anteriormente, sellándose el mismo, así nunca nadie entraría ni tampoco saldría. El cuernos largos lo maldijo, quitándole su cuerpo. Pero la madre tierra vio las acciones del demonio y enseguida, transfirió la esencia del viejo a la montaña.
Ahora él seria el encargado de sellar al demonio y así nunca más nadie podría caer bajo la tentación de este.


Eso es todo muchísimas gracias espero lo hayan disfrutado!!

Saludos que anden bien.
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