J D Perón, visitó Formosa en cuatro oportunidades. La primera en su condición de capitán del Ejército Argentino y las otras como presidente de la Nación, en distintos períodos.
Las tres últimas visitas en 1953, 1954 y 1974, estuvieron relacionadas con sus viajes a Asunción del Paraguay con motivo de sus políticas de confraternidad e integración latinoamericana.
Primera visita (1931)
La primera visita de Juan Domingo Perón a Formosa la hizo en calidad de capitán, como integrante de una misión reservada realizada los últimos días de abril de 1931. Luego de alojarse en el Regimiento de Infantería de Línea en Las Lomitas, junto a los integrantes de la comisión, procedió a cumplir su misión internándose en las costas del Río Pilcomayo.
Muy probablemente las acciones de esta comisión en Formosa y en la frontera norte con Paraguay y Bolivia, tenían que ver con los prolegómenos de la Guerra del Chaco, teniendo en cuenta que el gobierno militar argentino apoyaba militar y económicamente al Paraguay, mientras que Brasil apoyaba a Bolivia.
Durante 58 días los integrantes de la comisión tuvieron que padecer una verdadera odisea atravesando bañados, esteros, selvas y montañas, donde la mala alimentación, la fatiga y especialmente la puna pusieron en peligro la salud y aún la vida del mismo capitán Perón. Una verdadera prueba de fuego.
Segunda visita (2 de octubre de 1953)
La segunda visita se concreta el 2 de octubre de 1953.
Durante las primeras horas de la tarde con un sol espléndido, Perón llega en carácter de presidente constitucional a bordo del yate Tecuara, que pronto es acompañado por una escuadrilla de aviones civiles del aeródromo de Formosa.
La comitiva de recepción fue presidida por el entonces Gobernador del Territorio Nacional de Formosa Coronel Arturo Iglesias Paiz y el Intendente Municipal Don Robustiano Macedo Martinez, entre otras autoridades.
Una multitud de formoseños lo esperó en el puerto y desde allí, el presidente Perón se desplazó por la avenida 25 de Mayo en un coche descubierto desde donde saludaba a los miles de formoseños que desde horas tempranas lo esperaban.
Al llegar a la calle Rivadavia donde estaba preparado el palco oficial, descendió ante la ovación de una inmensa multitud. Luego de entonar el Himno Nacional y la Marcha Los Muchachos Peronistas se guardó un minuto de silencio en homenaje a la extinta esposa del presidente, doña Eva Duarte de Perón.
Durante las palabras de bienvenida el intendente Robustiano Martínez, lo declara en nombre de la ciudad Hijo dilecto de Formosa.
También hablaron la delegada de la rama femenina del Partido Peronista doña Rosa de Cibrián, el Interventor del Partido Peronista de Formosa señor Roberto Bárcena y el Gobernador del Territorio Coronel Iglesias Paiz.
Para cerrar el acto habló el presidente Perón: “Amigos formoseños, dicen que en los grandes desiertos de arena que recorren las fatigadas caravanas, ellas tienen su compensación cuando llegan a los oasis generosos del desierto. En ese camino pesado, que en el Gobierno, también existe, doy gracias a Dios porque, al llegar a Formosa, me encuentro con uno de esos oasis que llenan el alma”.
Veo aquí reunido a todo este generoso pueblo, humilde y trabajador, y veo a través de los rostros la alegría de vivir de ese fecundo trabajo y en esa humildad. Quizá por eso, Dios ha dado a este pueblo de Formosa el más grande de los premios: sus hermosas mujeres que desde aquí estoy contemplando”.
Es tan propicio este acto, que yo no deseo echarlo a perder con un discurso; prefiero charlar un rato amigablemente con ustedes, trayéndoles, con mis inquietudes los grandes rumbos que nosotros anhelamos para esta patria tan querida”.
Luego de agradecer la presencia de los diferentes sectores en ese acto hace referencia a su primera visita a Formosa: “Yo agradezco a todos los compañeros trabajadores que esta tarde se han dado cita aquí, dándome la inmensa satisfacción de saludarlos personalmente. Agradezco a los maestros, que son puntales diligentes de nuestra patria. Agradezco al Partido Peronista Femenino, cuya presencia también veo, agradezco al Partido Peronista Masculino, y a todos los ciudadanos de esta hermosa y fecunda ciudad Formosa”.
“Yo he conocido Formosa hace treinta años, cuando sólo unas pocas casas marcaban un jalón de la civilización en el Nordeste argentino. Hoy veo abrirse pujante su porvenir y esa felicidad que ha de inflamar el corazón de todos los buenos formoseños produce la misma sensación que experimento aquí como en todas las regiones donde el privilegio del trabajo está levantando la nueva argentina que siempre he ambicionado”.
A continuación se refiere especialmente a sus obras de gobierno: “Hemos hecho un Segundo Plan Quinquenal, en el primero hemos cumplido una etapa satisfactoria, quizás más allá de nuestros propios objetivos, porque sobre las obras materiales que hemos levantado, está el espíritu de nuestro pueblo, que es la más grande obra que puede levantarse. Junto con las realizaciones materiales del Primer Plan Quinquenal, hemos hecho una Argentina justa, libre y soberana, dentro de la cual los argentinos tienen su puesto bajo el sol”.
“Ahora soñamos con la realización de un Segundo Plan Quinquenal. El ha de contemplar las etapas de la grandeza que ha de vivir la República. En el devenir de los tiempos, los pueblos son primero pastores, luego agricultores, y finalmente industriales. No propugnar la industrialización del país sería detener el progreso natural de los pueblos. Nosotros queremos cumplir ese ciclo que nos hará verdaderamente justos y verdaderamente soberanos”.
“Y como dirigente de este movimiento, no estoy todavía satisfecho con el estándar de vida alcanzado por el pueblo argentino. Creo que nuestro pueblo, trabajando como trabaja, tiene derecho a un mejor estándar de vida. Pero esto se alcanza solo mediante el trabajo, primero, y la organización después. Nosotros estamos en marcha en ambas cosas; nuestro pueblo es un pueblo trabajador y estamos ahora organizándolo en forma de que su propia organización ya nos dé su valorización, y el estado, por su parte, ha de organizar la industria, ha de montar la industria para que las grandes masas urbanas no sigan viviendo como en el pasado, a costillas de los hombres del campo, que laboran la grandeza de la Nación”.
“Compañeros formoseños: Todos estos sueños, trazados orgánicamente en un plan quinquenal, alcanzarán a toda la república. Yo sé del sacrificio y del esfuerzo que ustedes realizan. Basta llegar hasta acá y ver esta selva interminable, para darse cuenta que en cada uno de ustedes, está viviendo un conquistador del desierto”.
“Nosotros, los hombres de las ciudades, que vivimos de ustedes hemos de hacer nuestra parte. Y a este espíritu de conquistadores que anima a cada uno de ustedes, le hemos de dar la oportunidad”.
Luego dirige las palabras mencionadas en relación al problemas de la tierra en Formosa, para ir finalizando con palabras de agradecimiento al pueblo formoseño y felicitaciones pública para su “viejo amigo, el gobernador Iglesias Paiz, “por lo que veo que está haciendo desde el gobierno pero más que todo por la familiaridad, por la humildad que él pone en sus relaciones entre el Gobierno y el pueblo. Nosotros entendemos así el Gobierno, somos hombres a quienes el pueblo nos paga para que lo sirvamos”.
Finaliza diciendo: “Y después de agradecerles por todo esto, quiero hacerles llegar el agradecimiento más íntimo de mi corazón, por este momento admirable que he pasado entre ustedes. No lo olvidaré jamás porque cuando las acciones de los hombres me tocan el corazón, se graban para siempre en mi memoria y en mi vida, recuerdos imborrables. Muchas gracias compañeros”.
Al finalizar el acto Perón recorre a pie unos 100 metros por la avenida 25 de Mayo hasta la entonces Casa de Gobierno, actual Museo Histórico. Luego de las salutaciones y honores tradicionales, parte cuando cae la tarde, con destino a Asunción del Paraguay donde firmará el Tratado de Unión Económica Argentino-Paraguaya.
Tercera visita (1954)
En 1954 en su viaje a Asunción pare entregar los Trofeos de Guerra de la Triple Alianza, Perón y su comitiva descienden unos minutos en Clorinda.
Tribuna Justicialista, del 15 de agosto de 1954, página 3l, titular: “Hoy llega el señor General Perón. Arribará en avión al aeropuerto de Clorinda para trasladarse a Asunción. Es esperado en Formosa”.
“Se anuncia para el día de hoy 15 de agosto la llegada del Excmo Sr. Presidente General Juan Perón al Aeropuerto de Clorinda. En tan feliz circunstancia el pueblo del Territorio está viviendo el júbilo de los grandes acontecimientos. Inmediatamente de aterrizar el General Perón se trasladará al Yate Presidencial Tecuara para llegar a las 15 horas a la capital del Paraguay y asistir a los grandes actos que se prepararon en su homenaje en Asunción. El día 16 el Sr. Presidente de los argentinos procederá a la devolución de los Trofeos de Guerra de la Triple Alianza en la persona del flamante Sr. Presidente del Paraguay General Stroesner. En esa histórica ceremonia el General Perón obsequiará al Ejército Paraguayo dos tanques de guerra como donación del Ejército Argentino”.
“Mientras tanto, el pueblo del Territorio de Formosa, ansiosamente espera la visita del líder que nuevamente establecerá contacto personal con los formoseños que tanto lo queremos”.
“Para este evento en la capital paraguaya, el presidente Perón designó al señor Demóstenes Gómez y al teniente coronel Calderón como “custodia personal” con el grado de “comisario de la comitiva presidencial”.
Cuarta visita (1974)
El 6 de junio de 1974 será la cuarta y última vez que Perón pisará tierras formoseñas y la tercera ocasión que lo hacía como presidente.
Sin saberlo, era además la última provincia argentina en visitar ya que su muerte acaecerá pocos días después el 1 de julio de 1974.
Perón y su comitiva arribaron al aeropuerto El Pucú en el avión Tango 01 a las 9:15 horas donde fueron recibidos por el Interventor Federal de Formosa Dr. Juan Carlos Beni, sus ministros e integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad.
Acompañaban al presidente los ministros del Gabinete Nacional Alberto Juan Vignes, José Ber Gelbard y José Lopez Rega, los comandantes generales: del Ejército Leandro Anaya, de la Armada Almirante Emilio Massera y de la Fuerza Aerea Brigadier Héctor Fautario, entre otros funcionarios.
Los visitantes aguardaron en el interior del edificio el mejoramiento del estado del tiempo teniendo en cuenta la intensa lluvia que caía a esa hora de la mañana.
Aproximadamente a las 10 horas, el presidente Perón, vistiendo uniforme militar ascendió al helicóptero HJ de la Fuerza Aérea que lo llevó hasta Puerto Pilcomayo. Allí se embarcó en el buque Neuquén para arribar luego al puerto de la ciudad de Asunción del Paraguay.
Recorte de un trabajo de investigación de diferentes fuentes , perteneciente al libro sin editar LA EVITA de PIRANÉ del autor Scheihing Edgardo
Las tres últimas visitas en 1953, 1954 y 1974, estuvieron relacionadas con sus viajes a Asunción del Paraguay con motivo de sus políticas de confraternidad e integración latinoamericana.
Primera visita (1931)
La primera visita de Juan Domingo Perón a Formosa la hizo en calidad de capitán, como integrante de una misión reservada realizada los últimos días de abril de 1931. Luego de alojarse en el Regimiento de Infantería de Línea en Las Lomitas, junto a los integrantes de la comisión, procedió a cumplir su misión internándose en las costas del Río Pilcomayo.
Muy probablemente las acciones de esta comisión en Formosa y en la frontera norte con Paraguay y Bolivia, tenían que ver con los prolegómenos de la Guerra del Chaco, teniendo en cuenta que el gobierno militar argentino apoyaba militar y económicamente al Paraguay, mientras que Brasil apoyaba a Bolivia.
Durante 58 días los integrantes de la comisión tuvieron que padecer una verdadera odisea atravesando bañados, esteros, selvas y montañas, donde la mala alimentación, la fatiga y especialmente la puna pusieron en peligro la salud y aún la vida del mismo capitán Perón. Una verdadera prueba de fuego.
Segunda visita (2 de octubre de 1953)
La segunda visita se concreta el 2 de octubre de 1953.
Durante las primeras horas de la tarde con un sol espléndido, Perón llega en carácter de presidente constitucional a bordo del yate Tecuara, que pronto es acompañado por una escuadrilla de aviones civiles del aeródromo de Formosa.
La comitiva de recepción fue presidida por el entonces Gobernador del Territorio Nacional de Formosa Coronel Arturo Iglesias Paiz y el Intendente Municipal Don Robustiano Macedo Martinez, entre otras autoridades.
Una multitud de formoseños lo esperó en el puerto y desde allí, el presidente Perón se desplazó por la avenida 25 de Mayo en un coche descubierto desde donde saludaba a los miles de formoseños que desde horas tempranas lo esperaban.
Al llegar a la calle Rivadavia donde estaba preparado el palco oficial, descendió ante la ovación de una inmensa multitud. Luego de entonar el Himno Nacional y la Marcha Los Muchachos Peronistas se guardó un minuto de silencio en homenaje a la extinta esposa del presidente, doña Eva Duarte de Perón.
Durante las palabras de bienvenida el intendente Robustiano Martínez, lo declara en nombre de la ciudad Hijo dilecto de Formosa.
También hablaron la delegada de la rama femenina del Partido Peronista doña Rosa de Cibrián, el Interventor del Partido Peronista de Formosa señor Roberto Bárcena y el Gobernador del Territorio Coronel Iglesias Paiz.
Para cerrar el acto habló el presidente Perón: “Amigos formoseños, dicen que en los grandes desiertos de arena que recorren las fatigadas caravanas, ellas tienen su compensación cuando llegan a los oasis generosos del desierto. En ese camino pesado, que en el Gobierno, también existe, doy gracias a Dios porque, al llegar a Formosa, me encuentro con uno de esos oasis que llenan el alma”.
Veo aquí reunido a todo este generoso pueblo, humilde y trabajador, y veo a través de los rostros la alegría de vivir de ese fecundo trabajo y en esa humildad. Quizá por eso, Dios ha dado a este pueblo de Formosa el más grande de los premios: sus hermosas mujeres que desde aquí estoy contemplando”.
Es tan propicio este acto, que yo no deseo echarlo a perder con un discurso; prefiero charlar un rato amigablemente con ustedes, trayéndoles, con mis inquietudes los grandes rumbos que nosotros anhelamos para esta patria tan querida”.
Luego de agradecer la presencia de los diferentes sectores en ese acto hace referencia a su primera visita a Formosa: “Yo agradezco a todos los compañeros trabajadores que esta tarde se han dado cita aquí, dándome la inmensa satisfacción de saludarlos personalmente. Agradezco a los maestros, que son puntales diligentes de nuestra patria. Agradezco al Partido Peronista Femenino, cuya presencia también veo, agradezco al Partido Peronista Masculino, y a todos los ciudadanos de esta hermosa y fecunda ciudad Formosa”.
“Yo he conocido Formosa hace treinta años, cuando sólo unas pocas casas marcaban un jalón de la civilización en el Nordeste argentino. Hoy veo abrirse pujante su porvenir y esa felicidad que ha de inflamar el corazón de todos los buenos formoseños produce la misma sensación que experimento aquí como en todas las regiones donde el privilegio del trabajo está levantando la nueva argentina que siempre he ambicionado”.
A continuación se refiere especialmente a sus obras de gobierno: “Hemos hecho un Segundo Plan Quinquenal, en el primero hemos cumplido una etapa satisfactoria, quizás más allá de nuestros propios objetivos, porque sobre las obras materiales que hemos levantado, está el espíritu de nuestro pueblo, que es la más grande obra que puede levantarse. Junto con las realizaciones materiales del Primer Plan Quinquenal, hemos hecho una Argentina justa, libre y soberana, dentro de la cual los argentinos tienen su puesto bajo el sol”.
“Ahora soñamos con la realización de un Segundo Plan Quinquenal. El ha de contemplar las etapas de la grandeza que ha de vivir la República. En el devenir de los tiempos, los pueblos son primero pastores, luego agricultores, y finalmente industriales. No propugnar la industrialización del país sería detener el progreso natural de los pueblos. Nosotros queremos cumplir ese ciclo que nos hará verdaderamente justos y verdaderamente soberanos”.
“Y como dirigente de este movimiento, no estoy todavía satisfecho con el estándar de vida alcanzado por el pueblo argentino. Creo que nuestro pueblo, trabajando como trabaja, tiene derecho a un mejor estándar de vida. Pero esto se alcanza solo mediante el trabajo, primero, y la organización después. Nosotros estamos en marcha en ambas cosas; nuestro pueblo es un pueblo trabajador y estamos ahora organizándolo en forma de que su propia organización ya nos dé su valorización, y el estado, por su parte, ha de organizar la industria, ha de montar la industria para que las grandes masas urbanas no sigan viviendo como en el pasado, a costillas de los hombres del campo, que laboran la grandeza de la Nación”.
“Compañeros formoseños: Todos estos sueños, trazados orgánicamente en un plan quinquenal, alcanzarán a toda la república. Yo sé del sacrificio y del esfuerzo que ustedes realizan. Basta llegar hasta acá y ver esta selva interminable, para darse cuenta que en cada uno de ustedes, está viviendo un conquistador del desierto”.
“Nosotros, los hombres de las ciudades, que vivimos de ustedes hemos de hacer nuestra parte. Y a este espíritu de conquistadores que anima a cada uno de ustedes, le hemos de dar la oportunidad”.
Luego dirige las palabras mencionadas en relación al problemas de la tierra en Formosa, para ir finalizando con palabras de agradecimiento al pueblo formoseño y felicitaciones pública para su “viejo amigo, el gobernador Iglesias Paiz, “por lo que veo que está haciendo desde el gobierno pero más que todo por la familiaridad, por la humildad que él pone en sus relaciones entre el Gobierno y el pueblo. Nosotros entendemos así el Gobierno, somos hombres a quienes el pueblo nos paga para que lo sirvamos”.
Finaliza diciendo: “Y después de agradecerles por todo esto, quiero hacerles llegar el agradecimiento más íntimo de mi corazón, por este momento admirable que he pasado entre ustedes. No lo olvidaré jamás porque cuando las acciones de los hombres me tocan el corazón, se graban para siempre en mi memoria y en mi vida, recuerdos imborrables. Muchas gracias compañeros”.
Al finalizar el acto Perón recorre a pie unos 100 metros por la avenida 25 de Mayo hasta la entonces Casa de Gobierno, actual Museo Histórico. Luego de las salutaciones y honores tradicionales, parte cuando cae la tarde, con destino a Asunción del Paraguay donde firmará el Tratado de Unión Económica Argentino-Paraguaya.
Tercera visita (1954)
En 1954 en su viaje a Asunción pare entregar los Trofeos de Guerra de la Triple Alianza, Perón y su comitiva descienden unos minutos en Clorinda.
Tribuna Justicialista, del 15 de agosto de 1954, página 3l, titular: “Hoy llega el señor General Perón. Arribará en avión al aeropuerto de Clorinda para trasladarse a Asunción. Es esperado en Formosa”.
“Se anuncia para el día de hoy 15 de agosto la llegada del Excmo Sr. Presidente General Juan Perón al Aeropuerto de Clorinda. En tan feliz circunstancia el pueblo del Territorio está viviendo el júbilo de los grandes acontecimientos. Inmediatamente de aterrizar el General Perón se trasladará al Yate Presidencial Tecuara para llegar a las 15 horas a la capital del Paraguay y asistir a los grandes actos que se prepararon en su homenaje en Asunción. El día 16 el Sr. Presidente de los argentinos procederá a la devolución de los Trofeos de Guerra de la Triple Alianza en la persona del flamante Sr. Presidente del Paraguay General Stroesner. En esa histórica ceremonia el General Perón obsequiará al Ejército Paraguayo dos tanques de guerra como donación del Ejército Argentino”.
“Mientras tanto, el pueblo del Territorio de Formosa, ansiosamente espera la visita del líder que nuevamente establecerá contacto personal con los formoseños que tanto lo queremos”.
“Para este evento en la capital paraguaya, el presidente Perón designó al señor Demóstenes Gómez y al teniente coronel Calderón como “custodia personal” con el grado de “comisario de la comitiva presidencial”.
Cuarta visita (1974)
El 6 de junio de 1974 será la cuarta y última vez que Perón pisará tierras formoseñas y la tercera ocasión que lo hacía como presidente.
Sin saberlo, era además la última provincia argentina en visitar ya que su muerte acaecerá pocos días después el 1 de julio de 1974.
Perón y su comitiva arribaron al aeropuerto El Pucú en el avión Tango 01 a las 9:15 horas donde fueron recibidos por el Interventor Federal de Formosa Dr. Juan Carlos Beni, sus ministros e integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad.
Acompañaban al presidente los ministros del Gabinete Nacional Alberto Juan Vignes, José Ber Gelbard y José Lopez Rega, los comandantes generales: del Ejército Leandro Anaya, de la Armada Almirante Emilio Massera y de la Fuerza Aerea Brigadier Héctor Fautario, entre otros funcionarios.
Los visitantes aguardaron en el interior del edificio el mejoramiento del estado del tiempo teniendo en cuenta la intensa lluvia que caía a esa hora de la mañana.
Aproximadamente a las 10 horas, el presidente Perón, vistiendo uniforme militar ascendió al helicóptero HJ de la Fuerza Aérea que lo llevó hasta Puerto Pilcomayo. Allí se embarcó en el buque Neuquén para arribar luego al puerto de la ciudad de Asunción del Paraguay.
Recorte de un trabajo de investigación de diferentes fuentes , perteneciente al libro sin editar LA EVITA de PIRANÉ del autor Scheihing Edgardo