
Resumen LVL 5: corre el año 1937, España está sumida en plena guerra civil, y sos un valiente paracaidista militar que siempre arriesga su vida para romper lineas enemigas. Te cubre la espalda, al igual que en los viejos tiempos, ese amigo de la infancia que nunca se separó de tu lado. De pronto, entre el ruido ensordecedor y el fuego incesante, disparas confundido en la oscuridad creyendo abatir al enemigo, al mismo tiempo que una luz ilumina el rostro de tu amigo que cae fusilado al suelo.
Tiempo despues malherido y maltrecho, sólo aguardas tu final definitivo ya sin fuerzas. Tu conciencia se nubla antes de que te dispare el enemigo para acabarte. Y un escrito ensangrentado que nunca llegará a su destino se desprende de entre tus dedos volándose hacia el caos de muerte del lugar.
Tiempo despues malherido y maltrecho, sólo aguardas tu final definitivo ya sin fuerzas. Tu conciencia se nubla antes de que te dispare el enemigo para acabarte. Y un escrito ensangrentado que nunca llegará a su destino se desprende de entre tus dedos volándose hacia el caos de muerte del lugar.

Un periodista extranjero pudo hallar el paradero de la carta después de un arduo trabajo de investigación.
Música para ambientar
"Querida madre, no se como empezar esta carta pero te escribo con mi rostro bañado en lagrimas, caen por la soledad, tristeza, dolor y sufrimiento que vivo día tras día aquí. Lo primero que tengo que decirte es Te Quiero y aunque no lo demuestre con frecuencia, Te quiero con locura, para mi eres la persona más importante, siempre has estado ahí apoyándome y protegiéndome, haces que las cosas malas parezcan buenas, tus consejos están llenos de sabiduría y siempre me has llevado por el buen camino. Ahora ya soy mayor de edad, tengo dieciocho años, puedo afrontar yo solo las cosas… pero la verdad es que no puedo madre… Perdóname, os hecho mucho de menos, ¡no quiero estar aquí! Se que desde casa junto a padre y mis hermanos os sentís orgullos de mi, podéis presumir de tener un hijo en el frente. Lo siento por ser un cobarde madre pero tengo miedo, más del que puedo aguantar. No entiendo esta guerra, no se cual es el bando bueno, no se por que lucho, no entiendo nada de lo que pasa, solo acato ordenes. El incesante sonido de los fusiles se mezclan con los gritos y llantos de la gente torturando mis oídos día y noche, vivo con una melodía continua de ametralladoras y lluvias constantes de bombarderos. Ya ni hablo, ni pienso porque otros lo hacen por mi, solo me hace falta una frase para salir del paso aquí, “a la orden”. Dicen que el amor es suficiente para seguir adelante, que hay que luchar por nuestras familias, demostrar lo que valemos, pero ya no tengo el valor para estar en la batalla, las piernas me tiemblan sin parar, no duermo, me cuesta respirar, lloro a escondidas porque no puedo demostrar lo que siento delante de mis compañeros, se fuerte y lucha me repito constantemente, pero las palabras se pierden en mi mente como las vida la gente que esta a mi alrededor, soy la marioneta de un tirano titiritero. A noche nos lanzaron en paracaídas a una zona nueva de batalla, dicen que somos la mejor compañía jamás vista, la fuerza de los ochos nos llaman. La octava compañía paracaidista, siempre al frente luchando por su patria, por los ideales de un estado, viviendo el conflicto con lealtad y valor. Somos soldados valerosos, abrimos brechas en las filas enemigas, causamos bajas en ellos como si fueran animales y no tenemos remordimientos, pero todo es mentira pura mentira, solo fachada, una apariencia; los rostros de la gente demuestran lo contrario, sus caras se han tronado sombrías y pálidas, muestran el temor, horror y desamparo que se vive aquí, pero como nos repiten una y otra vez, “¡soldados o ellos o ustedes!” Madre para lo que realmente te escribo es para contarte lo que me ocurrió anoche. Me encontraba en el campo de batalla resguardándome del fuego cruzado y la metralla. Como siempre acataba ordenes, teníamos que superar una cota para llegar hasta un punto estratégico que nos serviría de base, para ello era necesario abatir al contrario con toda nuestra fuerza, no escatimamos en munición, ni violencia… Madre anoche en las trincheras vía al enemigo correr hacia mi, le apunte con mi fusil y sin darle tiempo a reaccionar le dispare; algo raro paso en ese momento, ya había matado a más gente antes pero en aquel chicho había algo distinto, una luz ilumino su rostro, la cara del enemigo al que asesinaba… madre era mi amigo José, mi compañero de la escuela, nuestro vecino, el hijo de Francisca, mi mejor amigo, con quien tanto yo jugué a soldados y a trincheras. Madre ahora el juego es verdad, no hay risas, solo oscuridad y llantos, no volveremos a jugar jamás, ¡lo están enterrando! Lo siento muchísimo, te pido perdón madre pero ya no aguanto mas aquí, me quiero morir, estoy harto de esta guerra, ¡no se dan cuenta que no va a ganar nadie joder! Tal vez te vuelva a escribir, pero la próxima que lo haga será desde el cielo, donde encontrare a José y jugaremos de nuevo. Madre ten por seguro que si mi sangre fuera tinta y mi corazón tintero, con la sangre de mi venas, te escribiría un “TE QUIERO”. Hasta siempre".



En las guerras siempre pierden los mismos, toda contienda tiene daños colaterales y las calles son bañadas por ríos de lagrimas de madres que ven marchar a sus hijos a un futuro incierto.
Acá les dejo un par de temas basados en esta estremecedora historia.
