Danzig y el corredor polaco
La actual ciudad polaca de Gdansk, por sus actuales características, bien podría pasar por ser la Bilbao de Polonia. Dispone de una población de unos 460.000 habitantes (un número algo más elevado, pero similar a la capital vizcaína). Es considerada la sexta ciudad más importante del país. Está situada en el norte del mismo, disfruta de costa marítima y es la principal zona portuaria de Polonia. De todas formas, a pesar de que muchos dirán que parecerse a Bilbao ya es suficiente, no son estas similitudes las que más caracterizan a Gdansk sino la importancia histórica de la que gozó a principios o mediados del siglo XX.
Y es que Gdansk se traduce al alemán como Danzig, y hasta la Primera Guerra Mundial era una ciudad que pertenecía a Alemania. En 1920, con el final de la “Gran Guerra” y la firma del Tratado de Versalles, y con el objetivo de que Polonia tuviera una salida al mar (concretamente al Báltico), se establecieron dos importantes medidas. Por un lado que Danzig dejara de pertenecer a Alemania y pasara a ser una ciudad autónoma (tutelada por la recién creada Sociedad de Naciones) en la que Polonia tendría ciertos privilegios aduaneros y económicos. Por otro lado, y no menos importante, se estableció lo que se denominó “el corredor polaco”, que consistía en quitar a Alemania una franja de territorio para dar a Polonia acceso terrestre a la zona de Danzig y por tanto al mar. De esta forma Alemania quedó dividida en dos, con la región oriental separada del territorio principal por dicho “corredor polaco”.
Ciudad Libre de Danzig y Corredor Polaco que separaba Alemania en dos
La situación de la ciudad autónoma y de dicho corredor se mantuvo así durante años, hasta que en Abril de 1939, en los albores de la II Guerra Mundial y con el nazismo llegando a sus cotas más altas, Hitler reclamó la devolución a Alemania de la soberanía sobre Danzig con el pretexto de que la mayoría de su población era de origen germano. Asimismo exigió también la construcción de una línea de ferrocarril y una carretera que cruzaran el corredor polaco y conectaran las dos regiones de Alemania. Ambas iniciativas fueron rechazadas con el consiguiente enfado del Führer, quien no esperaría mucho para tomarse la revancha. Y es que el primer objetivo que atacaron las fuerzas nazis para invadir Polonia, y que a la postre supuso el estallido de la II G.M., fue la península Westerplatte de Danzig a manos del acorazado alemán Schleswig-Holstein. La ciudad fue devastada y miles de sus habitantes murieron.
Años más tarde, una vez finalizada la guerra con la derrota germana, en la Conferencia de Potsdam se decidió que la ciudad de Danzig (ahora de nuevo Gdansk), así como parte de la región oriental de Alemania, pasaran a formar parte definitivamente de Polonia, conformando la figura definitiva que ahora conocemos de dicho país.
Y es que Gdansk se traduce al alemán como Danzig, y hasta la Primera Guerra Mundial era una ciudad que pertenecía a Alemania. En 1920, con el final de la “Gran Guerra” y la firma del Tratado de Versalles, y con el objetivo de que Polonia tuviera una salida al mar (concretamente al Báltico), se establecieron dos importantes medidas. Por un lado que Danzig dejara de pertenecer a Alemania y pasara a ser una ciudad autónoma (tutelada por la recién creada Sociedad de Naciones) en la que Polonia tendría ciertos privilegios aduaneros y económicos. Por otro lado, y no menos importante, se estableció lo que se denominó “el corredor polaco”, que consistía en quitar a Alemania una franja de territorio para dar a Polonia acceso terrestre a la zona de Danzig y por tanto al mar. De esta forma Alemania quedó dividida en dos, con la región oriental separada del territorio principal por dicho “corredor polaco”.
Ciudad Libre de Danzig y Corredor Polaco que separaba Alemania en dos
La situación de la ciudad autónoma y de dicho corredor se mantuvo así durante años, hasta que en Abril de 1939, en los albores de la II Guerra Mundial y con el nazismo llegando a sus cotas más altas, Hitler reclamó la devolución a Alemania de la soberanía sobre Danzig con el pretexto de que la mayoría de su población era de origen germano. Asimismo exigió también la construcción de una línea de ferrocarril y una carretera que cruzaran el corredor polaco y conectaran las dos regiones de Alemania. Ambas iniciativas fueron rechazadas con el consiguiente enfado del Führer, quien no esperaría mucho para tomarse la revancha. Y es que el primer objetivo que atacaron las fuerzas nazis para invadir Polonia, y que a la postre supuso el estallido de la II G.M., fue la península Westerplatte de Danzig a manos del acorazado alemán Schleswig-Holstein. La ciudad fue devastada y miles de sus habitantes murieron.
Años más tarde, una vez finalizada la guerra con la derrota germana, en la Conferencia de Potsdam se decidió que la ciudad de Danzig (ahora de nuevo Gdansk), así como parte de la región oriental de Alemania, pasaran a formar parte definitivamente de Polonia, conformando la figura definitiva que ahora conocemos de dicho país.