Hola que tal gente de T! volví a postear después de mucho tiempo ( ocupado perdiendo el tiempo...) les traigo un relato que escribí hace bocha... Espero les guste El Domador de Tormentas. A las 4am se prueba el nuevo prototipo de vuelo lanzado por una importante Empresa de Aeronáutica. Caníbal Company, su dueño y fabricante Jhoav De Sarav es el encargado de probar el nuevo deslizador que será vendido a las grandes potencias para uso vanguardista, pues se trata de la primera deslizadora del mercado, capaz de volar a 250km/h sin fallos en la estabilidad a prueba de errores por tormentas eléctricas o cambios de temperatura. Dispuesto a concretar el sueño que hará que su compañía despegue al estrellato, sube al deslizador y levanta vuelo en plena tormenta, sin problemas la velocidad y estabilidad se mantienen, -Es un sueño- Piensa. Mientras siente la brisa sobre su cara. Pronto comienza a alejarse, y decide alcanzar aun mas altitud, sin percatarse de los rayos que sin piedad arremeten contra el y su deslizador. La caída es de gran altitud, pero el no se hace daño, se desmayo mas por el impacto de la fuerza G que por el mismo impacto contra el suelo. Entre ojos abiertos ve siluetas que se tornan alrededor de su cuerpo, lo levantan, acto seguido, cae inconsciente. Al despertar, se encuentra aturdido, pues no sabe donde se encuentra y sin fuerza se encuentra con una especie de “aguja” en su brazo, mientras ve personas caminando que lo observan, repitiendo siempre la misma palabra, “mulknit”. Al poco tiempo, una joven se acerco despacio, el asustado tiro su cuerpo atrás, pero la joven parecía querer ayudarlo, no lo miraba directo a los ojos mientras curaba sus heridas. El se sentía aliviado, y con mucho esfuerzo logra decir su nombre, la joven lo calla silenciosamente con su mano, y le dice que todo estará bien. Pues ella si entendía lo que el decía, el estaba aliviado, como si hubiese recobrado su vida por un instante, el no podía creer que estuviese vivo después de esa caída. Pasaban los días y el se volvía mas fuerte, sus sentidos estaban mas avivados, se sentía diferente, su ser cambiaba, algo adentro suyo, un gran fuego, lo domaba. Era sorprendente ya podía levantarse de la cama sin problemas, el lo daba como algo normal, pero no sabia lo que su sangre ocultaba. Bajo la sombra de un árbol Jhoav se encontró descansando, los aborígenes lo creían un dios omnipotente, capas de hacer que las tormentas comiencen y desaparezcan solo con el poder de su voz. Así que sin que el se diera cuenta, los aborígenes le dieron un regalo. Le regalaron la “sangre de los dioses”, lo que parecía ser una transfusión de sangre era en realidad una mezcla de flores de los alrededores y veneno de la serpiente Cheschaktul “El ángel de la muerte”. Por eso sus síntomas de no poder levantarse y su delirio, solo eran una prueba, si conseguía sobrevivir el seria realmente un dios, ya que nunca nadie había pasado la prueba. Pasaban los días y los aborígenes mas se impacientaban, por suerte Anahí, la joven que cuido de Jhoav, conocía perfectamente el lenguaje de los hombres civilizados, así que, para que su Dios no se sintiera incomodo todos en la tribu aprendieron el idioma. Jhoav sabia que el día llegaría pronto, el día que los aborígenes le preguntarían cosas, o lo interrogarían, pero no fue así, sino algo mucho más complicado. Resultaba ser que su tribu estaba gobernada por un grupo aborigen mas grande, estos eran sanguinarios, y siempre robaban a las mujeres y jóvenes para utilizarlos de mano esclava o para su propio ocio. Además, les robaban los pocos animales que conseguían. La suerte para ellos es que, los recolectores solo pasaban después de 3 meses, y faltaba todavía un mes para su llegada. El plan era simple, si Jhoav era el Dios profético que esperaban, el dios del trueno al que la tribu invasora tenia tanto miedo, el arrasaría con todos sus enemigos hasta dejar todo el terreno para los aborígenes conocidos como Tolkas. El se veía en aprietos, nunca había peleado en su vida, solo estaba encerrado en su taller creando prototipos de aviación, ni siquiera eran prototipos armados. Solo para uso de desplazamiento militar y transporte portátil como seria su invención fallida hace meses atrás. Pero algo dentro de el le decía que tenia que acabar con esto, era como si un fuego recorriera todo su cuerpo desde los pies hasta la cabeza. -Es el veneno- pensó, igual dio caso a sus sentidos y decidió ayudar a los Tolkas, como si realmente se creyera que el era el Dios profetizado. Algo recorría su interior, en sus sueños veía imágenes fuertes de asesinatos, se veía reflejado así mismo, pero se veía diferente, de sus ojos brotaba la ira, era irreconocible, tenia un aire de grandeza y seguridad incondicional, todos huían de el. ¿Qué clase de monstruo estaba reflejado ahí? ¿Tengo miedo, o acaso me gusta? – Se preguntaba Jhoav somnoliento. Al otro día, los Tolkas le habían pedido a Jhoav que entrara a la catacumba del delirio, allí el tendría ante él, el camino de los dioses convirtiéndose así en un autentico guerrero. El camino era oscuro, y se adentraba por una gran cueva de dudosa profundidad, parecía infinita. Antes de comenzar el viaje, Anahí, le entrego una bebida a Jhoav, con el fin de comenzar su camino. – Bébetela toda- dijo con su hermosa sonrisa. Era algo que lo motivaba mucho, su sonrisa, era maravillosa. Dejaba ver a simple vista lo hermosa persona que era, como si su alma estuviese libre de pecados. Jhoav confiaba mucho en ella, así que sin dudarlo tomo hasta atragantarse. De pronto sintió como si su cabeza estuviese hinchándose, su cuerpo estaba más pesado de lo normal. El viaje había comenzado. Una vez dentro, se podía sentir la humedad y el frió de la caverna, Jhoav veía todo distorsionado, era la bebida, trataba de calmarse, pero no podía colores profundos se mostraban frente a el, y unas voces macabras se reían y reían sin parar. Lo llamaban, el ritual comenzaría, y de pronto una figura diabólica de no más de 50cm se le acerco. -Acompáñame, maestro, yo te mostrare tu camino, amo- Jhoav no hizo caso a su aspecto y lo siguió, realmente parecía estar drogado o algo, así que tomo esto como una alucinación y se dejo encaminar por sus sucesos hasta dar con el final del efecto del alucinógeno. Era gracioso ver a esa criatura moverse, era cojo de de la pierna derecha, y se quejaba en voz baja. Miraba a Jhoav de vez en cuando y se reía. Se dirigía a el como su “amo”, y que tenia que esperar a conocer a los otros muchachos, que estaban al final en la puerta obscura. Todos estaban ahí, y esperaban con ansias a Jhoav – No eres el primero ni ultimo de tu linaje, joven amo- dijo el monstruo - hubo muchos como tu, de tu linaje ancestral, en otros paralelos, y otros como tu, esperando su momento. Jhoav no comprendía nada, estaba perplejo, creía que su cabeza le estaba pasando una mala jugada, pero estaba aterrado. Pues el efecto de la bebida se iba desvaneciendo, pero la criatura no, cada vez se veía mas clara su tonalidad oscura, su cuerpo parecía el de un mono, pero su cara era muy parecida a la de un fauno, con cuernos de cabra, sus piernas parecían dos montículos de puro pelo como si de un caballo se tratara. Mientras Jhoav se acercaba al destino, el efecto desaparecía hasta ya no estar bajo el mismo, lo cual lo aterraba mas, no podía ni imaginarse como se verían los otros si este ser ya era bastante espeluznante. Pero de tanto pensamiento no se percato que había llegado al destino pactado por la criatura. La Criatura se presento a si misma como Grum, quien después extendió su mano hacia delante como si quisiese que alguien se presente. Fue así, desde las sombras aparecieron, diferentes criaturas se reunían con la misma particularidad que el exótico Grum. Todas tenían cuernos y la similitud con algún animal que se dejaba ver apenas. Las criaturas se presentaron ante Jhoav como los señores de la tierra, quienes estaban a cargo de todo lo que sucede en la tierra vinculando tanto la naturaleza como a los seres vivos que se encuentran habitándola. Grum se presento ante una figura que estaba en la oscuridad, parecía una figura alta, solo se notaban sus cuernos largos, y su respiración era cansada, el le pidió a Grum que se acercara mas y entre susurros de todos los demás comenzaron las presentaciones. El que se parecía a un oso era Szkialtik gran bestia que dominaba a los depredadores, Selassea era la madre de todas la vegetación, Vhirhilmos señor de las estaciones, Vehemius señor del tiempo espacio. Grum era el encantador de portales, era capas de abrir un portal donde fuese, la fama de sus ilusiones son también la de sus bromas, ya que la cueva nunca tiene final, razón por la cual todos se pierden una vez dentro. Aun faltaba el alto que estaba entre las sombras, pero no falto mucho para que se pronunciara el mismo. -Hola de nuevo, mí querido Jhoav. ¿Acaso no me extrañaste? ¿O te has olvidado de nuestros viajes? Debe ser el hecho que ya no recuerdas nada, por que ahora eres de nuevo un joven. La última vez que te vi, estabas todo hecho un hombre. Jhoav se sintió perplejo, no entendía como era posible esto, el Demonio que estaba presente ahí se hizo llamar El Tío, principio de todo los males y, según gracias a él mismo Jhoav, señor de las Legiones. Jhoav no respondió, quería decir algo pero algo no lo dejaba, nuevamente El Tío rompió el silencio: -Ay Ay Ay, no recuerdas nada ¿No recuerdas que tu me pusiste aquí? Tú me condenaste a estar postrado en esta cueva, ¿o acaso tú ves mis piernas? (señalando a un montículo de piedra que se extiende desde su cadera al piso). Jhoav no dijo absolutamente nada, pues el no sabia de lo que el demonio hablaba. -Pero ya esta todo perdonado-dijo El Tío- Ahora nesecitas mi ayuda una vez más, y te la daré, siempre y cuando dejes que me alimente una vez que termines. Jhoav rompió el silencio y declaro: - Está bien, si esto no es un sueño y todos ustedes son reales, dejare corromper mi cuerpo con tal de salvar a este pueblo, no creo conocerte, pero si tú dices que te debo algo, tratare de enmendar mi deuda de alguna forma. -Y lo harás- finalizo El Tío. Le pidieron que se acercara a ellos y todos se introducieron en su boca uno tras otro. Al final solo quedaba. El Tío quien sacó de su espalda una espada y se la dio a Jhoav diciéndole: -Córtame el cuello y bebe mi sangre, solo así desharás el sello que me retiene, y mis legiones serán tuyas. Acepta todo lo que tenga para darte, pues así como la roza defiende su hermosura con sus espinas, tú defenderás lo que quieras reclamar con el sufrimiento y la desesperación. Jhoav cortó su cuello y comenzó a beber su sangre, estaba caliente, y sabía a espasmos y locura, pero sin embargo no se detuvo, sintió una electricidad que recorría su cuerpo, el pacto estaba completo, los demonios de la madre Tierra estaban en funcionamiento con su cuerpo, eran un solo individuo, locura, muerte, destrucción, todo en solo un hombre, o ¿acaso el realmente era solo un hombre? ¿Y si las leyendas aborígenes fuesen ciertas? Pero ya era tarde para pensar. Jhoav se dirigió a la salida pero esta estabas sellada. Era un buen momento para utilizar sus nuevos dones, y como si de un fantasma se tratase, atravesó la dura capa de piedra que lo separaba de la selva y la oscura cueva. Se sentía tan poderoso, sus sentidos estaban multiplicados, y se sentía como si tuviese la fuerza de 50 hombres, y la agilidad de un tigre de bengala, escucho pasos cerca de su dirección, olfateo a unos esclavistas, ya estaban en dirección a los Mukts, ya era el día en que el se enfrentaría a los opresores y liberaría al pueblo, por el que tanto decidió cambiar. Apresuro el paso, cual leopardo corrió hasta llegar a la zona, pero era tarde, solo se encontró con, fuegos, muerte y destrucción. Estaba todo hecho un caos, muertos por todos lados, ni una señal de vida se notaba, tanto poder y a la vez tanta impotencia por no haber podido ayudar. Jhoav se quebró, estaba en blanco, exploto de ira una ira tan grande que retumbó los cielos. Los enemigos se acercaron al lugar para ver lo ocurrido pero, solo se encontraron a Jhoav en medio de la lluvia. Al verlos venir Jhoav se distendió, una voz fría, como la muerte misma le pidió encargarse del asunto. El Tío quería hacerlo pues hacia mucho no se divertía, Jhoav cegado, dejo que el Demonio se encargara de ellos. Uno a uno los fue despedazando, se sentían gritos de dolor, sus cuerpos se quemaban con el simple contacto de las manos de Jhoav, y sus cenizas se pegaban al cuerpo de este, (¡¡se sentía tan bien!!) pensó Jhoav aliviado, un peso se sentía en las espaldas de este joven, solo que el no se daba cuenta de su oscuridad, el muchacho estaba perdido, sin rumbo se dispuso a seguir un rastro que habían dejado. La cacería comenzaba, las tormentas que se creían leyendas se convertirían en realidad. Jhoav dio con los aborígenes capturados, estaban vigilados por sus captores, gratamente Jhoav pudo reconocer a un aborigen conocido dentro de los prisioneros, era Anahí quien estaba al lado del patriarca (su padre líder de la tribu) Jhoav se emociono cuando vio su rostro, estos últimos meses, antes de entrar en la cueva, Jhoav había estado mucho tiempo en ella, el estaba enamorado, su sonrisa podía corromper cualquier pensamientos impuro que pudiese sostener, limpiaba su alma, lo dejaba ser el mismo. A ella le gustaba su compañía pero nunca demostró otro afecto más que el de una amiga. A Jhoav no le importaba, es más, si todo salía de acuerdo al plan, pediría la mano de Anahí ante el patriarca y así por fin poder vivir tranquilo en este maravilloso pueblo. Pero Jhoav se olvidaba cada segundo, olvidaba cosas importantes, su identidad, y quien fue antes. Esperó a que los captores se distrajeran y sin piedad arraso con todos ahí, libero la primera legión de El Tío, y como si la noche se volviera contra ellos una peste los cubrió devorándolos sin dejar harapos ni huesos. Todos se pusieron contentos al ver a Jhoav, ver que en realidad el era un dios los conmovió, todos se arrodillaron ante el dándole las gracias, reverenciándolo, Anahí se acerco a el, el se volvió un simple mortal por un segundo, la abrazo y la beso, fue el mejor beso que pudo haber probado en su vida, le hizo ver las estrellas, y las galaxias mas cercanas, pero luego de que se separaran solo a unos centímetros, ya sintió el mal dentro de él. Miro a Anahí y le pregunto por su padre. - Se lo han llevado, quien sabe que planes tienen para el. – dijo. - No te preocupes, lo traeré de vuelta y acabare con este sufrimiento de una vez por todas. - Que así sea, que tus hermanos los dioses te escuchen. - Así lo harán, sean Dioses o Demonios. El mal se hacia notar en el aspecto de Jhoav, marcas negras en su cuerpo como si de tatuajes horrendos se tratara, y una especie de humo espectral negro se dejaba ver por sobre su cabeza, su piel se torno de una tes blanca, y su cara estaba consumida, es trágico, lo que hace el amor a uno, es simplemente trágico. El se estaba olvidando de su antigua vida, paso muchos meses bajo enteógenos, que casi ni recordaba que el tenia una compañía, que vivía preso de ella, construyendo y construyendo sin parar. Por suerte tenia un grupo de representantes que tomaban las decisiones por el, un grupo de Aristócratas hijos de puta que se creían dueños de todo lo que se les cruzara en la mirada, nunca les agrado el pensamiento Jhoav, solo querían eliminarlo de la faz de la tierra para poder así manejar al cien por cien Caníbal Company, querían la aprobación del gobierno militar que tenia Jhoav, no se saben sus propósitos, pero no son nada buenos, aquel que tiene mucho poder, nunca termina de saciarse, siempre esta hambriento, y hasta no dejar su nombre escrito en cada cosa, no parara. Es por eso que el hombre nunca reinara el Mundo Espiritual ni Natural. No hay espíritu que confiera sus poderes totales a un ser humano, solo los demonios lo hacen, pero ellos tienen una cuota muy elevada por su poder, cuota que muchos pagan caro, incluso Jhoav. El tramo era bastante largo hasta el palacio de los Kazkitkas, pueblo conocido por ser esclavizador y profanador de riquezas, también por sus grandes y poderosos guerreros, quienes eran conocidos como los Kilchas “bestias de dos piernas”, Jhoav ya estaba en las últimas, no comía ni bebía, y su visión se había tornado espectral, no distinguía a las personas por su rostro, si no por el color q irradiaban en el plano espectral. Jhoav llego a destino, y sin pensarlo dio su presencia como un lobo espectral enorme que ladraba tormentas, a cada paso hacia temblar la tierra. No tuvo piedad y devoro a todos en su presencia, hasta hacerse paso al templo del Dios rey Kilitkas, Señor de los Kazkitkas, rey tirano conocido por vender su alma a los demonios del mundo onírico, demonios que ahora habitaban adentro de Jhoav. Cegado, llego hasta la entrada del lugar y sin darse cuenta fue apuñalado en el corazón, era una daga blanca de Osais, ser de gran luz que desterró a todos los demonios de la tierra. Se arrodillo del dolor y casi no podía moverse, peor fue aun para sus ojos ver, quien había sido el fatídico asesino. Se trataba de Anahí, realmente no lo podía creer, pero los demonios dentro de su ser le quitaron su venda de los ojos. Anahí siempre estuvo enamorada de Kilitkas, le juro su amor en secreto mientras exploraba la selva, realmente ella se encontraba con el, la codicia pudo mas en su corazón que el amor, pues ella quería ser la nueva reina, quería la inmortalidad y el rey se la concedería si ella entregaba a su pueblo. Pero no fue lo único, ella entrego al descendiente del Dios de la tormenta, quien en este caso es Jhoav, ella lo mantuvo con enteógenos, engañándolo con su sonrisa y su supuesto amor, para que el diera oportunidad al rey para destrozar todo el pueblo que algunas vez creyó proteger, ella nunca lo amó, solo lo usó como si de un peón se tratase, Jhoav estaba desorientado, se dejo abrazar por el brazo de la muerte. Jhoav despertó en un lugar bastante extraño, los demonios estaban con el, era un sitio donde se encontraban inmensos agujeros negros que succionaban con gran fuerza. El Tío ayudo a Jhoav a levantarse, cuando por fin puedo ponerse de pie el demonio habló: - ¿Acaso ahora ya tienes los ojos abiertos muchacho?, ¿ahora realmente ves, o tengo que arrancártelos? Esto es lo que ocurre cuando olvidas todo y te dejas llevar por una sonrisa falsa, ni siquiera te recuerdas, solo sabes que te llamas Jhoav, pero olvidaste hasta quienes son tus padres y el legado que estos te dejaron, te olvidaste de tus antiguos enemigos, los que realmente te pusieron en este lugar de mierda. -¿Legado? Esto no acaba aquí-dijo Jhoav- Seguiré luchando, tal vez me haya olvidado de mi supuesto legado, una maldita empresa , tal vez nunca la quise; tal vez yo solo quería ser diferente, dejar de ser un obsesionado al trabajo, descubrir nuevas cosas, sentir cosas que nunca había sentido, ahora me doy cuenta la mentira y lo que esta me hace sentir. -Dime… ¿Qué es lo que sientes joven Jhoav?-Dijo Grum- puedo responderte, sientes ira, nunca nadie te quiso, tus ideas siempre fueron un estorbo ¿acaso no te das cuenta? Tu junta directiva te puso en este lugar, ellos averiaron tu artefacto volador, querían asesinarte, o si no tenían suerte que te asesinara alguna tribu, pero me tienes a mi ahora joven amo, espere por ti durante mucho tiempo, tiempo que utilizaba para cuando llegara el momento, el momento de unirme a ti. El Tío no pudo soportarlo, tomó a Grum por los cuernos y lo dio contra el suelo, este tampoco se quedo de brazos cruzados y arremetió con sus garras contra la cara de este. - ¡Maldito traidor!-Grito El Tío, ¿Cómo te atreves a revelarte contra mi? Tu eres mi esbirro maldito engendro, además es culpa suya que estemos aquí, no podremos salir el hechizo que yace sobre esa daga nos mantendrá aquí. -Tienes razón Tío, ustedes no podrán pasar pero mi amo y yo nos iremos, ¿acaso no recuerdas quien creo estos portales? ¿O el hechizo que esta en la daga? Antes de haber sido tu esbirro fui esbirro del Alba. Grum tomo a Jhoav de la mano y justos desaparecieron dejando a los demás demonios a su suerte, el Tío trato de alcanzarlos para devorarlos, pero no pudo con la rapidez de Osais señor de la luz, ahora conocido como Grum de las Sombras. Jhoav volvió a la vida, aprovechando el descuido de Anahí y el rey, hizo que Grum se trasformara en un rayo, y con este partió a la mitad a los dos. Ahora Jhoav no poseía la marca del mal, su cuerpo estaba curado, pues Grum tenia algo de luz en su interior todavía, el juro no volver a cometer nunca mas el error de confiar en cualquiera, se juro a si mismo que cazaría a todo aquel que intentase corromper el alma de algún indefenso como ocurrió con el, prometió que cada tormenta se llevaría a la gente que para el estaba enferma, Grum pensó orgullosamente: - Nació el gran y proclamado, “Domador de Tormentas”. Y entre la niebla Jhoav desapareció sin dejar rastros, junto a Grum, solo dejo destrucción a su paso. Bueno espero les haya gustado, hasta el próximo relato.
2do relato para T!
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