Historia de la homosexualidad contada para fundamentalistas (2ª parte) Por Rhay En el capítulo anterior abordábamos los orígenes de la homosexualidad en la Edad Antigua, en Grecia y en Roma. Hoy retomamos esta pequeña historia viajando al lejano oriente. 4. El lejano Oriente. En la China se tiene conocimiento de la homosexualidad desde la antigüedad. Pan Guangdan muestra en su recopilación de citas sobre textos antiguos que casi todos los emperadores de la dinastía Han tuvieron uno o varios amantes masculinos, generalmente catamitas (efebos). Hay también menciones de lesbianas en los registros históricos. La atracción sexual por el mismo sexo en la China se consideró normal y no era perseguida como lo sería en Europa durante la Edad Media. El amor homosexual fue frecuentemente representado en el arte chino y muchos ejemplos sobrevivieron a la Revolución Cultural. Aunque no quedan grandes estatuas hay muchos dibujos en manuscritos en rollo y pinturas sobre seda que pueden verse en colecciones privadas. Ninguna de las religiones o filosofías chinas contienen condenas expresas a la homosexualidad, ni en ellas existe el concepto de pecado que tiene el cristianismo, aunque tienen algunas creencias que se podrían considerar como contrarias a la homosexualidad exclusiva. El confucionismo hace hincapié en el deber y establece obligaciones para cada uno de los sexos, siendo la principal del varón la perpetuación del linaje, especialmente engendrando hijos varones, pero en cambio considera aceptable que el hombre tenga concubinas e incluso amantes masculinos. El taoísmo establece que hay que mantener un equilibrio entre el yin y el yang, las energías masculina y femenina respectivamente. Se cree que en las relaciones sexuales, el hombre se descarga de yang y se carga de yin de la mujer y viceversa, estableciéndose la armonía. Por el contrario, en una relación homosexual ambos hombres se descargarían de yang sin recargarse de yin, lo que al final llevaría al agotamiento y la enfermedad. No es el mismo caso en las relaciones lésbicas, por considerar que el yin es inagotable, y por tanto no habría pérdida de energía. Sin embargo, también se cree que los hombres además de yang tienen su propio yin, al igual que las mujeres su propio yang. La homosexualidad se explicaría como aquella persona que tiene mayor energía del sexo contrario de lo habitual, por lo que no se considera como algo antinatural, sino que se cree que los homosexuales son personas más equilibradas en su naturaleza que el resto. Pareja de hombres observados por una mujer.Museo de cultura sexual china, Tongli,Jiangsu,China En el budismo no existe ninguna clase de rechazo a la homosexualidad. Su doctrina establece que las pasiones son fuentes de infelicidad y alejan de la iluminación y el Nirvana. Los fieles tienen que controlar sus instintos para llegar a la iluminación, incluido el sexual, pero sin hacer diferencias entre opciones. Por su parte Zhuangzi, el filósofo más influyente de la China, tiene como pilares de su pensamiento la libertad y tener la mente abierta. Lo que nos permitiría descubrir que lo que podamos creer como fuera de lo normal será normal según el orden natural de las cosas. Es notable en la Literatura antigua china la prominencia de obras que ensalzan la amistad entre hombres y entre mujeres. La obra “A la orilla del agua”, de la dinastía Song (s. XIII), trata sobre los profundos y duraderos lazos de amistad masculina, basados en la camaradería entre soldados en la guerra más que en las relaciones homosexuales. Más explícita es la novela de la dinastía Qing (s. XVIII) “Sueño en el pabellón rojo”, donde se describen detalladamente las relaciones sexuales de los personajes masculinos, tanto heterosexuales como homosexuales. También en la poesía hay numerosas obras que tratan el asunto, en donde los poetas masculinos usan la forma de narrativa femenina para referirse al camarada o al rey que los abandona. De igual forma ocurre con la literatura erótica, entre los que destaca la obra Bian er Zhai (Gorra en lugar de horquilla o La horquilla femenina bajo la gorra masculina), una serie de cuatro historias de cinco capítulos cada una en la que se describe la pasión y la seducción. La primera historia, Crónica de un amor leal, trata de un profesor de veinte años que va tras un alumno de quince y de un grupo de jóvenes sirvientes. En otra, Qing Xia Ji (Memoria de un héroe apasionado), el protagonista, Zhang, un valiente soldado que tiene dos esposas guerreras es seducido por su joven amigo Zhong, una situación inusual ya que lo corriente era que el hombre mayor fuera el que tomara la iniciativa. La obra apareció en una edición única entre los años 1630 y 1640. Se cree que la homosexualidad era común en las dinastías Song, Ming y Qing. También hay citas de lesbianas en esas épocas. Los homosexuales chinos jamás sufrieron la persecución de la que fueron objeto en la cristiana Europa de la Edad Media, y hasta el siglo XIX. En algunas áreas la homosexualidad estaba más arraigada que en otras, llegando a decirse durante la dinastía Ming que la provincia de Fijuan era el único lugar donde la clase alta medraba gracias a comerciar con el amor de los cortesanos masculinos. Incluso los misioneros jesuitas europeos como Matteo Ricci (1552-1610), dejaron registros de lo que ellos consideraban “perversiones contranatura”, lamentando que su práctica era frecuente y de naturaleza pública. Por el contrario, la sociedad china recelaba del celibato de los clérigos, al considerarlo algo antinatural. Detalle de jóvenes en prácticas homosexuales. Acuarela sobre rollo de papel de la dinastía Qing finales del XIX, en Pekín.. Acuarela sobre rollo de papel de la dinastía Qing finales del XIX, en Pekín a primera ley contra la homosexualidad entró en la China en el año 1740. No hay registros históricos del nivel de presión ni del nivel de cumplimiento de ésta. Irónicamente, fue peor para los homosexuales chinos la ilustración que trajo el “movimiento de auto-fortalecimiento” que importó de Occidente, además de su filosofía y su ciencia, la homofobia y la consideración como enfermedad mental de la psiquiatría de aquella época. El oficial de la dinastía Qing, Zhu Gui (1731-1807), un administrador y recaudador de impuestos destinado a Fujian en 1765, pensaba mejorar los defectos morales de las gentes bajo su jurisdicción promulgando una prohibición sobre los “cultos licenciosos”, y criticó el respeto que se tenía por tales cultos. Uno de estos que consideraba particularmente problemático era el culto al dios Hu Tianbao al que acudían los hombres para pedir su intercesión para conseguir el amor de otro hombre. Con la creación de la República Popular China en 1949 la tolerancia de la sociedad prácticamente desapareció y la homosexualidad se convirtió en clandestina. El régimen comunista persiguió duramente a los homosexuales, especialmente durante la Revolución Cultural. Los dirigentes comunistas chinos consideraban la homosexualidad como una perversión capitalista y por tanto una práctica contrarrevolucionaria que debía ser eliminada de la sociedad. Aunque no existía ninguna ley que tipificara específicamente la homosexualidad como delito, las personas acusadas de prácticas homosexuales eran condenadas a severas penas de prisión, castración forzada o incluso a la pena de muerte, usando una serie de vagas leyes diseñadas para mantener el orden social. La homofobia del régimen también se impuso con políticas sociales de matrimonios obligatorios y medidas de ostracismo. Tras la muerte de Mao Zedong en 1976 se produjo en el régimen un proceso de reforma y apertura, que llevó a que se aflojaran a partir de 1979 las medidas de control y persecución de la homosexualidad. En la India hay registros históricos en el Rig Vedá (compuesto entre el 1700 y el 1100 a.C.), así como en relatos tradicionales, textos médicos (como el Sushruta Samhitá, de alrededor del 600 a.C.) y jurídicos que mencionan la existencia de personas del “tercer género” (tritiya-prakriti, literalmente, ‘tercera naturaleza’). En este grupo se incluía a transexuales, intersexuales, y también a gays y lesbianas, es decir, a todo aquel que en su ser tenía mezcladas las naturalezas masculina y femenina. El Kama Sutra (s. III d.C.) describe ampliamente las relaciones homosexuales tanto masculinas como femeninas, destacando las técnicas de felación entre hombres. Menage a trois de dos hombres y una mujer hindúes; siglo XVII o XVIII. Las Leyes de Manu (s. III a.C.), que son los códigos de conducta más antiguos del hinduismo, tratan la homosexualidad como algo que debe ser regulado, pero no reprimido, ya que ésta era considerada dentro de las prácticas sexuales aceptadas. Aún así, se establecían ciertos castigos para aquellas personas que practicaran ciertos comportamientos homosexuales. Por ejemplo, en el artículo al que se refiere a las relaciones sexuales mantenidas por una mujer adulta madura y una joven virgen, dice “Una mujer que contamine a una doncella deberá ser rasurada o se le deberá amputar dos dedos, y se la tiene que obligar a atravesar la ciudad montada en un burro”. En cambio el artículo que se refiere a las relaciones sexuales entre dos vírgenes sugiere un castigo relativamente más suave: “Una doncella que contamina a otra doncella debe ser multada con doscientos panas, pagar el doble de sus honorarios nupciales y recibir diez latigazos con una vara”. Estos castigos, tomados fuera de contexto, pueden parecer homofóbicos, pero teniendo en cuenta que estas leyes no tenían en cuenta el género de las personas que mantenían relaciones, sino la entrega de la virginidad que una mujer podría hacer a otra sin estar casada, se entiende que la homosexualidad no era el delito objeto de persecución. Por ejemplo, el castigo para una relación sexual forzada entre un hombre y una mujer establece que “si un hombre por medio de la insolencia contamina forzadamente a una dama, dos de sus dedos deben ser instantáneamente amputados, y debe pagar una multa de seiscientos panas”, lo cual es ostensiblemente más duro que la relación entre dos vírgenes. También es de considerar que no había leyes condenatorias para los actos sexuales que mantuvieran dos personas que no fueran vírgenes. Los castigos para los varones que cometieran estas ofensas eran menos severos. Uno de los artículos de la ley dice “Un hombre que comete una ofensa antinatural con un hombre… deberá bañarse con la ropa puesta”. El castigo es extremadamente suave, ya que se sabe que ésta era la forma en que los campesinos tomaban sus baños. Muchos actos heterosexuales eran castigados con mucha mayor severidad. Así, el adulterio o la violación eran castigados con torturas y la muerte. El trato desigual a que eran sometidas las mujeres por las Leyes de Manu se debe a que el estatus de éstas era igual –o inferior- a las tierras, el ganado u otras pertenencias del hombre. El Rig Vedá y algunos vestigios de esculturas muestran actos sexuales entre mujeres como revelaciones del mundo femenino, basados en la fecundidad y el placer. La traducción moderna e íntegra del Kama Sutra se refiere sin ambigüedad ni hipocresía a todos los aspectos de la vida sexual, incluyendo el matrimonio, el adulterio, la prostitución, el sexo en grupo, el sadomasoquismo, la homosexualidad masculina y femenina, y el travestismo. Estas prácticas también se recogen en obras como el Majábharata. 5. La llegada del Cristianismo y la Edad Media, o “tápese, señora”. Con la caída del Imperio Romano de Occidente su legislación dejó de aplicarse, por lo que durante una época la homosexualidad dejó de estar penada, e hizo que se practicara con bastante libertad y tolerancia durante la Alta Edad Media en la mayor parte de Europa. La excepción fue la Hispania visigoda, donde regía la Lex Romana Visigothorum, la cual penaba las prácticas homosexuales con la castración y el destierro. En el Imperio Romano de Oriente Justiniano I continúa con la pena de muerte para la homosexualidad, tal y como recoge el Corpus Iuris Civilis del año 538. Portada de Las Siete Partidas. Ejemplar de 1555. La sociedad europea se fue volviendo teocéntrica y la intolerancia con la homosexualidad fue creciendo. Las autoridades religiosas, que detentaban un enorme poder por ser las garantes del juramento de vasallaje y la cúspide del sistema feudal, empiezan a perseguir a los homosexuales sistemáticamente a partir del siglo XII. El cristianismo, como las demás religiones abrahámicas, condenan la homosexualidad basándose en la interpretación del pasaje de Sodoma en la Biblia, además de las condenas del Levítico y de Pablo de Tarso en el Nuevo Testamento. Se empieza a considerar que como en el relato bíblico la homosexualidad puede atraer la ira divina a los territorios donde se permitiera la sodomía, acarreando plagas y desastres naturales, lo que convirtió a los homosexuales en chivos expiatorios. En “Las Siete Partidas”, primer código penal castellano, se puede leer: “Et de aquella villa Sodoma en que Dios mostró aquella maravilla, tomó nombre este pecado, á que dicen sodomítico: et débese guardar todo home deste yerro, porque nascen dél muchos males, et denuesta e enfama á sí mismo et al que lo face con él; ca por tales yerros como este envia nuestro señor Dios sobre la tierra do lo facen fambre, et pestilencia, et terremotos et otros males muchos que non los podrie home contar” (Partida VII, Título XXI, “De los que facen pecado de luxuria contranatura”). Las prácticas homosexuales se ejercían en la clandestinidad incluso en las iglesias, tal y como informa el Liber Gomorrhianus, y no eran infrecuentes en monasterios y conventos de ambos sexos. John Boswell, historiador de la Universidad de Yale, afirma que el rito denominado adelphopoiesis de la iglesia de los primeros siglos, no era más que un matrimonio homosexual bajo la apariencia de “hermanamiento” de dos hombres ante Dios. Quema del caballero de Hohenberg y su sirviente delante de la muralla Zürich por sodomía, 1482. El Papa Gregorio IX, siguiendo las recomendaciones del Tercer Concilio de Letrán (1179), pone fin a cualquier tolerancia dentro y fuera de la Iglesia, decretando la expulsión de los monjes sodomitas y la excomunión de los seglares. En 1184, se crea la Inquisición, organismo cuya función original era la de perseguir las herejías como la de los cátaros. Pero además de acusarles de herejía y satanismo, era frecuente que también fueran acusados de prácticas sexuales desviadas. Pronto se convirtió en un instrumento para perseguir la brujería y la homosexualidad. Desde entonces, todos los homosexuales serán perseguidos, torturados y asesinados durante toda la Edad Media, y posteriormente en todo el Occidente cristiano. Esto hace que los homosexuales se escondan, y es difícil encontrar personajes históricos de aquella época que aceptaran abiertamente su homosexualidad, salvo los que aparecen en los registros de procesos y ejecuciones por sodomía. Además, acusar de homosexual era una forma frecuente de calumnia. No obstante, existen casos aislados, como el de Ricardo I de Inglaterra (1157-1199), que según diversas fuentes se cree que era homosexual, aunque sigue siendo objeto de debate para muchos historiadores. 6. América precolombina. En la América precolombina existían personas que eran llamadas “de dos espíritus” en muchas tribus de nativos norteamericanos. Es decir, personas que desempeñaban el rol de ambos géneros, lo que incluía vestir y desempeñar las tareas opuestas al género corporal. Hay registros de personas transexuales tanto masculinas como femeninas en más de 130 tribus. También hay registros de relaciones homosexuales entre hombres, algunas para toda la vida, y de relaciones pederastas masculinas. Los aztecas eran increíblemente intolerantes y crueles con los homosexuales. La ley mexica castigaba la sodomía con la muerte, el empalamiento para el homosexual activo, la extracción de las vísceras por el orificio anal para los pasivos y la muerte a garrotazos para las lesbianas. Cerámica homoerótica Chimú Los mayas eran relativamente más tolerantes con la homosexualidad, aunque llegaban a castigarla con la muerte en un horno en determinados casos. Se sabe de ciertas fiestas sexuales mayas que incluían las relaciones homosexuales. La sociedad maya consideraba la homosexualidad preferible al sexo prematrimonial, lo cual hacía que los nobles consiguieran esclavos sexuales para sus hijos. Por el contrario, los toltecas eran extremadamente tolerantes con la homosexualidad, e incluso a los mayas les sorprendían sus exhibiciones de erotismo. En el Imperio Inca, por contra, la aceptación iba por zonas. Donde se aceptaba solía estar asociada a prácticas religiosas. Algunos cronistas españoles como Pedro Cieza de León, Fray Gregorio García o Bernabé Cobo describen ciertos ritos dirigidos por sacerdotes travestidos que incluían prácticas homosexuales. Además, relatan también la existencia de prostitución masculina en algunos templos incaicos. También la cultura chimú nos ha dejado bastantes muestras de homosexualidad en infinidad de cerámicas, muchas de las cuales representan sexo homosexual explícito. A TODOS MIS SEGUIDORES, LES DIGO: NO ES AL PEDO..GRACIAS POR ESTAR AHÍ! "Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas."Noam Chomsky CUALQUIER COMENTARIO QUE VIOLE EL PROTOCOLO, ATAQUE LA FUENTE O AL POSTEADOR SERÁ ELIMINADO.SE ACEPTAN COMENTARIOS CON EDUCACIÓN Y RESPETO.EVITE EL FOROBARDO. Tenga en cuenta ... La información que usted encuentre en este post puede, o no, estar en desacuerdo con su visión personal o religiosa de la realidad. Si usted encuentra que su visión de la realidad está siendo contradicha, desacreditada o atacada en cualquier forma posible, recuerde siempre que todo eso está en su cabeza y como tal, no es responsabilidad mia ni de nadie mas. Después de todo, yo no escogí su visión alternativa de la realidad, usted fue quien lo hizo.
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