Raimondo di Sangro (1710, Torremaggiore - 1771, Nápoles). Séptimo príncipe de Sansevero (alta nobleza de Torremaggiore, Foggia). Estudió con los jesuitas, a los que no guardó mucho aprecio. Destacó en las múltiples actividades técnico-científicas que desarrolló, desde la impresión y divulgación de textos masónicos, al desarrollo de numerosos inventos (fusiles de rápido disparo, barcos anfibios e incluso una imprenta capaz de grabar varios colores a la vez). Raimondo di Sangro, principe di Sansevero En una pequeña callejuela dentro del casco antiguo de Nápoles (Italia) se halla una capilla impresionante de la familia del príncipe de Sansevero. El edificio no solo tiene una gran importancia histórico-artística, sino que alberga asimismo numerosos objetos misteriosos y reproducciones simbólicas que tienen que ver con la extraordinaria vida de Raimondo de Sangro, príncipe de Sansevero (1710-1771). INVENTOR Y ALQUIMISTA El príncipe Raimondo fue una de las figuras más resplandecientes y misteriosas que hubo en su época. Destacó como inventor de artilugios técnicos y armas que merecieron los elogios del rey Federico II de Prusia. Entre los inventos de este espíritu creativo figura un vehículo anfibio -una carroza capaz de desplazarse tanto en tierra firme como en el agua- y una misteriosa "lámpara eterna". Pero sobre todo era un apasionado de la alquimia: cuentan que en su laboratorio realizó descubrimientos maravillosos, como por ejemplo pinturas de un brillo y una solidez sorprendentes, con las que Francesco Maria Russo pintó el fresco del techo de la capilla, y un mármol artificial de color que hizo colocar en el suelo de la capilla. Asimismo cuentan que Raimondo de Sangro halló un enigmático proceso para petrificar diversos materiales, un arte que supuestamente materializó en dos esculturas de la capilla. Se conoce que colocó una tela fina sobre la estatua de mármol de Jesucristo muerto, de Giuseppe Sammartino (1720-1793), y la impregnó con sus sustancias secretas que hicieron que se petrificara, lo que explicaría su aspecto increíblemente realista. Del mismo modo habría petrificado un velo sobre la estatua de una mujer y una red sobre la de un hombre. La realidad es más sencilla, pero no menos impresionante: esas esculturas forman parte de las obras más destacadas de la historia del arte, de perfecta ejecución pero creadas sin ningún artificio alquímico. TEMPLO SIMBÓLICO DE LA MASONERÍA Muchas de las figuras simbólicas, salvo el Cristo velado, están completamente fuera de lugar en una iglesia: estatuas cubiertas con un velo, un hombre que lucha por desasirse de los enredos de una red, un tercero que sale con la armadura puesta de su tumba, listo para el combate con la espada en mano, y finalmente un joven delicado con caderas de mujer que lleva en un pie una sandalia griega y en otro una romana, etc. ¿Qué se puede pensar de todo ello? Monumento a Cecco de Sangro, antepasado de Raimondo. En el transcurso de su vida, Raimondo de Sangro se interesó cada vez más por los temas esotéricos. Muy pronto ascendió a gran maestre de la logia masónica de Nápoles y estudió intensamente la cosmovisión de los rosacruces. En los últimos años de su vida, Raimondo fundó una "logia de los elegidos". Con su capilla perseguía un ambicioso objetivo. Los masones ocultaban su propósito de construir el templo de la humanidad tras extraños símbolos y ritos que tenían sus raíces en la filosofía hermética y en la alquimia de la Edad Media. El príncipe de Sansevero quería alojar este templo de los masones en su capilla en forma de grandioso conjunto artístico. Originalmente, la estatua del Cristo velado, que hoy en día se encuentra situada justo en el centro de la nave principal, debía instalarse en la cripta. Las demás estatuas, cuadros y adornos se hallan en el lugar que les corresponde dentro del universo simbólico de los masones. Todas ellas transmiten mensajes esotéricos con alusiones a símbolos alquímicos, herméticos, cabalísticos y masónicos. Así, por ejemplo, la estatua del joven afeminado con las dos sandalias diferentes representa la figura, tan importante en la alquimia y la filosofía hermética, del andrógino, que solía representarse con medio cuerpo de hombre y medio de mujer. Se trata de un símbolo significativo de la unión de los contrarios con vistas a la iniciación a los grandes secretos. Las figuras están colocadas de tal manera que reflejan el diagrama del árbol sefirótico de la cábala, con las diez emanaciones de Dios. De este modo, el príncipe de Sansevero transformó su capilla en un templo iniciático para los adeptos de una doctrina secreta. LAS "MÁQUINAS ANATÓMICAS" Gracias a esa imagen de "científico heterodoxo" son muchos los historiadores que acusan a Raimondo di Sangro de haber sido el responsable de la "elaboración" de las dos "máquinas anatómicas" que fueron halladas en los sótanos de la mismísima Capilla de Sansevero (antigua propiedad de la familia Di Sangro) a finales del pasado siglo. Las "máquinas" en cuestión no son sino dos esqueletos humanos, pertenecientes a un hombre y una mujer, y que tienen la peculiaridad de conservar prácticamente intacto todo su sistema circulatorio así como algunas de sus vísceras blandas. Y si bien no se conoce con propiedad el método presuntamente utilizado por Di Sangro para la consecución de las dos macabras "máquinas anatómicas" (en buena medida debido a que los actuales propietarios de la Capilla obstaculizan cualquier análisis científico de los restos), se cree que se utilizó una solución de mercurio que "petrificó" las venas. Muchos son los puntos oscuros que pesan sobre estos dos cuerpos. El primero de ellos –tal y como documentadamente expone Lina Sansone Vagni en su obra Raimondo di Sangro: principe di San Severo (1992)– se refiere, sin ir más lejos, a si en realidad fue don Raimondo el autor de ese experimento petrificador o no, y en todo caso si éste se practicó sobre una pareja humana viva o muerta. Para Sansone la respuesta a la primera incógnita es negativa, ya que atribuye toda la leyenda negra creada en torno a las dos "máquinas" como un intento por desprestigiar al polémico príncipe napolitano y acusarle de asesinato sin posibilidad de Máquinas Anatómicasdefensa por su parte. Y la acusación, ciertamente, no sería vana ya que desde una óptica estrictamente médica, resulta indispensable que el corazón de estos dos cuerpos bombease en vida el presunto líquido metalizante que se les inyectó, para que sus efectos se dejaran notar en todo su organismo de manera tan uniforme. Otra hipótesis entiende que una vía alternativa de lograr ese efecto sería un envenenamiento progresivo de las víctimas, hasta lograr su paralización y su muerte y tan sólo la ausencia de estómago en ambos cadáveres parece confirmar que el "petrificador" quiso borrar toda huella de su crimen. Pero entonces, ¿quiénes son los dos desdichados que encontraron la muerte de tan cruel manera? Como sucede con la mayoría de los detalles que rodean esta historia, tampoco existe una única respuesta a esta cuestión. Para muchos, especialmente para el gran público, ambos fueron dos sirvientes del príncipe que colaboraban ocasionalmente con él en sus trabajos alquímicos, aunque no faltan los que aseguran que la figura masculina petrificada corresponde...¡al propio príncipe Raimondo!. Fuente 1 Fuente 2 Fuente 3 Fuente 4
Raimondo di Sangro: el principe diabolico
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