Todos tenemos un amigo tóxico, ese que no se acuerda de ti o que te culpabiliza de lo que le pasa. Todos hemos tenido, en alguna ocasión, un "amigo" que nos sacaba de quicio constantemente. Por alguna razón, algo en su personalidad le empujaba a tener actitudes y conductas totalmente inapropiadas y que nos hacían sentir mal. Si en algún momento notas que la balanza entre dar y recibir se inclina notablemente siendo tú quien aportas y tu amigo quien raramente tiende su mano, deberías replantearte la situación. Si después de poner sobre la mesa la falta de equilibrio en la relación con tu amigo éste no se muestra dispuesto a cambiar, puedes empezar a pensar en abandonar el barco. Este tipo de amigos que siempre demandan de tu atención pero rara vez te la prestan a ti cuando la necesitas se conocen como vampiros emocionales. Las bromas amistosas entre colegas no son infrecuentes, y la mayoría se las suele tomar bien. Pero cuando las críticas y el hacerte sentir mal forman parte del día a día en vuestras conversaciones, la relación habrá dejado de ser positiva para ti. Las amistades tóxicas pueden llegar a hacerte sufrir. Menoscabar tu persona puede ser un mecanismo que usa tu amigo para elevar su estatus por encima del tuyo. Esto suele ser más doloroso cuando ocurre en público. Es importante recordarle al amigo que quieres ser tratado con respeto, y si es una persona con la que deseas mantener contacto, dale un tiempo para reflexionar y cambiar. Teniendo en cuenta que los seres humanos somos imperfectos y podemos cometer errores, deberíamos empezar a desconfiar cuando un amigo no sea cuidadoso en más de una ocasión. En esta tesitura, debes ser honesto con él, mostrarle tu decepción y, si se tercia, terminar la relación o dejar pasar el tiempo. Cuando sufres una ruptura emocional o un mal momento, es posible que notes que tu mejor amigo no es capaz de estar a tu lado para acompañarte durante este trance. Quizá prefieren que sigas bebiendo, te aconsejen que quedes con otras personas, te animen a terminar relaciones sentimentales sin intentar mejorar la situación o te aconsejen que deberías hacerte una cirugía estética para mejorar tu autoestima. Si este es tu caso, intenta ir promoviendo nuevas y más sanas relaciones, a medida que vas dejando de pasar tanto tiempo con tu viejo amigo. Cuando un amigo te deja plantado frecuentemente para quedar con otros te resulta molesto, pero muchos lo aceptamos como algo que no tiene tanta importancia. Si cancela una salida a un gran concierto al que tú también ibas porque ha decidido priorizar una cita en el cine con un posible ligue, también solemos ser comprensivos. Si les prestas dinero para comprarse una videoconsola y no te devuelven el dinero, deberías parar de prestarles dinero y recapacitar sobre esta relación. Si estas situaciones ocurren de forma regular en la relación, acabarás cansado de su actitud. La experiencia nos indica que este tipo de amistades son difícilmente reconducibles. No es tarea sencilla valorar cuán importante son nuestras relaciones a la hora de mantener vivas todas las demás. Confiamos en los amigos para ayudarnos o compartir momentos y vivencias. Apreciamos a las personas con las cuales compartimos opiniones, hasta el punto de que nos den la razón cuando les decimos que nuestra pareja es irracional o mezquina. Algunas veces, el amigo puede sobrepasar ciertos límites, y eso puede hacernos sentir mal si critica o desprecia a alguien a quien queremos. Las amistades que ponen en tela de juicio tu relación sentimental puede llegar a meter cizaña para que rompas dicha relación, especialmente en momentos de especial vulnerabilidad. Si esto ocurre deberías aclarar que eso te hace sentir incómodo. Si se da el caso de que el amigo sostiene estas críticas a causa de sus propias inseguridades o celosía, es necesario priorizar tu relación sentimental y las relaciones sociales que apoyen tu decisión. Muchas personas tratan de mantener relaciones platónicas con antiguas parejas o amigos con los que querrían salir. Rara vez esto ocurre de forma pactada o consensuada, y muchas veces la historia acaba mal y con consecuencias negativas. Pero se trata de un problema que se puede prevenir si imponemos el sentido común. Cuando somos sinceros con nosotros mismos, podemos advertir cuando un amigo quiere algo más que una simple amistad. Cuando la atracción sexual aflora, suele ser imposible ignorar este hecho y es necesario cortar la relación a no ser que sientas lo mismo. El mejor consejo es mantener a tus antiguos amantes en el pasado, a menos que realmente sientas que debes estar con esa persona.
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