Querido lector, quiero agradecerte que hayas elegido este post, con el que espero que no solo disfrutes, sino que te aventures en el principio de una experiencia única, como jamás antes hayas disfrutado. Para mí, ‘’Survival World’’ es mi forma personal de homenajear a todas aquellas historias que me han influenciado a lo largo de la vida y referentes del género ‘’Survival horror’’. Al igual que para mí escribir es un placer, espero que también lo sea leer esta historia para ustedes. La cual su principal objetivo es ese, entretener. (Disculpen el post tan soso estéticamente, no soy bueno con el arte visual en imagenes para la creación de banners o separadores, pero quién pudiera colaborarme para continuar con los post agradecería eternamente su apoyo.)

Para entender muchísimo mejor la historia les recomiendo leer los otros episodios.





¡Zombies! [4]


DESMOND

La llamada llegó en lo más profundo de la noche. Desmond se incorporó sobre un codo y buscó su hacha a tientas, en un gesto instintivo, mientras el campamento empezaba a agitarse.

<<El cuerno que despierta a los durmientes>>, pensó.

La nota larga y grave quedó suspendida en el aire. Los centinelas que montaban guardia en torno al lugar se detuvieron, con el aliento condensado en nubes ante ellos, y volvieron la cabeza hacia el oeste. A medida que el sonido del cuerno se desvanecía, pareció que hasta el viento dejaba de soplar. Los hombres se levantaron desde sus cambuches improvisados y buscaron los cuchillos y las armas, moviéndose con sigilo, a la escucha. Un caballo relinchó, y alguien corrió a calmarlo. Durante un instante pareció que el bosque entero contenía el aliento. Los hermanos Marshall aguardaron un siguiente disparo al tiempo que rezaban por no oírlo, con el alma en vilo.

Cuando el silencio se hubo prolongado hasta lo insoportable, y los hombres comprendieron que el cuerno no iba a sonar de nuevo, se sonrieron unos a otros con timidez, como si trataran de ocultar que se habían puesto nerviosos. Desmond le echó unas cuantas ramas a la hoguera, se abrochó el cinturón del arma, se puso las botas y sacudió su abrigo para quitarle el polvo y el rocía antes de echárselo sobre los hombros. A su lado las llamas empezaron a crepitar y agradeció el calor que le acariciaba el rostro mientras se vestía. Oyó a Kreisler moverse dentro de la tienda. Un momento después, abrió la solapa y se levantó.

¿Solo una llamada?—Se había posado al lado derecho de Desmond, y conservo el silencio. Parecía confuso.
Una, nada más—Asintió Desmond— quizá estén cerca.
Ya era hora—Dijo Kreisler acercándose al fuego.
Encárgate de que haya comida caliente para los hombres y forraje para los caballos. —Mencionó Desmond con cierta autoridad y frialdad en su mirada— Quiero ver a Alex en cuanto llegue.
Se lo diré, mi señor.

Los tres hombres que exploraban los alrededores debían haber llegado hacía ya varios días. Al ver que no aparecían todos empezaron a preocuparse. Desmond llegó a oir comentarios pesimistas en torno a las hogueras, y no solo por parte de Edd. Uno de los Marshall votaba por retirarse nuevamente a la fortaleza lo antes posible. Jeff proponía emprender la marcha hacia el sur, para tratar de dar con el rastro de los exploradores. Y Steven prefería ir hacia las montañas como lo estaban haciendo hasta ahora.

Los salvajes saben que tienen que enfrentarse a nosotros—Dijo—, aunque no se le ocurrirá buscarnos tan al norte. Si subimos por la ladera, los cogeremos desprevenidos y acabaremos con su ejército antes de que se dé cuenta que lo atacamos—Habría alzado lo voz para que todos lo escucharan.

Somos muchos menos que ellos. —Objetó Edd—
Envíen doscientos lobos contra diez mil ovejas, y ya verán qué pasa—Desmond se levantó, sus palabras contenían una furia ardiente y confianza.

Discutieron durante varias horas sin llegar a ponerse de acuerdo. Desmond se cansó de escucharlos y les ordenó recoger los campamentos, partirían antes de que el sol terminara de salir al alba.

Todos obedecieron, eran aproximadamente siete o diez, su grupo habría sido disminuido drásticamente por ‘’los salvajes’’ y habían decidido salir todos y cazarlos, con estrategias inteligentes planeadas con cuidado por Desmond, quién tenía más autoridad que todos y su palabra poseía más peso que cualquiera. Quien era un hombre físicamente no tan corpulento, su cabello caía más debajo de los hombros y su barba era tupida como el musgo color café oscuro. Sus ojos eran azules intensos y su mirada era gélida. Tenía treinta y tantos aunque a decir verdad aún se conservaba.

Nos encontraran en el camino—Alzó la voz, a su vez que los demás alzaban las estacas del suelo casi helado para emprender nuevamente hacia el norte.
Si nos quedamos aquí probablemente nos encuentren—Dijo Kreisler, apoyándolo, era el segundo al mando.
Tienen razón, nos matarían mientras dormían—Mencionó otro hombre del grupo y los demás apoyaron la idea.

Al llegar a una zona más despejada, con bosquecillos a los costados que daban hacia una carretera se frenaron, escucharon el motor de un auto y Desmond quién iba en la cabeza frenó a su caballo con fuerza, soltó un bufido pero obedeció. Los arboles desprendían desde sus vertientes armas gotas de agua que caían sobre todos los que allí yacían, pronto todos observaron hasta el sonido, escuchando como dos hombres salían desde el vehículo y tres infectados más entraron en escena.

Silencio—Ordenó, los demás hicieron caso omiso.

Ambos hombres lidiaron con los infectados, uno se encargó de dos y el otro del solitario que vendría desde el otro extremo, tras varios minutos subió nuevamente al auto y partieron luego de intercambiar palabras que no pudieron distinguir a ciencia cierta.

Nunca había visto a estos sujetos por estos lares. —Mencionó Kreisler, los demás comentaban en voz baja entre ellos.
Atravesaremos el bosque, quizá acampen el otro extremo a tres kilómetros de aquí, la carretera está llena de chatarra, es imposible que lleguen demasiado lejos.

Todos emprendieron camino luego de aquellas palabras, recorrieron un tramo bastante largo, algunos hablaban entre ellos, historias de sus vidas pasadas o cómo habían robado a aquel sujeto solitario en la carretera. Los caminos en los bosques eran ciertamente húmedos, los infectados eran torpes y era común encontrarse con sus cuerpos mutilados entre el lodo y las ramas de roble.

Esa noche durmieron, pero entonces un grito acompañado de un disparo los alertó, todos se levantaron al mismo tiempo como la noche anterior, Desmond avanzó y los demás empuñaron sus armas con cautela, se movieron entre los árboles y entre todos observaron un grupo de hombres a la lejanía entre las sombras de los árboles. Tomó su hacha y la empuñó con fuerza, era demasiado rápido en aquellos momentos, ordenó a los demás que hicieran una formación en círculo. Pero la escena que habían encontrado allí no era la más deseada.

muertos


— ¡Hijo de puta!, que haces rondando nuestro territorio!—El hombre soltó un golpe hacia la silueta, dejándolo caer en el suelo.

Desmond se quedó en silencio, los demás se mantuvieron expectantes, las gotas de sudor de cada uno se entremezclaban con el vapor que salía al respirar.

Un hombre discutía con otro, pero Kreisler decidió acercarse más, para dar con la sorpresa que era Alex, uno de los exploradores quién era sometido por uno de los desconocidos, todos empuñaron sus armas ante la señal y Desmond fue quién corrió de entre los ramales para acertar un frío y directo golpe al desconocido en su nuca.

Pronto todo se volvió una tormenta de destellos metálicos y que intercambiaban entre los desconocidos con el grupo. Desmond se reincorporó y uno de los sujetos se dirigió hacia él con un bate, a lo cual respondió rodeándolo con gran agilidad y le acertó un golpe entre las costillas, astillándolas y perforando sus pulmones. Ya en el suelo le atravesó el cráneo sin escrúpulo alguno entre ceja y ceja, pero tan pronto como sintió aquello una patada lo tumbó al suelo, otro golpe continuó pero rodó entre el lodo embarrándose la cara, se reincorporó y se lanzó sobre el siguiente a bocajarro, cortándole su yugular en una lluvia de sangre cálida. En menos de lo pensaron todos los oponentes estaban en el suelo, muertos.

— Esperaremos unas horas más.

Rodearon el lugar, escondiéndose entre ramas y los pantanos.

— Ha pasado casi un día entero

La espera se hacía inquietante.

— He visto tres siluetas a lo lejos.

Tomó su arma con cautela de su correa, era un colt python, la sostenía con firmeza.

— Están aquí
— Uno de ellos me ha mirado.
— No te muevas mucho, las ramas te delatarán.
— Rodéenlos ahora mismo, seguro se cagarán en sus pantalones. No los asesinen, no son problema
— Entendido


El viento sopló fuerte, Desmond sintió el raspar del acero del mango del arma y la colocó en el cráneo de uno de los sujetos.

Hola… ¿Cómo te llamas pequeño

Gracias por leer, cualquier opinión o crítica constructiva pueden comentarlo, estaré ansioso por ver sus comentarios, espero también su apoyo ya que esto me incentiva a poder continuar con el proyecto y sacar más capítulos si veo que les continua gustando, si no, no habrán más. Saludos.
Datos archivados del Taringa! original
20puntos
97visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
11visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

j
jjacob🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts10
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.