Ilustración que recrea una hipernova, que emite diez veces más energía que una supernova.
El comienzo del universo sigue siendo a día de hoy un misterio. Durante décadas, los científicos han tratado de averiguar qué ocurrió tras el Big Bang, la gran explosión previa a la formación de las primeras estrellas y galaxias. Para conocer cómo era el cosmos primitivo, muchas de las investigaciones se han centrado en descubrir las estrellas más antiguas, que pueden brindarnos nuevas pistas sobre el mundo de hace 13.700 millones de años.
Las estrellas más antiguas del universo conocidas hasta la fecha están en el centro de la Vía Láctea.
Un trabajo publicado en la revista Nature ha presentado las estrellas más antiguas del universo conocidas hasta la fecha. Se encuentran precisamente en el centro de la Vía Láctea. Pero su localización no es casual. Según nos explica el astrofísico Javier Armentia, "es más fácil estudiar estrellas individuales de nuestra galaxia que de otras más lejanas". La Vía Láctea no es la galaxia más antigua del cosmos, "pero ya tiene unos añitos", bromea el también director del Planetario de Pamplona.
Una de las imágenes captadas por SkyMapper.
Las estrellas primigenias eran muy grandes, comenta Armentia, por lo que "vivieron y murieron pronto, produciendo en su explosión de supernova metales más pesados y enriqueciendo el medio interestelar, de manera que las siguientes generaciones de estrellas tenían más variedad de elementos". ¿Qué nos pueden entonces enseñar las estrellas más antiguas sobre los primeros instantes del universo? Según nos explica Casey, "las primeras estrellas eran muy diferentes a las que vemos hoy en día". Al desaparecer dejaron una especie de "huella química" en la siguiente generación de estrellas, analizada en el trabajo publicado hoy en Nature.
Las primeras estrellas pudieron morir en explosiones más energéticas de lo que pensábamos