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Mito: "El mal es la ausencia de Dios".

Ciencia Educacion12/5/2015
Refutación: No está clara la definición de Dios porque los libros religiosos no dicen de que está hecho (por ejemplo, de materia, energía o algo no físico como un software) pero lo que es cierto es que el mal no es la ausencia de nadie. 1. Según estudios e investigaciones se ha hallado que existe una vinculación entre la pobreza y la delincuencia. Según la pagina de "pobreza mundial" dice que "según algunos oficiales de Policía que fueron entrevistados una de las causas de la delincuencia es la coexistencia entre la pobreza y la riqueza. Muchos jóvenes en estado de pobreza se ven a sí mismos sin ningún futuro y lo que es peor sin ningún presente y allí cerca de ellos se ve mucha opulencia. Muchos delinquen para obtener dinero y comer. Cuando se tiene hambre y se necesita comer muchos son capaces de ir hasta las últimas consecuencias. Muchos roban para darles de comer a sus hijos. Por supuesto no se está justificando el robo. Robar, apropiarse de lo ajeno es algo muy malo, no obstante, una de las causas de esto es la extrema pobreza existente". Nuestro instinto de supervivencia parece crear el mal. Para colmo la pobreza y la falta de educación se vincula a la religión, veamos: Los pobres y menos educados son más religiosos: encuesta. El top de los países religiosos lo encabezan Ghana y Nigeria. // COLPRENSA Esta semana se conocieron los resultados del último Índice Global de Religiosidad y Ateísmo 2012, donde salió a flote que las personas con mayores ingresos y estudios se consideran menos religiosas, en comparación con aquellos que están en los umbrales de la pobreza y no han terminado ni la secundaria. La encuesta se aplicó en 57 países de los cinco continentes donde se les preguntó a más de 50.000 personas: Independientemente de si usted asiste a un lugar de culto o no, ¿Usted diría que es una persona religiosa, no religiosa o es un ateo convencido? Los resultados muestran que el 66 por ciento de los encuestados de más bajos ingresos se consideraron religiosos. En contraste, menos de la mitad (49 por ciento) de las personas con ingresos altos respondieron lo mismo. Una diferencia similar se encontró en la clasificación por nivel educativo, donde es más alto el porcentaje de las personas religiosas dentro del grupo que no terminó ni la secundaria (68 por ciento), en comparación con aquellos que tienen estudios de educación superior (52 por ciento). Un dato importante es que si se comparan los resultados de esta encuesta con la que se realizó en 2005 se encuentra que descendió el grupo de los que se consideran religiosos en un 9 por ciento, y que por el contrario se incrementó el grupo de los ateos convencidos en un 3 por ciento. No obstante, en Colombia el porcentaje de personas catalogadas como religiosas se mantuvo inalterable (83 por ciento) desde el 2005, así como el porcentaje de quienes dicen ser ateos (3 por ciento). En donde sí se evidenció un cambio, fue en países como Vietnam, Suiza y Francia, donde el número de personas religiosas disminuyó entre un 23 y un 21 por ciento, desde el 2005 al 2012. Lo interesante de la encuesta es que trae un top de las naciones con más ateos convencidos, encabezada por potencias económicas como China, Japón, República Checa, Francia, Corea del Sur y Alemania. En contraste, en los primeros lugares del top de los países donde más personas se catalogan religiosas está Ghana y Nigeria. LOS POBRES NECESITAN MÁS LA RELIGIÓN Según el antropólogo del centro de estudios teológicos y de las religiones de la Universidad del Rosario, Diego Castellanos, las personas de bajos ingresos tienen más necesidad de una búsqueda religiosa, no solo para hallar respuestas sino sentido a los problemas que los agobian. Castellanos sostiene que entre más ingresos tiene una persona puede ser más individualista, mientras que la gente con pocos recursos tiende a conformar grupos y colectivos para apoyarse mutuamente, y las religiones responden a esa necesidad. Sin embargo, para este antropólogo es importante considerar en este tipo de encuestas que la religión no solo son los grupos institucionalizados, como la iglesia católica, sino otro tipo de formas religiosas que siguen personas de estratos altos y que muchas veces no se consideran. Por ejemplo, las tendencias orientales, de nueva era, y prácticas como el yoga. Por su parte, la directora del programa de Sociología de la Universidad del Rosario, Anne Gintel, sostiene que entre más formación educativa recibe una persona, mayor es su capacidad crítica para entender, cuestionar el mundo y tomar distancia de las creencias religiosas. En esto coincide Castellanos, para quien las personas con más dinero y nivel educativo tienen a reevaluar sus creencias religiosas porque tienen más oportunidades de escuchar distintas versiones en los centros educativos y en viajes. Una ventaja que no tienen aquellos con pocos recursos y nivel de educación bajo, que son más propensos a arraigarse a lo que conocen. 2. La existencia del "gen o genes del mal". Esto es algo polémico pero los científicos dicen haber descubierto algunos genes que aumentan la probabilidad de que una persona se porte mal o cometa un delito. Esto tiene sentido ya que si una persona nace, por ejemplo, con testículos mas grandes y que produzcan mayor cantidad de hormonas relacionadas con el placer sexual y/o nazca con mayor sensibilidad al placer sexual, esta hipotética persona tiene mas probabilidad de ser un violador o abusador sexual. Veamos un tipo de gen relacionado con el delito de asesinato: Científicos rusos descubren la causa química del cruel comportamiento de los asesinos 'natos'. Científicos rusos de la Universidad Estatal de Novosibirsk descubren que los asesinos 'natos' presentan un 'gen' común que los hace ser meditadamente crueles. Un equipo de neurocientíficos rusos de la Universidad Estatal de Novosibirsk y la rama siberiana de la Academia de Ciencias de Rusia ha identificado el 'gen' de los asesinos más crueles y despiadados. El artículo sobre el hallazgo ha sido publicado por la revista científica 'Journal of Criminal Justice'. Da miedo pensar que quien se sienta a tu lado en el autobús pudiera ser "controlablemente violento", pero así es el comportamiento de los 'asesinos natos' según los científicos. El 'gen culpable' es la dopamina D4, uno de los cinco tipos de receptores de dopamina de los vertebrados. El gen que la codifica está asociado con diversos trastornos y fenotipos de comportamiento, incluida la esquizofrenia y la adicción a la búsqueda de novedad. Las conclusiones se derivan de una investigación realizada a más de 150 delincuentes, 85 de los cuales fueron condenados por asesinato y otros 65 por infligir lesiones corporales graves. Todas estas personas actuaron de manera fría y planificada, lo que está estrechamente ligado a formas poco activas del receptor de dopamina D4. Los resultados son contrarios a la creencia popular, que asegura que la gran mayoría de los asesinatos y crímenes violentos son consecuencia directa de un impulso agresivo que desarrollan los niños hiperactivos con déficit de atención (conocido como TDAH). ¿Esto significa que las personas que cometieron crímenes no deberían estar en prisión porque no tienen culpa de ser pobres o de poseer el gen del mal? La verdad es que debemos protegernos a nosotros y a los demás de las personas que personas que hagan cosas malas independientemente de si no es culpable. Es común escuchar un argumento teísta y falaz a favor del libre albedrío que dice así: “Si no hay libre albedrío nadie es responsable de sus actos” Esto es una falacia ad consenquentiam, este argumento apunta a que nos imaginemos a un criminal alegando inimputabilidad porque todos sus actos estaban predeterminados, es decir que el criminal es un producto de eventos externos y por lo tanto no tiene culpa. Aunque no existiera el libre albedrío, los humanos seguimos siendo capaces de sentir dolor y felicidad, y seguimos teniendo necesidades individuales y grupales. Si hubiera un león suelto en una ciudad comiendo gente, a pesar que sabemos que está en su naturaleza matar, y que no es responsable de sus actos, nadie sería tan estúpido de dejar que el león siga comiendo a las personas, a menos que fuéramos seres vacíos sin sentimientos, sin miedos, ni sueños, es decir, si fuéramos como zombies. Lo mismo sucede con un criminal, libre albedrío o no, la sociedad lo juzgaría como un peligro y lo encerraría, de la misma forma que encerraríamos al león (o peor, lo sacrificaríamos). Además está este punto esencial: Si un criminal argumenta estar “programado” para delinquir, el resto de la sociedad puede argumentar que todos estamos “programados” para defendernos y organizarnos para juzgar a ese criminal bajo criterios también “programados”. Es decir, libre albedrío o no, los humanos pueden juzgar a otros humanos porque están bajo las mismas reglas de juego. ¿Cuáles son valores para juzgar? eso es otra historia… y muy complicada, pero no es asunto que estamos viendo ahora. Finalmente, quién no podría juzgar a los humanos sería un ente que trascienda a la humanidad y a las leyes físicas (un dios por ejemplo), porque “estando fuera del juego” vería a cada humano siguiendo una programación, y no podría culparnos de nada. Conclusión Que no exista el libre albedrío no cambia en nada nuestra vida cotidiana y nuestras acciones hacia quienes consideramos hacen “mal”.
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