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¿Por qué son tan fuertes las Hormigas?Inteligencia Colectiva

Ciencia Educacion•11/3/2015
¿Por qué son tan fuertes las Hormigas? Si doblamos el tamaño de un objeto cualquiera, su masa no se duplicará como cabría esperar si no le diéramos muchas vueltas al asunto. En realidad, la masa de un objeto aumenta en la misma proporción que su volumen, lo que significa que crece siguiendo una progresión cúbica (una potencia de 3, vaya). Si esto os suena raro, es muy fácil de ver en el caso de un cubo. Al duplicar el tamaño de cada una de sus tres dimensiones espaciales, el cubo aumentado tendrá un volumen 8 veces mayor que el original y, por tanto, será 8 veces más masivo. Esta misma regla cúbica no es sólo aplicable a figuras geométricas regulares, sino cualquier cuerpo con cualquier forma, incluidos los seres vivos. Pero, aunque la masa de los seres vivos aumente siguiendo una relación cúbica respecto a su tamaño, su fuerza muscular no sigue este patrón de crecimiento. Como la fuerza que puede ejercer un músculo depende de su sección y no de su volumen, ésta aumenta respecto al cuadrado del tamaño o, lo que es lo mismo, una orden de magnitud más despacio que la masa. Por poner un ejemplo, si doblamos el tamaño de un músculo que pesa, por decir algo, 1 kg, su masa se multiplicará por 8, más o menos. Pero la sección del músculo habrá aumentado respecto al cuadrado del tamaño así que, aunque el músculo pesará 8 veces más, su fuerza tan sólo se habrá multiplicado por 4. Por tanto, aunque el músculo grande podrá desarrollar más fuerza que el pequeño, proporcionalmente sólo poseerá la mitad de fuerza que necesita para mover su propia masa. Este es uno de los motivos por los que no vemos animales tremendamente grandes en la naturaleza: llega un punto en el que los músculos son tan grandes que simplemente no pueden producir fuerza suficiente como para sostenerse a sí mismos y el resto del cuerpo. Aún así, algunos animales muy pesados (como los elefantes o los rinocerontes) solventan este problema con unas patas muy robustas situadas bajo su cuerpo como si fueran columnas, igual que hacían los dinosaurios hace decenas de millones de años]. Y por eso los organismos más masivos del planeta viven en el océano, donde la flotabilidad proporcionada por el agua minimiza los esfuerzos a los que están sometidos sus músculos sobredimensionados para la vida terrestre. Pero, igual que un músculo se vuelve menos eficiente cuando su tamaño aumenta, si su tamaño se reduce ocurrirá todo lo contrario. Por poner un ejemplo, un músculo la mitad de grande que otro tendrá sólo una octava parte de su masa, pero un cuarto de su fuerza. Esto significa que, aunque el músculo será más débil en comparación, seguirá siendo doble de fuerte en proporción. Es por este motivo que los animales pequeños son proporcionalmente más fuertes que los grandes y por lo que sus cuerpos pueden hacer cosas como tener las patas a los lados del cuerpo en vez de directamente debajo como los elefantes. Pero, además, los animales pequeños también tienen ventajas estructurales. Todos hemos roto alguna vez un lápiz, ¿no? Se puede partir fácilmente por la mitad con las dos manos. Pero, ¿Qué pasa si intentamos partir una de esas mitades de nuevo por la mitad? Cuesta mucho más, ¿no? Esto se debe a que las propiedades de los materiales no cambian con su tamaño, pero éste y la forma del objeto determinará la magnitud de las fuerzas que se pueden aplicar a él. El aluminio es igual de resistente en una barra de 5 metros que en una de 50 centímetros pero, mientras contra una barra larga es muy fácil hacer palanca para doblarla (lo sé, es una simplificación muy fuerte), es mucho más complicado hacer lo mismo con una pequeña. Y ahora, por fin, podemos hablar de insectos. En términos de materiales, al ser tan pequeñas sus cuerpos pueden aguantar esfuerzos proporcionalmente mucho más grandes. El cuello de las hormigas puede soportar cargas de hasta 5.000 veces su peso. Eso sí, las hormigas no usan todo este potencial porque sus cuerpos les permiten levantar objetos con “sólo” entre 20 y 100 veces su propio peso. En la siguiente imagen aparece una hormiga tejedora colgada boca abajo, sujetando una masa 100 veces superior a la suya gracias a las propiedades adherentes de sus patas. Pero aunque estas cifras son impresionantes en términos humanos, las hormigas no son los animales más fuertes del mundo (proporcionalmente, claro). Ese honor corresponde al Onthophagus taurus, un bicho que tal vez os resulte más familiar por pertenecer a la familia de los escarabajos peloteros. Estos animales pueden levantar objetos que equivalen a 1.140 veces su propio peso. Curiosamente, estos insectos se están importando a Nueva Zelanda, donde los excrementos de los 10 millones de cabezas de ganado que hay en ese país han cubierto de… Bueno, de mierda, el 5% de los pastos de las islas, lo que impide que otros animales puedan ir a pastar por esas zonas. Los escarabajos peloteros son una solución fácil a este problema, ya que la especie llevada a Nueva Zelanda excava agujeros bajo los excrementos y los va enterrando a entre 10 y 50 centímetros de profundidad para usarlos como alimento. Pasen por mis otros post: 500 cursos universitarios online gratis con certificado 2015 Cosas que no sabias de Nikola Tesla: Que Colores de Ojos hay: Te gustan las matematicas, la logica o los acertijos: Increible: Que pasa si doblas un papel 103 veces? Megapost de Issac Newton: Albert Einstein, el post que se merece:
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