Cada té en particular tiene una temperatura y un tiempo de infusión preciso. Estos son los dos factores más importantes a la hora de preparar un buen té (y lo cierto es que cuando uno le pone un poco de atención, realmente se nota la diferencia). Para realizar estas mediciones tengo un termómetro y un relojito de arena de 2 minutos.
Ayer, preparándome un té en un día agitado y como ya estoy acostumbrada a usar estos elementos, lo hacía a la vez que realizaba otras tareas.
Así, puse a calentar el agua y salí de la cocina a hacer otra cosa; volví, medí la temperatura del agua, puse las hebras de té en la taza, vertí el agua y di vuelta el relojito de arena…y salí de la cocina a seguir con mis tareas.
Al rato volví a la cocina y el reloj seguía corriendo (¿tanto tardan dos minutos?). Salgo. Vuelvo por segunda vez y vuelvo a dar vuelta el reloj (era un te de 4 minutos de infusión). Al rato, vuelvo y el reloj seguía corriendo.
Cuando finalmente termino de preparar mi té, fue para sentarme y decir: “Cuatro minutos son mucho tiempo”. Siempre tengo presente y lo digo, el valor del tiempo, pero este tipo de momentos llaman realmente la atención, digo, son una buena zamarreada en cualquier momento del día que te recuerda lo valioso del tiempo, lo mucho que se puede hacer con el y lo importantísimo que es aprovecharlo por su caducidad…¿No?
Ayer, preparándome un té en un día agitado y como ya estoy acostumbrada a usar estos elementos, lo hacía a la vez que realizaba otras tareas.
Así, puse a calentar el agua y salí de la cocina a hacer otra cosa; volví, medí la temperatura del agua, puse las hebras de té en la taza, vertí el agua y di vuelta el relojito de arena…y salí de la cocina a seguir con mis tareas.
Al rato volví a la cocina y el reloj seguía corriendo (¿tanto tardan dos minutos?). Salgo. Vuelvo por segunda vez y vuelvo a dar vuelta el reloj (era un te de 4 minutos de infusión). Al rato, vuelvo y el reloj seguía corriendo.
Cuando finalmente termino de preparar mi té, fue para sentarme y decir: “Cuatro minutos son mucho tiempo”. Siempre tengo presente y lo digo, el valor del tiempo, pero este tipo de momentos llaman realmente la atención, digo, son una buena zamarreada en cualquier momento del día que te recuerda lo valioso del tiempo, lo mucho que se puede hacer con el y lo importantísimo que es aprovecharlo por su caducidad…¿No?