Phobos tiene un problema. La pequeña luna de Marte orbita tan cerca del planeta rojo que la fuerza de gravedad va a destruirla en un corto espacio de tiempo. Dentro de 30 o 50 millones de años, el satélite será historia por culpa de la fuerza gravitatoria del planeta sobre el que gira una vez cada siete horas y media.
El destino de Phobos lo ha revelado un estudio presentado en el encuentro anual de la División de Ciencias Planetarias de la American Astronomical Society que ha dejado más que claro que los surcos que se encuentran en la superficie del satélite tienen un único causante: la gravedad marciana.
Esa gravedad es la que está tirando de Phobos poco a poco, a una media de dos metros cada cien años. Lo que el estudio ha remarcado es que el proceso de destrucción de Phobos ya está en Marte y que esas estrías que se aprecían en el planeta están provocadas por las fuerzas gravitatorias que sufre el pequeño satélite de 22 kilómetros de diámetro. "Creemos que Phobos ya se está desintegrando y la primera señal es la aparición de estas marcas", ha certificado Terry Hunford, del Goddard Space Center de la NASA.
Phobos es uno de los destinos que la NASA estudia para preparar la llegada a Marte pero el hecho de que sea el satélite del sistema solar que orbita más cerca de su planeta no juega a su favor para seguir con vida pasados millones de años. Este pequeño trozo de piedra se encuentra a sólo 6.000 kilómetros de distancia (la Luna está a 384.000) y a medida que se acerque a la superficie se colocará cada vez más cerca del llamado Límite de Roche, la distancia a partir de la cual la gravedad interna de un objeto y la del objeto que rodea entran en conflicto y destruyen al primero. En el caso de la Tierra y la Luna, la teoría dice que ese límite se encuentra entre los 9 y los 18 kilómetros.
Cuando eso suceda, Phobos se convertirá en un anillo de piedra y polvo que rodeará Marte, un fenómeno similar al de los anillos que rodean Saturno y los otros gigantes de gas, y que también podría suceder en la Tierra si la Luna estuviera lo suficientemente cerca como para que las fuerzas gravitatorias destruyeran el planeta.
Gaspra, Deimos and Phobos
El destino de Phobos lo ha revelado un estudio presentado en el encuentro anual de la División de Ciencias Planetarias de la American Astronomical Society que ha dejado más que claro que los surcos que se encuentran en la superficie del satélite tienen un único causante: la gravedad marciana.
Esa gravedad es la que está tirando de Phobos poco a poco, a una media de dos metros cada cien años. Lo que el estudio ha remarcado es que el proceso de destrucción de Phobos ya está en Marte y que esas estrías que se aprecían en el planeta están provocadas por las fuerzas gravitatorias que sufre el pequeño satélite de 22 kilómetros de diámetro. "Creemos que Phobos ya se está desintegrando y la primera señal es la aparición de estas marcas", ha certificado Terry Hunford, del Goddard Space Center de la NASA.
Phobos es uno de los destinos que la NASA estudia para preparar la llegada a Marte pero el hecho de que sea el satélite del sistema solar que orbita más cerca de su planeta no juega a su favor para seguir con vida pasados millones de años. Este pequeño trozo de piedra se encuentra a sólo 6.000 kilómetros de distancia (la Luna está a 384.000) y a medida que se acerque a la superficie se colocará cada vez más cerca del llamado Límite de Roche, la distancia a partir de la cual la gravedad interna de un objeto y la del objeto que rodea entran en conflicto y destruyen al primero. En el caso de la Tierra y la Luna, la teoría dice que ese límite se encuentra entre los 9 y los 18 kilómetros.
Cuando eso suceda, Phobos se convertirá en un anillo de piedra y polvo que rodeará Marte, un fenómeno similar al de los anillos que rodean Saturno y los otros gigantes de gas, y que también podría suceder en la Tierra si la Luna estuviera lo suficientemente cerca como para que las fuerzas gravitatorias destruyeran el planeta.
Gaspra, Deimos and Phobos
El estudio ha desmentido la idea de que las marcas que pueblan la superficie de Phobos estuvieran causadas por el impacto que formó el cráter Stickney, uno de los que domina uno de sus polos, o por el impacto de residuos de impactos en la superficie de Marte que hubieran llegado hasta el satélite. Los investigadores han creado un modelo matemático que ha funcionado de la misma manera que las marcas aparecidas en Phobos y el hecho de que unas sean más jóvenes que otras refuerza la teoría de que es un proceso que ya está en marcha.
Tritón, otro candidato a la desintegración
El fenómeno de Phobos no es el único que está en marcha en el Sistema Solar. Tritón, una de las lunas de Neptuno, también presenta unos rasgos similares que llevan a pensar a los astrónomos que el satélite terminará desintegrado y formando parte de los anillos que rodean al gigante de gas.
El fenómeno no es exclusivo del Sistema Solar. El estudio, del que se hace eco la página Universe Today, también especifica que el fenómeno se puede producir en exoplanetas que orbiten otras estrellas o en los satélites que órbitan dichos planetas. Basta con que un cuerpo celeste quede atrapado en una órbita demasiado cercana respecto al objeto que órbita para que la fuerza de la gravedad haga el resto.