Intentare durante el mi redacción, dar una opinión sincera pero sin ultimar detalles para quienes no han visto la película y desean hacerlo.
El día sábado me acerqué al cine con la curiosidad innata del lector, aproximadamente un año atrás leí Inferno, de Dan Brown, y me sentía atraído por su adaptación cinematográfica. Debo confesar que es la primera vez que veo una película basada en un libro que anteriormente leí así que me auto-convencí de que lo que vería seria breve comparando con aquellas emocionantes quinientas paginas.
Partiendo de la premisa que para cualquier persona es imposible sintetizar de manera perfecta la basta información de un libro, estaba resignado a ver como omitirían segmentos, pero la desilusion fue insoportable al ver como transformaron un concepto intelectualista y transhumanista en una vulgar lucha de "los buenos" contra "el malo".
Antes de vaciar mi decepción sobre todos aquellos que vieron, o planean ver , la película de Tom Hanks y compañia, debo decir que en si misma no es mala. Los que leímos la novela debemos ser objetivos, si la película fuera una historia individual o nueva podría calificarla de entretenida y emocionante. Lastimosamente no es así, el largometraje fue, desde mi perspectiva, una deformación insulsa de una historia excelente.
Muchos conocemos el poder que esconden las palabras de Dan Brown, genio capaz de vislumbrar la realidad dentro de una cueva para después cargarla y llevarla frente a tus ojos de tal manera que, aunque choca contra todo aquello que pudiste creer irrefutable, aceptas la idea y te abres al debate que el mismo propuso. Tuve la oportunidad de leer El codigo Da Vinci, y para quienes también lo hicieron saben de que hablo.
El libro nos confronta a una realidad perturbadora: La sobrepoblacion es un problema real, que a futuro amenaza con ser el suicido de nuestra especie. Luego nos plantea un debate: ¿Conocer la solución a un problema nos da el privilegio de resolverlo aún cuando estemos afectando a otras personas? Nos sumergimos en una lucha de ética y moral, para algunos llega a ser religiosa, sobre lo que tenemos derecho a hacer y lo que debemos hacer.
El "malo".
Ahora, el Bertrand Zobrist que conocimos en letras no era un millonario extremista, era un químico altruista con una inteligencia muy por encima de la común. Su virus Inferno está extremadamente distante del que vimos en las salas de cine. Él no quiere que nadie muera, obviamente el fallecimiento de la mitad de la población mundial por culpa de un virus seria una colosal problema y no una solución. En ese orden de ideas, considero una traición la historia del virus que acabará con la mitad de las personas para salvarnos.
La concepción inicial, la del Zobrist original, era volver infértil a dos terceras partes del mundo lo que reduciría la capacidad reproductiva de la especie y le pondria un limite a la manera como nos multiplicamos. Esto eliminaría nuestro problema sin acabar con nuestras vidas, pero aunque el mal no es directo si le estamos arrancando el privilegio a las personas de tener hijos. La directora de la Organizacion Mundial de la Salud (que deben saber que en el libro estaba muy afectada porque ella misma quiso un millar de veces dar a luz, pero no pudo porque era infértil) intento detener a Zobrist tanto como pudo pero al final no consiguió hacerlo, obviamente esto es en la historia de Brown. Lo mas curioso de todos es que ella misma, al final acepta que el virus ya se propagó y que no es una idea tan mala como se pensaba en principio.[/b
Tratando de omitir la ira que me provoca la reducción excesiva de información valiosa, de intelectualismo y de arte, que tuvo la película con respecto a la obra inicial, creo que fue, en principio, un recorrido acelerado carente de sentido hasta el punto en que nuestro estimado profesor de simbologia se encuentra en aquel lugar abandonado con el señor Bruder ( Omar Sy).
Debo reconocer que esa escena, y el resto de la película fue muy bien lograda, las panorámicas fueron excelentes y la acción se llevo con la celeridad prudente.
Pero siento aun la sensación vacía de una obra que se truncó a si misma al intentar hacerse comercial con el típico e insípido "final feliz".