Qué hace un ejército de ocupación cuando está instalado en un país?
RESPUESTA. Ocupa el territorio, obligando a sus habitantes a seguir su estilo de vida. Aplica medidas correctivas contra los habitantes del país, hace propaganda de sus propias creencias que deben ser considera como la única verdad y utiliza la fuerza para imponerlas.
Esto es, lamentablemente, lo que ha estado ocurriendo en Grecia por parte de los emigrantes Musulmanes que parecen "olvidar" que han sido acogidos y amparados por Grecia y que en lugar de agradecerlo obligan a los griegos a sentirse huéspedes en su propio país.
Si alguien es un refugiado de guerra, o su vida está en peligro en su país de origen, lo apropiado sería que, cuando llega al país que le ofrece asilo y refugio, esté agradecido al país, respete su historia, su gente, sus valores y sus leyes. Lo mismo ocurriría con un emigrante que quisiera ir a un país donde espera salvar su vida y encontrar un futuro mejor.
En Grecia, en cambio, los inmigrantes ilegales –todos referidos como "refugiados" en los medios, supuestamente para tratar de legalizarlos artificialmente en la conciencia moral de los ciudadanos– han estado ocupando espacios que no les pertenecen, empleando la violencia, bloqueando carreteras, delinquiendo contra la propiedad pública, comportándose con agresividad hacia los residentes y la policía, y diciendo que se sienten ofendidos cuando ven símbolos que representan el cristianismo o cualquier otro símbolo religioso que no represente al Islán.
Los invitados parecen estar tratando de hacerse con la casa. Hace pocas horas, más de 200 sirios, norteafricanos musulmanes y paquistaníes iniciaron una revuelta en mitad de la noche, exigiendo salir de la isla Mitilene. Coreaban: "¡Yihad, yihad!", destrozando los coches de los vecinos del centro de la isla y perturbando a la comunidad local. Los migrantes alegaban que alguien les había contado que siete migrantes habían muerto en un barco, así que se alzaron contra las autoridades y la población local.
La policía y los trabajadores de las ONG explicaron que era una información errónea, pero claramente los revoltosos no tenían ningún interés en escucharlos. Los musulmanes estaban dispuestos a librar la yihad porque se habían creído un rumor sobre un suceso sobre el que, de haber sido cierto, el Estado griego y sus habitantes no tenían ninguna responsabilidad.
Las autoridades no lograron calmarlos y trataron de hacerles volver a la zona en que vivían. Resultó que no había muerto ningún emigrante; la revuelta había sido un "error", pero la policía y los residentes tuvieron que pasar toda la noche localizando a refugiados y migrantes por las calles de Mitilene y apagando los incendios de automóviles, árboles contenedores de basura y todo lo que fuera inflamable en la vía pública.
Los inmigrantes ilegales dijeron que la información sobre los siete migrantes muertos les había llegado mediante llamadas de teléfono anónima durante la noche. Fuentes policiales explican, de manera extraoficial, que este incidente tiene todas las marcas de una "operación encubierta".
El 19 de septiembre de este año, de nuevo en la isla de Mitilene, hubo un nuevo estallido de los migrantes del distrito de Moria. Esta vez, la información que les había llegado a los migrantes, y que de nuevo resultó ser falsa, es que iban a ser devueltos a Turquía. Inmediatamente prendieron fuego a casi siete hectáreas de olivos, y también al campo en el que estaban viviendo.
Ahora, 300 migrantes, que habían escapado en una ocasión anterior de su campo y trataron de protestar en el centro de la isla, estaban quemando todo lo que se encontraron en el campo y los alrededores, hasta que la policía los frenó y los hizo volver al campo, donde otra vez intentaron quemarlo todo.
Los residentes vieron sus arboledas de olivos reducidas a cenizas, dos casas cercanas al campo fueron reducidas a cenizas y también gran parte del campo de migrantes, tres contenedores de carga, ropa y calzado.
Algunos de los inmigrantes ilegales se tomaron fotos durante el incendio, y coreaban: "Alá Akbar" ["Alá es el más grande"].
El puerto de la isla de Mitilene se convirtió en un campo de batalla, donde los emigrantes, y muchos griegos "izquierdistas", intentaron evitar que el contingente militar izara la bandera griega frente al viejo puerto de la ciudad.
Muchos griegos odian la bandera nacional. Coreaban lemas y lanzaban provocaciones tanto al contingente militar como a la población de la isla Mitilene, que los contemplaba atónita desde el otro lado de la carretera. Era una demostración de poder de los "izquierdistas" y los inmigrantes ilegales. Muchos ciudadanos de la isla de Mitilene, lógicamente, no podía soportar ver cómo los inmigrantes ilegales y otros griegos les provocaban y trataban de impedir el izado de la bandera Griega. Así que algunos ciudadanos se lanzaron agresivamente hacia ellos y se enzarzaron en peleas callejeras.
La gente está asustada. Se congrega en torno a la bandera y el ejército porque aparentemente sienten que están perdiendo su patria y su soberanía a manos de los miles de inmigrantes ilegales que han ocupado su isla.
El pasado 26 de septiembre, en la región de Tympaki de la isla de Creta, fue totalmente empapelada con citas del Corán. El texto, firmado por los "Hermanos Musulmanes de la Isla de Creta", decía, entre otras cosas:
"Musulmanes, sois el pueblo más antiguo del mundo entero, sólo cuenta vuestra fe, y nadie más tiene derecho a la vida, la muerte y la propiedad de cualquier otra persona que se atreva a cuestionar vuestro liderazgo y que no acepte vuestra fe". "Alá exige a los creyentes que sean los dueños de la tierra donde viven, y sólo ellos pueden tener propiedades, y sólo ellos podrán poseer la tierra".
"Alá dijo que debemos conquistar todo el planeta, y los creyentes deben poseer la tierra y los cultivos".
"Los no creyentes no pueden poseer la tierra y los cultivos porque nos pertenece sólo a nosotros: los creyentes".
"Los no creyentes sólo obtendrán de nosotros –como el sagrado Corán nos asegura– limosnas".
Hace un mes, los habitantes de Vavilon, un pequeño pueblo de Quíos, otra isla que ha recibido un gran número de inmigrantes ilegales, decidieron tomarse la ley por su mano, porque, al parecer, el Estado no les estaba protegiendo. Los habitantes formaron una milicia para proteger a sus familias y propiedades de los inmigrantes ilegales. Los inmigrantes ilegales también han estado bloqueando carreteras en muchas ciudades, paralizando el tráfico durante horas. Ocupan las carreteras cuando les apetece; la policía no les frena y no se practican detenciones.
El Gobierno griego ha sido amistoso con los migrantes. Los inmigrantes ilegales, en una presunta demostración de poder, han estado pidiendo a los conductores griegos que les mostraran sus carnets de identidad y sus permisos de conducir. Han establecido puntos de control, como hace un ejército de ocupación. El Gobierno y la policía no hicieron nada para detenerles.
La gente enseñaba sus documentos a causa del gran número de migrantes; los conductores temían evidentemente por su vida y por sus coches, y no querían que las cosas se pusieran más feas. Si se tiene en cuenta que la policía se limitaba a observar pasivamente, los conductores no podían hacer mucho más.
Otro día, los inmigrantes ilegales bloquearon una carretera porque, al parecer, no tenían una conexión a internet lo suficientemente buena en el "centro de acogida para refugiados".
¿Cómo se sentirían los americanos si los migrantes musulmanes ilegales que viven en Estados Unidos dijeran sentirse ofendidos por la Estatua de la Libertad porque no lleva burka?
El colmo lo protagonizo el arzobispo de Atenas y de toda Grecia, Jerónimo II, que se quitó el pasado julio el crucifijo, el símbolo máximo del cristianismo, de sus vestiduras durante su visita al puerto del Pireo, con el fin –dijo– de no "ofender" a los emigrantes musulmanes.
¿Quién le advirtió que los migrantes musulmanes se ofenderían por su crucifijo? ¿Qué harían si el arzobispo les visitara con el crucifijo puesto? ¿Lo matarían? ¿Prenderían fuego a la ciudad del Pireo? ¿Librarían la yihad contra la población griega?
¿Por qué estamos escondiendo los símbolos de nuestra fe delante de personas que vienen ilegalmente y sin ser invitadas a nuestros países? ¿Qué poder haría a un arzobispo a quitarse el símbolo de su fe, si no es el poder político del país?
El problema en Grecia no es sólo el Gobierno o la mala gestión de la inmigración ilegal. Todos los principales partidos políticos tradicionales de Grecia han estado alentando, directa o indirectamente, la inmigración ilegal y la transferencia de grandes poblaciones musulmanas a la sociedad griega. Obedecen las autodestructivas políticas migratorias de la UE que podrían acabar provocando el fin de los valores helénico-judeocristianos de Europa, como la libertad individual, el pensamiento crítico y la investigación honesta.
Los griegos ya hemos sido aplastados por el islam, por el genocidio del siglo XX en Turquía –que incluso en este momento se dirige contra cualquiera que no sea musulmán, como los cristianos, los alevíes, los kurdos– y la ocupación turca, más reciente, de Chipre, de nuevo con la complicidad internacional.
Hace unos días en unas declaraciones a la TV griega un dirigente Musulmán explico claramente cuáles eran sus pretensiones. ´´Atenas es la única capital de la Unión Europea que no tiene mezquita y ya somos unos 700.000 musulmanes en estas tierras", se lamentó hoy el presidente de la Unión de Musulmanes de Grecia, Naim Elgadur, en declaraciones al canal estatal NET. "Tenemos el derecho de practicar nuestra religión en forma libre y el gobierno de Grecia debe construir inmediatamente una mezquita", añadió.
A pesar de eso, es obvio que a los principales partidos políticos no les interesa proteger a la nación, su identidad o la seguridad de sus ciudadanos.
Lo cierto es que a Grecia se le están pagando 198 millones de euros mensuales por los refugiados.
El establishment griego padece los mismos síntomas que los regímenes de la Europa Occidental y Estados Unidos. Ya no creen en las bases de la República: "Vox Populi, Vox Dei": la voz del pueblo es la voz de Dios.
El establishment político, cuando la opinión pública no está de acuerdo con sus políticas sobre la inmigración ilegal y la protección de la identidad nacional, prefiere culpar a los votantes por su inmadurez, su estupidez o su fascismo.
Así que, mientras los votantes insisten en conservar su punto de vista sobre la identidad nacional y contra la inmigración ilegal, las élites de Grecia están sustituyendo a la población nativa dándoles la ciudadanía a los inmigrantes ilegales. Sólo hay un camino para salvar lo que queda de Grecia: el camino británico. Salgamos. Ya de La Comunidad Europea.