Seré breve, como la brevedad. No se si quizás estarás a mi lado en la proximidad. Muchos huracanes han pasado, y muchas piedras nos han tirado y nos hemos tirado. Es cierto, acá estamos. Nos curamos todas las heridas, cambiamos las sabanas, y de ropa, hasta los granos de arena despejamos de nuestra piel.
Yo no se si quizás estarás, o estaré. Yo no lo se. Pero yo te amé, y abrace cada momento con el alma. Ataje todos los dolores, y mis ojos se tragaron todas las lágrimas, me comí mis labios, y en la basura escondí el dolor. Celebre todas las partidas (juntos), y festejo cada recuerdo. En silencio el pasado me enseña nuestras experiencias, nuestras, que ni un derrumbe ya los alcanzaran. Que terror pensar que todo en algún momento se desmorona, los cimientos ceden, y cae la proximidad.
Yo no se como será esta partida. Ya nos despedimos una par de miles de veces.
Y en todas, en voz cabizbaja, agradecí. Agradecí los jugos de tu boca que mataban la sed, la cuna de tus brazos, el andar de tus pies. Yo no se si quizás estarás, o estaré. Pero yo te amé, hasta agache el alma y conversé con Dios. Pedí por vos, sin saber pedir, hable con Dios sin saber Rezar, creí en Dios sin querer creer.
Yo no se que será después. Que la proximidad, Dios, el destino, o quien fuera te abrace con el alma, como lo intente, y te de a tus pies mas que un manantial.
(Décimo octavo día del mes de Noviembre, dosmiltrece)