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El Miedo
Proveniente de la parte más primitiva de nuestro ser, aliado incondicional del odio, hace presencia hasta nuestros días uno de los sentimientos más poderosos y enraizados que tenemos, el miedo. Un tema que siempre intento deslizar entre líneas, y es porque realmente creo que la masa política descubrió ese botón de entre muchos otros para hacer que vayamos donde ellos esperan tenernos, y cuando digo la masa política, hablo de todos, antiguamente y hoy en día, de izquierda o de derecha, irrelevante, se vuelve una herramienta común para estos agentes al ser el miedo parte de la condición humana en sí, trasciende a todo tipo de ideologías y creencias.
Hay tantos tipos de miedo como de personas, a la oscuridad, a lo desconocido, a pecar, a dios y su ira, al diablo y el infierno, a la iglesia y sus hogueras, a la sociedad y las suyas, a morir, al terrorismo, o algo menos feo, a estar mal vestido, a la exclusión, al fracaso, a estar desactualizado, a lo que puedan pensar los demás o a quedar fuera del sistema. No hay que confundirse, usan nuestro miedo, no solo para que votemos o suprimir nuestros derechos, también para vendernos medicamentos, para decirnos que vestir, que fumar, con que emborracharnos, y podría seguir. Incluso nuestros padres pretenden atemorizarnos en una maniobra de adiestramiento mentando figuras como “el cuco” o lo que sea que asuste al peque, dejando evidente así lo primario y antiguo del método.
En el pasado, el miedo llevo a los alemanes a empoderar a Hitler en elecciones populares, él, tuvo la inteligencia suficiente para darle a su pueblo en un mal momento a nivel social, un enemigo común y la promesa de una “solución” para el supuesto mal, todos sabemos cómo termino eso. Supo usar reclamos legítimos del pueblo para ganarse su favor y genero miedo en su propia sociedad para manipularla una vez en el poder, a pesar de eso todavía no entendemos lo potencialmente peligroso de la demagogia. Hoy en día, la memoria de algunos países falla, y a causa de eso los derechos de sus ciudadanos se ven vulnerados, la excusa y el enemigo actual es el terrorismo, maniobra inteligente por parte de los arquitectos del poder, puesto que este enemigo, nunca va a encontrar un final. Eso hace de la excusa un recurso interminable, del cual se pueden aprovechar el tiempo que sea necesario.
A lo largo de la historia no hubo un solo líder que haya buscado y mucho menos conseguido librar a su pueblo de tal yugo, muy por el contrario casi siempre buscan y ocasionalmente consiguen afianzarse a través de él con la misma delicadeza y el amor a la sociedad con el que se usa el fierro para marcar ganado.
Díganme conspiranoico pero, hace un tiempo términos como “terrorismo” se están tratando de introducir al vocabulario popular a través de distintos referentes del actual gobierno. ¿Es este uno de los precios a pagar por volver a “formar parte del mundo”, gastar recursos muy valiosos en adherirnos en la guerra contra el terror? ¿Es lo que necesitamos para estar mejor o es algo que busca satisfacer caprichos lejanos y ajenos a nosotros?
Pareciera sonar como un insulto a nuestra inteligencia, y es que en realidad lo es, lo más grave y doloroso es llegar a entender que para que lleven a cabo esta estafa del miedo es necesario que cuenten con nuestra complicidad, seamos conscientes de ello o no. Habrá que ver que a lo que le tengamos miedo, al menos, valga la pena temerle. Yo, por mi parte, tengo miedo a veces del poder que tiene en nosotros y sobre nuestras decisiones, por eso escribo sobre esto.
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Chester D.C.
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