InicioApuntes Y MonografiasLos alzaprimas. (Parte 1)
Los alzaprimas.
Un símbolo del obraje.

Cuando hablamos de oficios tradicionales, de oficios desaparecidos, de oficios históricos, de tradi-ciones a punto de perderse o desaparecidas; cuando hablamos, en definitiva, de ingenio formoseño o regional siempre nos vienen a la boca los mismos oficios, léase: cosechero, obrajero, ganadero, herreros, carpinteros , etc. Pero ¿…y qué pasa con los carreros alzaprimeros y sus implementos? ¿Se compran en algún comercio?
En el caso que hoy nos ocupa, queremos hacer un modesto esbozo,(principio de ulterior trabajo más amplio), de: “Los Alzaprimas” .
Uno de los oficios tradicionales de los que quizás menos se ha hablado es el de constructor y/o conductor de los carros de obrajeros. No es que exista la profesión de constructor de alzaprima como una actividad propiamente dicha, ya que habitualmente el obrajero solía construírselos él mismo; aunque bien es cierto que siempre estaba el amañado de turno que poseía unas cualidades especiales para tan importante labor. Podríamos llamarle a este último carrero, de trabajo “mecánico del carro” diferenciándolo del conductor, que también se llama carrero.
Todo obraje, casi sin excepción poseía uno o varios carros alzaprimas junto con los complementos imprescindibles y asociados al mismo, tales como el yugo, las cadenas, los chicotes y los bueyes , para con ellos poder realizar sus labores de sacar y acarrear los rollizos desde el monte a los lugares de acopio o venta.
Si exceptuamos las reliquias de los gigantes carros abandonadas por algún campo. Sin temor a equivocarnos, en la actualidad para poder observar un alzaprima tenemos que ir al internet, revisar minuciosamente los textos de alguna biblioteca, o buscar alguna persona que supo de su uso. Podemos afirmar con precisión que hoy ya se ha pasado, de la tracción animal a la mecánica. La evolución de los tiempos y la industrialización, -qué duda cabe-, han mejorado las condiciones de vida del obrajero formoseño. Con la introducción de las nuevas técnicas mecánicas, como los guinches, camiones y los tractores de diferentes tamaños que hacen más fácil y llevaderas las duras fajinas del obrajero.
Pero desgraciadamente este inquieto progreso ha evitado que las nuevas generaciones (ya nacidas en la urbe), conozcan las ventajas de una “maquina simple”, que podía llevar en su panza hasta 6 toneladas de robustos troncos de quebrachos colorado.
EI alzaprima a día de hoy, como antes citábamos, se ha convertido en vestigio. Antes de perderlo del todo hagamos una somera descripción del mismo, como pequeño homenaje a tantos obrajeros (alzaprimeros) hombres humildes de corazón y de bolsillo, que gozaban de escasos momentos de ocio, que no tuvieron la chance de plasmar detalladamente las cualidades de esos elementos. Ca-rros de ruedas gigantes construidos con manos callosas; con su gran imaginación y empeño. Con los cuales maniobraba, marchaban, por estrechas picadas. Y así poco a poco, a la velocidad del buey, salían del monte, con sus crujientes ruedas; y sus piezas de rollizos. Al mismo tiempo con la gran esperanza de un futuro mejor.
De nuestras investigaciones, en textos antiguos, hemos encontrado referencias de los alzaprimas, hacia fines del siglo XIX. Recordemos que la llanura chaqueña posee los arboles de mayor tamaño y peso específico de la Argentina. Debido al auge del tanino en el mundo, se requirió de una máquina que pudiera acarrear esos fenomenales troncos al puerto donde eran embarcados al exterior en veleros o vapores. La maravillosa sustancia tánica (para curtir cueros) produjo la “fiebre de los obrajes”, tuvo su esplendor a nivel mundial hasta pasada la década del 50 , donde los modernos productos químicos la fueron reemplazando y comenzó su decadencia. Al inicio del siglo XX, se produce la ocupación plena de parte del Estado de los territorios nacionales del norte (Chaco y Formosa), fue este periodo histórico, anterior a las maquinas a combustible, que llegaron a estas planicies del centro provincial los rieles y el ferrocarril. Los emprendimientos capitalistas apostaron 2 o 3 empresas multinacionales que instalaron fábricas de tanino contra el río. Teniendo el camino (tren); las fábricas, solo faltaba la mano de obra “barata”. Así llegaron obrajeros aventureros (correntinos, chaqueños, misioneros o paraguayos) quienes introdujeron los primitivos carros alzaprimas a nuestros montes. En algunas regiones se mezcla el concepto alzaprima, con el de cachapé; o como en Salta que lo llaman: “Carro Diablo”, pero aclaremos que siempre es un carro con: dos ruedas grandes que lleva la carga – colgada - atada al eje y al pértigo.
La geografía del monte formoseño; en los que abundan los bañados, esteros y terrenos inundables (suponemos) fueron los factores, que propiciaron la utilización generalizaba del alzaprima, respecto de su primo el cachapé.
Casi siempre el alzaprima era tirado por yuntas de bueyes. Dependiendo del peso de la carga, se podían colocar hasta tres yuntas (pares) unidos por medio de cadenas que alineaban los yugos de cual se ajustaba el buey con las canga.
La tarea de “carrero alzaprimero” era posterior al: hacheo, pelado, y arrastre. Ya, preparado el rollizo se correspondía trasladarlo hasta los lugares de acopio.
No existía una fábrica de alzaprimas, por los cual la mayoría estaban personalizados por su con-ductor o constructor. Casi todos los materiales que se usaba en la construcción de estos formida-bles carros eran maderas de la zona, a excepción del eje, llantas y las cadenas que eran de hierro. Al no tener un molde existían diferentes tamaños los más conocido era del tipo “pértigo en tijera” pero también los de “pértigo simple”.

DETALLE TÉCNICO:

* Formación de alzaprimas, por lo que observamos tirada por 2 o 3 yuntas de bueyes. Es lla-mativa la altura de las ruedas que obedece a tres factores primordiales: el primero es el sis-tema de palanca para cargar ; el segundo la forma de llevar la carga y la tercera la facilidad de avanzar en terrenos pantanosos, bajos o inundables. Por eso este transporte debe contar con una rueda que supere los 1,50 o 1,70 de radio (rayo), lo cual en el total se transforma en aproximadamente 3 metros o más.

EI alzaprima consta de varias partes fundamentales que son:
La Masa: también llamada cubo, pieza de madera dura, que actúa como buje de las ruedas. Es atravesada longitudinalmente en el centro por el eje. Desde la masa, arrancan las piezas llamadas rayos. La masa se asegura con unos aros de metal que sostienen sus piezas.
El Eje (mecánica): un eje es un elemento constructivo destinado a guiar el movimiento de rotación a una pieza o de un conjunto de piezas, -como una rueda-. En estos casos, la rueda gira solidaria-mente al eje. Por escasez de hierro, el artesano local fue sustituyendo algunas piezas ferrosas, por la madera dura de nuestra región (Palo mora – palo santo - urunday- etc.). Usa los elementos que tenía a mano.
La rueda: es una pieza mecánica circular, que gira alrededor de un eje. Puede ser considerada una máquina simple. Una de las partes exteriores de la rueda es la llanta. La llanta primaria es de made-ra se refuerza con un aro de hierro que sostiene todo el conjunto de la rueda. El aro de acero va haciendo fuerza concéntrica hacia la masa. La llanta que se aplica en caliente para que cuando se enfríe y contraiga apriete y dé soporte a las piezas.
El Pértigo: es la lanza “timón” del carro. En el caso del alzaprima sale del eje y se extiende (hacia adelante) en una longitud aproximada de 3 o 4 metros. La medida del pértigo en los alzaprima se ajusta al tamaño de la rueda. En Argentina se ven doble pértigo (en tijera) que se unen en el extre-mo delantero.
La Trampolleta: es una extremidad posterior del pértigo (detrás del eje). Comúnmente doble unida en el extremo trasero, cuando el alzaprima se empina cumple la función de tope y cuando está va-cío, este extremo se utiliza para enrollar las cadenas.
El Yugo: es un artefacto de madera al cual (formando yunta), se unen los bueyes. En el caso de los bueyes pertigueros va sujeta a la lanza o pértigo -el timón- del carro. En el caso de los cuarteros o punteros los yugos van unidos por cadenas, que transmiten la fuerza de las bestias a las ruedas.
La Canga: El buey se une al yugo por la canga. Comúnmente construida en hierro, rodea el pes-cuezo y el pecho de la bestia, y se ajusta al yugo.
La Yunta: Pareja - casal, de animales usados para trabajar y labrar el campo o para tirar de carros. A dos bueyes que trabajan aunados, unidos por un yugo, se denomina yunta. La expresión deriva de esta última palabra y también se aplica, por extensión, a otros animales que trabajan unidos, o a un par de personas que hacen un mismo trabajo.
Para no hacerlos tan extenso y creyendo que de esta forma sacamos a la luz, unos elementos imprescindibles en la vida diaria del antiguo obrajero formoseño. El alzaprimero, bueyero o el fabricador del implemento en cuestión son profesiones, que poco a poco van perdiéndose en la nebulosa de los tiempos; y tal y como hemos visto, ha ido generando un léxico propio además de frases que sacadas del contexto serían poco o nada entendibles.

Así pues, en lo posible, conservemos lo que de raíces paisanas y populares tengamos, y dejemos constancia de ello, en todos los medios posibles; procuremos no olvidar que fueron parte de un pasado memorable de nuestra provincia. Allá lejos en el tiempo cuando los caminos eran polvorientos y los motores a explosión eran una utopía, un grupo hombres se especializaba en sacar inmensos rollizos de los enmarañado monte, con la fuerza de los bueyes pero con el ingenio más simple y eficaz. EL ALZAPRIMA.


“El sentimiento histórico es la ubicación consciente de una generación en el tiempo y los grandes cambios hacen mayormente necesario esta autenticidad, porque ningún pueblo pro-gresa para negarse a sí mismo, sino para afirmarse en los que es y lo que quiere llegar a ser.”
Ramón de las Mercedes Tissera.


¿Qué es un alzaprima?
Definiciones: Alzaprima. f. Argent. y Par. Carro angosto, sin caja, de grandes ruedas, empleado para transportar troncos y otros objetos de mucho peso. // f. palanca // Cuña de madera que sirve para alzar. // Arg. Carro para transportar troncos de árbol cortado. . Presentado el tema comence-mos a desarrollarlo, y la cuestión siguiente es definir: ¿Cuándo es un carro? Sabemos que según la ubicación geográfica el concepto puede cambiar. Así en México se le dice carro a los automóviles. Por lo tanto busquemos una ilustración del concepto que se ajuste a nuestros criterios adoptados (o sea un carro obrajero). La definición del diccionario dice: Carro m. (lat. Carrus). Vehículo de diversas formas. (Generalmente se le aplica este nombre al carro grande de dos ruedas, que sirve para transportar cargas). Si hablamos de carro es difícil no mencionar a su hermana la carreta, pero ¿Cuál es la diferencia entre carro y carreta? Dice: carreta f. carro cerrado por los lados que no tiene las ruedas herradas. Las desigualdades que vemos entre carro y carreta son: A) Que las ca-rretas son cerradas. Por los lados o en su caja (techo). B) Herraje deriva de hierro y cuando dice ruedas herradas significa que son ruedas sin llantas. C) El carro es masculino y la carreta femenino. Esta última es la más importante en ésta alusión que estamos presentando.
DEL GÉNERO DEL SUSTANTIVO.
Anteriormente hemos asentado las definiciones de alzaprima. Asumimos que es un sustantivo “común” porque es una cosa. La mayoría de los diccionarios aportan la (f.) de femenino. Ellos ante-ponen el género “La” - “Las” porque toman que ésta cosa es una: palancas o cuña. Pero queremos afirmar “lo nuestro”, por eso el título afirma LOS ALZAPRIMAS; tratamos y referimos a un -ya exá-nime- medio de transporte, el cual era utilizado para la carga y transporte de troncos o "rollizos" de mucho peso. Ampliemos con la definición que consta en el Diccionario Folclórico Argentino de Félix Coluccio, Décima Edición del año 2006, se puede leer: “Alzaprima: Carro de dos ruedas grandes, sin caja, y que se destina por lo general a llevar troncos grandes. Su uso está vigente en Formosa Chaco, Corrientes y Misiones.” Al respecto debemos hacer notar su existencia en otros lugares del país. Digamos pues que además de las provincias mencionadas por el citado diccionario las encontramos en una franja de Salta, Jujuy, el norte de Tucumán, parte de Santiago del Estero y el norte de Santa Fe. Como dato complementario para futuros revisores dejamos mencionado que fuera de Argentina, también se conoce en el norte de Chile, una franja amplia de la Rep., de Paraguay y el sur de Brasil. Volviendo al tema de las definiciones letrada; la Real Academia Española define a nuestro rústico vehículo de transporte de la siguiente forma: “ALZAPRIMA: (Del ant. alzaprime, compuesto de los imper. de alzar y premir).1. f. palanca (‖ barra inflexible para transmitir una fuerza).2. f. Pedazo de madera o metal que se pone como cuña para realzar algo.3. f. puente (‖ tablilla de los instrumentos de arco).4. f. Arg. Carro estrecho, sin caja, de grandes ruedas, empleado para transportar troncos u otros objetos de mucho peso.”
Hacemos notar el encasillamiento del género que aplican los españoles ibéricos, por tratarse de una palanca o por designar de una cuña. De nuestras investigaciones que compartimos con el lector, el punto 4 (cuatro) es el que más se ajusta, y es aquí donde aparece el dilema. Nosotros hemos encontramos en muchas referencias y escritos, que se escriben: "los alzaprimas". En tanto que la Real Academia Española sostiene que el género de la palabra es femenino: la alzaprima (singular femenino) y las alzaprimas (plural femenino).
Por tal cuestión, durante los meses de febrero y marzo del corriente año, se han elevado notas al Departamento de «Español al día» - Real Academia Española -planteando nuestra inquietud; de que: << al tratarse de CARROS, las personas de éste norte argentino colocaban, -como co-rresponde-, el género masculino, se dice: EL CARRO – LOS CARROS. >> . De este intercambio epistolar electrónico con la academia referida, nos permitió afirmar la cuestión primaria, mencio-nada anteriormente, nosotros decimos LOS ALZAPRIMAS, porque asumimos que se trata de un carro y es masculino; y ellos adoptan “las alzaprimas” porque se trata de una palanca o cuña.
La idea general es replantear que, (si, los alzaprimas son carros, o transportes), el género debe expresarse en masculino. A continuación se resumen los testimonios escritos que apoyan nuestra postura, que fueron enviados a la tan prestigiosa Real Academia Española: del libro “La Vida De Un Soldado” de IGNACIO FOTHERINGHAM; 1865-1905 - en el capítulo XXXIV; subtitulado A Lo Desconocido reeditado por la Dirección de Cultura de la Nación en el año 1994, leemos (sic)
<< “A lo desconocido, llevaba cinco carros “Alzaprimas” los llaman los chaqueños. Ruedas altas y largo pértigo. Lo usan los obrajeros para conducir las enormes vigas de quebracho, lapacho u otras maderas durísimas. Las cargan abajo, amarrando los troncos con cadenas. Pero nosotros que llevábamos maíz, pasto, yerba y tabaco los hicimos de cajón y nos fueron de mayor utilidad. Livianos, altos espaciosos. En cargueros llevé tres botes de goma. Quien expediciona por el chaco no deje de llevarlos. Son de admirable provecho para cruzar los ríos, riachos y esteros interminables. En ellos se pasan víveres y monturas, como asimismo a los que no saben nadar. Todo seco y confortable. Fontana, en su decisión de marcha rápida y ligera, no llevó ni tabaco, ni yerba, ni maíz, ni nada. Indudablemente era un estorbo menos.”>>
. En el libro “La gente, mi gente”, escrito por Alberto Campbell (1940), pág. 85-86 dice: (sic)
"Al acercarnos al obraje empezamos a ver los alzaprimas que nunca habíamos visto antes. Eran carros de tirar (fletear) la madera, de dos ruedas muy altas y se ataban los rollizos con cadena, debajo del eje, que unía las ruedas. Tenía su ventaja para maderas muy grandes y pisos muy blandos. Eran distintos a nuestro cachapé de cuatro ruedas, en el que se cargaban los rollizos sobre los cabezales de los ejes que se ataban con cadena”.

* La respuesta de los especialistas de la R.A.E.; fue la siguiente: Estimado Edgardo Adrián Scheihing: Entendemos que disponemos de suficiente documentación para demostrar que el sus-tantivo alzaprima es femenino en todas sus acepciones. Naturalmente, el hecho de funcionar con frecuencia en aposición a carro ha hecho que se documente también su uso como masculino, lo cual no significa en absoluto que adquiera este género de forma exclusiva. Finalmente, nos atene-mos a las indicciones de la propia Academia Argentina de las Letras, puesto que se trata de una voz utilizada en su ámbito geográfico, por lo que le sugerimos que dirija sus comentarios a esa institución.
Bueno, los objetivos estaban planteados- y documentados- para que se esboce (ya sea por regionalismo), de que si en el ámbito rural hablamos de carros alzaprimas, nos estamos refiriendo a un trasporte de los obrajes. Por lo sugerido, procedimos a pasar la documentación anteriormente transcripta, ante la Academia Argentina de las Letras. A las mismas discutas como instrumento escrito le sumamos: algunos fragmentos rescatados del libro: Memorias del Territorio Nacional de Formosa 1885-1899, editado por el Instituto de Historia y la Facultad de Humanidades de la UNNE Resistencia, Chaco, en el año 1979 , con motivo del centenario de la fundación de Formosa (capital) . Estas transcripciones textuales se realizaron, con la dirección del Sr. Ernesto J. A. Maeder del Instituto de Historia, de las publicaciones halladas en el Archivo General de la Nación, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Ministerio del Interior de la República Argentina. En el apartado de las Memorias de 1895, presentadas por el Gobernador D. José María Uriburu al Ministro del Interior. Publicadas en la Memoria del Ministro del Interior ante el Congreso Nacional Buenos Aires 1896. T.III, pp. 346 -395. Expresa: (sic) […]
Caminos que establezcan la comunicaciones de las poblaciones entre sí no los hay en el territorio, son huellas aradas más ó menos caprichosamente obedeciendo a la necesidades de los obrageros para llegar a los embarcaderos…
[…] pág. 214. En otros párrafos encontramos: (sic)
[…]
Elementos de transporte terrestre y fluvial
Depar-tamen-tos Carros y carretas de 4 ruedas Carros de 2 ruedas Coches de 4 ruedas Coches de 2 ruedas Botes y canoas Lan-chas a vapor Chatas
1 º 12 210 8 5 60 3 4
2 º 4 60 18
3 º 10 65 49 2 4
4 º 4 45 12
C.D. 2 20

Total . 32 400 8 5 139 5 8

Se puede estimar que los carros de 4 y 2 ruedas que figuran en este estado, dos tercio son de armazón de hierro y el resto, enteramente de madera. Su número exacto no se precisa, por haber omitida esta circunstancia en las boletas de censo como igualmente se ha omitido el modo de tracción. El arrastre á bueyes, puede estimarse en el 90 % del total de los carros y el 10 % restante á arrastre de caballo ó mula. En los carros de dos ruedas van comprendidos los alza-primas utilizados, únicamente en el acarreo de madera.
[…] Pág. 226.
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Luego de pedir un tiempo para leer la información y cotejarla con los autores y libros menciona-dos, llega la respuesta de tan prestigiosa entidad de letras de nuestra República, dice que: Estima-do Edgardo Adrián Scheihing: De acuerdo no solo con la definición actual del Diccionario académico, sino desde la primera edición (que entonces se llamaba Diccionario de autorida-des), el término alzaprima fue definido como un sustantivo femenino. De allí que, aunque en nuestro país la voz ha cobrado nuevas significaciones, como las que define nuestro Diccio-nario del habla de los argentinos, haya mantenido el género femenino de Alzaprima. Ampliando la respuesta expresa: Agradecemos el envío de estas citas de autoridad que serán recogidas para reconsiderar la marca gramatical de alzaprima en su acepción de “carro angosto…”. Si, como lo demuestran los ejemplos que usted ha recogido, el término alzaprima apareció usado en nuestra variedad como aposición de carro (carro alzaprima), es posible imaginar que el género masculino de carro haya influido sobre alzaprima cuando, dada la extensión de su uso o bien debido al conocimiento del objeto, se prescindió del primer término y pasó a usarse como forma independiente: el alzaprima. Quedamos a su disposición ante futuros intercambios y agradecemos su desinteresada colaboración con el estudio de una palabra tanto general como criolla. Cordialmente. Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Literarias. Academia Argentina de Letras.

Compartimos con el lector estos datos con el fin de reafirmar lo que conocemos. Compartimos lo planteado en los conexos nacionales e internacionales, del modo que nos expresamos, defendiendo lo nuestro. Hemos apelando a dignos documentos que supieron elevar voces de los silenciosos obrajeros. Llegado ya, este siglo XXI (21), nos ocupamos con todos los medios tradicionales, sumándole los tecnológicos modernos, para remarcar algo local que todavía se registra de modo incorrecto. Siempre tratando de que se conozca y se diferencie un CARRO de una palanca. Sirvan estas líneas en el suplemento semanal de nuestro prestigioso matutino preferido, como documento de la lucha diaria por conservar la lógica de nuestra forma de hablar y expresarnos. Remarcar que las palabras ibéricas se han enraizado en estas polvorientas tierras y tuvieron brotes diferentes con sabor muy de nosotros.

Nota: Luego de estas interesantes citas de Ignacio Fotheringham y José María Uriburu que primordialmente nos remonta a los fines del siglo XIX (19). Nos sirven de documentos escritos de incalculable valor histórico porque ya en ese tiempo se está aludiendo, a este elemento que nos convoca. Prestemos atención a que el autor (Fotheringham) se refiere a los “chaqueños” segura-mente porque el artículo se escribió en fechas la Gobernación del Chaco o Territorio Nacional del Gran Chaco que fue el primer Territorio Nacional creado en la República Argentina. Existió entre 1872 y 1884 y abarcaba la totalidad de las actuales provincias del Chaco y Formosa. Demuestra –exclusiva- el valor que le asignada al modesto alzaprima, en el campo Militar. Pareciera que José María Uriburu, comete errores ortográficos vemos : obrageros, á y una ó . Referido a los últimos monosílabos acentuados, es una grafía que se utilizó hasta 1911, por lo cual aseveran la autentici-dad de los documentos que apoyan nuestra investigación. También en ese descomunal cuadro y sus detalles notamos que los carros eran estirados por bueyes. Del recorte de Campbell (1940), entresacamos cómo llevaban la carga, rápidamente podemos decir “en la panza” o fijada al eje de las ruedas y al pértigo, en la parte inferior, no encima. Ya en esos años manifiesta la diferencia con el cachapé y las ventajas sobre el piso muy blando de nuestros esteros y humedales.
Así pues, sigamos recorriendo estos huelleados caminos de la historia nuestra, que fueron raya-dos por gigantes carros de dos ruedas (hoy invisibles) y antológicamente recordemos a las nuevas generaciones que existieron hombres y elementos, forjados por el viento norte, capaces de realizar la titánica lucha de sacar inmensos rollizos de los enredado monte formoseños, con la fuerza de los bueyes…pero con el ingenio más eficaz. EL ALZAPRIMA.

Máquina, Carga y Reportaje.

Se puede postular que los alzaprimas son la transustanciación del viejo carrero pampeano, nacido y perpetrado por la necesidad de circulación, adoptado después en carro de cereales y trasformado al final como maderero. Este primo reciente de la carreta, aparece en nuestro territorio formoseño con la necesidad de transporte; la extensión de las líneas férreas, y el aceleramiento en las actividades forestales exigieron herramientas capaces de desplazar grandes rollizos.
Ahora ¿Cómo funciona? Los alzaprimas son carros de 2 ruedas grandes (3 mts, aprox.) que eran empleados para transportar rollizos en los obrajes forestales, colgados al eje y sujetados adicional-mente a la trampolleta en la culata y al pértigo en el frente; estaban tirados por 3 o 4 pares – yuntas - de bueyes. La rueda es un invento muy antiguo; con más usos que el mero transporte. Cuando gira alrededor de un eje central se convierte en una máquina que puede trasmitir y/o aumentar la fuerza. Las ruedas del carro con radios (rayos) fueron la evolución para alivianar el peso, de tal forma que la fuerza aplicada para girarla sea menor. ¿Qué es máquina? Una máquina es un conjunto de elementos móviles y fijos cuyo funcionamiento posibilita aprovechar, dirigir, regular o transformar energía o realizar un trabajo con un fin determinado. Las acciones sobre la carga que rescatamos del alzaprima son: la cargar (que se denomina alzaprimar palanquear) y transportar. ¿Qué es una palanca? Las palancas son máquinas. Las palancas se dividen según la ubicación de su punto de apoyo, por consiguiente -los alzaprimas- se ubicaría en una palanca de “Segundo Género”, la carga está situada entre el punto de apoyo y la fuerza aplicada. Como vemos el carro alzaprima, es una “máquina múltiple” (palanca y rueda). Los carros alzaprima realizan primero la función de palanca, con un punto de apoyo (ruedas), ejercen una potencia (bueyes), para mover la resistencia que ejerce la carga (rollizo); toda vez que se aplique una fuerza a un cuerpo y el punto de aplicación de esa fuerza sufra desplazamiento; se habrá producido trabajo “Trabajo mecánico”. Se podrían analizar muchas otras cuestiones “físicas” pero no es el objeto – particular- pasaremos la posta a manos de los alumnos y docentes, para que –según lo conversado - realicen los estudio técnico detallados y se puedan ampliar estas publicaciones de este curioso implemento de los obrajes. Repasemos ahora rápidamente las tareas en el monte que son varias fases y se desarrollaban en tres escenarios distintos: el Monte, el Transporte y la Fábrica. Nos interesamos en la fase “transporte” de la madera. Vemos entonces una secuencia de las tareas –para recordar - : La Picada, El Volteo, El Pelado, El Arrastre, La Carga Y El Transporte (seguramente si el espacio lo permite ampliaremos estos tema). Tenemos los alzaprimas y debemos aplicas fuerzas, esta fuerza es la tracción, si ubicamos nuestro relato a las primeras décadas del siglo XX esa tracción se llaman: bueyes.
LA TRACCIÓN: Buscando, información referente a obrajes y alzaprimas, hallamos en el museo de la ciudad de Pirané, un viejo libro de la época del treinta, de título: “CERTIFICADOS = AÑO 1939”. Dentro del libro (tipo actas); los datos curiosos, los encontramos en la página 4 y 5, el orden 775, de fecha feb. 27- feb. 23, en la columna vendedor: Cía. Argent. de Quebr. M. “Formosa”, en la columna comprador: S.A. Exp. Forest. Formoseña Ltda. – 249 bueyes – cer-tificado y guías que se devuelven, luego tiene un detalle de todas las marcas dibujadas, la última columna detalla el valor $ 12.450,00=>> las abreviaciones corresponderían a: Compañía Argentina De Quebracho Marca Formosa y la otra Sociedad Anónima Exploradora Forestal Formo-seña Limitada. Lo que intentamos demostrar con estos detalles es el uso de los bueyes en los obrajes.
LOS BUEYES: Además del cuero y la carne como principales productos obtenidos del ganado vacuno, hemos mencionar también la utilización del buey como animal de trabajo. Su importancia por la calidad del servicio prestado, lo coloca en un nivel elevado y muy apreciado en aquellos tiempos en que escaseaban los medios de tracción y de transporte. El buey o güey, era un novillo castrado de tres años para arriba, que se amansaba y se uncía a los carros, arados, cachapés, alzaprimas o cualquier otro rodado donde fuera necesaria una fuerza de tracción importante. Este animal, aunque más lento, era preferido para el transporte y el trabajo pesado en general. Una yunta de bueyes equivalía a cuatro yeguarizos o mulares, como fuerza de tracción. Eran más mansos, más dóciles, bastaba con el yugo de madera, las coyundas y las cuartas correas de cuero crudo para direccionarles; y estaban listos para el trabajo. En los viajes largos se llevaban bueyes de recambio; llegamos a la conclusión que el buey significó un renglón importante de la empresa forestal. (Antes de la tracción mecanizada). En la región “Este” de Formosa, los medios de transporte se debieron adecuar a las exigencias impuestas por el medio y sus características. Los bueyes debían ser criados y amansados para responder a las exigencias del suelo, el clima y la vegetación. Se tienen registros que también se utilizaron bueyes, reemplazando al caballo, o sea como animal de monta. Sabemos que el buey es más lento pero las características de su pesuña los hacen excelentes caminadores en el barro. Algunos registros dicen que lo llamaban buey cabayú (buey caballo). Del alzaprima tiran comúnmente 1 – 2 o 3 yuntas, se han podido registrar caso de alzaprimas tiradas por 4 yuntas, pero no era lo más común. La cantidad de parejas de bueyes dependía del peso de la carga. Nuestro destacado informante.



En una entrevista con Don Mauro Negrete, residente en Pirané, nacido en el año 1946, de oficio mecánico de carro, (antiguo alzaprimero ), nos informa: La marcha es lenta y forzosa. El carrero o alzaprimero, se ubica sentado sobre el forzudo eje, al cual se le acomoda algunos cueros de oveja o algún otro material para formar un asiento; chicote en mano, va incitando a los nobles cuadrúpedos a mantener la marcha. De los relatos también encontramos que los rangos de los bueyes son diferentes al igual que los arreadores o chicotes tienen diferentes largos para amedrentar a las 1ra 2da o la última yunta. Consultado de los nombres de las yuntas. Explica que para poder identificar los animales comúnmente tenían sus nombres –propios-, pero en el trabajo y al estar en parejas, se debía identificar por su ubicación. Entonces los que están con el lomo contra el pértigo se llaman PERTIGUEROS, la segunda pareja mirando desde la ubicación del eje o del conductor son los CUARTEROS, porque son cuatro hasta allí. Cómicamente nuestro relator, oficia estas ves de preguntón y pide que arriesgue un nombre, para la tercera pareja. Luego de varias pifias, el entrevistado responde graciosamente PUNTERO, ya que están en la punta. El alzaprimero generalmente trabajaba solo, pero a veces tenía uno o varios ayudantes, que manejaban los bueyes, por ejemplo mientras él encadenaba la carga, otros debían manejar los bueyes. Este ayudante llamado a veces boyero – bueyero, al igual que el dueño, estaba muy familiarizado con los rumiantes, al punto de saber si estaban en condiciones ¿o no?, de hacer tal o cual tarea. El boyero usualmente era un baqueano que conoce los peligros del camino, picadas, senderos y esteros. Con una picana hecha de tacuara con un clavo o aguijón en la punta, se lo ve caminando en frente o al costado, prendido de una coyunda, que hace las veces de orejera. El picanero (piquero – picador) puede ser el mismo boyero, pero la designación ultima se aplicaba la mayoría de las veces al cuidador de los bueyes. También se llamaba (boyero) así al caballo que se usa para juntar los bueyes. Dependiendo de la forma de amaestrar los bueyes el boyero podía contar con un Turú, campanillas, sonajero o simplemente un silbido particular que hacía las veces de “llamador” para juntar las juntas y comenzar la tarea. Explica, a modo de anécdota nuestro entrevistado que: de tener algún accidente los animales y debiendo sacrificarlos el carrero y/o el boyero, no comía bocado alguno de su buey. La relación entre ambos era cordial, de amistad recíproca. Comenta que en viajes largos (50 km) más de 10 leguas, se realizaban por las noches para evitar los calores del sol picante, explica que cuando el carrero pone el yugo al animal, éste lo lame cariñosamente. Nunca se trata de una relación forzada o engañosa. Los dos saben de sus tareas y se entienden al realizarlas. El buey, como un buen perro o un buen caballo, conoce la voz o el silbido de su dueño y sabe al dedillo su nombre o algunas pocas órdenes o gestos. Recor-demos que estos animales no tienen “marcha atrás” para lo cual debía entender las órdenes de su amo y amigo. Es decir, saber cómo: frenar, caminar, apurar, recular, etc. Insinuamos arriba el tema del chicote y para dar una explicación, del -por qué- no ponemos látigo o arreador. Decimos pues que el carrero grita y chicotea al aire, haciendo ruidos y alharacas, anima y nombra a sus bue-yes, grita, silba, chifla y vuelve a reventar el chicote en el aire. Consignemos además que los carre-ros eran expertos en el manejo del fiu, al punto de espantar una mosca en la oreja del buey puntero o de arrebatar un cigarrillo de la boca del bueyero. Pero nunca les pega a sus bueyes por saña. Él sabe que los bueyes son sus ayudantes, su herramienta, y deposita en ellos una confianza mayor de la que ofrece a los humanos. El alzaprimero los aviva y les habla en primera persona, pero no los tortura. Nuestro relator agrega que también los mina, les habla, le cuenta y a veces le canta. Llega pues a nuestra imaginación gigantes carretas a la luz de las estrellas viajando por sinuosas picadas con el canto el alzaprimero demostrando al mundo “aquí estamos”. Ella que son guiadas por los punteros y estos manejados por el boyero - el guía - Pero se sabe que el alzaprimero podía dormirse mientras sus bueyes y su carga, regresaban a casa. Alejémonos por esa vieja picada, a paso lento de viejos bueyes que tiran de los alzaprimas. Es como la relación de un ganadero con su caballo, lo siente compañía, pertenencia y ayudante fiel. En el fondo del corazón áspero de aquella gente ruda de los obrajes forestales formoseños, existía un destello de amor y respeto a sus bestias. Sigamos los pasos de esas huellas, de pata de buey, que tiran de los alzaprimas; rechinantes máquinas que llevan inmensos rollos colgados de los ejes, rayando las picadas.
LA CARGA: Los rollizos cortados y arrastrados como se señaló, se colocan sobre tacos o pos-tes, en un lugar (playa o cancha) abierto donde nuestro alzaprima pudiera maniobrar la El rollizo es elevado del suelo, con la ayuda de los bueyes y cadenas. Esta acción es fundamental, para poder pasar las cadenas “curiyú” por debajo del rollizo. A continuación el alzaprima se coloca sobre él, en forma longitudinal, con el eje sobre el punto de gravedad del palo. Una vez que está en posición se empina el pértigo, con el pértigo en esa posición, la trampolleta toca la tierra. Funcionando como un tentemozo o “muchacho” trasero. Esta cola, que parte desde el eje hacia la parte trasera de nuestro vehículo, oficia de freno, porque de lo contrario el pértigo giraría los 180º quedando nueva-mente en el suelo. - Tenemos entonces el pértigo aproximadamente a unos 45º, la trampolleta tocando el rollizo, se procede a continuación a encadenar la carga, después con la ayuda de hom-bre y/o bueyes se procede a bajar el pértigo. Esta acción –de palanca- eleva la madera, encadena-da, a la altura del eje. Dijimos que la rueda tiene aproximadamente 3 metros, por lo tanto, el eje se ubicaría en la mitad (o sea a unos 1,50 mts.) del suelo, acatando del diámetro del rollizo, éste que-daba a unos 20 o 30 centímetros del suelo. La acción de palanca dependía de la pericia de encon-trar el punto de gravedad, ya que, de lo contrario el carro: se empinada nuevamente o se bajaba (clavando el pértigo en el suelo). Los conocedores decían, que se debía observar que los bueyes no queden “volando” o que quedasen “comiendo tierra”, en este último caso también podía herir los pescuezos de los bueyes, - ajustándole el yugo con dirección al suelo. - Una vez que estaba todo dispuesto, se hace tirar a los bueyes, el rollizo quedaba suspendido debajo del eje, encadenado a éste y, en el extremo contrario encadenado al pértigo. Y así comenzaba la marcha para ser transporta la madera hasta los canchones, en tiempos pasados recorres invisibles caminos para llegar a la estación donde eran cargados y despachados en el tren.
El escritor Mario E Bejarano, que en su libro (ensayo) llamado Folklore Formoseño del año 2000, ISBN 978-43-3377-4 nos informa: “El alzaprima: el ingenio del hombre inventó por ne-cesidad este elemento de imprescindible necesidad en todos los obrajes de la provincia. El “alzaprima” se inventó única y exclusivamente para transportar cargas sólidas y pesadas de un lugar a otro, porque para otra cosa directamente no tiene ninguna aplicación.

En una entrevista con Don Mauro Negrete, residente en Pirané, nacido en el año 1946, de oficio mecánico de carro, antiguo alzaprimero , nos informa: ¿Cuántos kg podía cargar un alzaprima? – responde: que cargaba entre 5 y 7 mil kg. (Exageración) ¿Por qué son ruedas tan grandes? Por las condiciones del terreno. Ampliemos diciendo que ese factor único e identificativo obedece y vale aclararlo nuevamente a la forma de llevar la carga. Entonces imaginemos poner esas toneladas de peso muerto, en los terrenos pantanosos, lodosos o en los esteros barrosos. Por lo cual siempre será conveniente que la carga esté elevada del terreno. Explicaba nuestro entrevistado que también el alzaprima era más seguro que el cachapé. En caso de accidente el alzaprima se “sienta” sobre el rollizo. Al estar abajo, “la carga”, es casi imposible que tumbe. El entrevistado describe una maniobra típica. Si el alzaprima se sienta sobre el rollizo, por causas que pueden variar, desde el terreno, un raigón, o las huellas, el alzaprimero suelta la carga, y procede a adelantarse con su carro. Se desprenden los bueyes y se arrastra la madera a un lugar seguro y firma, donde nuevamente el alzaprima pueda palanquear y colgar su valiosa carga. En el otro caso, el cachapé, es muy común que se “ladeé”, expresión que podemos definirla como caerse o volcar hacia los lados. Las diferencias entre el alzaprima y el cachapé son notorias, describimos solo 2 de las más importantes. La primera, el cachapé tiene cuatro ruedas (bajas) y el alzaprima, solamente dos (altas). La segunda, es la forma de llevar la carga, el cachapé lleva sobre los ejes o chasis y el alzaprima en la parte inferior encadenado al eje y el pértigo (colgado).
Este vehículo de transporte- el alzaprima-, (que el tiempo presente; ha olvidado), se utilizaba mucho en los obrajes formoseños, en las primeras décadas del siglo XX. Se constituyó en el em-blema de tarea meramente extractiva del quebracho, caravanas de carros transportando los rollizos que en nuestra naciente provincia, se trasladaban en tren para la fabricación principalmente del tanino. En esos tiempos, los tractores eran una utopía. El vehículo tiene dos ruedas de diversos y variados tamaños. Nunca se estandarizó, nunca se patentó, nunca existió una empresa que los fabricará. Los que existieron fueron el resultado del ingenio humano. Las famosas ruedas, mucho más grandes, que las ordinarias o convencionales, fueron uno de sus atributos; emblemas que lo destacan y la hacen conocida por nuestros viejos obrajeros.
El obraje y el carro en la historia.

El implemento obrajero que nos convoca se llama ALZAPRIMA; que lo designamos como sustantivo común y masculino porque se trata de un carro. No existían fábricas de esta primitiva máquina, cuya tracción eran yugados bueyes. Nos ubicamos pues imaginariamente: a principios del XX en el obraje formoseño de la llanura chaqueña porque es el lugar del mundo donde crece el quebracho colorado, sus propiedades tánicas consignaron un movimiento empresarial y humano incontable. Para poner de manifiesto nuestra máquina recorreremos algunos escritos, y plantear que se deben transitar otras acciones que antecedían o precedían a la tarea específica de sacar los rollizos del monte.

Ferrocarril: por supuesto, hay que explicar, que en los primeros años desde 1910 a 1930, el tren era una línea caída, partiendo del Puerto de la Capital llegaba a Las Lomitas. La fiebre del obraje estaba a pleno, mucha gente llegaba de varias provincias, y paises vecinos lanzándose a la aventura del monte. Estos humanos en su mayoría pertenecían a clases bajas. Por todas partes se escuchaban ruidos de hachas y machete. Se prometían buen salario y terminarían siendo un instru-mento más de cincha capitalista sobre las poblaciones más pobres. La construcción del ferrocarril con sus líneas colectoras, desvíos industriales y estaciones de carga, proveyó a los obrajes - y a las fábricas tanineras- de una red básica para el transporte de la materia prima. En torno a las estaciones ferroviarias se radicaron precarios centros urbanos, fundacionales de varias localidades del interior formoseño. Diferentes consultas e investigaciones nos admiten armar una secuencia de las empresas que explotaban el quebracho en nuestra zona, digamos por ejemplo que en Pirané, al estar enclavado en las costas del estero, según reservas estipuladas por los ingenieros que cons-truyeron el trazado ferroviario, y al no existir caminos, toda la explotación se debió realizar con la ayuda de FFCC (siempre con posterioridad a 1910). Esta generalizada explotación del monte requi-rió además de la instalación de empresas para su procesamiento. Estos establecimientos estaban en la Capital provincial. Las fábricas de tanino y el puerto funcionaban como punto final del viaje del quebracho. Es lógico pensar que las empresas multinacionales, hacían el mayor esfuerzo con la menor inversión para procurarse y llegar a la existencia de los recursos naturales en nuestra zona. Llegada la punta de los rieles al “Km 109”, o “Km 595”; hoy Pirané y al formarse el primer caserío, se instalan, también, los primeros aserraderos, entre ellos: El Sr. Ballestrini. Dice el Libro Histórico de la Esc. 36, en el folio 118: firmado por el Sr. Director (primer Maestro, Don Casimiro Ramos), en un informe, del año (1920) “…con la valiosa colaboración del vecindario y en especial del Obrajero, Sr. Ballestrini, se empezó construir el edificio Escolar. “…todos los vecinos han aportado su granito de arena, donando: puertas, ventanas, tableros… y…han prestado sus servicios gratuitos… otros han salido en pleno campo a buscar paja para el techo”. En el Libro Copiador de Notas de la Esc. 36, Pág. 130 del año 1927, se grafía un plano o croquis de la localidad de Pirané en el mencionado figura el sector norte de la Estación del F.F.C.C. (hoy B° Obrero) las carrería del Sr. Spigno, un camino carretero (de carretas) al sur que llega a la compañía Disciplina. En los años siguientes figurará la: Señora Viuda de Spigno (1928). Además hay constancias del Sr. José M. Delfino proveía de postes, durmientes y leña al ferrocarril. Posteriormente se instalaron otros obrajeros que van a atraer a muchas personas que comienzan a poblar la región. Son ellos: Manuel Orrábali, los hermanos José y Juan Bautista Lesbegueris (h), Miguel Falcón etc.
Tenemos hasta aquí que, iniciada la construcción del ferrocarril en 1908, y con la instalación de las tanineras, florecen los obrajes y aserraderos a la costa del FFCC. La materia prima debía acer-carse a los puntos fijos del tren, aparece el arrastre y el acarreo en carros tracción a sangre. No pretendemos desviarnos; pero debemos aclarar muchos factores: los ¿Cuándo? ¿Por qué se usaba ésta herramienta?; y los ¿Dónde?
LAS ACTAS: Con mucho esfuerzo y tratando de no perder el objetivo queremos presentarle éste resumen de los antiguos libros de Actas de la Comisión de Fomento de Pirané: a) En Acta Nº 3 del 21 de septiembre de 1931, pág. 3 a la 21, estando presentes: José Lesbegueris, Antonio Dellag-nolo, Martín Kriebaum, y Alberto Bonomi y ausente: Isidoro Saúl Ríos, se reitera la necesidad del envío de copia de la Ordenanza General de Impuestos de la Comuna a la Gobernación. El libro que forman parte de las primera Ordenanza, nos ponen en el tiempo, el contexto y las situaciones de aquellos años. La misma Ordenanza se repetirá en los años sucesivos, con muchas o pocas modificaciones, pero con la misma base. En el Capítulo 3 - subtitulado: PATENTES Y PERMISOS encontramos, un singular detalle de los rodados. Quedaron así documentados los transportes utili-zados en esas primeras décadas del S. XX. Nombremos algunos para darnos una idea: “impuestos a Sulkys, Carrets, Tílburis, Carros, Jardineras, Cachapés, Alzaprimas.” En años siguientes el detalle será: “Alzaprimas, carros tobas y cachapé, carros de 2 ruedas, carruajes de 4 ruedas, jardineras y charrets, sulkys, etc.” Refiriéndonos a los alzaprimas, observamos que hacia 1931 su uso era más que abundante. b) En el Acta Nº 186 del 18 de Agosto de 1942, Pág. 385 a la 387 del Libro de Actas de la H.C.F. de Pirané, podemos dar cuenta de que su Presidente Don Raúl Gabriel Lesbegueris propone un traspaso de patentes, ya que algunos dueños de alzaprimas han sacado hasta tres patentes. Acotaba: En caso de rotura de algunos de los carros alzaprimas, podría transferir la patente a otra, es decir a las de reserva. Por ser muy razonable lo expuesto se aprueba la moción. c) Más adelante en el tiempo. En el Acta Nº 265 del 5 de diciembre de 1945 pág. 163 a la 169, figura el tratamiento de una Nota de Don Ernesto Maluf solicitando que los carros alzaprimas no transiten por delante de su casa sita en ésta localidad, “por causarle a él como a los vecinos circundantes molestias desagradables”. En este período que comprende más de 10 años, probamos que “los alzaprimas” abundaban en nuestro primitivo Pirané, por la comodidad de transportar cargas pesadas y poder atravesar tierras sin caminos. Pueblos enteros se crearon sobre la base de antiguos obrajes. Los alzaprimas fueron una herramienta imprescindible de esa época, en la producción y explotación forestal. Por la complicada topografía de nuestros terrenos -este carguero- fue vital. Interminables esteros habrían exigido a los animales y a los trabajadores de la actividad forestal, utilizar su ingenio para superar los numerosos y difíciles obstáculos que le proponían el clima y la geografía lugareña.

Al principio mencionamos varios tipos de transportes, pero ajustemos en los que se utilizaban en los obrajes y describámoslos someramente: Los alzaprima: dos ruedas altas, un pértigo doble o simple unido al eje, tirados por bueyes. La carga lleva colgada en el eje. Transporta rollizos de mucho peso. El carro toba: dos ruedas medianas, un pértigo unido al yugo de los animales. Es tirado por bueyes, caballos, mulas burros etc. La carga es comúnmente leña que se trama en forma de “cimbra” o aripuca encima del eje. Existe aquí una paradoja que vale la pena exponer, varias entrevistas nos han informado que, cuando el alzaprima se carga sobre (arriba) del eje se convierte en “carro toba”. Así tenemos los relatos de Don Miguel Zapata que nos cuenta, como su padre y su abuelo sacaban el algodón desde la colonia cercana a Pilagá III, bajando hanta Pirané, agrega que las bolsas del “oro blanco” eran prolijamente estibadas en un lecho o cama, construido para tal fin sobre el eje y el pértigo de nuestra máquina en cuestión. Según datos (aproximados) se podía cargar hasta mil quinientos Kg. El cachapé: carro tirado por bueyes, caballos o mulas, compuesto por cuatro ruedas medianas, se utiliza en los obrajes forestales y establecimientos agrícolas .La madera o la carga se estiba sobre los ejes. Agregamos El carumbé: podía se escrito con K por tratarse del guaraní, el significado literal es “tortuga”. Quedan pocos relatos orales, que nos ayu-den a describir este singular transporte, podemos decir que tenía 4 ruedas chicas de palo, (que en la mayoría de los casos eran rodajas del mismo tronco que se transportaba). La altura rondaba los 40 o 50 centímetros. La unión de las primitivas ruedas era por medio de un eje curvo, que funciona-ba de cama del rollizo. Las cadenas de tiro estaban conectadas directamente al primer eje y se debía contar con un camino medianamente mejorado. Casi al ras del suelo con 2 o 3 pares de ruedas sólidas, viajaban enormes rollizos desfilando en viejas picadas de antaño.

Alzaprima o cachapé, diferencia.
Queremos llegar a Ud. con los datos que nos servirán para diferenciar un cachapé de un alzapri-ma. “ALZAPRIMA: (Del ant. alzaprime, compuesto de los imper. de alzar y premir). f. Arg. Carro estrecho, sin caja, de dos grandes ruedas, empleado para transportar troncos u otros objetos de mucho peso.”
Una definición dice: CACHAPÉ: carro primitivo de cuatro ruedas, arrastrado por bueyes, caballos, mulas, burros, empleado generalmente para transportar troncos en las forestaciones. Consta sólo de un armazón ligero colocado sobre los ejes, haciendo la medida de los elementos transportados innecesaria otra estructura.

Siempre para relatar, debemos tener en cuenta la ubicación geográfica- En el Norte y el litoral Ar-gentino el cachapé (tiene 4 ruedas), no tiene caja, se utiliza para tarea de llevar rollizos. De, los registro que hemos encontrado en nuestra ciudad, los carros cachapeceros, eran tirados por bue-yes. Se utilizaba en los obrajes forestales para transportar los troncos de los árboles derribados, generalmente de quebracho. El cachapé consta de 4 ruedas, 2 ejes. Sobre los ejes se amarra el o los troncos. También se llama "cachapé" en sentido despectivo a cualquier vehículo anticuado. En pilagá, "cachapé" significa hacha. De Rocha supone que es palabra incorporada a este idioma en los últimos tiempos y que esos indios relacionaron o confundieron el nombre del carro - "ca-chapé"- con el de las hachas que llevan siempre en él (los hacheros). (Alberto C. Da Rocha. "Voca-bulario Comentado Pilagá. Castellano. Pilagá". Bs As. Imprenta "Coni", 1938, pág. 26). Otros datos dicen: "cachapé" es una palabra de origen quechua y viene de "Qhachapay", que significa arrastrar, introducida por los hacheros santiagueños. Además de la coincidencia fonética existe una igualdad evidente entre el significado de la palabra quechua -" Qhachapay": arrastrar- con la función que desempeña el "cachapé", de arrastrar, los troncos de los árboles derribados. En la zona norte de Santa Fe, se cuenta que el cachapé -de 4 ruedas- fue traído por los europeos con dimensiones muy claras y con capacidad de transportar 1 tonelada de granos. Acá vemos transportando grano por tal motivo, debió tener una caja. En la zona de misiones se lo conoce como carro polaco, los usaron en sus inicios tirado con 2 o más parejas de caballos, para sacar su producción hasta el puerto. El aporte tecnológico del cachapé es que tiene el eje delantero (directriz) móvil, lo que facilita el giro. Estos carros Cachapé, de 4 ruedas sin caja, de uso extendido en otras zonas, quedaría irremediablemente atascado o enterrado en los pantanosos esteros del litoral formoseño. La perspicacia y el esfuerzo del hombre permitían la búsqueda de los senderos más adecuados, colocando puentes y las famosas “empalizadas”. Pero en ciertas épocas del año, donde las lluvias tropicales eran abundantes, debía encontrar una herramienta para lograr su cometido central, cual era extraer la madera del monte, en la forma más rápida y eficiente posible. Así aparece el Alzaprima. Recordemos siempre, que cuando tratamos de diferenciar los “carros”: alzaprima, cachapé o carumbé, primero debemos saber la ubicación geográfica, y a modo de ejemplo está: que en México le dicen CARRO a los automóviles.

"Carro Diablo"

A los alzaprimas, en la zona de Salta, se lo llama "carro diablo" o "carro del diablo"; existen datos que dan cuenta que: el nombre del conjunto, LOS DIABLEROS DE ORAN (y es bueno esclarecer), no conlleva vínculo alguno con el denominado “Príncipe de las Tinieblas”. Los diableros han sido esos anónimos hombres (hablo en tiempo pasado) que con infinita paciencia, y sabiduría, “conducían” al carro denominado diablo. Vehículo éste de dos ruedas altas y sumamente fuertes, unidas por un eje enterizo de hierro, o de madera labrada para tal fin, con el único objeto de ser el medio transportador de las descomunales vigas de cedro, de los montes Oraneses. El diablo, - y digo el carro ya descripto- era “tracción a sangre”. O sea que la fuerza para arrastrar la mole la aportaban los bueyes a quienes “El Diablero” se dirigía con variados silbos y llamándolos por sus nombres, en diminutivo y tiernamente, para que la fuerza indispensable se aproveche por la delicadeza de cada paso para el movimiento correcto, los que sumados “hacían” que lleguen a los aserraderos. Es necesario acotar que este transporte era sumamente lento desarrollando una velo-cidad de 3 o 4 km/h y recorriendo una distancia de 15 hasta 40 km según el peso. Se calcula que podían acarrear hasta 1,5 toneladas. (Éste dato es aproximado ya que se carece de información exacta al respecto. El mismo fue extraído de la revista “Todo es Historia” Nº 315 del año 1993 del artículo “La Carreta” de Andrés Alberto Salas). Entonces un servicio de diableros y carreros conoce-dores de pasos internacionales, recorrían el lugar periódicamente por la llamada "ruta del diablo" (que corría paralela a la actual Ruta Nacional N° 34). Los transportistas eran denominados “diable-ros” por el nombre del tipo de transporte usado por ellos. Los “diablos” que - como dijimos- eran grandes carros arrastrados por bueyes, algunos viejos pobladores sostienen que tal nombre proviene de la “ruta del diablo”.

El hombre, el obraje, los alzaprimas

[...]
Llámase obrage, á un establecimiento destinado al corte y labranza de maderas, en la selva, monte o bosques donde reina la penumbra eterna. El personal del obraje se compone de un capataz de maderas y otro de carros y peones. La peonada se divide en tres categorías: picadores, labradores y carreros. Al internarse el capataz en el monte, va señalando con un machete los árboles que deben ser tumbados, lo que practica el picador con el hacha. Tras éste sigue el labrador que, á hilo y tiza cuadra la viga hasta dejarla derecha como una regla, operación que requiere destreza puesto que al menor descuido puede llevarse el pie derecho del hombre. Llamase camino á la picada abierta á fuerza de hacha y machete para que penetre el carro á retirar los palos amontonados ó apilarlos en la ceja del monte ó puertos de planchada. Después de ser arrastrado por dos yuntas de bueyes, es cargado en las carretas, ésta consta de dos ruedas, eje y pértiga, al que se enganchan las vigas por medio de cadenas pasadas por la parte de abajo, para facilitar y equilibrar la carga, empinando el pértigo y luego la culata. El conjunto del carro se denomina alzaprima. En algunos obrajes existe un pequeño depósito de artículos de tienda, almacén y ferretería, que se expenden, para descontarse del jornal, con el recargo imaginable, haciendo disminuya éste considerablemente por el consumo, en especial, lienzo, zaraza y vicios que con un valor y resignación ejemplar comparte aquella vida de penalidades en el ranchito ó bajo el humilde mosquitero. La mujer es allí el único consuelo del infeliz peón obrajero, expuesto á la intemperie, á los reptiles, las fieras y á los indios, porque trabaja casi desnudo, en lo más apartado de la selva, sin otra compañía que sus perros (obligados á mantenerse con las alimañas que se procuran) y un fusil viejo para mariscar los domingos ó defender su mísera existencia
[...] Relato extraído de: Expedición al Gran Chaco, bajo el comando del gobernador de estos territorios, coronel Francisco B. Bosch de Ángel Justiniano Carranza. Buenos Aires 1884. Citado en Revista “Documentos de Polémica” N° 3 de CEAL.
Como el interés de estas publicaciones son: los alzaprimas, es imposible no mencionar la activi-dad forestal, republicamos un informe del Inspector de Bosques Nacionales dirigida al Gobernador de Formosa de fecha septiembre 28 de 1886. Los originales de las memorias de 1886, se encuen-tran en el Archivo General de la Nación, Ministro del Interior, año 1887, Legajo 10, expediente Nro. 1879. […]
El peon de obrage en un individuo especial y único para ese trabajo. Necesita estar dotado de una naturaleza animosa para sobrellevar los rigores y peligros inherentes á la vida semisalvage que le impone hacer, la clase de labor á que se dedica. Vive a la interperie, peor vestido y mal alimentado. Como recompesa de sus sacrificios tiene escasisimos sueldos, pagado la mitad en dinero y el resto en artículos de necesidad, en que se recarga su importe con exajerado precio. Gente que no conoce sus derecho déjanse conducir seducidos por falaces promesas, no cumplidas luego que se hallan en los bosques bajo el mando de los capataces, encargados o dueños de los obrages. Lejos de toda autoridad que le proteja, solo impera el dominio que siempre ejerce sobre las personas ignorantes, quien se halla en distinta condicion social ya por su fortuna, posición relativa ó mayor desarrollo intelectual.
[…] ; […] Obrajes : los obrajes han sido en este Territorio los primeros establecimientos industriales establecidos y han contribuido en parte á aumentar su población, alimentar su comercio, creando al propio tiempo, aunque en pequeña escala, nuevas rentas para la Nacion […]
En el mes de septiembre último de que en las inmediaciones de la Subprefectura del Pilcomayo, en juridiccion de esta Gobernación el vapor “Colon” había cargado madera clandestinamente con destino á Montevideo…
[…] En las Memorias de 1889, presentadas por el Gobernador Interino Proto Ordónez (suegro de Fotheringham) al Ministro del Interior. Los originales de las memorias de 1886, se encuentran en el Archivo General de la Nación, Ministro del Interior, 1890, Legajo 7, expediente 1625 F. […]
Cada obraje regular para poder efectuar sus trabajos necesita indis-pensablemente los siguientes elementos: 200 bueyes – 20 canoas – 25 caballos y 20 vacas lecheras
[…].
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