El punto expuesto es solo una recopilación de datos eh información relacionada, con algo de mi opinión personal, así que, aunque estoy centrando la atención en sucesos relacionados con la iglesia católica, reconozco que otras religiones cristianas como los protestantes también cometieron crímenes atroces contra otros como contra ellos mismos.
Cada uno es libre de formarse su opinión personal, pero las guerras y masacres por política o fe no tienen justificación son indefendibles.
La primera cruzada comenzó para el año 1096, una gran cantidad de personas se movilizo desde Europa occidental en dirección a Jerusalén, seguida de ocho cruzadas mayores.
La EXCUSA:
Según el clero, arrebatar a los musulmanes Jerusalén y su “Santo Sepulcro” pero existían razones más profundas, la agitación política, económica y religiosa que reinaba en Europa.
La ambición de una multitud de señores feudales, guerreros de oficio ansiosos de conquistar nuevos territorios aprovechándose del vacío de poder que había dejado la disolución del Imperio carolingio.
La Iglesia de Roma atravesaba una época de convulsiones. En 1054 había perdido el control de la Iglesia Oriental. El clero era acusado de ser inmoral e inmiscuirse en la política. (Nota: No perdieron el hábito después de casi 10 siglos)
Hasta este punto es fácil percibir la hipocresía que caracterizan estas marcas en la historia de la humanidad, lamentablemente no son el simple resultado de ambiciosos y malos dirigentes, sino también de la ignorancia y el fanatismo de las masas. Ignorancia y fanatismo que sigue hasta nuestros días solo que de una manera más sutil.
Continuando con la historia, el Papa Urbano II, decreto la primera cruzada con el supuesto objetivo de consolidar la unidad de la Cristiandad en Occidente y reafirmar la primacía de la Iglesia de Roma. Asimismo esto sería una válvula de escape para las continuas disputas entre las clases altas, que, a cambio de beneficios religiosos, y sobre todo económicos, dedicarían sus artes bélicas a una “noble” causa y se convertirían en el brazo armado de la Iglesia.
El 27 de noviembre de 1095 en el concilio celebrado en la ciudad francesa de Clermont se hizo la convocatoria se prometió la remisión inmediata de los pecados a quien muriera en el viaje o en la batalla. En el concilio resonó el grito que se adoptó como lema de la primera cruzada: “Dios lo quiere"
Salvajismo en nombre de la fe.
La fecha fijada para la partida era el 15 de agosto de 1096, pero una turba sin adiestramiento ni disciplina, que incluía a mujeres y niños se precipito y partieron antes de lo esperado. Se llamaban pauperes Christi (los pobres de Cristo). Sus cabecillas eran demagogos, cuyo exponente más notorio tal vez sea Pedro el Ermitaño, monje que había emprendido la predicación entre el pueblo a finales del año 1095.
Desprovistos de medios para la travesía, los pauperes afrontaban a pie o en carretas desvencijadas el largo camino a Tierra Santa. Al quedarse enseguida sin víveres ni armas, se lanzaron durante el trayecto al saqueo de poblaciones a las que tomaba por sorpresa la llegada de la chusma de “soldados de Cristo”.
Los primeros conflictos fueron con los judíos de Europa, acusados de prestar dinero a obispos corruptos. Los seguidores de Pedro el Ermitaño cometieron atrocidades contra los judíos en ciudades como Ruán y Colonia, el punto de partida. Alberto de Aquisgrán dice que los judíos de Maguncia, “viendo que los cristianos no perdonaban ni a los pequeñuelos, ni se apiadaban de nadie, se lanzaron ellos mismos contra sus hermanos, mujeres, madres y hermanas y se mataron entre sí. Lo más espantoso fue que a los lactantes los degollaban o traspasaban sus propias madres, pues preferían que murieran por sus manos que por las armas de los incircuncisos”.
Esto se repito durante el viaje a los Balcanes, rumbo a Asia Menor. Al llegar a Constantinopla la turba de pauperes, el emperador Alejo I, decidido a que no repitieran los desmanes, les dejó pasar a la costa asiática, donde cayó ante los musulmanes una multitud de mujeres, niños, enfermos y ancianos. Pocos sobrevivientes lograron volver a Constantinopla. Finalmente, en el verano de 1096, partieron los ejércitos profesionales.
Pero las matanzas no terminaron, Las tropas, los señores feudales y los pauperes que quedaban se reunieron en Constantinopla y se dirigieron a su objetivo. Nuevamente perpetraron atropellos en nombre de Dios. El cronista Pedro Tudeborde relata que durante el sitio de Antioquía los cruzados masacraron a sus enemigos y “arrojaron todos los cadáveres a una fosa común y se llevaron consigo las cabezas a su campamento para calcular con exactitud el número, exceptuadas las cabezas que se enviaron a la costa en cuatro caballos para los embajadores del emir de Babilonia”.
El 15 de julio de 1099 Jerusalén sucumbió a los cruzados. Raimundo de Agiles narra la escena: “Se veían cosas horribles. Algunos, los más afortunados, habían sido decapitados; otros caían de las murallas asaeteados, y muchísimos más se abrasaban en las llamas. Por las calles y plazas de la ciudad se veían montones de cabezas, manos y pies cortados”. Pero una vez más, los cruzados justificaron su violencia con la fe.
Batalla en la ciudad de Acre
El triunfo trajo consigo el nacimiento del Reino Latino de Jerusalén. Esta monarquía tuvo una existencia bastante precaria a causa de la rivalidad que pronto surgió entre los señores feudales establecidos en Oriente. Entretanto, los musulmanes reorganizaron sus ejércitos, pues no tenían ninguna intención de dar por perdidos los territorios palestinos.
Con el tiempo se organizaron más cruzadas, la última en 1270. No obstante, las derrotas llevaron a muchos a cuestionar la legitimidad de tales expediciones en nombre de la fe. En efecto, de haber aprobado Dios aquellas guerras “santas”, habría asistido a quienes decían gozar de su beneplácito. Pese a todo, desde el siglo XIII los juristas eclesiásticos han procurado justificar estas guerras de religión y la intervención del clero en ellas.
El fervor de los primeros cruzados se disipó. Sobre todo, la continuación de las guerras hubiera sido en último término nociva para la economía occidental. Así pues, los ejércitos se centraron en los enemigos internos de la cristiandad europea: los árabes de España, los “herejes” y los pueblos paganos del Norte.
En 1291 cayó ante los musulmanes la última fortaleza cruzada, la ciudad de Acre. Jerusalén y su “Santo Sepulcro”, quedaron en manos del Islam. Durante dos siglos de luchas, los intereses económicos y políticos prevalecieron sobre los aspectos religiosos. Franco Cardini, historiador italiano, comenta: “Las cruzadas se fueron transformando en una enrevesada operación política y económica, en un complejo juego de poder que interesaba a los obispos, los abades, los reyes, los recaudadores de limosnas y los banqueros. En tal juego [...], el propio sepulcro de Jesús ya no tenía ninguna importancia”. Cardini también dice: “La historia de las cruzadas es la historia del error más grande, del embrollo más complicado y de la ilusión más trágica y, en varios sentidos, ridícula, de la Cristiandad”.
Reflexión personal:
porque considero que esta travesía fue una muestra de hipocresía y salvajismo
1) No asumir la responsabilidad de estos actos: una de las fuentes de información mencionaba que los Papas que ocupaban el cargo de turno no eran responsables de lo sucedido ya que ellos no comandaban las tropas, así, que lo que ocurría en las ciudades o campos de batalla no eran su responsabilidad. La verdad, en la época tanto el clero como el papa tenían más influencia que los reyes al punto de destituirlos si querían (…), con semejante poder estaba en sus manos detener las horribles matanzas perpetradas en nombre de Dios durante 200 años.
2) Traicionar sus creencias: la bese de las creencias cristianas está en las vidas de Jesús sus apóstoles y discípulos, vidas que se registraron con lujo de detalles en la biblia.
¿Qué olvidaron?
(Mateo 26:52) Jesús reprende a pedro y le dice que el que a hierro mata a hierro muere
(Mateo 5:43, 44) También recomendó que amaran incluso a sus enemigos
(Marcos 15: 32) (Lucas 23: 34) Ni siquiera la venganza fue una opción cuando lo insultaron o mataron
(2 Timoteo 3: 4,5) Al no aplicar esto se convierten en hipócritas, con una forma de adoración o religión, pero esta no tenía ningún efecto en ellos
3) No corregir el legado: hoy en un sentido general las religiones fomentan la paz pero cuando hay intereses de por medio esto se olvida, peor cuando surgen escándalos relacionados con sus dirigentes se hacen la vista gorda y al igual que con las cruzadas pretenden tapar el sol con un dedo.
Como ya he mencionado esto es solo una opinión personal pero tratando de ser objetivo, cada uno según la historia y las pruebas, incluso sus creencias puede diferir conmigo sin la necesidad de ser segado por el dogmatismo o fanatismo. Saludos
Datos curiosos:
Organización
Caballeros: de nacimiento noble, no casado o comprometido ni que fuese parte de otra orden
Capellanes: servían como noviciados durante un años y debían cumplir tres votos, pobreza, castidad, y obediencia (taringuero promedio, por elección). Estaban a cargo de los servicios religiosos.
Los hermanos del servicio: de nacimiento libre no esclavo, divididos en dos partes Hermanos de Armas, soldados de la orden y Hermanos de Oficio, herradores, armeros, etc.
Los afiliados: eran personas de varios rangos y de ambos sexos, eran reconocidos por la Orden, aunque no francamente relacionados con ella.
Existieron tres órdenes principales que participaron en las cruzadas:
la orden de los Hospitalarios procede de que desde 1080 existía en Jerusalén un hospital para acoger y sustentar a los peregrinos y en 1120 los encargados del hospital se organizaron como una orden militar con Raymundo de Puy y fueron nombrados Orden del Hospital de San Juan u Hospitalarios.
Los caballeros templarios (porque su cuartel se hallaba en una parte del palacio real ubicada en el antiguo Templo Salomónico), pero cuyo nombre oficial era Orden de los Caballeros Pobres de Cristo del Templo de Salomón, fue una orden fundada en Jerusalén en 1118 por Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Omer. Su finalidad era proteger a los peregrinos que acudían a Tierra Santa. En 1128 Hugo de Payens logró la aprobación de la orden por el concilio de Troyes y la regla fue formulada por San Bernardo, y el papa Inocencio II aprobó definitivamente la orden en 1139 y les concedió la exención episcopal.
Los caballeros teutones fueron una orden surgida durante la Tercera Cruzada. Sin embargo, su importancia fue mayor en su territorio de origen (Alemania), pues entre 1226 y 1227 emprendieron la conquista de Prusia y la conversión de sus habitantes paganos y se les concedió el dominio sobre el territorio.
Los cruzados eran muy pobres: comúnmente viajaban dos soldados por cada caballo
Se cree que llegaron a morir entre 4 y 6 millones de personas durante todo este periodo. Los datos arrojados, la verdad no son confiables
Creencias y supersticiones con las que se justificaban: quienes se alistaban estaban al servicio de Dios. Se veían a sí mismos como “ángeles exterminadores que arremetían contra los hijos del Diablo”. También creían que “todo el que muriera se ganaría la corona de mártir en el cielo”. Tanto cristianos como islamitas se creían justos y que contaban con la aprobación de Dios pero en realidad todos los involucrados cometieron atrocidades indescriptibles
Armas que usaron:
Defensivas
Ofensivas
Resumen nivel 5[/size] las cruzadas se realizaron por conveniencia política y económica aprovechando la ignorancia y fanatismo de la época, fue una completa carnicería. Pero al final, después de dos siglos de lucha sin sentido les partieron el orto a los católicos y no, no fue noble.
resumen de cada cruzada:
Primera: Victoria cristiana
Segunda: Victoria musulmana
Tercera: Victoria musulmana
Cuarta: Creación del Imperio latino
Quinta: Victoria musulmana
Sexta: Victoria musulmana
Séptima: Victoria musulmana
Octava: Statu quo ante bellum
Novena: Victoria musulmana