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Cazadores de MiG – Segunda Parte


Introducción:

La guerra sobre los cielos de Corea dejo unas cuantas lecciones por aprender, como vimos, la aparición del MiG-15 resulto una sorpresa por demás desagradable para occidente, al menos en términos de velocidad, maniobrabilidad y armamento. Los estrategas, y sobre todo los diseñadores aeronáuticos, tenían que asimilar esas lecciones y ponerse a trabajar en nuevos conceptos que solventara todas las falencias sufridas por los primeros cazas de combate.
Los años 50 se transformarían en una década de notables avances en términos de diseño, velocidad y armamento como veremos a continuación.

La US NAVY y sus misileros interinos:

El 11 de septiembre de 1953, a pocas semanas de la finalización de la guerra de Corea, un avión blanco Grumman F6F-5K Hellcat fue destruido por un misil aire-aire XAAM-N-7 Sidewinder sobre el polígono de China Lake, en California. Sin embargo, en ese momento esto no llamo demasiado la atención. Gradualmente, tanto la armada como la fuerza aérea fueron adquiriendo grandes cantidades de misiles Sidewinder, aunque se la consideraba un arma ideal para derribar a los bombarderos soviéticos que se atrevieran a penetrar el espacio aéreo norteamericano y no se lo veía como un arma utilizable en un combate caza contra caza.
La US NAVY se encontró repentinamente con un arma poderosa e innovadora, pero carecía de un caza con prestaciones aceptables que pudiera sacar provecho del nuevo armamento, la tarea inmediata fue la de desarrollar una serie de cazas interinos para ser equipados con misiles Sidewinder.
El primero en aparecer sería el caza de alas en flecha North American FJ-2 Fury, poco más que un F-86E navalizado, aunque recién en el modelo FJ-3 se lo dotaría con misiles AAM-N-7 (AIM-9 a partir de 1962), y alcanzaría la madurez plena con el modelo final FJ-4B.
Poco espectacular como caza, y prácticamente obsoleto al momento de entrar en servicio, los Fury fueron una visión familiar en las cubiertas de los portaviones de la armada, aunque por un breve periodo ya que pronto fueron relegados a tareas secundarias.


Un FJ-2 Fury, aún con las alas plegadas, estacionado sobre la cubierta de alguno de los portaviones de la armada.


Un FJ-4B armado con dos misiles AIM-9B Sidewinder. El Fury tendría una carrera corta en la US NAVY y jamás entraría en combate contra los MiG.

La tarea de la US NAVY de llenar las cubiertas de sus portaviones con cazas interinos continuo y el siguiente diseño seria encargado a la “herrería” Grumman. El F11-1 Tiger aparecería en 1956 como un esbelto caza dotado de alas en flecha, un fuselaje adaptado según la regla del área, un potente motor de flujo axial Wright J65-W-18 de 3357Kg de empuje en seco y 4763Kg con poscombustión, y un armamento compuesto por cuatro cañones Colt Mk 12 de 20mm y hasta un máximo de cuatro misiles Sidewinder. El tiger lo tenía todo, potente, veloz, aceptablemente maniobrable y pesadamente armado, y aunque fue muy querido por sus pilotos, su servicio de primera línea terminaría en 1961 luego de apenas cinco años de operaciones.


De diseño esbelto y atractivo, el Tiger era otro robusto caza producido por la Grumman, lamentablemente, su servicio de primera línea fue breve.


Un F-11F manobrando sobre la cubierta de un portaviones de la US NAVY, de haber entrado en combate, el Tiger hubiese resultado un hueso duro de roer para los pilotos de MiG.

El siguiente modelo en aparecer fue diseñado a finales de los 40, y estaba previsto que iniciara su carrera operacional en 1951, pero los constantes retrasos y problemas con la planta motriz impidieron su entrada en servicio hasta 1956.
El Douglas F4D-1 Skyray era un diseño innovador, aunque aparatoso a la vez, dominado por una enorme ala en delta y sin timones de profundidad. Equipado con un potente motor Pratt & Whitney J57-P-8 de 4627Kg de empuje en seco y 7258Kg con poscombustión, seguía fiel a la tradición de la armada al estar equipado con cuatro cañones Colt Mk 12 de 20mm y cuatro misiles Sidewinder. Apodado “Ford” por sus pilotos y muy apreciado por su régimen de trepada y velocidad, nunca fue considerado como un caza de primera línea por la armada que lo comenzó a retirar del servicio entre 1960 y 1962.

Aunque en ocasiones compartió la cubierta de los portaviones con el F-11F Tiger, El “Ford” es más recordado con los colores del US MARINE CORPS que lo utilizó como avión de ataque al suelo hasta 1962.


Gran parte de los 422 Skyray construidos estuvieron basados en tierra la mayor parte de su breve carrera operacional.

El siguiente caza de la armada resultaría el ser más avanzado y prometedor de la camada, y también el más maldecido por los pilotos.
El McDonnell F3H Demon nació como un interceptor para defensa de la flota y seguía la misma línea de diseño que el F11F, un menudo fuselaje adaptado según la regla de área y superficies de vuelo en flecha. El programa de desarrollo se vio plagado de problemas, al igual que las primeras versiones de serie. El modelo tuvo que madurar en la versión F3H-2M para que muchos de sus defectos fueran erradicados. Equipado con un turborreactor de flujo axial Allison J71-A-2 de 7031Kg de empuje con poscombustión, el Demon era potente, armado con cuatro cañones colt de Mk 12 de 20mm y misiles de guía infrarroja AIM-9B Sidewinder, a los que sumaba una nueva arma, el misil de medio alcance y guía radar semiactiva AIM-7 Sparrow recientemente desarrollados por Raytheon. El Demon estaba equipado con un radar AN/APG-51 lo que le brindaba genuina capacidad todo tiempo. A pesar de ser el más avanzado de la camada, el Demon nunca fue un caza querido, sobre todo por sus pobres actuaciones durante los despegues y sus habituales fallos motrices. El Demon inundo las cubiertas de los portaviones de la armada a partir de 1956 y fue retirado del servicio en 1964.


Una pareja de F3H-2M Demon (denominados F-3M a partir de 1962) armados con misiles AIM-7 Sparrow III. El Demon fue el primer caza de la US NAVY con capacidad de intercepción BVR.


Un Demon con el posquemador encendido se dispones a despegar desde la cubierta de un portaviones. Las pobres actuaciones durante los despegues le valieron el apodo de “trineo de hierro”.

Si bien estos modelos interinos nunca fueron del todo satisfactorios, al menos garantizaron la defensa de la flota durante los años 50 y sirvieron para poner a punto nuevas tecnologías como los misiles aire-aire y los radares de intercepción aérea. Muchas de las lecciones que dejo la guerra de Corea habían sido asimiladas por la armada, y la USAF se vio muy beneficiada como veremos a continuación, aunque para el diseño de sus nuevos cazas optó por conceptos mucho más arriesgados e innovadores.

La serie Century, los misileros supersónicos:

El primer caza capaz de volar horizontalmente a velocidad supersónica fue el MiG-19, y el Pentágono sabía que este modelo estaba siendo producido en masa, y lo que es peor, también del otro lado del Telón de Acero había bombarderos supersónicos capaces de llevar armas nucleares, la USAF necesitaba salir de su letargo para combatir estas nuevas amenazas.
La acción inmediata fue la de desarrollar aviones capaces de desempeñar una sola tarea específica, aparecerían por ejemplo los Convair F-102 Delta Dagger, F-106 Delta Dart y F-101 Voodoo como interceptores continentales diseñados pura y exclusivamente para derribar bombarderos soviéticos, aunque el Voodoo resultaría tener mayor potencial de desarrollo y evolucionaría como bombardero nuclear táctico y avión de reconocimiento. La costosa serie Century continuó con el caza táctico F-100 Super Sabre el cual se transformó gradualmente en un caza bombardero y el Republic F-105 Thundechief que nació como un bombardero nuclear táctico para convertirse en un cazabombardero convencional con capacidad secundaria de intercepción. En la tercera parte hablaremos con más detalle de estos últimos dos cazas, ya que se transformaron, sin quererlo, en cazadores de MiG.
Ahora nos ocuparemos del, en su momento revolucionario, Lockheed F-104 Starfighter. El carismático ingeniero y jefe de diseños de la Lockheed, Kelly Jhonson, había visitado algunas unidades de combate de la USAF en Corea con la intensión de documentar lo que los pilotos de caza necesitaban para combatir, la respuesta fue unánime, velocidad y más velocidad, inclusive a expensas de armamento y aviónica. Jhonson volvió a los EEUU decidido a desarrollar un menudo y sencillo caza con una excelente relación peso-empuje que le permitiera volar a velocidades supersónicas.
El desarrollo del Starfighter comenzó a finales de 1951 y fue presentado a la cúpula de la USAF en noviembre de 1952. El F-104 incorporaba una serie de características verdaderamente novedosas tales como un largo y refinado fuselaje adaptado según la regla del área, cola en “T”, alas pequeñas y muy delgadas para disminuir la resistencia al máximo, difusores de admisión separados del fuselaje y equipados con semiconos que separaban el flujo de la capa límite que discurría pegada al fuselaje obteniéndose un flujo de aire ideal para el poderoso motor General Electric J79-GE-7 de 7167Kg de empuje con poscombustión. El armamento dejaba de lado las ametralladoras por un cañón rotativo de seis bocas General Electric T171 Vulcan de 20mm, además de provisión para un máximo de cuatro misiles AIM-9B Sidewinder.
El F-104A, primera versión de serie, entraría en servicio en febrero de 1958, seguido por el mejorado F-104C que incorporaba capacidad de repostaje en vuelo y capacidad de ataque nuclear. Todos los pilotos de la USAF se sintieron maravillados por este caza, capaz de alcanzar una velocidad de 2125Km/h y un techo de servicio de 15240m, era el caza más rápido y capaz de volar más alto de su generación. Pero para lograr semejantes prestaciones, se tuvieron que sacrificar la maniobrabilidad y la autonomía de vuelo. En efecto, el F-104 era incapaz de realizar virajes cerrados, y no podía llevar su armamento demasiado lejos, el fracaso de Starfighter fue cumplir al pie de la letra las exigencias de sus pilotos, la velocidad. Tan solo se fabricaron 153 F-104A y 77 F-104C, todos sirvieron en solo dos escuadrones de la USAF, y quizás este revolucionario, aunque poco práctico, caza de combate sea más recordado por su servicio en la OTAN.
Sin embargo, y a pesar de sus limitaciones, en Starfighter entraría en combate contra los MiG en dos ocasiones. La primera de ellas ocurrió durante 1957/58, en Formosa (hoy Taiwán), durante el intento de invasión Quemoy/Matsu (o la China Comunista). Varios F-104C de la 479 Ala de Caza Táctica fueron desplegados para disuadir a los chinos de su intento de invasión; existen varias evidencias de que en ocasiones los F-104C despegaron con Sidewinders y aterrizaron sin ellos, lo que sugiere que efectivamente se han enfrentado a los MiG chinos y extraoficialmente se le reconocen algunas victorias, pese a que el Departamento de Estado jamás ha reconocido oficialmente la existencia de combates en esa región.
La siguiente aventura bélica de los Starfighter transcurriría en el sudeste asiático cuando nuevamente se requirieron los servicios del ala 479 y el ala 435. El F-104C sirvió durante dos periodos en Vietnam, desde abril hasta diciembre 1965 (operaron desde Da Nang), y desde julio de 1966 a junio de 1967 (operando de Udorn, Tailandia), principalmente se los utilizó como cazabombarderos armados con dos bombas de propósitos generales de 340Kg. Pese a que en varias ocasiones casi llegan “a las manos” con los MiG-17 y MiG-21 norvietnamitas, jamás tuvieron una posibilidad real de derribar alguno, y por el contrario, ocho F-104C serían derribados por la antiaérea norvietnamita y otros seis se perderían en incidentes operacionales. Luego de su deslucida participación en Vietnam, todos los Starfighter volvieron rápidamente a EEUU para ser destinados a unidades de la Reserva y la Guardia Nacional, los últimos ejemplares operativos permanecieron en servicio en la ANG de Puerto Rico hasta los años 70.


Línea de vuelo de F-104C Starfighter basificados en Da Nang, el denominado “misil tripulado” tuvo una participación tan deslucida como desastrosa.


Dos F-104C Starfighter del Ala 435 de Caza Táctica escoltando a un Boeing RC-135.


Curiosa fotografía tomada en Vietnam en donde posan un piloto de F-104C y un mecánico. Sobre la proa se aprecia la “pintura de guerra” con la leyenda “Snoopy Sniper” (Snoopy francotirador) sobre la representación del cañón de seis bocas Vulcan, el armamento fijo del Starfighter.


Los Starfighter llegaron a Vietnam con el metal al desnudo, posteriormente recibieron el esquema táctico de tres tonos.

No caben dudas que el F-104 Starfighter resulto ser el concepto opuesto a lo que todo diseñador aeronáutico aspira a la hora de ofrecer un producto fiable y operacionalmente viable. La US NAVY seguramente, después de su experiencia en Corea, se vio en la urgencia de adquirir material con características muy similares a la del fracasado Starfighter, sin embargo, producto de la suerte o de la casualidad, o de una mejor visión a futuro que la Lockheed, su siguiente caza se ajustaba mucho mejor a la necesidad de combatir en los cielos con mortífera efectividad.

El Cruzado de los cielos:

Luego de una larga serie de cazas interinos, la US NAVY estaba deseosa de tener en servicio un caza verdaderamente excepcional, Chance Vought, famoso constructor del mítico F4U Corsair, se encontraba desarrollando el primer caza supersónico embarcado.
El F-8 apareció en 1955 y de ahí en más fue evolucionando en sucesivas versiones, una más versátil que la otra. Con un gran fuselaje de 16.53m de largo, el F-8 acomodaba en su interior un poderoso turborreactor Pratt & Whitney J57-P-20 de 8165Kg de empuje con poscombustión, suficientes para alcanzar una velocidad máxima de de 1975Km/h o mach 1.86, y alimentado por una toma de admisión frontal, ubicada inmediatamente por debajo de cabina. De diseño extravagante, con un menudo fuselaje y dotado de un ala en flecha de incidencia variable necesaria para los despegues desde la cubierta de los portaviones. Su armamento comprendía cuatro cañones col Mk 12 de 20mm y hasta un máximo de cuatro misiles AIM-9B/D Sidewinder.
El F-8 era todo lo que un piloto de caza podía desear, y de hecho, se convirtió en uno de los principales cazadores de MiG durante el conflicto de Vietnam, tremendamente querido por sus pilotos por su maniobrabilidad y fácil gobierno, el Crusader logró derribar la envidiable cantidad de dieciocho MiGs (entre MiG-17 y MiG-21), diecisiete de ellos con misiles AIM-9 y uno con fuego de cañón, contra la pérdida de cuatro unidades.


Un F-8E del VMF-212 de los Marines, el Crusader demostró ser un cazador excepcional.


Las versiones tardías de Crusader obtuvieron cierta capacidad de ataque al suelo, aquí un F-8D lanzando su carga bélica en algún lugar de Vietnam del Sur.


Un F-8 lanzando un cohete no guiado Zuni, el Crusader sería mejor recordado como un auténtico cazador de MiGs.

Gracias por pasar.

Accede a las otras partes:

Primera parte:


Fuentes:

El Mundo de la Aviación: fascículos 69 y 81

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