Los cazas de la OTAN – Cuarta Parte:
A principios de los 80 los cazas de cuarta generación comenzaron a invadir Europa, las fuerzas aéreas de la OTAN introducían al servicio cazas avanzados tales como el F-16, F-18, Mirage 2000 y Tornado, pero al mismo tiempo los estrategas miraban al futuro y comenzaban a formular las especificaciones y requerimientos para los cazas de la próxima generación. En diciembre de 1983 los Estados Mayores de Alemania, Francia, España, Italia y Gran Bretaña emitieron una especificación para un nuevo caza de combate, este debería ser polivalente y hacer el mejor uso de la tecnología en desarrollo tal como mandos asistidos por ordenadores, radares de pulsos doppler de nueva generación, armamento guiado por laser y estructuras de materiales compuestos y fibra de carbono. En 1985 Francia se retiró por problemas de liderazgo en el desarrollo, y decidió seguir su propio camino, mientras que el resto de los países forman el consorcio Eurofighter GmbH para desarrollar el programa EFA (European Fighter Aircraft o caza europeo). El programa estuvo precedido por el demostrador de tecnología BAe EAP el cual hacia un uso intensivo de sistemas de vuelo controlados por ordenador debido a un diseño extremadamente inestable. El primer prototipo estaba previsto para 1991 pero la caída del bloque comunista, el final de la guerra fría y la posterior reducción de los presupuestos militares retrasaron notablemente el programa. El proyecto fue redefinido como NEFA (New EFA) en 1992 y posteriormente fue designado como Eurofighter 2000 con la entrada en servicio postergada hasta el año 2000. Obviamente se trató de un aparato con costos muy reducidos respecto a programa inicial EFA.
El primer prototipo voló por primera vez el 27 de marzo de 1994 pero problemas con el software de vuelo y el altísimo costo de desarrollo retrasaron aún más la entrada en producción de este aparato, ahora conocido como Eurofighter Typhoon. La autorización para fabricar los primeros ejemplares llegó en 2001 mientras que las primeras unidades entraron en servicio a principios de 2003. Sus usuarios dentro de la OTAN son Italia, España, Alemania y Gran Bretaña, mientras que se espera que unos cuantos ejemplares sean exportados a países asiáticos donde el ruso Sukhoi Su-30 y derivados estaban obteniendo algunos pedidos.
Dos Typhoon de la Luftwaffe, la versión alemana tiene una aviónica simplificada.
Un Typhoon de la AMI italiana, la versión biplaza retiene las mismas capacidades operacionales del modelo monoplaza.
La AMI italiana alquilo desde diciembre de 2003 hasta el 2012 un total de 30 F-16A y 4F-16B para cubrir el vacío generado por la repentina baja de los F-104S (ASA) Starfighter y la retrasada entrada en servicio de los Eurofighter Typhoon.
Francia, por el contrario, tras abandonar el consorcio EFA en 1985, se puso a desarrollar en solitario su propio caza de cuarta generación plus (4+ como se suele citar en los textos occidentales), el resultado fue el Dassault Rafale el cual voló por primera vez en julio de 1986. El Rafale también sufrió los mismos percances que el Typhoon por lo que su entrada en servicio se pospuso hasta diciembre de 2001, sobre todo debido al alto costo de adquisición.
Este Rafale B F2 es la versión biplaza optimizada para misiones de ataque al suelo con armamento convencional.
El Rafale C es la versión monoplaza, puede ser utilizado como interceptor o como avión de ataque según el upgrade que haya recibido. Los planes futuros prevén adquirir solo modelos biplazas en configuración polivalente.
Finalmente, con el correr del tiempo, los diseñadores europeos fueron cerrando la brecha tecnológica que los distanciaba de los EE.UU., y lo que es mejor, comenzaron a dejar esa dependencia por los cazas norteamericanos, al menos parcialmente. También es cierto que existen otros dos factores por los cuales el desarrollo europeo se aceleró durante los 70 y 80, EE.UU. cada vez se mostraba más reacio a la hora de suministrar sus cazas más avanzados al tiempo que el elevado precio de adquisición y mantenimiento alcanzaban cotas injustificables. Uno de esos cazas costosos que EE.UU. nunca se mostró entusiasmado en suministrar era el Mc Donnell Douglas F-15 Eagle (hoy desarrollado por la Boeing), aunque la USAF desplegó varios escuadrones en Europa prácticamente desde su aparición.
Varios F-15A estacionados en Alemania. Los F-15 estuvieron desplegados en Bitburg desde finales de los 70 y se dedicaron principalmente a tareas de defensa aérea.
El F-15B es la variante de transición operacional y posee plena capacidad de combate. Hoy en día ha sido reemplazado por la versión F-15D.
El F-15C es una versión mejorada del F-15A, también es una visita habitual en Alemania y unos de los medios con el cual medirse ante la familia Su-27/30/35 que son los mejores cazas del mundo en la actualidad.
Un F-15D “disfrazado” de caza ruso. Al igual que el F-16, los Eagle son utilizados como “agresores” durante los ejercicios de combate llevados a cabo por la OTAN ya que tiene prestaciones muy similares a los Sukhoi Su-27/30, sus principales rivales.
El F-15E Strike Eagle es la versión de ataque, no es una visita habitual pero sin embargo cada tanto se despliegan escuadrones en Europa.
Si bien no se ha hecho cita del mismo en este artículo, El Fairchild-Republic A-10A Thunderbolt II es otro habitual residente en la base aérea de Ramstein, Alemania. Este aparato es el principal medio de apoyo cercano a la infantería y el medio de ataque más efectivo contra vehículos acorazados de todo tipo. Su excesiva especialización quizás haya sido uno de los motivos por los cuales no fue exportado.
La ruptura del bloque socialista producida durante el año 1989, produjo un cambio radical en las fuerzas aéreas que integran la OTAN, obviamente, la base de toda la estructura siempre quedo fundamentada en la lucha para evitar la expansión del comunismo en Europa pero, de la noche a la mañana, la alianza se quedó sin su tradicional “enemigo”, inclusive muchos estaban convencidos de que la OTAN podría llegar a desaparecer.
Obviamente el enfriamiento general generó que los presupuestos militares disminuyeran y con ello las fuerzas aéreas sufrieron importantes reducciones y reestructuraciones como veremos a continuación.
La caída del “telón de acero” represento para Alemania la absorción y posterior reunificación de Alemania del Este, con ella la Luftwaffe absorbería material de origen soviético, algo más de 20 MiG-29 fueron encuadrados en unidades de la Luftwaffe y formaron parte de la estructura defensiva de la misma por algún tiempo.
Un Mikoyan-Gurevich MiG-29 con los colores de la Luftwaffe, fue el primer caza de origen soviético en prestar servicio en la alianza. Posteriormente fueron cedidos a Polonia.
A medida que el continente europeo se iba “acomodando” luego de la desaparición de la URSS, varios estados se fueron aliando a la OTAN, ellos son:
1999: Hungría, Polonia y República Checa.
2004: Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumania.
2009: Croacia y Albania.
Y con ellos una variopinta gama de aparatos soviéticos fueron formando parte de la estructura de la alianza:
Dos MiG-29 polacos a poco de despegar. Estos ejemplares fueron actualizados bajo estándares europeos para poder ser utilizados por la OTAN.
Hungría es otro usuario del MiG-29, en la fotografía se observa un biplaza MiG-29UB.
Un Sukhoi Su-25UBK Búlgaro carretea mientras un C-130 Hercules se dispone a aterrizar, una imagen impensada 26 años atrás.
Un MiG-21 Lancer rumano, se trata de una actualización de los MiG-21Bis con aviónica occidental e israelí. Los MiG-21 Lancer serán próximamente sustituidos por algún tipo de caza occidental a definir.
Un MiG-21US de la fuerza aérea croata, este país tiene una fuerza muy pequeña y sus cazas de combate se limitan a un puñado de MiG-21 los cuales en su mayoría se encuentran dados de baja.
La integración de varios países ex comunistas ha generado que estos adquieran material de origen occidental, Hungría y la República Checa han incorporado al servicio pequeñas cantidades del Saab JAS39 Grippen, un excelente caza polivalente de cuarta generación plus.
Dos JAS 39 Grippen de la fuerza aérea húngara volando en formación.
Un JAS 39 biplaza, la fuerza aérea checa tiene una veintena de estos aparatos en servicio de primera línea.
El futuro de la aviación de combate parece depender en gran parte de la tecnología furtiva y muchos países miembros de la OTAN están interesados en ese concepto, más desde la aparición del Sukhoi T-50, un caza ruso de quinta generación con características furtivas y con un importante potencial de desarrollo. El candidato más seguro para la OTAN parece ser el Lockheed Martin F-35 Lightning II. El mismo ha sido incorporado al servicio en los Estados Unidos a finales del 2012. Sus usuarios confirmados son Italia, Holanda, Gran Bretaña, Turquía, Canadá, Noruega y Dinamarca, la mayoría de los cuales participa en la fabricación de componentes o en el financiamiento del proyecto. Se espera que el F-35 arribe al continente europeo para el 2017 y que las primeras unidades de combate se formen en el 2018/19.
El F-35 recién está siendo incorporado a la USAF en unidades de transición operacional. El coste del programa de desarrollo, unos 380000 millones de dólares lo han transformado en uno de los cazas más caros de la historia. Algunos estiman que posee prestaciones inferiores respecto a los cazas de quinta generación desarrollados por los rusos (T-50 y posibles variantes).
El F-35B es la versión V/STOL, estará destinada a la US NAVY y a la RAF para reemplazar a los AV-8B Matador y llenar en vacío que dejo la baja de los Harrier GR.Mk 9 en el 2011 respectivamente. Su costo aproximado ronda los 291M de dólares por unidad.
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Accede a las otras partes:
Fuentes:
-El Mundo de la Aviación: fascículos 49; 50; 51 y 52
-Propia
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