en opiniones ajenas pero apoyadas por todos los Colombianos (as) que sufrieron y siguen sufriendo las consecuencias de los actos crueles del "patron del mal"
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Es triste que la herencia del mal llamado "Patrón" no se ha superado y no parece cercano el final.
Cada vez más me estremezco al ver como hemos sido tan pasivos, permisivos y sin el coraje indio y negro, ese hibrido antropológico que supuestamente corre por nuestras venas, ese coraje que se esfumó desde hace mas de dos siglos al respaldar insensatamente a los "listos héroes nacionales" que en su lucha incansable por el poder, siempre utilizando a la comunidad para sus malabares sociales en bien propio, nos dejaron las maravillosas elites sociopolíticas que hoy "sabiamente nos gobiernan"... y poco o nada hacemos.
Si bien es cierto que la muerte del "patrón" no sanó el tejido social colombiano, es claro entender que su accionar abrió mas la herida con la espantosa caja de pandora que liberó toda la inimaginable violencia con la que pasivamente hemos aprendido a convivir, a normalizar, a justificar y a venerar con doble moral porque nada hacemos..quien quiere cambio y si es contra ciertos intereses de unos pocos, siempre debe atenerse a las consecuencias.
Ojala eso cambie algún día.
Y aunque medianamente me satisface el "hundimiento" de la supuesta reforma a la justicia, es paradójico que la desconfianza en ella y en quienes la imparten-gracias a la narcocracia que nos permea-ella no promueve la equidad y no ofrece esa seguridad e inclusión que todos merecemos como grupo social .
Por eso, la sensación de zozobra que en mayor o menor grado se puede sentir al estar en la calle, viajar en bus o taxi, no disminuye cuando muere algún "fulano comerciante" o "capturan" algún criminal, solo se fortalece cada día con nuestra actitud pasiva, con nuestro miedo para apoyar y actuar, para reaccionar con la fortaleza de la verdadera unión social para combatir el flagelo de materialismo y terror, con el que fulanos o rezagos del "patrón" continúan hiriendo nuestra sociedad.
Todo empieza en casa y no es carreta, los buenos valores sociales-espirituales, el respeto, la honestidad, solidaridad entre otros, deberían ser el fundamento para la nueva generacion,pero es mas fácil endilgar responsabilidades y culpar lo externo.
Es más fácil reforzar la idea del consumismo, los excesos, los antivalores, el rating y el "dinero rápido" apoyados en descontrolados contenidos mediáticos e ignorar sus consecuencias. En lugar de actuar contra la desintegración familiar y el desarraigo social -estatal, como caldo de cultivo para este virus...ha sido mas fácil quejarse y sucumbir, criticar y destruir, envidiar más que admirar-apoyar antes que actuar, si fuera de otra forma,actualmente,ni estaríamos padeciendo balaceras repentinas en calles o centros comerciales como en tiempos de guerra entre carteles, ni estaríamos nuevamente frente a una versión 2.0 del sicariato, esa mala herencia del narcotráfico reforzada por el Estado que cada día desangra nuestro débil tejido social .
Tal parece que estamos condenados a repetir la historia asi la conozcamos y nos disguta reconocerlo.
Por eso sin darle más vueltas al tema del Facilismo como herencia narco que afecta a nuestra sociedad y que nos empuja a la doble moral, es muy aplicable la forma como el estudioso del fenómeno de los sicarios en Medellín, Alonso Salazar, lo explicó hace tiempo: "A matar con el pretendido perdón de Dios se ha aprendido en la larga historia de violencia en nuestro país. Y ello lo enseñó la propia Iglesia. El buen comerciante le pide a la Virgen que le salga bien el negocio en el que va a engañar a un vecino. Y en el barrio se reza para que la puñalada y el tiro sea efectivo. Es la cultura de la camándula y el machete, que aparece ahora como la del escapulario y la mini-uzi". Pacho, miembro de una banda de la comuna nororiental lo relata del siguiente modo:
"Hay gente que ha hecho cosas peores, yo creo que Dios perdona, entonces uno puede hacer cualquier cosa". Ya lo dice el estribillo de una popular canción de salsa escuchada en estos barrios: Mata, que Dios perdona.
Pero alias Popeye jubilado sicario ex guardaespaldas del extinto "Patrón" y salvaguardado en Combita, tiene miedo que lo maten cuando salga de la cárcel, lo que yo añadiría al estribillo de la canción… Si matas que Dios perdona, el hombre no.
bien esa fue una humilde opinion de los que aun somos afectados por la herencia que nos dejo el "patron del mal"
espero que les haya gustado, no se olviden de comentar y gracias
hasta la proxima amigos (as)
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Es triste que la herencia del mal llamado "Patrón" no se ha superado y no parece cercano el final.
Cada vez más me estremezco al ver como hemos sido tan pasivos, permisivos y sin el coraje indio y negro, ese hibrido antropológico que supuestamente corre por nuestras venas, ese coraje que se esfumó desde hace mas de dos siglos al respaldar insensatamente a los "listos héroes nacionales" que en su lucha incansable por el poder, siempre utilizando a la comunidad para sus malabares sociales en bien propio, nos dejaron las maravillosas elites sociopolíticas que hoy "sabiamente nos gobiernan"... y poco o nada hacemos.
Si bien es cierto que la muerte del "patrón" no sanó el tejido social colombiano, es claro entender que su accionar abrió mas la herida con la espantosa caja de pandora que liberó toda la inimaginable violencia con la que pasivamente hemos aprendido a convivir, a normalizar, a justificar y a venerar con doble moral porque nada hacemos..quien quiere cambio y si es contra ciertos intereses de unos pocos, siempre debe atenerse a las consecuencias.
Ojala eso cambie algún día.
Y aunque medianamente me satisface el "hundimiento" de la supuesta reforma a la justicia, es paradójico que la desconfianza en ella y en quienes la imparten-gracias a la narcocracia que nos permea-ella no promueve la equidad y no ofrece esa seguridad e inclusión que todos merecemos como grupo social .
Por eso, la sensación de zozobra que en mayor o menor grado se puede sentir al estar en la calle, viajar en bus o taxi, no disminuye cuando muere algún "fulano comerciante" o "capturan" algún criminal, solo se fortalece cada día con nuestra actitud pasiva, con nuestro miedo para apoyar y actuar, para reaccionar con la fortaleza de la verdadera unión social para combatir el flagelo de materialismo y terror, con el que fulanos o rezagos del "patrón" continúan hiriendo nuestra sociedad.
Todo empieza en casa y no es carreta, los buenos valores sociales-espirituales, el respeto, la honestidad, solidaridad entre otros, deberían ser el fundamento para la nueva generacion,pero es mas fácil endilgar responsabilidades y culpar lo externo.
Es más fácil reforzar la idea del consumismo, los excesos, los antivalores, el rating y el "dinero rápido" apoyados en descontrolados contenidos mediáticos e ignorar sus consecuencias. En lugar de actuar contra la desintegración familiar y el desarraigo social -estatal, como caldo de cultivo para este virus...ha sido mas fácil quejarse y sucumbir, criticar y destruir, envidiar más que admirar-apoyar antes que actuar, si fuera de otra forma,actualmente,ni estaríamos padeciendo balaceras repentinas en calles o centros comerciales como en tiempos de guerra entre carteles, ni estaríamos nuevamente frente a una versión 2.0 del sicariato, esa mala herencia del narcotráfico reforzada por el Estado que cada día desangra nuestro débil tejido social .
Tal parece que estamos condenados a repetir la historia asi la conozcamos y nos disguta reconocerlo.
Por eso sin darle más vueltas al tema del Facilismo como herencia narco que afecta a nuestra sociedad y que nos empuja a la doble moral, es muy aplicable la forma como el estudioso del fenómeno de los sicarios en Medellín, Alonso Salazar, lo explicó hace tiempo: "A matar con el pretendido perdón de Dios se ha aprendido en la larga historia de violencia en nuestro país. Y ello lo enseñó la propia Iglesia. El buen comerciante le pide a la Virgen que le salga bien el negocio en el que va a engañar a un vecino. Y en el barrio se reza para que la puñalada y el tiro sea efectivo. Es la cultura de la camándula y el machete, que aparece ahora como la del escapulario y la mini-uzi". Pacho, miembro de una banda de la comuna nororiental lo relata del siguiente modo:
"Hay gente que ha hecho cosas peores, yo creo que Dios perdona, entonces uno puede hacer cualquier cosa". Ya lo dice el estribillo de una popular canción de salsa escuchada en estos barrios: Mata, que Dios perdona.
Pero alias Popeye jubilado sicario ex guardaespaldas del extinto "Patrón" y salvaguardado en Combita, tiene miedo que lo maten cuando salga de la cárcel, lo que yo añadiría al estribillo de la canción… Si matas que Dios perdona, el hombre no.
bien esa fue una humilde opinion de los que aun somos afectados por la herencia que nos dejo el "patron del mal"
espero que les haya gustado, no se olviden de comentar y gracias

hasta la proxima amigos (as)