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Antes de leer:
La prostitución masculina en la Grecia Clásica
- El puto o pórnos era el hombre que se prestaba a actos sexuales a cambio de dinero, la mayoría eran esclavos procedentes de la guerra y estaban obligados a pagar impuestos por ejercer.
- Hetairikós, su significado parace estar más cerca de lo que sería una especie de amante (hetairesis), un prostituto que era mantenido durante cierto tiempo por algún ciudadano acomodado, a cambio de su exclusividad en cuanto a sus relaciones.
La prostitución masculina estaba tan arraigada en la sociedad griega que incluso nos ha dejado algún prostituto célebre como es el caso de Fedón de Elis, que tras ser reducido a la esclavitud tras la conquista de su ciudad, trabaja en un prostíbulo hasta que Sócrates se compadece de él y lo rescata, convirtiéndose en uno de sus discípulos más destacados, dando después nombre a la obra de Platón que versa sobre las últimas horas de vida de Sócrates (Fedón o sobre el alma, de Platón).
Hay que aclarar que la pederastia educativa no está considerada como prostitución, aunque dentro de ésta, como bien se refleja en las cerámicas rojas, el adulto (erastés) ofrecía regalos a su joven efebo (erómenos), por lo que la línea que separa prostitución y pederastia institucional no estaba muy clara.
Por este mismo motivo, la legislación buscó regular esta situación, con la figura de un funcionario que vigilase la conducta de los jóvenes en gimnasios y escuelas. La ley, en caso de encontrar a un menor prostituyéndose, contemplaba castigos tanto para el padre del jóven como para el proxoneta, quedando el jóven libre de toda pena.
Incluso el gran legislador Solón reguló sobre estos asuntos, prohibiendo ejercer la prostitución a los ciudadanos, sólo estando permitida a los esclavos; “porque el que vende su cuerpo por dinero igualmente puede vender los intereses de la comunidad”; justo al revés de la pederastia que estaba permitida a los ciudadanos pero prohibida a los esclavos.
En todo caso la ley sobre la prostitución masculina era muy clara, y castigaba muy duramente a los ciudadanos que la ejerciesen, daba lo mismo su condición social, riqueza o cultura, la pérdida de todos sus derechos cívicos era inmediata, e incluso sobre el prostituto podía recaer la pena máxima.
Según las fuentes antiguas las tarifas de los prostitutos podían ser muy variables, desde testimonios que nos hablan de sumas miserables, Ateneo menciona a un prostituto que se vendía por tan sólo un óbolo (sexta parte de un dracma); pasando por otros autores que nos ofrecen sumas más generosas, así Estratón de Sardes (Antología Palatina, XII, 239), nos habla de un pago de cinco dracmas; incluso se documenta las ganancias de toda una vida dedicada a la prostitución de un tal Melanopos, que alcanzó la cifra de 3000 dracmas, según nos relata en una de las famosas cartas de Esquines (VII, 3).
Apuntar que estudios modernos, derivados de la obra de Jenofonte, han establecido que con medio dracma al día una familia pobre podía vivir holgadamente en el 335 a.C, siendo el sueldo medio de un trabajador entre uno y dos dracmas diarios.
Como buen reflejo del machismo de la sociedad imperante, vemos como la gran mayoría de los prostitutos trabajaban para satisfacer a una clientela de hombres adultos. Aunque la existencia de gigolós también está atestiguada desde época clásica, ya que en Pluto de Aristófenes, vemos como un jóven mantenía una relación con una vieja, obligado por la pobreza a mimarla, a cambio de dinero comida y vestidos.
Por otro lado, como pasará posteriormente en la sociedad romana, aunque las relaciones homoeróticas sean aceptadas, las hombres afeminados eran motivo de burla habitual “es más fácil esconder a cinco elefantes en el sobaco que a un solo pathikós”, así en casi todas las comedias clásicas podemos encontrar insultos más o menos groseros a personajes de carácter afeminado como "euryproktós", traducido como culianchos.
*Prosimno es un personaje de la mitología griega clásica relacionado con Dioniso. Cuando Dioniso quiso bajar al Hades a buscar a su madre Sémele preguntó a Prósimno, o Polimno, pues no sabía el camino, al cual lo encontró a orillas del lago Alcianio. Accedió a darle a conocer la vía de acceso al Hades siempre que le otorgase sus favores sexuales a modo de mujer. Dioniso aceptó en ello para su regreso, encontrando así la entrada cerca del lago de Lerna; sin embargo, cuando volvió del Inframundo Prósimno ya había muerto. Así, el dios cogió una rama con forma de falo y mantuvo relaciones con ella, mediante este bastón que plantó en su tumba.
También se han documentado casos de travestismo por motivos religiosos, en las fiestas a la diosa Cotia de Atenas, diosa de la sensualidad, donde los hombres bailaban vestidos de mujer.
Antes de leer:
- Tomesé su tiempo, mantenga la discreción y la seriedad en todo momento.
- La cosmovisión de los antiguos griegos es muy diferente a la nuestra, por lo cual recomiendo mantener una mirada objetiva.
- Para los mods, todas las imagens puestas son reprentaciones de varones, cuyos miembros (en caso de que se vieran o se da a entender que esta en la imagen), fueron censuradas de acuerdo al protocolo.
La prostitución masculina en la Grecia Clásica
Tan pronto como dejó sus años mozos detrás de él, se fue al Pireo, a los baños de Eutídico, con el pretexto de aprender su oficio, pero en realidad con intención de venderse, como la experiencia ha demostrado
- Esquines
Contamos con dos fuentes principales para el estudio de la homosexualidad, la pederastia y la prostitución en la Grecia clásica, el proceso de "Esquines contra Timarco", donde se distingue entre prostituto y chico mantenido. y "El banquete" un diálogo de Platón que versa sobre el amor.
En Atenas existieron dos tipos de prostitución masculina: porneía y hetaíresis, dependiendo si el prostituto estaba inscrito en el registro de oficios. La ley toleraba la prostitución masculina, pero cualquiera que ejerciese esta profesión tenía restringido sus derechos como ciudadano, además los padres de los prostitutos podían repudiarlos y desheredarlos legalmente. Nos han llegado dos términos para referirse a los prostitutos:
- El puto o pórnos era el hombre que se prestaba a actos sexuales a cambio de dinero, la mayoría eran esclavos procedentes de la guerra y estaban obligados a pagar impuestos por ejercer.
- Hetairikós, su significado parace estar más cerca de lo que sería una especie de amante (hetairesis), un prostituto que era mantenido durante cierto tiempo por algún ciudadano acomodado, a cambio de su exclusividad en cuanto a sus relaciones.
La prostitución masculina estaba tan arraigada en la sociedad griega que incluso nos ha dejado algún prostituto célebre como es el caso de Fedón de Elis, que tras ser reducido a la esclavitud tras la conquista de su ciudad, trabaja en un prostíbulo hasta que Sócrates se compadece de él y lo rescata, convirtiéndose en uno de sus discípulos más destacados, dando después nombre a la obra de Platón que versa sobre las últimas horas de vida de Sócrates (Fedón o sobre el alma, de Platón).
Hay que aclarar que la pederastia educativa no está considerada como prostitución, aunque dentro de ésta, como bien se refleja en las cerámicas rojas, el adulto (erastés) ofrecía regalos a su joven efebo (erómenos), por lo que la línea que separa prostitución y pederastia institucional no estaba muy clara.
En Pluto (vv 150-159) de Aristófanes, vemos reflejada esta delgada línea, a través de la conversación de Carión y Crémilo, donde establecen una mordaz diálogo sobre los jovencitos que se apartan del noble amor dentro de estas relaciones pederásticas, distinguiendo entre los
pornoi, los putos, que cobran dinero por sus favores, y los "virtuosos", los de buena familia, que reciben lujosos regalos pero dentro de esta pederastia educativa.
[Crémilo] Y de las heteras corintias dicen que, / cuando las pretende un pobre,/ ni lo miran; pero si es un rico, / enseguida a éste le ponen el culo. /
[Carión] También de los muchachos dicen que hacen esto mismo, / no por los amantes, sino por dinero. /
[Crémilo] No los buenos, sino los putos; pues/ no piden dinero los buenos.
[Carión] ¿Y qué piden? /
[Crémilo] Uno un buen caballo, otro, perras de caza.
Por este mismo motivo, la legislación buscó regular esta situación, con la figura de un funcionario que vigilase la conducta de los jóvenes en gimnasios y escuelas. La ley, en caso de encontrar a un menor prostituyéndose, contemplaba castigos tanto para el padre del jóven como para el proxoneta, quedando el jóven libre de toda pena.
Incluso el gran legislador Solón reguló sobre estos asuntos, prohibiendo ejercer la prostitución a los ciudadanos, sólo estando permitida a los esclavos; “porque el que vende su cuerpo por dinero igualmente puede vender los intereses de la comunidad”; justo al revés de la pederastia que estaba permitida a los ciudadanos pero prohibida a los esclavos.
En todo caso la ley sobre la prostitución masculina era muy clara, y castigaba muy duramente a los ciudadanos que la ejerciesen, daba lo mismo su condición social, riqueza o cultura, la pérdida de todos sus derechos cívicos era inmediata, e incluso sobre el prostituto podía recaer la pena máxima.
"no podrá ser uno de los nueve arcontes, ni cubrir ningún sacerdocio, ni ejercer las funciones de abogado público, ni ninguna magistratura, ni ciudadana ni fuera de la ciudad, ni electiva ni sorteada. No podrá ser enviado como heraldo, ni exponer su opinión, ni participar en los sacrificios públicos, ni llevar públicamente la corona, ni entrar en el recinto purificado del ágora. Si hiciese alguna de estas cosas después de haber sido considerado culpable de hetairesis, será castigado con la muerte”.
En las grandes ciudades portuarias, como Atenas o Corinto, existirían
burdeles masculinos. Los de peor fama situados en los barrios portuarios y los destinados a satisfacer a las clases más adineradas se situarían en lugares más discretos y apartados, existiendo, como en el caso de la prostitución femenina, el alquiler de prostitutos por un período de tiempo. Esquiles también alude a prostitutos que ejercen su comercio esperando a los clientes dentro o delante de sus casas o en habitáculos alquilados.
Recientes investigaciones también han sugerido que se utilizasen partes de las viviendas privadas como bares o burdeles, lo que resolvería la incógnita de la escasez de restos arqueológicos relacionados con la prostitución, ya que estos burdeles o tabernas son repetidamente mencionadas en la literatura clásica.
Todo esto nos indica, que los
gustos por los jóvenes efebos se extendía a toda la sociedad griega, no sólo era una práctica exclusiva de las élites sociales, sino que la existencia de una prostitución masculina a gran escala, con prostíbulos adaptados a todos los precios, nos hablaría que los estratos más humildes de la sociedad también tenían acceso a este tipo de relaciones homoeróticas.
Según las fuentes antiguas las tarifas de los prostitutos podían ser muy variables, desde testimonios que nos hablan de sumas miserables, Ateneo menciona a un prostituto que se vendía por tan sólo un óbolo (sexta parte de un dracma); pasando por otros autores que nos ofrecen sumas más generosas, así Estratón de Sardes (Antología Palatina, XII, 239), nos habla de un pago de cinco dracmas; incluso se documenta las ganancias de toda una vida dedicada a la prostitución de un tal Melanopos, que alcanzó la cifra de 3000 dracmas, según nos relata en una de las famosas cartas de Esquines (VII, 3).
Apuntar que estudios modernos, derivados de la obra de Jenofonte, han establecido que con medio dracma al día una familia pobre podía vivir holgadamente en el 335 a.C, siendo el sueldo medio de un trabajador entre uno y dos dracmas diarios.
Como buen reflejo del machismo de la sociedad imperante, vemos como la gran mayoría de los prostitutos trabajaban para satisfacer a una clientela de hombres adultos. Aunque la existencia de gigolós también está atestiguada desde época clásica, ya que en Pluto de Aristófenes, vemos como un jóven mantenía una relación con una vieja, obligado por la pobreza a mimarla, a cambio de dinero comida y vestidos.
Por otro lado, como pasará posteriormente en la sociedad romana, aunque las relaciones homoeróticas sean aceptadas, las hombres afeminados eran motivo de burla habitual “es más fácil esconder a cinco elefantes en el sobaco que a un solo pathikós”, así en casi todas las comedias clásicas podemos encontrar insultos más o menos groseros a personajes de carácter afeminado como "euryproktós", traducido como culianchos.
IMAGEN DE DIONISIO
Por último, añadir que también se ha especulado con la existencia de una prostitución sagrada masculina, en la antigua ciudad de Sición, relacionada con el mito de Prosimno*, ya que existen diversos testimonios sobre festividades relacionadas con él, como el que nos aporta Clemente de Alejandría (Protréptico 2.34.2-4), en el siglo II d.C., que nos habla de la existencia de este mito "Sin embargo, ya son una vergüenza mundial los certámenes y los falos, que se realizan en honor de Dioniso, porque se han extendido de mala manera a toda la vida", lo que nos da una idea de la importancia que tuvo el falo en el culto a Dionisos.
*Prosimno es un personaje de la mitología griega clásica relacionado con Dioniso. Cuando Dioniso quiso bajar al Hades a buscar a su madre Sémele preguntó a Prósimno, o Polimno, pues no sabía el camino, al cual lo encontró a orillas del lago Alcianio. Accedió a darle a conocer la vía de acceso al Hades siempre que le otorgase sus favores sexuales a modo de mujer. Dioniso aceptó en ello para su regreso, encontrando así la entrada cerca del lago de Lerna; sin embargo, cuando volvió del Inframundo Prósimno ya había muerto. Así, el dios cogió una rama con forma de falo y mantuvo relaciones con ella, mediante este bastón que plantó en su tumba.
También se han documentado casos de travestismo por motivos religiosos, en las fiestas a la diosa Cotia de Atenas, diosa de la sensualidad, donde los hombres bailaban vestidos de mujer.