El pez dragón negro comparado con la criatura de la película Alien. WWF.
El océano es, de muchas maneras, otro mundo. Es un lugar bastante diferente a la Tierra que conocemos y experimentamos día con día. Ejemplo de ello es el pez dragón negro. Esta pequeña criatura es también conocida como Idiacanthus atlanticus, y para ser sinceros, se ve bastante aterrador. De hecho, es notablemente parecido a las criaturas de las películas Alien. Sin embargo, en realidad no hay de qué temerles, ya que son realmente pequeños. Además, viven en las profundidades de los océanos, muy lejos de lo que los humanos promedio se aventurarían.
Las hembras miden 40 cm de largo. Puede parecer algo grande, pero como puedes ver, buena parte de ello proviene de su larga cola. Sus bocas, en comparación, son más bien pequeñas, y las usan para comer otros peces.
Los machos raramente alcanzan los 5 cm de longitud y tienen varias diferencias notables. Ellos no tienen dientes o la larga estructura de cola, además de que son de color café y no tienen sistema digestivo… esencialmente, para nada se ven como una hembra de pez dragón negro.
La gran diferencia entre los dos sexos es conocido como “dimorfismo sexual”, y se cree que el único propósito de los machos es la reproducción (después de todo, no hay mucho que puedas hacer sin un sistema digestivo).
Ejemplar de pez dragón hembra.
El pez dragón negro puede producir su propia luz, lo cual es bastante común en criaturas que habitan en lo más hondo del océano. Puedes encontrar a estos pequeños bribones a más de 2 km por debajo de la superficie. No obstante, a diferencia de la mayoría de los depredadores bioluminiscentes, quienes usan sus luces principalmente para atacar, este pez también puede ver su propia luz.
En última instancia, debido a que pueden percibir tanto luz roja como azul, la criatura puede perseguir a su presa (producir y ver su propia luz le da un ventaja ocular distinta). Interesantemente, la luz emitida por el pez es normalmente de una gran longitud de onda, cerca de la parte infrarroja del espectro. Por consiguiente, dicha luz es apenas visible a simple vista para el ojo humano.
Si estos seres no fueran lo suficientemente interesantes, en sus estado larval, los ojos de las crías parecen grandes tallos que cuelgan del cuerpo. Eventualmente se retraen conforme el pez envejece y alcanza la madurez.
Espécimen preservado de una larva de pez ragón negro