Silicon Valley mira con atención al país para reclutarlos en multinacionales y trabajos de servicio público.
Para el New York Times los argentinos somos expertos en romper reglas. En un mundo copado por el trabajo cibernético, las grandes empresas y las áreas de seguridad digital buscan gente talentosa, que esté a la orden del día en el manejo de herramientas digitales, capaces de romper la seguridad de las computadoras.
Pero aunque el New York Times diera con esta novedad hace poco, los hackers argentinos actuaban desde mucho antes.
Raúl "Yuyo" Barragán, fallecido el 1 de agosto de 2013, es considerado el primer hacker de la historia argentina. En 1978, recorrió el mundo porque pudo eliminar la seguridad de un sistema previo al fax, llamado Telex.
Reunión de hackers
De acuerdo con el sitio estadounidense, en octubre se realizó la edición número 11 del EkoParty, el encuentro de hackers más importante de Latinoamérica, y un grupo de empresarios, funcionarios políticos, contratistas e incluso espías estuvieron presentes para buscar talento argentino.
Al evento, desarrollado en el Centro Cultural Konex, asistieron unas 1600 personas, un número a considerar si se quiere deducir la cantidad de hackers con los que cuenta el país, aunque el público asistente varía entre geeks, nerds y otros fanas de la cultura digital.
Este año, el lema del evento fue Back to the roots y toda su temática rondó en torno a la película Back to the future.
La senadora Norma Morandini dijo en el evento: “Quienes crecimos bajo la junta militar (a los que nos decían qué libros leer, qué películas ver, y a qué Dios venerar) tuvimos que aprender cómo movernos entre las leyes” y agregó: “Para nosotros, hackear se convirtió en una forma de vida”.
El mundo de los exploits
La primera empresa que empezó a utilizar software para vulnerar sistemas de seguridad informática fue Core Security y clientes como la mismísima NASA ayudaron a que los exploits, fragmentos de datos y/o software, se siguieran desarrollando.
Hoy en día, alrededor de 40 gobiernos buscan estos recursos para emplearlos como arsenal digital ofensivo.
Iván Arce, uno de los fundadores de esta empresa asegura que todo empezó como una especie de hobbie y, sin embargo, en la actualidad los exploits valen desde 50 mil dólares a un millón aproximadamente.
El futuro
Solo resta saber si los buenos tiempos seguirán para los hackers argentinos, ya que, de acuerdo con el periódico, está llegando el momento de buscar cómo romper la seguridad de los teléfonos móviles y en estos momentos, China está marcando la diferencia.