PIPA, SOPA, TPP, SINDE y otras tantas son las siglas se han convertido en sinónimos de restricción, limitación, criminalización y abusos de poder. Estas son características que pocos se animan a discutir de estas leyes que buscan eliminar o reducir la piratería, pero que se llevarán por delante unos cuantos derechos más. ACTA es otra de las más discutidas, pero esta no es una ley, sino un acuerdo comercial internacional que opera en las sombras y que busca implementar medidas más fuertes sobre los usuarios y su acceso al contenido en línea. donde los ISP tendrán un rol casi policial. Hoy Polonia ha firmado su ingreso a ACTA, y el acuerdo ya está en Europa.

El Acuerdo Comercial Anti-Falsificación (ACTA) es una propuesta de acuerdo plurilateral que busca establecer normas internacionales sobre la propiedad intelectual y el cumplimiento de los derechos de autor de forma conjunta y con acciones similares globalmente. Como es de suponer, está impulsado por Estados Unidos y sus intenciones son tan duras con los servicios ofrecidos en la red, que hasta la ley PIPA y SOPA pueden quedar reducidas a armas de poco alcance. El principal problema que ha suscitado este acuerdo es que su tratamiento ha sido a puertas cerradas, y muchos de los más inmersos en el tema hablan sobre la instauración de un estado policial sobre los usuarios en internet, llevado a cabo principalmente por los ISP. Esta mañana, y a pesar de innumerables protestas públicas en las calles y en la red, Polonia ha firmado el ACTA en Japón, propiciando el primer paso de esta polémica no-ley en suelo europeo.
Video utilizado por quienes critican el ACTA
Con la promesa de intentar crear un ámbito de mayor previsibilidad para quienes dirigen las industrias del entretenimiento (música, moda, películas, etc) y otras áreas comerciales como la de los fármacos (eliminando los llamados remedios genéricos o de bajo costo), el ACTA impulsa bloqueos de contenido en internet (y en otras áreas donde haya falsificación) al mismo estilo que los de SOPA y PIPA. Pero con un aliado más obligatoriamente comprometido, los ISP. Estos tendrán que realizar un monitoreo de sus propios usuarios, estableciendo una especie de observación disuasiva y de sospecha constante, diciéndole adiós a servicios como P2P. Al contrario de lo que en general pronuncia la ley civil mundial, las personas serán sospechosas hasta que se demuestre lo contrario. Es por estos motivos que otros países le han dado la negativa al tratado comercial, como ser Brasil, México e India, entre otros.
Hubo protestas ante ACTA desde su primera implementación.
La integración de Polonia podría ser meramente anecdótica, pero esto significa que el tratado comercial antidemocrático (ya que no tiene apoyo civil en ninguno de los lugares donde se lo trató) puede contagiar intenciones en Europa, y con la Ley Sinde aprobada, España podría ser uno de los próximos en leer el tratado con atención. El crecimiento de la aceptación no es menor, y con este nuevo participante en el ACTA, la lista de países integrantes se engrosa teniendo como principales a Australia, Canadá, Corea del Sur, EEUU, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda y Singapur. El principal problema que vemos en el ACTA (así como también el el TPP, otro acuerdo comercial pero limitado a países del Pacífico), es la falta de información sobre sus medidas (que creemos criminalizadoras del consumidor) al público masivo y el desinterés porque éste pueda formar una opinión sobre qué es lo que afectará o no sus conductas en la red en un plazo corto. Muy corto si el lobby sigue teniendo éxito.
Fuente Forbes