La Ricina
Es uno de los venenos más mortales que se conocen.
Una dosis del tamaño de unos granos de sal es suficiente para matar a un adulto.
Funciona al detener la producción de proteínas necesarias para la supervivencia y ocasiona en la víctima un estado de shock.
Debido a la facilidad de su producción, la ricina fue utilizada como arma por muchos gobiernos del mundo.
Así, en 1978 el disidente búlgaro Georgi Markov fue asesinado en las calles de Londres al ser pinchado con la punta de un paraguas que llevaba impregnado este veneno. Se cree que la KGB fue responsable de este asesinato, usando para ello a un agente secreto búlgaro.
La ricina causa hemorragia intestinal, seguida de diarrea a veces sanguinolenta, vómitos, deshidratación e hipotensión.
Esta toxina puede causar la muerte tras una agonía que puede durar hasta diez días, aunque lo normal es que si el paciente no ha muerto en tres o cinco días se recupere. La dosis letal en un adulto que ingiera la ricina es de un miligramo. Si es inhalada o inyectada, la dosis letal es de apenas 500 microgramos.
Si fuera inhalada, los síntomas empiezan a aparecer en las siguientes ocho horas.
El afectado comenzaría a toser y notaría otros signos como: presión en el pecho, dificultad para respirar, náuseas y dolor en los músculos. Pocas horas después, según los CDC, "las vías aéreas del cuerpo (como los pulmones) se inflamarían severamente (inflamación y calor), se acumularía exceso de líquido en los pulmones, cada vez sería más difícil respirar y la piel se tornaría azul".
Cuando el envenenamiento se produce por ingesta, los síntomas se hacen evidentes en menos de seis horas. La persona envenenada sufrirá una hemorragia interna en el estómago y los intestinos que causará vómitos y diarrea de sangre. El hígado, los riñones y el bazo dejarán de funcionar y, finalmente, el afectado fallece.
La inyección de una cantidad letal de ricina, según reza el documento de los CDC, causaría "la muerte de los músculos y los nódulos linfáticos que se encuentran alrededor del sitio de la inyección". Al igual que en el anterior caso, el hígado, los riñones y el bazo dejarían de funcionar y se iniciará una hemorragia masiva en el estómago y los intestinos. El afectado puede morir por el fallo múltiple de sus órganos.
Es uno de los venenos más mortales que se conocen.
Una dosis del tamaño de unos granos de sal es suficiente para matar a un adulto.
Funciona al detener la producción de proteínas necesarias para la supervivencia y ocasiona en la víctima un estado de shock.
Debido a la facilidad de su producción, la ricina fue utilizada como arma por muchos gobiernos del mundo.
Así, en 1978 el disidente búlgaro Georgi Markov fue asesinado en las calles de Londres al ser pinchado con la punta de un paraguas que llevaba impregnado este veneno. Se cree que la KGB fue responsable de este asesinato, usando para ello a un agente secreto búlgaro.
La ricina causa hemorragia intestinal, seguida de diarrea a veces sanguinolenta, vómitos, deshidratación e hipotensión.
Esta toxina puede causar la muerte tras una agonía que puede durar hasta diez días, aunque lo normal es que si el paciente no ha muerto en tres o cinco días se recupere. La dosis letal en un adulto que ingiera la ricina es de un miligramo. Si es inhalada o inyectada, la dosis letal es de apenas 500 microgramos.
Si fuera inhalada, los síntomas empiezan a aparecer en las siguientes ocho horas.
El afectado comenzaría a toser y notaría otros signos como: presión en el pecho, dificultad para respirar, náuseas y dolor en los músculos. Pocas horas después, según los CDC, "las vías aéreas del cuerpo (como los pulmones) se inflamarían severamente (inflamación y calor), se acumularía exceso de líquido en los pulmones, cada vez sería más difícil respirar y la piel se tornaría azul".
Cuando el envenenamiento se produce por ingesta, los síntomas se hacen evidentes en menos de seis horas. La persona envenenada sufrirá una hemorragia interna en el estómago y los intestinos que causará vómitos y diarrea de sangre. El hígado, los riñones y el bazo dejarán de funcionar y, finalmente, el afectado fallece.
La inyección de una cantidad letal de ricina, según reza el documento de los CDC, causaría "la muerte de los músculos y los nódulos linfáticos que se encuentran alrededor del sitio de la inyección". Al igual que en el anterior caso, el hígado, los riñones y el bazo dejarían de funcionar y se iniciará una hemorragia masiva en el estómago y los intestinos. El afectado puede morir por el fallo múltiple de sus órganos.