Sabio no es aquel que acumula muchos conocimientos y experiencias, sino quien sabe utilizar de forma efectiva cada cosa aprendida y además, es capaz de ignorar todo aquello que no es útil, que no le permite crecer para avanzar como persona. Es aquel que sabe diferenciar el lastre de lo que le ofrece energía.
Vivir es al fin y al cabo economizar y saber qué es lo importante. Ahora bien, parece que la mayoría de nosotros no aplicamos esta sencilla regla.
La primera regla de la vida nos indica que la persona más sabía es aquella que sabe ser feliz y que es capaz de eliminar de su existencia todo aquello que le hace daño o que no es útil.
El arte de saber ignorar no es nada fácil de aplicar en nuestro día a día. Ello se debe a que ignorar supone en muchos casos alejarnos de ciertas situaciones e incluso de personas.
La vida es muy corta para alimentarnos de amarguras y frustraciones: desahoga tus lágrimas, ignora las críticas y rodéate de quienes te importen y te aporten de verdad.
A mayor nivel de estrés y ansiedad más nos costará establecer prioridades. Así pues, reflexiona sobre qué situaciones y qué personas tienen auténtico valor para ti en momentos de calma personal, cuando te notes más centrado/a y relajado/a.
Entiende que priorizar no es únicamente ignorar lo que nos hace daño, es reorganizar nuestra vida para encontrar espacios propios para ser felices.
No se trata de ir a malas ni de utilizar ultimatums o chantajes. Saber ignorar es un arte que puede llevarse a cabo con elegancia y sin llegar a extremos innecesarios. Para ello, ten en cuenta estos puntos sobre los que reflexionar.
No te preocupes por lo que no puedes cambiar: acepta que ese familiar seguirá teniendo esa actitud cerrada, que tu compañero/a de trabajo va a ser igual de entrometido/a. Deja de acumular emociones negativas como rabia o frustración y limítate aceptarlos tal y como son.
Ignora críticas ajenas mientras aumentas tu propia confianza. Es muy posible que en el momento en que decidas poner distancia de quien no te interesa, aparezcan los reproches. Entiende que las críticas no te definen, no eres tú. Fortalece tu autoestima y saborea cada paso que das en libertad lejos de quien te hace daño. Es un triunfo personal.
El arte de ser sabio es comprender qué vínculos es mejor dejar de alimentar sin tener ninguna carga de conciencia por haber dicho “no” a quien jamás se preocupó en decirnos “sí”
Vivir es al fin y al cabo economizar y saber qué es lo importante. Ahora bien, parece que la mayoría de nosotros no aplicamos esta sencilla regla.
La primera regla de la vida nos indica que la persona más sabía es aquella que sabe ser feliz y que es capaz de eliminar de su existencia todo aquello que le hace daño o que no es útil.
El arte de saber ignorar no es nada fácil de aplicar en nuestro día a día. Ello se debe a que ignorar supone en muchos casos alejarnos de ciertas situaciones e incluso de personas.
La vida es muy corta para alimentarnos de amarguras y frustraciones: desahoga tus lágrimas, ignora las críticas y rodéate de quienes te importen y te aporten de verdad.
A mayor nivel de estrés y ansiedad más nos costará establecer prioridades. Así pues, reflexiona sobre qué situaciones y qué personas tienen auténtico valor para ti en momentos de calma personal, cuando te notes más centrado/a y relajado/a.
Entiende que priorizar no es únicamente ignorar lo que nos hace daño, es reorganizar nuestra vida para encontrar espacios propios para ser felices.
No se trata de ir a malas ni de utilizar ultimatums o chantajes. Saber ignorar es un arte que puede llevarse a cabo con elegancia y sin llegar a extremos innecesarios. Para ello, ten en cuenta estos puntos sobre los que reflexionar.
No te preocupes por lo que no puedes cambiar: acepta que ese familiar seguirá teniendo esa actitud cerrada, que tu compañero/a de trabajo va a ser igual de entrometido/a. Deja de acumular emociones negativas como rabia o frustración y limítate aceptarlos tal y como son.
Ignora críticas ajenas mientras aumentas tu propia confianza. Es muy posible que en el momento en que decidas poner distancia de quien no te interesa, aparezcan los reproches. Entiende que las críticas no te definen, no eres tú. Fortalece tu autoestima y saborea cada paso que das en libertad lejos de quien te hace daño. Es un triunfo personal.
El arte de ser sabio es comprender qué vínculos es mejor dejar de alimentar sin tener ninguna carga de conciencia por haber dicho “no” a quien jamás se preocupó en decirnos “sí”
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