“Llegará un día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde”. De esta forma profetizaba un tal Chesterton una realidad que se ratifica en los sucesos acaecidos en estos días en relación a cierto autobús naranja. La frase que puede llevar a cumplir hasta cuatro años de prisión a sus autores no es “¡Muerte a los gays, lapidemos a los transexuales!”.La frase por la que un autobús naranja ha sido secuestrado y retenido ilegalmente por las autoridades es; “Los niños tienen pene y las niñas tienen vulva, que no te engañen.” Es decir, a esta hora millones de biólogos de todo el mundo deberían estar hablando con sus abogados ante la inminente llegada de la policía para detenerles por haber afirmado en sus carreras semejante atrocidad.
Sin embargo no parece molestar mucho a esas mismas autoridades el que en unas marquesinas de autobús, aparezcan semanas antes, unos grotescos dibujos de un niño y una niña desnudos y con los sexos intercambiados subrayados por el lema correspondiente y opuesto al del vehículo. Una imagen, por cierto, realmente inquietante, capaz de remover cimientos éticos en el interior de muchos observadores. Esta campaña suscitó polémica, pero no reacciones adversas, la única respuesta fue por parte de Hazte Oír fletando este emisario naranja que ha sido objeto de torpedos mediáticos desde el minuto uno de su aparición.
No importa el mensajero, sea católico, ultra católico o luterano. Realmente no importa tanto el mensaje, ya sea este una obviedad biológica como el verde pasto de Chesterton o no. Lo que importa es que se censure algo tan evidente en favor del arma de control social más poderosa creada en nuestra historia, la corrección política. Un ente abstracto que está consiguiendo que las sociedades se autodemuelan ante los ojos atónitos de los mismos que no se atreven a enfrentarse a esa “correción política”. ¿Como ha sido posible todo esto? Con décadas de programación mental.
Se ha creado un monstruo ante nuestros ojos, hemos convivido con él, lo hemos alimentado en debates de sobremesa, tertulias, conversaciones transgeneracionales.. Lo hemos mamado en películas, en documentales, en revistas…Se ha ido infiltrando en nuestras vidas hasta fagocitarlas devorando nuestras neuronas y amordazando nuestras bocas.
Ese monstruo se llama MARXISMO CULTURAL, y es un monstruo de muchas cabezas.
Veamos la guarida del monstruo
Tras décadas de políticas genocidas, exterminios, gulags, espionaje civil y un sinfín de atrocidades, el comunismo por fin asimiló que jamás funcionaría como sistema social o político más allá de unos pocos experimentos sociales como Cuba, Corea del Norte etc. lejos de resignarse a morir, la bestia se metió en un capullo dispuesta a transformarse, esperando el momento de su siguiente acometida. El camino esta vez sería la cultura y el germen la escuela de Frankfurt.
El comunismo fracasó porque no tuvo en cuenta que el ser humano es poseedor de un ESPÍRITU que siempre le impulsará a crecer, a mejorar, a ambicionar lo mejor para él y los suyos. El hombre no posee la MENTE-COLMENA necesaria para que esa ideología funcionase, su espíritu siempre luchará por la INDIVIDUALIDAD. Por eso el monstruo atacó al espíritu en lo que le alimenta, el arte, y lo hizo mediante una rimbombante palabra; SUBJETIVISMO. Ahora ya no importaba la destreza de Miguel Angel, la asombrosa técnica de Corradini, la maestría de Bernini, todo lo que importaba era el punto de vista, no la objetividad de la obra. Cualquier pieza de los anteriormente citados es tan clara y perfecta que no deja lugar a error, a falsas interpretaciones, nadie puede interpretar al David como lo que no es, su perfección es contundente. Ese arte es el que se busca para llenar ese anhelo del espíritu, es el que te lleva visitar Praga, Roma, Florencia, y ese es el arte que sucumbió victima del subjetivismo.
Hace poco vi una exposición anunciada en las redes sociales, se trataba de Arte Invisible, osea, un rebaño de snobs poniendo cara de interesados ante las paredes vacías de un museo. Incluso alguien compró alguna obra. Otro ejemplo fueron esas gafas caídas accidentalmente en otra galería y que se convirtieron en objeto de debate , fotos y admiración al ser confundidas con una obra de arte. Excrementos enlatados y etiquetados, perros dejados morir de hambre en un museo… ese es el resultado de la muerte del arte verdadero en pro del subjetivismo. Hasta el mismo Picasso habló de la basura que vendía bajo la apariencia de pinturas a altísimos precios mientras surfeaba la ola del “Arte moderno” en su misiva a Giovanni Papini y cito;
“… Desde el momento en que el arte no es ya el primer aliento que nutre a los mejores, el artista puede ejercer su talento en todos los expedientes de charlamiento intelectual. En el arte, el pueblo ya no busca consolación y exaltación; sino que los refinados, los ricos, los ociosos, los destiladores de quinta agencia buscan lo nuevo, lo extraño, lo original, lo extravagante, lo escandaloso. Y yo mismo, desde el cubismo y más allá, he contentado a estos maestros y a estos críticos, con todas las cambiantes rarezas que me han pasado por la cabeza, y cuanto menos las comprendían, más me admiraban.
A fuerza de divertirme con todos estos juegos, con todas estas paparruchas, con todos estos rompecabezas, jeroglíficos y arabescos, me he hecho célebre, y muy rápidamente. Y la celebridad significa para un pintor : ventas, ganancias, fortuna, riqueza. Y hoy, como usted sabe, soy célebre, soy rico. Pero cuando estoy a solas conmigo mismo, no tengo valor de consincerarme como un artista en el sentido grande y antiguo de la palabra. Grandes pintores fueron : Giotto, el Ticiano, Rembrandt y Goya; yo soy solamente un entretenedor público que ha comprendido a su tiempo y se ha aprovechado lo mejor que ha podido de la imbecilidad, vanidad, la avidez de sus contemporáneos. La mía es una amarga confesión, más dolorosa de lo que pueda parecer, pero tiene el mérito de ser sincera…”
El verdadero problema viene cuando ese subjetivismo se aplica en la esfera de lo humano y biológico, es decir; Mis órganos sexuales no me definen, sólo lo que yo siento me define. Una frase que se ha convertido en el eje de toda esta aberración cultural y social. Por supuesto la frase conlleva infinidad de incongruencias en sí misma ya que los sentimientos son variables y la biología y otras ciencias no. Por ejemplo ¿Debe un padre decirle a su hijo que no podrá volar si salta desde la azotea por muy Supermán que se sienta? Es la gravedad una “construcción social”? Hoy en día ese padre podría ser acusado de represor por negar a su hijo su “identidad”. La lógica nos diría que ese buen hombre hace bien en intentar preservar la vida de su hijo, por eso antes de implantar sus esperpentos deben destruir lo obvio, o como a los ideólogos de género les gusta decir, deben “deconstruír”los principios fundamentales de la biología, sociedad y reproducción humana.
¿Cómo puede un niño redefinir su identidad sexual más allá de lo que ve con sus ojos cuando se baña? Con una intensa programación mental. Disney ya muestra besos entre personajes del mismo sexo, la tv promueve la hipersexualización y homosexualidad en todos los horarios. Lo gay es vistoso, colorido, atractivo a sus sentidos. Fama, diversión, risas… Así van regando el germen de la confusión en sus cerebros, aprovechando la ausencia de una hormona decisoria sobre su heterosexualidad. ¿Que hará un adolescente programado de esta forma ante un fracaso sentimental heterosexual? La pregunta se responde sola.
Más allá de esta desastrosa incongruencia, la famosa “corrección política“ está consiguiendo que el drama se desarrolle ante nuestros ojos, nadie se atreve a decirle al Emperador que camina desnudo. Ahora las sociedades humanas se ven sometidas a los deseos de las minorías, un 3% decide el modo de vida del 97 restante.
Los pilares sociales se ven corroídos, las familias destruídas, la ética y la moral “deconstruídas”. ¿Por qué? Porque los amos del mundo necesitan destruir todo lo mencionado para poder ejercer el control total al que aspiran. Necesitan destruir la célula de la sociedad humana, la familia, la identidad de patria, el amor a la pareja y lo hijos, y lo hacen introduciendo el monstruo en forma de virus. Un monstruo que nos ataca de mil formas, radicalizando movimientos en principio positivos como el feminismo, el veganismo, el animalismo, el indigenismo y el multiculturalismo. Convirtiéndolos en armas de destrucción masiva, de separación, integrismo ideológico en definitiva. Ahora los carnívoros somos asesinos, los hombres somos abusadores y violadores congénitos irrecuperables, los heterosexuales, ogros homofóbicos deseando lapidar homosexuales, los de raza blanca, racistas que solo desean exterminar a otros por su color… A nadie parece importarle las incongruencias que se destilan de este monstruo cuyas cabezas se devoran unas entre otras. He aquí unos ejemplos.
-El género es una construcción social, pero el homosexual es natural.
-No al machismo salvo si es islámico ya que es su “cultura”.
-Este feto no es un ser humano, pero este transexual es una mujer en cuerpo de hombre.
-Yo feminista dejo de servir a mi esposo patriarcal para servir a un jefe por un sueldo y así sentirme liberada.
-Apoyo el indigenismo aunque sea machista porque es “multicultural”.
-Soy animalista pero quiero poder abortar.
-El matrimonio hetero es una construcción social innecesaria, pero el matrimonio gay es un derecho.
-Como lesbiana y feminista me asquean los hombres, sin embargo me visto me parezco y me comporto como ellos.
-El género es una construcción social, pero tomo hormonas para convertirme en mujer.
El circo ha llegado a la ciudad, pasen y vean.