Hola papus, La visita de este ‘rockstar’ del catolicismo supone altos costos. Para cubrir los de su llegada a México en 2016 se pasó el sombrero y hubo participación del gobierno federal, los cuatro estados participantes, la Iglesia y la empresa privada. Se habló de poco más de 10 millones de dólares.
Colombia debe prepararse entonces para una derrama económica de más de 3 millones de dólares y los gobiernos de Bogotá, Medellín, Villavicencio y Cartagena tendrán que invertir en el maquillaje y acondicionamiento de sus ciudades, en el reparcheo y pavimentación de vías, logística, seguridad, construcción de escenarios, traslados, personal de apoyo logístico y recorridos.
El Gobierno, tan cínica e hipócrita como de costumbre, estará en primera fila besándole el anillo del pescador, pero él sabrá que todos esos fariseos tienen sumida a la ciudad en la inopia. Sin embargo, es una oportunidad inigualable para poner en evidencia nuestras carencias y desgracias así el Gobierno Nacional y el Distrito quieran meter la mierda bajo la alfombra.
Bien, ese dinerillo podria invertirse mejor en educacion, en salud o en alguna obra que realmente sirva, y a riesgo de parecer mamerto les digo no estoy en contra de la visita del Pontifice, pero si en contra del derroche de recursos en tiempos donde la economia no anda precisamente muy sobrada, ademas siempre llevan al Papa a los mejores lugares, lo hospedan en el mejor hotel, lo pasean por las calles bonitas pero de mostrarles los negros cagados del hambre viviendo en casas de palo mejor ni hablamos.