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Datos curiosos del libro de Babilonia por Vallejo Fernando

He aquí los 10 datos más escalofriantes y curiosos del libro del maestro de maestros Fernando vallejo, editado en el 2007 por la editorial planeta… para los que en sus comentarios me van a decir que ya pasó de moda o que si es queestoy sin ocupación, guárdense sus comentarios… ¡lepz go!

LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora,
la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio
y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que
saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses
y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de
América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano
Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de
la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de
herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias;
la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedro-piedra el estulto; la que
promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del infierno; la que
amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a las demás religiones
donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha querido a
los animales ni les ha tenido compasión; la oscurantista, la impostora, la embaucadora,
la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz,
la relapsa, la corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la antisemita, la esclavista,
la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera, la limosnera, la tartufa,
la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora, la
depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona; la aberrante, la inconsecuente,
la incoherente, la absurda; la cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida,
la mamarracha, la maricona; la autocrática, la despótica, la uránica; la católica, la
apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Constantino,
de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera
de las rameras, la meretriz de las me retrices, la puta de Babilonia, la impune bimilenaria
tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a cobrar.

Así comienza talvez el libro mas conocido de Fernando vallejo, escritor y crítico colombiano radicado en México… el libro que se trata de una crítica y una acusación personal de vallejo a la iglesia cristiana, en especial a la católica, y de paso a los musulmanes, las demás religiones y a los seres humanos en general; en este libro encontramos acusaciones muy fuertes, verbigracia:

1). que un monje al servicio del papa Inocencio III, “asesinó a más de 20.000 (veinte mil), albigenses… “mátenlos a todos que después el señor verá cuales son los suyos”, les dijo el monje a sus soldados… para la confusión de católicos y herejes.

2). Inocencio IV, incitó a la inquisición a usar la tortura, para sacarle a sus víctimas la confesión de herejía.

Esto es lo que dice vallejo en su libro, sobre este malvado papa:

"Inocencio IV autorizó la tortura, y las cámaras de la Inquisición se convirtieron entonces
en las mazmorras del infierno. A los acusados los encerraban en celdas aislados,
les impedían ver a los familiares y les ocultaban los nombres de sus acusadores. Al que
no confesaba pronto le aplicaban como aperitivo las empulgueras, unas abrazaderas que
se cerraban con un tornillo y que iban triturando y dislocando dedos. ¿No confesaba? Lo
pasaban entonces a las botas quiebratibias, para sentarlo luego en la silla ardiente a descansar:
una silla con una hornilla bajo un asiento metálico erizado de clavos afilados
que se calentaban al rojo vivo. ¿Seguía sin confesar? Le dislocaban entonces los brazos
y las piernas en la rueda o en el potro de tortura. O le aplicaban el tormento de la garrucha,
que consistía en colgar al tozudo, con los brazos atados por detrás de la espalda, de
una cuerda que pasaba por una polea, y subirlo y bajarlo, subirlo y bajarlo hasta que se
le dislocaran los hombros. ¿Aullaba de dolor? Le taponaban la boca con un trapo. ¿Se
desmayaba? Mañana entonces continuamos la sesión. Prisa no había. Y rociaban los
instrumentos de tortura con agua bendita para desinfectarlos. A propósito de agua y trapo,
al día siguiente el trapo lo embebían en agua que le iban haciendo tragar al empecinado,
jarra tras jarra, asfixiándolo: ése era el tormento de la toca. O le desencajaban las
mandíbulas abriéndoselas hasta lo máximo. "Por el amor de Dios, confiesa para que
salves tu alma —le imploraba el inquisidor—, no me hagas sufrir tanto". "Salvar" siempre
ha sido una de las prioridades de la Puta, y "convertir".
Conjuga todo el tiempo estos dos verbos. A las víctimas desmembradas las tiraban en pozos llenos de serpientes, los
entregaban desnudos y atados a ratas hambreadas o los enterraban vivos”.

3). que pío XII, fue el protector y encubridor de los nazis.

4). que los reyes católicos, (Isabel y Fernando), fueron los que patrocinaron a Torquemada… (hay que decir que no basta con esta afirmación para describir a estos reyes genocidas y asesinos, génesis de los delincuentes españoles)…

5). Que Benedicto IX, subió al trono papal a los 12 años. Que precocidad, yo a esa edad apenas estaba saliendo de la niñez.

6). Teodora la vieja (o Teodora la puta), y Teodora la joven, fueron entre las dos madres de 6 papas.

7). Juan XIII solía sacarles los
ojos a sus enemigos y pasó por la espada a la mitad de la población de Roma.

8). Otros datos curiosos del libro son estos:

Nihil novum sub solé dice el Eclesiastés, y sí pero no: siempre en todo hay una primera
vez. Juan XIX sucedió a su hermano, Benedicto VIII; pero ya antes Pablo I había
sucedido a su hermano Esteban III. El papa Hormisdas engendró al papa Silverio; pero
ya antes el papa Anastasio I había engendrado al papa Inocencio I. Bonifacio VII estranguló
a Bene dicto VI y envenenó a Juan XIV; pero ya antes Sergio III había asesinado
a su antecesor León V y al antipapa Cristóbal, y Pelagio I había matado al papa Vigi7
lio por corrupto. Ahora bien, hablando con propiedad, un papa no puede matar a otro
pues en el momento del crimen el homicida todavía no es papa. Hasta que el Espíritu
Santo no dé su exequátur en un cónclave, no hay papa. O sea: no puede haber dos papas
vivos. Uno sí, con su antipapa y hasta con dos antipapas; o ninguno durante los interregnos
y mientras le eligen sucesor al muerto. Pero dos a la vez, no: repugna, teológicamente
hablando. Así pues, por repugnancia teológica, es disparate hablar de papa papicida.


9). Esteban VII, hizo exhumar a su antecesor el papa formoso el cual llevaba 9 meses de muerto, nada más y nada menos que para juzgarlo en el famoso sínodo del cadáver. en que lo revistió de sus ornamentos pontificios, lo sentó en la silla de Pedro, lo
juzgó por tres días y lo condenó por "ambición desmedida de papado": le arrancaron las
vestiduras papales, lo vistieron con harapos, le cortaron tres dedos de la mano derecha
para que se curara del vicio de bendecir, lo arrastraron por las calles entre risotadas y
burlas, lo volvieron a enterrar (ahora en una cueva), lo volvieron a desenterrar, lo desnudaron,
y así, desnudo, mutilado, vejado y putrefacto lo tiraron al Tíber.


10). los papas que vivieron menos en el cargo. De los doscientos sesenta y tres papas con que el Paráclito ha bendecido a la humanidad,
la suertuda, diez duraron menos de treinta y tres días, que es lo que alcanzó a
reinar nuestro reciente Albino Luciani, alias Juan Pablo I, y varios otros un par de meses.
¿No se les hace muy raro? ¿Serán los designios inescrutables de la traviesa paloma
que a veces empantana un cónclave durante semanas, meses y aun años, para acabar
llamando, celosa, a su elegido a los pocos días de coronado? Pero quien tiene el récord
de los papas breves es Giovan Battista Castagna, alias Urbano VII, que no alcanzó a
llegar ni a la coronación: saliendo del cónclave enfermó de malaria y en pocos días subió
al Altísimo.

Otros papas que duraron poco fueron:

Pio III, quien duró 17 días como papa.
Celestino IV, quien duró 14 días.
León XI, quien duró 26 días
Y Adriano Quien duró 35 días.

Pags, 1:30, la puta de babilonia, vallejo Fernando, editorial planeta mexicana, 2007.
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