InicioApuntes Y MonografiasLa final épica del 87
La final Épica del 87


Hoy llegamos a la final, si, 3 de Noviembre del 87 y con el país entero paralizado aguardando ver una de las finales de copa mas esperadas de toda la historia.

El encuentro se disputaría a estadio lleno entre Boca Juniors y River Plate que encuentro tras encuentro fueron escalando en la tabla, venciendo a rivales durísimos gracias a un nivel de juego de muchísima calidad.

El tan ansiado partido tenia un condimento extra.

Boca Juniors me había contratado por la temporada buscando un habilidoso numero 10 para manejar los tiempos y asistir a los delanteros para cortar así con una sequía de títulos.

Por el otro lado, nuestro clásico rival, River Plate , también había apostado al mismo objetivo y en la búsqueda de un jugador con verticalidad y velocidad incorporó a José, mi hermano gemelo.

Ambas hinchadas estaban maravilladas!, habían esperado con ansias este clásico para ver a dos de las mas grandes estrellas del fútbol Argentino enfrentarse.

Algunos por morbo, otros, la gran mayoría, por amor al futbol.

Como nuestros clubes, ambos teníamos una marcada diferencia de personalidad a pesar de ser hermanos gemelos.

Teniendo en cuenta que Boca y River fueron prácticamente hermanos en sus años de fundación, el curioso dato era utilizado hoy por hoy como una muletilla de color entre los relatores para destacar esta similitud y potenciar el fabuloso escenario que se avecinaba.

¨ Hermanos y rivales ¨ era el titulo de un diario aquella mañana, ¨ AntoJo de partido ¨ desde las 15:00 horas, era otro en el que hacian un juego de palabras con nuestros nombres.

Desde hacia una semana no se hablaba de otra cosa en las calles.

José, era lo que River Plate buscaba, un jugador vertical con una velocidad impresionante pero con algo clave, temperamental y decidido.

Cualidades necesarias para grandes finales.

Se decía en el mundo del futbol que José era el único numero 9 al que los defensores le tenían terror.
Justamente hace una semana en las ¨ semi ¨ marcó 4 de los 5 goles que llevaron a River Plate a la final. Los hinchas maravillados habían agotado las remeras con el numero 9 y la palabra ¨ Champi ¨, su apodo, inscrito en la espalda.

Tengo que reconocer que este River del 87 era simplemente fantástico, toque, toque y toque, una característica marcada a fuego en las venas de sus jugadores, diferente a nosotros que éramos un equipo con un juego más de potrero y chispazos esporádicos de destrezas.

¨ Ásperos y toscos en el trato del balón ¨ …así nos definían.

Ganábamos los partidos a fuerza de garra y corazón, como el boxeador que en el décimo round derriba al contrincante que le estuvo dando una paliza los rounds anteriores.

Tengo que reconocer que nuestro juego no era de lo más vistoso, pero si potencié el enganche que tanto se buscaba dándole dinamismo.

En fin, yo estaba contento de llegar a esta soñada final, las camisetas con el número 10 y mi nombre: Antonio, también se habían vendido como pan caliente entre los fanáticos ¨ Bosteros ¨.

Faltaban un par de horas para la final y no podía con los nervios escuchando desde mi ventana el rugir de los cánticos entre las dos mejores hinchadas del mundo que bajaba por la cuadra.

Todavía vivíamos junto con toda la familia en la misma casa a solo dos calles del estadio.

El dormitorio de José estaba empapelado de arriba a abajo con los colores de River Plate , blanco y rojo.
El mío, como no podía ser de otra manera…color azul y oro, ¿ como no me va a latir el corazón hoy?.

Apresuré a vestirme y como cábala, siempre me dejaba las medias puestas hasta arriba de la rodilla.
Coincidentemente mi hermano José hacia lo mismo, un reflejo y nada más.

Me até los botines negros y me miré al espejo…llegó el día pensé sonriendo.

Me hice la señal de la cruz y abrí la puerta.

José salió al mismo tiempo con la vestimenta puesta…nos observamos por un segundo y nos dimos un abrazo corto - ¨ Suerte ¨ - nos dijimos con un beso en la mejilla.

Emprendimos viaje hacia el estadio por calles separadas dejando atrás a nuestra vieja que nos miraba orgullosa desde la cocina.

La ansiada final estaba a punto de comenzar.
La pelota de cuero en el medio de la cancha era testigo mudo de aquel espectáculo entre miles de papelitos de colores diseminados por todo el campo.

River dio el puntapié inicial.

Yo me concentré, tenía que hacer lo mío, mi hermano lo suyo.

Pasaron unos minutos y José recibió un pelotazo largo de tres cuartos de cancha que lo dejó solo frente al arquero, para que!, nuestro arquero simplemente atinó a abrir los brazos para cerrarle el ángulo, pero José sabia lo que hacia y nos la clavó en la red como una daga, por abajo, al lado del poste izquierdo y sin ningún esfuerzo.

Gol, 1 a 0 y la hinchada me metía presión desde las tribunas.

Yo no lo podía creer y mis compañeros menos.

El partido siguió su transcurso normal, patadas por aquí, patadas por allá.

Lo normal en una final, pero esta no era una final normal…era épica se jugaba cada milímetro del campo.
Finalizando el primer tiempo veníamos 1 a 0 abajo y ya teníamos dos expulsados.

Nos fuimos al entretiempo con los ánimos por el piso pensando que se me escapaba el sueño y ya en el vestuario lo único que atiné a decir a mis compañeros fue un pedido del alma: vamos carajo! , esto es Boca!. para ver si nos despabilábamos.

El segundo tiempo comenzó y mis palabras parecieron surtir efecto a partir del minuto 20 en donde le pongo un pelotazo entre líneas a Lautaro que le mete un sombrerito al arquero dejándolo inmóvil en el área.

Golazo, 1 a 1.

Los fanáticos no paraban de cantar y de reclamar, como caracteriza al futbol Argentino, nunca un término medio, siempre un Boca y River eterno, un José, un Antonio.

Recibo la pelota en el medio de la cancha y cuando me doy la vuelta para encarar, el central de River me la quita de los pies y le pone otro pase preciso a José que se lleva puestos a mi defensor y arquero quedando solo contra el arco.

Solo la desliza lentamente y corre hacia la tribuna a festejar con los suyos.

Por dios! La vergüenza que tengo!...¿ que hiciste pelotudo ¡!? me gritó un hincha con la vena hinchada desde la tribuna, yo bajé la cabeza, en parte tenía razon.

2 a 1 nos gana River.

Luego, un deja vú , la misma jugada donde cometí el error, pero no hay que tropezar con la misma piedra y le meto un ¨ cañito ¨al central, corro unos metros y me sale a cortar el defensa con una patada impresionante en la rodilla, justo afuera del área.

Tiro libre marca el arbitro rodeado del reclamo de los jugadores de River.

Tiro libre, afuera del área, este es mío!.

El arquero puso una muralla, pero José sabia, mejor dicho, me conocía, yo la iba a clavar al ángulo de igual manera.

Estaba tan seguro, el, que me miró sonriendo.

Yo necesitaba concretar para el empate.

Tomé distancia y le pegue con la cara interna de mi píe derecho, mi especialidad.

La pelota hizo una comba hermosa por encima de la defensa e ingresó en el ángulo, allí donde los jugadores de River no querían que entre, allí donde José sabía que entraría.

Lo miré para devolver la sonrisa, pero como dije, el siempre lo supo y se había ido antes hacia la mitad de la cancha sin decir nada para comenzar el juego con el marcador 2 a 2 en el minuto 89…infartante !.

Habíamos intentado todo y ellos también.

El que menos se equivocara se llevaría la copa para regar años de sequia.

El partido fue tan trabado y áspero que ambos equipos teníamos ya varios expulsados.
No había margen para el error.

Restaba un minuto y el árbitro cobra una falta dudosa afuera del área a favor nuestro.

Muy dudoso, al punto que me da vergüenza ajena el fallo.

Me quedaba a contra pie para patear directo al arco así que le hago señas a mi arquero y le digo que se meta en el área para ver si con un ¨ cachito ¨ de suerte la embocaba y ganábamos.

Todos adentro…hasta el arquero.

Le tiro un centro como con la mano y salta a cabecear, el arquero rival salta también y se lo lleva puesto sin intención.

Penal! pita el arbitro.

Pobre tipo!, nunca escuché tantos insultos en mi vida!.

Pero ya eran dos errores de fallo seguidos.

Imperdonable para la hinchada!, le inventaban insultos nuevos de manera asombrosa y en tiempo record.

Con los nervios a flor de piel el arbitro ve que mi arquero se levanta e increpa al rival y sorpresivamente ambos se ganan la roja…afuera!?.

Empate 2 a 2 - minuto 90… final de copa, Boca River, Antonio, Jose.

Sin nadie más que ataje me pongo la remera del arquero y me dirijo a patear el penal.

Por si lo meto, y sino, me vuelvo corriendo a defender.

El entrenador rival mas presionado por los titulares de la prensa que por la situación realiza el mismo cambio y lo pone a mi hermano a atajar el penal.

2 a 2 minuto 91…¨ es gol y a festejar ¨ me dice un compañero mientras beso y acomodo la pelota.

Mi hermano y yo nos paramos frente a frente.

Yo pateaba, el atajaba.

La gente estaba como loca gritando y saltando, algunos desencajados, otros rezando eufóricos a todos los santos.

Frente a mi estaba mi hermano con lágrimas en los ojos por el injusto fallo, yo sin ellas, pero con el mismo sentimiento.

No era justo, ganar o perder.

Tomo distancia para patear sin despegarme de su mirada, corro hacia la pelota sumergido en medio de sueños, historias, deseos, momentos y afectos y en el ultimo instante, cuando la noche caía, le meto un bestial puntapié abajo a la pelota y la mando a parar a la casa del lado a propósito.

José no lo podía creer!, yo, le devuelvo la sonrisa que no pudo ver antes.

Había algo más importante en esta disputada final y ahora lo entendemos los dos riendo a carcajadas.

Entre medio de puteadas de compañeros y rivales se escuchó un reclamo airado desde lo lejos: chicos!, adentro que se hace de noche!.

Datos archivados del Taringa! original
0puntos
16visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

k
kilmyneo🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts18
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.