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El mas Grande borracho en la tierra




Tienes un borracho favorito?
Algunos sorprendentes hombres o mujeres, pasados o presentes, que se levantan como colosos sobre el gran barril, la tierra bajo ellos cubierta de embases aplastados y los inconscientes cuerpos de seres inferiores? Un semidiós del pasado, cuyas proezas con la botella te dejan sacudiendo la cabeza con los ojos saltados de adoración? Muchos de nosotros lo hacemos.
En adición a su habilidad para levantar el codo, deidificamos a los grandes bebedores porque complacen su lujuria por la intoxicación mientras simultáneamente operan al pico de sus poderes en cualquier profesión que elijan. En otras palabras, grandes bebedores son también grandes escritores, actores, atletas, científicos, estadistas, filósofos, y mas.
Yo tengo un borracho favorito. El fue un atleta—un luchador profesional de hecho—pero fue también un dotado animador y un verdadero artista. Sus padres lo nombraron Andre Rene Rousimoff, pero lo conocimos como La Octava Maravilla del Mundo, Andre el Gigante.
Por dos décadas, desde finales de los 1960s hasta mediados de los 1980s, Andre el Gigante fue el luchador profesional mejor pagado en el negocio y un nombre familiar atravez del globo. Los promotores peleaban con uñas y dientes por contratar a Andre, ya que su presencia en cartelera era garantía de un lleno total. Los fans le aplaudían cada movimiento, y lo acosaban en la calle como si fuera un gran Beatle.



Como prueba de su poder de atracción, no miremos mas lejos que el Wrestlemania III en 1987. El principal evento fue Andre vs. Hulk Hogan. El show genero el primer millón de dólares de taquilla en la historia de la Lucha, impuso un record en pay-per-view que duro una década, y estableció el record de asistencia para cualquier evento bajo techo en vivo de todos los tiempos—mas de 78,000 traseros en asientos en el Pontiac Silver Dome en Detroit—destrozando el previo record impuesto por alguna banda de rock llamada los Rolling Stones. Su revancha con Hogan dos meses después, transmitida en vivo en NBC, atrajo 33 millones de espectadores, convirtiéndolo en el encuentro de lucha mas visto de siempre.
119 Cervezas, Conocido por sus amigos simplemente como “Gigante” o “Jefe,” Andre nació en Mayo 19, 1946, en Grenoble, Francia, el hijo de inmigrantes rusos. Pronto después de su nacimiento, fue diagnosticado con una rara enfermedad glandular, acromegalia, la cual causaba que su cuerpo sobre-produjera hormonas de crecimiento. Como resultado, Andre creció a una altura de algo entre 6’11” y 7’5” pies y un peso de mas de 500 libras (su altura y peso exactos se han especulado por décadas —el negocio es notorio por inflar las estadísticas de los luchadores—pero la enfermedad de Andre lo hacia algunas veces encorvarse o bajar los hombros, así que bien pudo haber tenido los anunciados 7’5”). Primero lucho como Andre el Carnicero, pero fue Vincent J. McMahon Sr., propietario de la New York’s World Wide Wrestling Federation (WWWF), quien lo bautizo como “Andre el Gigante.”
Mientras se puede discutir de un minúsculo puñado de luchadores profesionales que podrían igualar los logros sobre el ring de Andre (Gorgeous George en los ‘40s y ‘50s, tal vez; Dusty Rhodes en los ‘70s, y Hulk Hogan, sin lugar a dudas, en los ‘80s), ningún otro luchador a igualado sus hazañas como borracho. De hecho, ningún otro humano se a comparado con Andre como bebedor. El es el zenith. El es el Monte Everest de la embriaguez.
Por mas lejos que vallan los borrachos, allí estará Andre el Gigante, y después los demás.
El gran hombre amaba dos cosas: la lucha y la bebida—principalmente la bebida—y sus apetitos eran de proporciones míticas.
Primero, consideren el numero 7,000. Es un numero importante, y uno un poco aterrador si consideramos su contexto, el cual es este—se a estimado que Andre el Gigante tomaba 7,000 calorías en bebida cada día. La cifra no incluye comida. Solo bebida.
7,000 calorías.
Cada día.
No se ustedes, pero hace que mi cerebro de volteretas. Diablos, hace que mi cerebro ejecute una rutina de piso completa, rematando con listones de colores.



Cuando Andre arribo a Nueva York para comenzar su larga relación de trabajo con la familia McMahon, su reputación tanto como un serio estudiante de la vida nocturna y un extravagante derrochador ya era tema de especulación y maravilla entre los luchadores y promotores de la Costa Este. Andre podía ganar de $15,000 a $20,000 dlls. por una sola aparición en el Madison Square Garden, y una parte substancial de eso era para pagar las cuentas de bar que apilaba mientras se emborrachaba en su camino arriba y abajo de Manhattan hasta el amanecer. La generosidad de Andre igualaba su tamaño. Solía invitar un grupo de compañeros luchadores a lo largo del paseo, ya que no le gustaba tomar solo, y juntaba algunas cuentas realmente impresionantes. Andre iba a pasar un buen rato y se aseguraría que todos los demás también lo hicieran.
Preocupado por su estrella, Vince McMahon Sr. asigno un “entrenador” para el Gigante—luchador retirado, manager, y agente, Arnold Skaaland, cuyo único trabajo cuando Andre estaba en la ciudad era mantenerlo alejado de problemas serios y llevarlo a la arena a tiempo para luchar. Skaaland era un bebedor de la vieja escuela por derecho propio, pero Andre lo hizo alucinar. En una ocasión solo pudo mirar con los ojos en blanco como Andre arrasaba con una docena o mas de cervezas como “calentamiento” para una lucha.



Con Skaaland en el puesto, Vince Sr. sabia que Andre estaba en manos capaces, pero el promotor seguía preocupado de como el Gigante enfrentaría la insana cantidad de viajes requerida para una superestrella de la lucha. Andre odiaba volar—ninguna aerolínea comercial podía acomodar un hombre tan masivo sin recurrir al compartimento de equipaje—y su opinión sobre la mayoría de los autos no era mas alegre, porque aspectos de su enfermedad le causaban intenso dolor en las rodillas, cadera y espalda baja cuando permanecía demasiado tiempo en una posición incomoda. Cuando una agenda apretada dejaba un avión o auto como única opción, Andre aliviaba su incomodidad poniéndose bien y emborrachándose.
Vince Sr. pondero la situación y llego a una solución novedosa. El quería tener a su gran hombre feliz, así que compro un tráiler y lo hizo customizar solo para Andre. Con bastante espacio para estirarse y relajarse, Andre podía ahora viajar con una apariencia de comodidad, lo que le permitía emborracharse seriamente. Durante viajes Andre consumía cerveza al increíble ritmo de una caja cada noventa minutos, con botellas de vodka o del mejor vino francés para variar.
Tristemente, el tráiler no estaba disponible fuera del territorio de la WWWF; Vince Sr. no le iba a hacer ningún favor a la competencia. Andre no esperaba que otros promotores le pusieran un tráiler solo para el, así que encargo un Lincoln Continental customizado. Con el asiento frontal ahora posicionado donde el asiento trasero normalmente estaría, Andre tenia un poco de espacio para estirar las piernas. Cargaba su equipaje y su equipo de lucha en la cajuela y jalaba sus cosas en un remolque. Cubierto con lonas de plástico, el desvencijado remolque era llenado con hielo y cajas de Budweiser. Mientras viajaba por las autopistas de la nación, Andre tenia una caja en el asiento a su lado, parando solo por comida, mas hielo, y otra caja o dos si le faltaba.



Si Andre era famoso en este país, era aun mas grande en Japón. Pasaba allí algunos meses cada año, donde era tratado como un dios viviente y se embolsaba pagos de cinco cifras por una sola noche de trabajo. Para ser sinceros, Andre realmente no le gustaba Japón. Todo era muy pequeño. Las camas de hotel eran como cunas y le era imposible bañarse o ir al baño en sus instalaciones liliputienses. Se le conocía por arrancar la puerta del baño del hotel y hacer uso del toilette sentándose de lado con sus piernas saliendo dentro de la habitación principal.
Ir de show en show presentaba sus propios problemas. Los promotores japoneses preferían transportar a los luchadores gaijin en autobús, vehículos que inmediatamente se oponían a albergar gigantes. Para apaciguar a su estrella importada, los promotores removían varios asientos de la parte trasera del autobús, creando un tipo de cabina privada para Andre, un lugar lo suficientemente espacioso para que se estirara o tomara una siesta. Aunque, mayormente, Andre usaba el espacio como un confortable lugar para beber.
Un muy verde luchador novato llamado Hulk Hogan hizo gira en Japón varias veces con Andre y fue testigo de primera mano de el consumo de alcohol del gigante. De acuerdo con Hogan, Andre bebía, como mínimo, un paquete de cerveza durante cada viaje en autobús. Cuando terminaba una lata Andre eructaba, aplastaba la lata en sus manos de tamaño de un plato, y lanzaba el envase en la parte trasera de la cabeza de Hogan. Hogan aprendió a contar cada golpe, así podía anticipar cuando Andre se estaba quedando corto de cerveza. Donde el autobús se detuviera, era trabajo de Hogan correr hacia la tienda mas cercana, comprar todos los paquetes de cerveza que pudiera cargar, y regresar antes de que el bus partiera, un espectáculo que nunca fallaba en hacer rugir la risa tipo bajo de Andre.



En una gira, el promotor japonés de Andre lo recompenso con una caja de costoso vino de ciruela. Andre se sentó en la parte trasera del autobús y comenzó a beber. Cuatro horas después, el autobús arribo a el siguiente lugar de encuentro, y Andre estaba terminando la ultima botella de vino.
16 botellas de vino en cuatro horas es un logro considerable, pero se pone mejor. Andre se dirigía derecho hacia el ring y luchaba tres encuentros, incluyendo una campal de 21 hombres. Las 16 botellas de vino de ciruela no tenían un efecto discernible en la habilidad de Andre sobre el ring. Para el final de la tarde, Andre había sudado todo el vino y comenzaba a sentirse malhumorado. Despachaba a Hogan por algunas cajas de cerveza. Hogan se apresuraba a hacer lo que Andre pedía, Sabiendo por dolorosa experiencia que un Gigante borracho era un Gigante feliz, y un Gigante feliz era menos probable que fracturara alguna parte vital de la anatomía de un oponente en un ataque de mal humor.
En 1977, “El Sueño Americano” Dusty Rhodes lucho contra Andre en el Madison Square Garden. Después, los viejos amigos fueron al pueblo. Se reunieron en uno de los bebederos favoritos de Andre y tomaron asientos en el bar (Andre ocupo dos). Varias horas y algunas 100 cervezas después (alrededor de 75 de ellas eran de Andre), decidieron regresar a su hotel. Andre miraba los taxis con el mismo desdén que a la mayoría de los medios de transporte y anuncio que el y Dusty caminarían, lo cual era un problema porque Dusty tenia problemas manteniendo una posición vertical. Andre estudio la situación, y una sonrisa centellante floreció atravez de su enorme rostro. L a gente que paso algún tiempo con el gran hombre rápidamente aprendieron a distinguir esa sonrisa. Era un presagio de peligro. Significaba que Andre contemplaba algo riesgoso, algo con potenciales ramificaciones legales, pero también, mas seguramente, algo divertido.
Un momento después, los dos enormes luchadores atacaron un par de carretas con caballos. Dusty arrojo un puño de billetes a un conductor mientras Andre jalo al otro de su asiento con una mano. Mientras un chofer maldecía y el otro escarbaba en la tierra recolectando su inesperada ganancia, Andre y Dusty arrancaban en las carretas. Corrieron atravez de las calles de Manhattan, esquivando autos y peatones por quince cuadras antes de abandonar los carruajes y los espumeantes caballos a una cuadra de su hotel. Para el momento que los policías arribaron, Andre y Dusty estaban disfrutando unas copas de brandy en bar del hotel, pareciendo inocentes ángeles. El siguiente día, estelarizaron otro cartel en el Garden. Otro lleno total. Dos profesionales en el tope de sus juegos.
En otra ocasión, en los ‘70s, Andre estaba en una reunión en un bar al frente de la playa en las Carolinas, bebiendo con sus compañeros luchadores Blackjack Mulligan, Dick Murdoch, y el inimitable Ric Flair. Habían estado tomando con gusto por horas cuando Flair provoco a Mulligan y Murdoch para que hicieran algo de boxeo de palmas con Andre, quien había vertido mas de 60 cervezas por su garganta. Uno de los dos “accidentalmente” golpeo a Andre. El Gigante se enfureció, agarro a ambos Mulligan (6’5”, 250 lbs.) y Murdoch (6’3”, 240 lbs.) y los arrastro al océano, uno en cada mano, donde procedió a sostenerlos bajo el agua. Flair intervino, y Andre libero a los hombres, asegurándoles que solo estaba jugando. Murdoch y Mulligan, que casi se ahogaban, no estaban tan seguros, pero ninguno se volvió a meter con Andre el Gigante nuevamente. Y pagaron la cuenta también.



En otra ocasión, Andre estaba de gira por el territorio de Kansas City y salió por unos tragos después de un show con Bobby Heenan y varios otros luchadores. Cuando el bar tender grito la ultima llamada, Andre, un poco molesto, anuncio que el no pensaba irse. En vez de arriesgarse a un altercado con su enorme cliente, el bar tender dijo a Andre que podía quedarse si seguía bebiendo, imagínense, claro, que pronto se desharía de el grandulón. Andre agradeció al hombre, y procedió a ordenar 40 vodka tonics. Se sentó a beberlos, uno tras otro, terminando el ultimo justo después de las cinco de la mañana.
Cuando su mal estado de salud obligo a Andre a dejar la lucha por largo tiempo a finales de los ‘80s, acepto el rol de Fezzik en la película de Rob Reiner The Princess Bride. Todos en el set amaban al gran hombre, con la posible excepción de el mismo Reiner. Siempre sociable, mantenía a sus compañeros de elenco Mandy Patinkin y Carey Elwes fuera noche tras noche, bebiendo y divirtiéndose. Los actores eran incapaces de igualar el consumo de Andre, pero lo intentaban seriamente. Como resultado, se presentaban con frecuencia en el set todavía ebrios o sufriendo el tipo de resacas que hacen parecer a la muerte como una alternativa placentera. Reiner trato de que Andre se alejara de los actores, pero Andre solo podía ser Andre, y los otros miembros del elenco continuaron pagando el precio.
El programa de filmación requería que Andre estuviera en Inglaterra por alrededor de un mes. Cuando su parte culmino, Andre registro su salida de la suite en el Hyatt de Londres y voló de regreso a su rancho en North Carolina. Su cuenta del bar por la estadía de un mes?
Poco mas de $40,000.



Ahora, si todo lo que e descrito hasta el momento no es prueba suficiente de que Andre el Gigante era el mas grande borracho que a vivido, estas dos ultimas historias pondrán mi afirmación en granito.
No lo encontraras en el libro Guinness de records mundiales, pero Andre el Gigante ostenta el record mundial por la mayor cantidad de cervezas consumidas en una sola sentada. Fueron botes de cerveza estándar de 12-onzas, nada exagerado, pero durante un periodo de seis horas Andre bebió 119 de ellas. Fue una de las pocas ocasiones que Andre se emborracho lo suficiente para perder la consciencia , lo cual hizo en el vestíbulo de su hotel. Sus compañeros, bastante ebrios también, no pudieron mover al gran hombre. Temiendo problemas con la policía, robaron una cubierta de piano de el salón y la tendieron sobre el inerte cuerpo de Andre. Durmió pacíficamente hasta la mañana, sin ser molestado por nadie. Tal vez la gente del hotel pensó que era parte del mobiliario.
Piénsalo: 119 cervezas en seis horas. Es una cerveza cada tres minutos, sin parar. Es mas que épico. Esta mas allá del conocimiento del hombre mortal. Es de dioses.



Los gigantes no fueron hechos para durar en este mundo, y hacia el final de su vida las heridas y problemas de salud causados por la acromegalia atraparon a Andre. Se volvió difícil simplemente caminar, Olvídate de luchar, así que se retiro a su rancho en North Carolina para beber vino y observar el campo. Declino numerosas solicitudes para un regreso, a pesar de las promesas de generosos pagos. Simplemente se encontraba en demasiado dolor para actuar al nivel que el mismo se demandaba. Entonces recibió una llamada de Vince McMahon Jr.
McMahon estaba en medio de llevar la WWF a nivel nacional. Había logrado grandes momentos con sus eventos de Wrestlemania en pay-per-view, y mientras Wrestlemania III se aproximaba, Vince Jr. estaba ansioso por hacerlo lo mas grande hasta el momento. Para que eso sucediera, necesitaba a Andre el Gigante.
Andre estaba en Francia visitando a su enfermo padre cuando llego la llamada. Le agradeció a Vince Jr. pero dijo que no había forma de que pudiera regresar al ring, por mucho que lo quisiera. Sin darse por vencido, Vince Jr. voló a Francia para hablar con Andre en persona. Llevo a Andre a ver doctores especialistas en enfermedades de espalda y rodillas. Se propuso una cirugía radical de espalda. Si tenia éxito, el procedimiento reduciría el dolor de Andre y quizá le seria posible subir al ring para Wrestlemania. Si Andre estaba en el juego, Vince Jr. accedería apagar el costo total de la cirugía.
El momento llego, y el anestesiólogo fue franco. Nunca había puesto a una persona del tamaño de Andre bajo el gas antes y no tenia idea de cuanto usar. Varios expertos fueron traídos pero no presentaron ninguna solución hasta que uno de los doctores pregunto a Andre si bebía. Andre respondió, si, que era conocido por tomar un vaso de cuando en cuando. El doctor entonces quiso saber que tanto bebía Andre y cuanto le llevaba emborracharse.
“Bueno,” retumbo el Gigante, “Usualmente necesito dos litros de vodka solo para hacerme sentir tibio por dentro.”
Y así se encontró la solución. El anestesiólogo fue capaz de extrapolar una correcta mezcla para Andre al analizar su consumo de alcohol. Fue una innovación medica, y el sistema se sigue usando hasta hoy.



Cinco meses después, Andre el Gigante lucho un encuentro de “body-slam” contra Hulk Hogan y tiraron la casa.
Dos litros de vodka. Tibio y mareado. Tal cual lado a lado, las dos sentencias difícilmente tienen sentido. Para la mayoría de nosotros, dos litros de vodka significan un boleto de ida hacia la isla de la inconsciencia a bordo del buen barco Regurgitania.
Después de Wrestlemania, Andre se retiro para bien. Su amado padre murió en 1993 y Andre regreso a Francia para estar con su familia. Todavía se encontraba allí cuando, en enero 26 de 1993, Andre murió durante su sueño de una falla a la edad de 47.
La llave para Andre el Gigante es esta — aunque desde joven supo que su enfermedad acortaría dramáticamente su vida. El sabia que no había cura, y vivió cada día con el entendimiento que la muerte podía asomarse en cualquier esquina. Ese tipo de conocimiento puede obscurecer cualquier vida.
Pero no obscureció la de Andre.
El eligió en vez de empacar sus días con dolor, emborracharse y divertirse hasta que pudiera. En vez de languidecer en la obscuridad, eligió caminar en el sol.
Lo he dicho antes, y lo vuelvo a decir. Andre el Gigante fue una inspiración. Pagaría una fortuna por la oportunidad de regresar en el tiempo 30 años para observar tal maestro practicar su arte, en el ring y en el bar.
Andre el Gigante fue la encarnación misma de lo que es ser un borracho.
—Richard English
(Nota: The Autor agradece las palabras de Brian Solomon, Ric Flair, Terry Funk, “Superstar” Billy Graham, Dave Meltzer, Bobby “The Brain” Heenan, y Hulk Hogan.)
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