La utopía tecnológica
Nieves y Miro Fuenzalida *
Científicos, inventores y cognitivistas anuncian el arribo inminente del sujeto “pos humano” en el que ya no será posible distinguir significativamenteentre el organismo biológico y el circuitoinformático en el que estará sumergido. Si cadaindividuo esta enchufado a una docena de aparatosdigitales ubicados a unos pocos milímetros de la
piel humana tenemos, entonces, que pensar estenuevo escenario como la expansión del yo más quecomo la interacción de computadoras. La simbiosisde la máquina y el individuo trasforma lafragilidad corporal en cyborg, un nuevo ser concapacidades súper humanas. La transformaciónsocial conquistada al nivel del cuerpo individual.
¿No es esta una nueva versión del Occidentepara mantener la universalización de su propia
perspectiva? El desarrollo de las nuevastecnologías (genética, nano tecnologías y robótica)se presenta como inevitable, progresista ybeneficioso. Su retórica, sin embargo, ayuda amantener dos mitos básicos… el del progreso y elde la superioridad Occidental. Si consideramos,dice Joel Dinerstein (“Technology and itsdiscontens: on the verge of the posthuman”, 2006),que el mito funciona como un acto de conservacióny recreación de las narrativas sagradas delpasado… ¿no es la idea del progreso lasecularización de la idea cristiana de la redencióncon una zona temporal sagrada, el futuro, quecontiene todos los sueños utópicos del serhumano? Por primera vez, dice, la edad de oro,ubicada en el pasado, ha sido reemplazada por elfuturo.Dinerteins observa que el progreso tecnológico
es el fin de la cultura y el vocero del futuro y, apesar de que Becker y Bury descontruyeron el mito hace ya casi un siglo, difícilmente podríamosencontrar una narrativa tan profundamente enraizada en la imaginación y el lenguaje popular.
El mito del progreso social surgió en el Siglo de lasLuces de la idea de la perfectibilidad del ser humano a través del uso de la razón que creara un mundo mas justo, mas pacifico y socialmente menos jerárquico al estar basado en el consentimiento de los gobernados. En su lugar, dice Bury, después de dos siglos, la tecnología ha
acelerado los cambios sociales a una velocidad sin precedentes que no trae ningún mejoramiento social. Hemos confundido rapidez con avance. El continuo flujo de tecnologías y artefactos que nos hacen visualizar el futuro como una sucesión de
nuevas maquinas y productos inimaginables con completa indiferencia de si la especie humana deriva o no un beneficio último de ellos.
No hace mucho el agente del progreso se encontraba en la sociedad, en el gobierno, en los
planificadores o en los lideres sociales. Para los entusiastas de las nuevas tecnologías, en cambio, este es el individuo que busca cualidad de vida a
través del constante consumo.
El ideal modernista del individuo poseedor de una mente capaz de auto
control y perfeccionamiento se ha desplazado al cuerpo. El deseo de transformación que la
tecnología hace posible, dice Vivian Sobchack, se ha desprendido de las visiones de racionalidad y progreso social y unido a estados más subjetivos de existencia tecnológica. En otras palabras, las relaciones sociales no mejoraran a través de la
elevación moral o de una distribución más equitativa de los recursos, sino, del auto dominio disponible en las vitrinas comerciales. El progreso social se basaba en la fe en las instituciones políticas, en la planificación central y la participación democrática. Hasta no hace mucho ideales utópicos de transformación social se
orientaban mas al nivel nacional y domestico que a lo personal. El deseo de transformación
tecnológica de los estados subjetivos, vía corporal, que hoy observamos solo surge con la emergencia de la electrónica miniaturizada (walkman, video games, cellphones), las drogas psicotrópicas y el Internet. El 42% de los padres norteamericanos
usarían ingeniería genética para que sus hijos sean más inteligentes. El 43%, para mejorarlos físicamente y mas de un tercio para asegurarse de que posean la orientación sexual adecuada (Harris Poll). La manipulación genética será, probablemente, el medio más importante para trascender las limitaciones del cuerpo humano. Según el biólogo Lee Silver el uso de las técnicas genéticas es inevitable y no será controlada por el
gobierno, ni por los científicos que la crearon, sino, por el mercado global. Kevin Warwick y el artista australiano StelArc representan el lado
robótico de lo pos-humano. StelArc ha usado un tercer brazo electrónico quirúrgicamente
implantado en su estomago y, en sus representaciones, crea arte y ejecuta ecuaciones
matemáticas coordinando sus tres brazos. El profesor K. Warwick, en el 2002, se hizo implantar quirúrgicamente un electrodo en uno de sus brazos que le permitió trasmitir sus pensamientos al Internet y acceder a todos los instrumentos electrónicos de su oficina. “Estar directamente enchufado a la computadora trasciende el simple perímetro del cuerpo humano”. La prueba esta en que exitosamente envió sus “señales cerebrales” a
todo el mundo. El y su mujer Irena se han comunicado a través de la Web en forma casi
telepática por medio de electrodos dispuestos en sus manos. “La primera conexión exitosa de cerebro a cerebro…”, “no tuvimos que decir ninguna cosa uno a otro. Teníamos ahora una
nueva forma de comunicarnos”. Diferentes tipos de implantes permanentes de silicón existen hoy día en cientos de cuerpos humanos (para controlar los tremores del parkinson, ayudar a la audición, al ritmo cardiaco…) En cada caso hay una conexión
directa entre los aparatos electrónicos de silicón y el aparato nervioso del sujeto. La trascendencia del cuerpo orgánico, la redención y el progreso hecho posible gracias a las artes mecánicas.
¿No es mover la maquina dentro del cuerpo el siguiente paso lógico en la evolución tecnológica? Los comerciales invitan a las nuevas generaciones de consumidores a visualizarse como una red movible con iPods y Blackberrys que les permiten
estar conectados 24/7. Brooks imagina el implante de una pantalla en el centro visual del cerebro que pueda conectar la mente directamente al Internet ¿Por qué no podríamos hacer todos estos aparatos externos, internos, en la misma forma que nuestra habilidad para escuchar y ver son parte de nuestra mente? A través de toda la historia las tecnologías
se han orientado hacia fuera, hacia el control del ambiente… hoy empezamos el proceso de dirigir las tecnologías hacia dentro y la nano tecnología, la ciencia de manipular las partículas atómicas, es el camino real. La medicina es su campo de aplicación primario y los investigadores predicen el despacho de pequeños “nanobots” especialmente programados a áreas infectadas para curar el cuerpo sin el uso de operaciones quirúrgicas o
quimioterapia. Ray Kurweil predice que los “nanobots” detendrán la destrucción ambiental
producida por la revolución industrial y proveerán energía barata, limpia y segura. Robert Freitas asegura que la nanomedicina virtualmente eliminara todas las enfermedades comunes del siglo XX y permitirá la extensión de las capacidades humanas, especialmente las habilidades mentales. Los seres humanos tendrán la misma capacidad para almacenar información que una computadora. El beneficio de largo alcance para la sociedad será el surgimiento de una nueva era de paz. La solución de la pobreza, la educación y la salud harán al ser humano más feliz y tendrán muy pocos motivos para hacer la guerra.
La utopía pos-humana difiere de todas las otras visiones, desde Platón a Tomas Moro, al basarse en la auto actualización y no en la planificación social. Un pequeño trozo de silicón bajo la piel es todo lo que se necesita para disfrutar de la libertad.
Lo que estas utopías de absoluta libertad ignoran es la dimensión social del ser humano. La socialización producida por los padres, los hermano, los profesores, los compañeros de trabajo y la naturaleza misma. En el modelo computacional del cerebro la experiencia subjetiva es irrelevante. La información remplaza al pensamiento y la conciencia y la rapidez computacional se transforman en la medida del poder mental. Los seres humanos son parte de redes tecnológicas más bien que sociales. Superficies corporales a través de las cuales fluye la información. El cuerpo pos-humano es pura potencialidad, uno que no se corrompe y que se puede conectar a redes de información y placer. El cerebro ha sobrepasado su envoltorio orgánico y este ya no lo limitara más… el cuerpo esta obsoleto.
¿No es esta la proclamación triunfalista del entusiasmo tecnológico que preside la
globalización? ¿La ausencia total de conciencia de los prejuicios culturales enraizados en el estilo de vida de la alta burguesía Euro Americana? Después de todo ¿no es el caso de que gran parte de la población mundial queda fuera de esta
transformación desde el momento en que la simbiosis entre lo humano y tecnológico los
excluye? Cuando se habla de los milagros tecnológicos por venir, de la sensación de dominio que los consumidores tendrán, nunca se mencionan la serie espectacular de desastres de los últimos años…Hiroshima, la carrera armamentista nuclear,
Chernobyl, el derrame de aceite de Exxon, la lluvia acida, el calentamiento global. La utopía tecnológica solo puede sostenerse ignorándolos.
¿Cuál es el criterio para juzgar qué desarrollos tecnológicos constituyen progreso sin el costo de peligros inaceptables? ¿Dejaremos que el mercado lo decida? Según Joel Dinerstein, la síntesis del racionalismo occidental, el desdén cristiano por el
cuerpo animal y la superioridad sobre el Otro configuran una narrativa en la que la fantasía poshumana del “Terminator”, un cyborg con poderes súper humanos, es la continuación del mito del progreso y el rechazo a reconocer los limites del
cuerpo humano y la vida individual. ¿Es posible pensar acerca de las nuevas tecnologías fuera de este marco? ¿Imaginar una relación con ellas que reconozca los límites humanos en lugar de la evasión Faustonesca?
Dadas las fuerzas del mercado y el ansia del consumidor por el auto mejoramiento, las nuevas tecnologías son inevitables. Y no hay nada en la historia humana que indique que ellas, por si mismas, proporcionaran una vida mas profunda y rica que beneficiara a la mayoría de los seres humanos. Las tecnologías no son inherentemente buenas o malas, inevitables o autónomas, progresistas o retrogradas. Son, simplemente, vehículos o instrumentos que usamos. El desastre de la tecnología occidental dentro de la cultura eco global se debe, no a la tecnología como tal, sino, a que el colonialismo, el
capitalismo y la tecnología han servido solo a una pequeña parte de la humanidad sin reconocer que no hay concepto de lo humano sin lo pan humano.
Si las nuevas tecnologías se desarrollan en la forma descrita… ¿Por qué estas producirían una sociedad mejor y no solamente salud, hedonismo y movilidad para la alta burguesía? El mito del progreso tecnológico solo puede mantenerse a través de la constante producción de nuevas mercancías tecnológicas y no de cambios sociales empíricos. La cuestión es… ¿Progreso para qué?¿Tecnología para qué? ¿No será que necesitamosvolver a fusionar los términos “progreso social” yseparar los de “progreso tecnológico” para usarlocomo criterio que nos permita juzgar el lugar que ocupa la humanidad?
* Profesores de Filosofía (Chile-Canadá)
Nieves y Miro Fuenzalida *
Científicos, inventores y cognitivistas anuncian el arribo inminente del sujeto “pos humano” en el que ya no será posible distinguir significativamenteentre el organismo biológico y el circuitoinformático en el que estará sumergido. Si cadaindividuo esta enchufado a una docena de aparatosdigitales ubicados a unos pocos milímetros de la
piel humana tenemos, entonces, que pensar estenuevo escenario como la expansión del yo más quecomo la interacción de computadoras. La simbiosisde la máquina y el individuo trasforma lafragilidad corporal en cyborg, un nuevo ser concapacidades súper humanas. La transformaciónsocial conquistada al nivel del cuerpo individual.
¿No es esta una nueva versión del Occidentepara mantener la universalización de su propia
perspectiva? El desarrollo de las nuevastecnologías (genética, nano tecnologías y robótica)se presenta como inevitable, progresista ybeneficioso. Su retórica, sin embargo, ayuda amantener dos mitos básicos… el del progreso y elde la superioridad Occidental. Si consideramos,dice Joel Dinerstein (“Technology and itsdiscontens: on the verge of the posthuman”, 2006),que el mito funciona como un acto de conservacióny recreación de las narrativas sagradas delpasado… ¿no es la idea del progreso lasecularización de la idea cristiana de la redencióncon una zona temporal sagrada, el futuro, quecontiene todos los sueños utópicos del serhumano? Por primera vez, dice, la edad de oro,ubicada en el pasado, ha sido reemplazada por elfuturo.Dinerteins observa que el progreso tecnológico
es el fin de la cultura y el vocero del futuro y, apesar de que Becker y Bury descontruyeron el mito hace ya casi un siglo, difícilmente podríamosencontrar una narrativa tan profundamente enraizada en la imaginación y el lenguaje popular.
El mito del progreso social surgió en el Siglo de lasLuces de la idea de la perfectibilidad del ser humano a través del uso de la razón que creara un mundo mas justo, mas pacifico y socialmente menos jerárquico al estar basado en el consentimiento de los gobernados. En su lugar, dice Bury, después de dos siglos, la tecnología ha
acelerado los cambios sociales a una velocidad sin precedentes que no trae ningún mejoramiento social. Hemos confundido rapidez con avance. El continuo flujo de tecnologías y artefactos que nos hacen visualizar el futuro como una sucesión de
nuevas maquinas y productos inimaginables con completa indiferencia de si la especie humana deriva o no un beneficio último de ellos.
No hace mucho el agente del progreso se encontraba en la sociedad, en el gobierno, en los
planificadores o en los lideres sociales. Para los entusiastas de las nuevas tecnologías, en cambio, este es el individuo que busca cualidad de vida a
través del constante consumo.
El ideal modernista del individuo poseedor de una mente capaz de auto
control y perfeccionamiento se ha desplazado al cuerpo. El deseo de transformación que la
tecnología hace posible, dice Vivian Sobchack, se ha desprendido de las visiones de racionalidad y progreso social y unido a estados más subjetivos de existencia tecnológica. En otras palabras, las relaciones sociales no mejoraran a través de la
elevación moral o de una distribución más equitativa de los recursos, sino, del auto dominio disponible en las vitrinas comerciales. El progreso social se basaba en la fe en las instituciones políticas, en la planificación central y la participación democrática. Hasta no hace mucho ideales utópicos de transformación social se
orientaban mas al nivel nacional y domestico que a lo personal. El deseo de transformación
tecnológica de los estados subjetivos, vía corporal, que hoy observamos solo surge con la emergencia de la electrónica miniaturizada (walkman, video games, cellphones), las drogas psicotrópicas y el Internet. El 42% de los padres norteamericanos
usarían ingeniería genética para que sus hijos sean más inteligentes. El 43%, para mejorarlos físicamente y mas de un tercio para asegurarse de que posean la orientación sexual adecuada (Harris Poll). La manipulación genética será, probablemente, el medio más importante para trascender las limitaciones del cuerpo humano. Según el biólogo Lee Silver el uso de las técnicas genéticas es inevitable y no será controlada por el
gobierno, ni por los científicos que la crearon, sino, por el mercado global. Kevin Warwick y el artista australiano StelArc representan el lado
robótico de lo pos-humano. StelArc ha usado un tercer brazo electrónico quirúrgicamente
implantado en su estomago y, en sus representaciones, crea arte y ejecuta ecuaciones
matemáticas coordinando sus tres brazos. El profesor K. Warwick, en el 2002, se hizo implantar quirúrgicamente un electrodo en uno de sus brazos que le permitió trasmitir sus pensamientos al Internet y acceder a todos los instrumentos electrónicos de su oficina. “Estar directamente enchufado a la computadora trasciende el simple perímetro del cuerpo humano”. La prueba esta en que exitosamente envió sus “señales cerebrales” a
todo el mundo. El y su mujer Irena se han comunicado a través de la Web en forma casi
telepática por medio de electrodos dispuestos en sus manos. “La primera conexión exitosa de cerebro a cerebro…”, “no tuvimos que decir ninguna cosa uno a otro. Teníamos ahora una
nueva forma de comunicarnos”. Diferentes tipos de implantes permanentes de silicón existen hoy día en cientos de cuerpos humanos (para controlar los tremores del parkinson, ayudar a la audición, al ritmo cardiaco…) En cada caso hay una conexión
directa entre los aparatos electrónicos de silicón y el aparato nervioso del sujeto. La trascendencia del cuerpo orgánico, la redención y el progreso hecho posible gracias a las artes mecánicas.
¿No es mover la maquina dentro del cuerpo el siguiente paso lógico en la evolución tecnológica? Los comerciales invitan a las nuevas generaciones de consumidores a visualizarse como una red movible con iPods y Blackberrys que les permiten
estar conectados 24/7. Brooks imagina el implante de una pantalla en el centro visual del cerebro que pueda conectar la mente directamente al Internet ¿Por qué no podríamos hacer todos estos aparatos externos, internos, en la misma forma que nuestra habilidad para escuchar y ver son parte de nuestra mente? A través de toda la historia las tecnologías
se han orientado hacia fuera, hacia el control del ambiente… hoy empezamos el proceso de dirigir las tecnologías hacia dentro y la nano tecnología, la ciencia de manipular las partículas atómicas, es el camino real. La medicina es su campo de aplicación primario y los investigadores predicen el despacho de pequeños “nanobots” especialmente programados a áreas infectadas para curar el cuerpo sin el uso de operaciones quirúrgicas o
quimioterapia. Ray Kurweil predice que los “nanobots” detendrán la destrucción ambiental
producida por la revolución industrial y proveerán energía barata, limpia y segura. Robert Freitas asegura que la nanomedicina virtualmente eliminara todas las enfermedades comunes del siglo XX y permitirá la extensión de las capacidades humanas, especialmente las habilidades mentales. Los seres humanos tendrán la misma capacidad para almacenar información que una computadora. El beneficio de largo alcance para la sociedad será el surgimiento de una nueva era de paz. La solución de la pobreza, la educación y la salud harán al ser humano más feliz y tendrán muy pocos motivos para hacer la guerra.
La utopía pos-humana difiere de todas las otras visiones, desde Platón a Tomas Moro, al basarse en la auto actualización y no en la planificación social. Un pequeño trozo de silicón bajo la piel es todo lo que se necesita para disfrutar de la libertad.
Lo que estas utopías de absoluta libertad ignoran es la dimensión social del ser humano. La socialización producida por los padres, los hermano, los profesores, los compañeros de trabajo y la naturaleza misma. En el modelo computacional del cerebro la experiencia subjetiva es irrelevante. La información remplaza al pensamiento y la conciencia y la rapidez computacional se transforman en la medida del poder mental. Los seres humanos son parte de redes tecnológicas más bien que sociales. Superficies corporales a través de las cuales fluye la información. El cuerpo pos-humano es pura potencialidad, uno que no se corrompe y que se puede conectar a redes de información y placer. El cerebro ha sobrepasado su envoltorio orgánico y este ya no lo limitara más… el cuerpo esta obsoleto.
¿No es esta la proclamación triunfalista del entusiasmo tecnológico que preside la
globalización? ¿La ausencia total de conciencia de los prejuicios culturales enraizados en el estilo de vida de la alta burguesía Euro Americana? Después de todo ¿no es el caso de que gran parte de la población mundial queda fuera de esta
transformación desde el momento en que la simbiosis entre lo humano y tecnológico los
excluye? Cuando se habla de los milagros tecnológicos por venir, de la sensación de dominio que los consumidores tendrán, nunca se mencionan la serie espectacular de desastres de los últimos años…Hiroshima, la carrera armamentista nuclear,
Chernobyl, el derrame de aceite de Exxon, la lluvia acida, el calentamiento global. La utopía tecnológica solo puede sostenerse ignorándolos.
¿Cuál es el criterio para juzgar qué desarrollos tecnológicos constituyen progreso sin el costo de peligros inaceptables? ¿Dejaremos que el mercado lo decida? Según Joel Dinerstein, la síntesis del racionalismo occidental, el desdén cristiano por el
cuerpo animal y la superioridad sobre el Otro configuran una narrativa en la que la fantasía poshumana del “Terminator”, un cyborg con poderes súper humanos, es la continuación del mito del progreso y el rechazo a reconocer los limites del
cuerpo humano y la vida individual. ¿Es posible pensar acerca de las nuevas tecnologías fuera de este marco? ¿Imaginar una relación con ellas que reconozca los límites humanos en lugar de la evasión Faustonesca?
Dadas las fuerzas del mercado y el ansia del consumidor por el auto mejoramiento, las nuevas tecnologías son inevitables. Y no hay nada en la historia humana que indique que ellas, por si mismas, proporcionaran una vida mas profunda y rica que beneficiara a la mayoría de los seres humanos. Las tecnologías no son inherentemente buenas o malas, inevitables o autónomas, progresistas o retrogradas. Son, simplemente, vehículos o instrumentos que usamos. El desastre de la tecnología occidental dentro de la cultura eco global se debe, no a la tecnología como tal, sino, a que el colonialismo, el
capitalismo y la tecnología han servido solo a una pequeña parte de la humanidad sin reconocer que no hay concepto de lo humano sin lo pan humano.
Si las nuevas tecnologías se desarrollan en la forma descrita… ¿Por qué estas producirían una sociedad mejor y no solamente salud, hedonismo y movilidad para la alta burguesía? El mito del progreso tecnológico solo puede mantenerse a través de la constante producción de nuevas mercancías tecnológicas y no de cambios sociales empíricos. La cuestión es… ¿Progreso para qué?¿Tecnología para qué? ¿No será que necesitamosvolver a fusionar los términos “progreso social” yseparar los de “progreso tecnológico” para usarlocomo criterio que nos permita juzgar el lugar que ocupa la humanidad?
* Profesores de Filosofía (Chile-Canadá)