El 24 de noviembre de 1818, las fragatas Argentina y Chacabuco, comandadas por el capitán Hipólito Hoppolyte Bouchard, toman la ciudad de San Carlos de Monterrey (actual Salinas, USA), aquel californiano paisaje del Zorro y el Sargento García, varias decenas antes de que los yanquis la conquisten a sangre, fuego y dolares y la conviertan en Texas y Nuevo México y esas petrolerísimas y conservadoras.
Bouchard había salido en su fragata Argentina en junio de 1817, con la idea de pegarle una vuelta al mundo, pero no por turismo sino con las instrucciones reservadas de
1º. Todo buque español mercante, corsario o de guerra será considerado como enemigo de este gobierno y por consiguiente podrá hostilizarlo, apresarlo o incendiarlo… 5º. (…) consagrando este servicio como el más importante a la justa causa de la América. [resaltados míos]
Con esa misión salen hacia el este, pasan por sudáfrica, se detienen en Madagascar a pelear con barcos negreros ingleses en nombre de la libertad de vientres de la Asamblea del XIII y otro por la independencia del país (declarada en 1816) que consagra la libertad de todos los seres de la tierra (en la interpretación de Bouchard), aunque quizás un poco porque los ingleses y los franceses son ancestrales enemigos, y Bouchard era francés, aunque más nacionalista argentino que muchos otros reclutas de la recalcitrante Marina de Guerra, como hemos visto en los golpes de estado del siglo XX.
Tan afrancesado era que en este viaje caviló sobre rescatar a Napoleón, apresado en Santa Elena a causa de su imperial caída.
En agosto de 1818 llega a las Islas Sándwich, donde rescata la fragata Santa Rosa (argentina, amotinada en las islas y vendida a piratas) y la convierte en la Chacabuco con la que atacará Monterrey, cuando llegue la mañana del 23 de noviembre en la mañana, peleando desde temprano, liberando patriotas mexicanos, y, sobre todo, derrotando a los godos en bien de la patria grande... finalmente el 29 abandona el sitio hacia el Sur, hacia centroamérica.
Otros barcos serán protagonistas de una gesta heroica esta semana, los de la vuelta de Obligado de 1845 que dificultan la penetración imperialista anglo-francesa en el río de la plata. Un día como hoy, 24 de noviembre, se llaga a la convención de paz conocida como Arana-Southern entre Argentina y Gran Bretaña, reafirmado antes de fin de año por la reina Victoria y el gobierno de Rosas. Pero la paz no será firmada sólo 4 días después de la vuelta de Obligado, este hecho sucedió también 4 años más tarde: sí, en 1849 Su Majestad Británica reconoce que los ríos Paraná y Uruguay son de navegación interior de las provincias del Plata (y de Uruguay, a la que Rosas le niega esta misma libertad). También evacuan la Isla Martín García, futura protagonista de prisión de presidentes, ¡y pensar que todavía quedan tipos que sostienen que la vuelta de Obligado fue una derrota! Es la era del imperialismo, fíjense que en 1852, (también el 24 de noviembre)) llega a Japón una escuadra estadounidense con la intención de expandir su dominio territorial mundial… y compárenlo con Bouchard…
Bue, para ilustrar pusimos una canción de amor, pero es la canción de amor de un río, enamorado de una gaviota. Se llama justamente Gaviota, y la cantaron los Nocheros de Anta.
EL IDOLO