Capítulo 51
Jesús pasa la cuarta prueba de la fraternidad y recibe el cuarto grado: FILANTROPIA.
1. Cuando hubieron pasado ciertos días, el guía condujo a Jesús a la Sala de la Alegría, un salón amoblado con mucha riqueza y repleto de todo lo que el corazón carnal puede desear.
2. Sobre las mesas estaban las viandas más escogidas y los vinos más deliciosos; y doncellas en trajes festivos servían todo con gracia y con alegría.
3. Y allí estaban hombres y mujeres ricamente vestidos, locos de goce, saboreando todas las copas de alegría.
4. Y Jesús por algún tiempo observó en silencio a la multitud feliz, y entonces se le acercó un hombre con apariencias de sabio y te dijo: "Muy feliz es el hombre que, como la abeja, puede recoger la dulzura de cada flor.
5. "Sabio es aquel que busca el placer y que puede encontrarlo en todo lugar.
6. "A lo mejor el espacio de una vida sobre la tierra es corto, al fin del cual se muere y se va, sin saber a dónde.
7. "Si es así, comamos y bebamos y bailemos y cantemos y recojamos todos los goces de la vida, que la muerte viene presto.
8. "Es tonto desperdiciar la vida por otros hombres. Mira como todos mueren, y se acuestan juntos en la tumba, en la que nadie puede saber y nadie puede expresar su gratitud.
9. Pero Jesús no contestó, sino que observó en pensamiento silente a los huéspedes vestidos en oropel en sus movimientos circulares de alegría.
10. Y entonces entre los concurrentes vio a un hombre vestido con ropas burdas, que mostraba en la cara y en las manos las líneas del trabajo y de la necesidad.
11. La multitud frívola encontraba placer en afrentarle, en empujarle contra la pared, y se reía de su desconcierto.
12. Y entró entonces una pobre y débil mujer que mostraba en la cara y en las formas la huella del pecado y de la vergüenza; y sin piedad la escupían, la escarnecían y la arrojaban del salón.
13. Y entró una niña de ademan tímido y de aspecto hambreado y pidió que le dieran un poquito de alimento.
14. Pero fue arrojada, desamparada y sin amor, y la danza alegre prosiguió.
15. Y cuando los buscadores del placer volvieron a urgir a Jesús para que se les uniera en su alegría, el dijo:
16. "¿Cómo puedo buscar placer para mi cuando otros están en necesidad? ¿Cómo podéis pensar que mientras los niños lloran de hambre, mientras aquellos en guaridas de pecado claman por compasión y amor, pueda yo llenarme hasta la saciedad con las cosas buenas de la vida?
17. "Yo os digo que no; todos somos parientes, cada cual es parte del gran corazón humano.
18. "No puedo contemplarme separado de aquel pobre hombre que vosotros de tal manera habéis despreciado y estrellado contra la pared.
19. "Ni de aquella en traje de mujer que vino de las guaridas del vicio pidiendo compasión y amor y quien fue tan brutalmente empujada por vosotros otra vez, a su antro de pecado;
20. "Ni de la niñita que arrojasteis de en medio de vosotros a sufrir el viento frío y yermo de la noche.
21. "Yo os digo, hombres, que lo que vosotros habéis hecho a ellos, que son mi familia, me habéis hecho a mí.
22. "Me habéis insultado en vuestra propia casa; y no puedo quedarme. Me voy a encontrar a esa niña, a esa mujer y a ese hombre, y a ayudarlos hasta que la última gota de mi sangre se
haya agotado.
23. "Llamo placer ayudar a los desvalidos, alimentar a los hambrientos, vestir a los desnudos, curar a los enfermos hablar palabras de alegría a los que carecen de amor, a los descorazonados y a los deprimidos.
24. "Y lo que vosotros llamáis alegría no es sino un fantasma de la noche, llamaradas del fuego de la pasión que dibuja cuadros, en las paredes del tiempo.
25. Y mientras el Logos hablaba, el sacerdote vestido de blanco entró y le dijo: El Consejo te espera.
26. Y otra vez se presentó Jesús ante el tribunal; y otra vez no se dijo ni una sola palabra, y el hierofante colocó en sus manos un rollo de papiro el que estaba escrita la palabra: FILANTROPIA.*
*Tomado del libro "El Evangelio de Acuario de Jesús el Cristo", de Levi H. Dowling.