JUANA AZURDUY
¿Qué lugar ocuparon las mujeres durante la guerra de la independencia?
Lejos de ser pasivas, muchas trabajaron, colaboraron e incluso combatieron en el campo de batalla. La historia de Juana Azurduy es un ejemplo de muchas historias que tuvieron lugar durante la guerra: Mujeres combatientes que ingresaban al ejército y que después de la guerra quedaron en la más absoluta probreza.
Juana Azurduy nació en Chuquisaca (hoy Bolivia) en 1780.Esta ciudad era una de las más importantes del Virreinato: gozaba de la riqueza del cercano Cerro de Potosí y era sede de una prestigiosa universidad en la que habían estudiado muchos de los hombres de Mayo. La madre de Juana era una chola mestiza, y su padre, un rico hacendado.
Juana se crió en el campo, aprendió a hablar quechua con los sirvientes, a cabalgar y, luego, el catecismo y música, como las muchachas de su época.
Se casó con Manuel Padilla, que pertenecía también a una rica familia de hacendados. Manuel había estado en contacto con jóvenes revolucionarios en Chuquisaca y en 1810 se unió al Ejército patriótico. Mientras él estaba en el campo de batalla, Juana, escondida con sus hijos en la montaña para evitar la persecución de los realistas, se preparaba para entrar en combate: practicaba lucha con muñecos de paja, espadas y boleadoras.
El matrimonio Padilla practicó la guerra popular, o la guerra de republiquetas (como se la llamó en el territorio de la actual Bolivia). Se trataba de tropas encabezadas por caudillos que combatían con modalidad de guerrillas contra las fuerzas españolas. Los Padilla encabezaban una tropa de 10.000 soldados que actuaban en combinación con los distintos ejércitos patriotas. Combatieron con valentía y compromiso con la Revolución.
Juana ejercía un rol fundamental al reclutar campesinos e indígenas para la tropa: "hablaba su propio idioma". Llegó a ser una figura mítica a la que comparaban con la Pachamama o con una virgen. Su valentía fue reconocida también por el Ejército patriota: Belgrano le entregó su sable y Juan Martín de Pueyrredón le dio el grado de teniente coronel.
El Alto Perú fue una zona muy difícil durante la guerra de la Independencia y los Padilla lo sufrieron en carne propia.
Perdieron su casa y sus bienes y lo más terrible, a sus cuatro hijos, que murieron de paludismo cuándo estaban escondidos en el monte, huyendo de españoles.
Tiempo después de esta tragedia, Manuel Padilla quedó gravemente herido cuando rescataba a su mujer, prisionera de los españoles, y luego murió.
Después de esta etapa Juana formo parte del ejército de Martín Güemes y llegó a ser una cercana colaboradora. Tras la muerte del caudillo quedó desprotegida y vivió el resto de su vida en una situación muy precaria. Murió sola y fue enterrada en una fosa común. No tuvo en la vida el reconocimiento que la historia le ha brindado.
Hoy, dos pueblos de la zona de Chuquisaca llevan los nombres de Padilla y Azurduy.
Infinidades de organizaciones feministas, de lucha por los derechos humanos, e instituciones y escuelas también eligieron su nombre por todo lo que Juana Azurduy representa.
¿Qué lugar ocuparon las mujeres durante la guerra de la independencia?
Lejos de ser pasivas, muchas trabajaron, colaboraron e incluso combatieron en el campo de batalla. La historia de Juana Azurduy es un ejemplo de muchas historias que tuvieron lugar durante la guerra: Mujeres combatientes que ingresaban al ejército y que después de la guerra quedaron en la más absoluta probreza.
Juana Azurduy nació en Chuquisaca (hoy Bolivia) en 1780.Esta ciudad era una de las más importantes del Virreinato: gozaba de la riqueza del cercano Cerro de Potosí y era sede de una prestigiosa universidad en la que habían estudiado muchos de los hombres de Mayo. La madre de Juana era una chola mestiza, y su padre, un rico hacendado.
Juana se crió en el campo, aprendió a hablar quechua con los sirvientes, a cabalgar y, luego, el catecismo y música, como las muchachas de su época.
Se casó con Manuel Padilla, que pertenecía también a una rica familia de hacendados. Manuel había estado en contacto con jóvenes revolucionarios en Chuquisaca y en 1810 se unió al Ejército patriótico. Mientras él estaba en el campo de batalla, Juana, escondida con sus hijos en la montaña para evitar la persecución de los realistas, se preparaba para entrar en combate: practicaba lucha con muñecos de paja, espadas y boleadoras.
El matrimonio Padilla practicó la guerra popular, o la guerra de republiquetas (como se la llamó en el territorio de la actual Bolivia). Se trataba de tropas encabezadas por caudillos que combatían con modalidad de guerrillas contra las fuerzas españolas. Los Padilla encabezaban una tropa de 10.000 soldados que actuaban en combinación con los distintos ejércitos patriotas. Combatieron con valentía y compromiso con la Revolución.
Juana ejercía un rol fundamental al reclutar campesinos e indígenas para la tropa: "hablaba su propio idioma". Llegó a ser una figura mítica a la que comparaban con la Pachamama o con una virgen. Su valentía fue reconocida también por el Ejército patriota: Belgrano le entregó su sable y Juan Martín de Pueyrredón le dio el grado de teniente coronel.
El Alto Perú fue una zona muy difícil durante la guerra de la Independencia y los Padilla lo sufrieron en carne propia.
Perdieron su casa y sus bienes y lo más terrible, a sus cuatro hijos, que murieron de paludismo cuándo estaban escondidos en el monte, huyendo de españoles.
Tiempo después de esta tragedia, Manuel Padilla quedó gravemente herido cuando rescataba a su mujer, prisionera de los españoles, y luego murió.
Después de esta etapa Juana formo parte del ejército de Martín Güemes y llegó a ser una cercana colaboradora. Tras la muerte del caudillo quedó desprotegida y vivió el resto de su vida en una situación muy precaria. Murió sola y fue enterrada en una fosa común. No tuvo en la vida el reconocimiento que la historia le ha brindado.
Hoy, dos pueblos de la zona de Chuquisaca llevan los nombres de Padilla y Azurduy.
Infinidades de organizaciones feministas, de lucha por los derechos humanos, e instituciones y escuelas también eligieron su nombre por todo lo que Juana Azurduy representa.