El Presidente Juan Domingo Perón, condecora con la máxima distinción del Estado Argentino a Licio Gelli en octubre de 1973.
Por Osvaldo César Gasparini
Un mafioso italo-argentino. Nuestra generación conoce bien quien fue Licio Gelli . La ligazón con la Logia P2, la Masonería, el Banco Ambrosiano, la institución que impulsaba en su quiebra y los misteriosos enjuagues del Vaticano con dinero sucio proveniente de la corrupción política y de la mafia, Suarez Masón, López Rega, y una amistad incomprensible y misteriosa, componían el aparato mafioso y nazista del personaje.
Se dedicaba a hacer negocios “turbios” para rendir beneficios económicos, utilizando incluso principios socialistas, que le permitieron infiltrarse en los países latinoamericanos. El tráfico de armas, de drogas, el blanqueo de divisas y desestabilización de los gobiernos democráticos. Una clara línea anticomunista. Se relacionó con los servicios de inteligencia de Europa y la CIA. A su vez la P2 tenía una filial en Argentina, con un devoto de la masonería: “Emilio Massera”…
En aquel entonces conocía algo de fotografía y me interesaba trabajar en acontecimientos políticos. Con gran sacrificio en cuotas me compre una Nikon FE2 profesional. Mi hermano periodista me pidió que lo ayudara en el caso del juicio a Licio Gelli. En el Palais de Justice de Geneve , en el casco antiguo de la ciudad, en diciembre de 1987 vi al mafioso muy de cerca, lo escuché hablar en italiano, canoso encorvado me hizo acordar a un Papa de estos últimos que hubo en el Vaticano. El viejo apenas se podía mover, no sé si fingía porque al fin vivió más de diez años. Qué diferencia, yo había estado miles de días preso muchos más que este hábil mafioso. Si bien estaba operado del corazón tenía la Gracia de Dios.
El mafioso estaba sentado en el banquillo de los acusados en el Juicio realizado en los Tribunales de Ginebra en diciembre de 1987, por haberse fugado de la cárcel el CAPO de la mafia. Se hacía que estaba enfermo del corazón para desligarse de tantas horas de audiencia judicial. Había un clima de agitación, de emoción viva, humo a cigarros habanos, estaba lleno de periodistas, los cafés repletos de corresponsales que discutían la trama del proceso, se escuchaban varios idiomas, la emoción te conmovía. Era la cúspide de mis sueños, tener una acreditación de fotógrafo asistente que me permitía estar ahí tan cerca de un hecho histórico. Yo sin ser periodista estaba en el medio adecuado. Había empezado a escribir Días de Prisión, era un proyecto a largo plazo de investigación con mi memoria y los compañeros que me mandaban sus informes con sus opiniones y los datos, hechos, nombres, fechas. Ser partícipe de ese juicio, me motivaba a seguir adelante y publicarlo algún día.
Cuando prestó declaración el guardia del Penal que por varias cifras en dólares le abrió todas las rejas en el intento de fuga a Gelli, había muchas expectativas en los medios de difusión internacionales en aquel entonces. El periodista cubría la nota y yo tenía la función de fotógrafo con mi cámara Nikon FE2, para completar un artículo que se publicó en la revista El Periodista conocida en Buenos Aires -fundada en octubre de 1985- dirigida por el prestigioso periodista Rogelio García Lupo.
La idea era que a la salida de los Tribunales, cuando el convicto surgiera por el portón principal, le sacara un par de fotos de frente y lo más cerca posible. Se dio la oportunidad y con la cámara fotográfica en mano, el ex preso político con toda la quimera encima lo enfrentó, el guardia como de costumbre levanta los brazos como para pegarme, pero logro disparar varias fotos al mismo tiempo esquivando la trompada. Después llego el periodista y lo enfrenta al guardia cárcel como para confundir y terminar el incidente. El artículo salió publicado en Buenos Aires.
Fuente

Por Osvaldo César Gasparini
Un mafioso italo-argentino. Nuestra generación conoce bien quien fue Licio Gelli . La ligazón con la Logia P2, la Masonería, el Banco Ambrosiano, la institución que impulsaba en su quiebra y los misteriosos enjuagues del Vaticano con dinero sucio proveniente de la corrupción política y de la mafia, Suarez Masón, López Rega, y una amistad incomprensible y misteriosa, componían el aparato mafioso y nazista del personaje.
Se dedicaba a hacer negocios “turbios” para rendir beneficios económicos, utilizando incluso principios socialistas, que le permitieron infiltrarse en los países latinoamericanos. El tráfico de armas, de drogas, el blanqueo de divisas y desestabilización de los gobiernos democráticos. Una clara línea anticomunista. Se relacionó con los servicios de inteligencia de Europa y la CIA. A su vez la P2 tenía una filial en Argentina, con un devoto de la masonería: “Emilio Massera”…
En aquel entonces conocía algo de fotografía y me interesaba trabajar en acontecimientos políticos. Con gran sacrificio en cuotas me compre una Nikon FE2 profesional. Mi hermano periodista me pidió que lo ayudara en el caso del juicio a Licio Gelli. En el Palais de Justice de Geneve , en el casco antiguo de la ciudad, en diciembre de 1987 vi al mafioso muy de cerca, lo escuché hablar en italiano, canoso encorvado me hizo acordar a un Papa de estos últimos que hubo en el Vaticano. El viejo apenas se podía mover, no sé si fingía porque al fin vivió más de diez años. Qué diferencia, yo había estado miles de días preso muchos más que este hábil mafioso. Si bien estaba operado del corazón tenía la Gracia de Dios.
El mafioso estaba sentado en el banquillo de los acusados en el Juicio realizado en los Tribunales de Ginebra en diciembre de 1987, por haberse fugado de la cárcel el CAPO de la mafia. Se hacía que estaba enfermo del corazón para desligarse de tantas horas de audiencia judicial. Había un clima de agitación, de emoción viva, humo a cigarros habanos, estaba lleno de periodistas, los cafés repletos de corresponsales que discutían la trama del proceso, se escuchaban varios idiomas, la emoción te conmovía. Era la cúspide de mis sueños, tener una acreditación de fotógrafo asistente que me permitía estar ahí tan cerca de un hecho histórico. Yo sin ser periodista estaba en el medio adecuado. Había empezado a escribir Días de Prisión, era un proyecto a largo plazo de investigación con mi memoria y los compañeros que me mandaban sus informes con sus opiniones y los datos, hechos, nombres, fechas. Ser partícipe de ese juicio, me motivaba a seguir adelante y publicarlo algún día.
Cuando prestó declaración el guardia del Penal que por varias cifras en dólares le abrió todas las rejas en el intento de fuga a Gelli, había muchas expectativas en los medios de difusión internacionales en aquel entonces. El periodista cubría la nota y yo tenía la función de fotógrafo con mi cámara Nikon FE2, para completar un artículo que se publicó en la revista El Periodista conocida en Buenos Aires -fundada en octubre de 1985- dirigida por el prestigioso periodista Rogelio García Lupo.
La idea era que a la salida de los Tribunales, cuando el convicto surgiera por el portón principal, le sacara un par de fotos de frente y lo más cerca posible. Se dio la oportunidad y con la cámara fotográfica en mano, el ex preso político con toda la quimera encima lo enfrentó, el guardia como de costumbre levanta los brazos como para pegarme, pero logro disparar varias fotos al mismo tiempo esquivando la trompada. Después llego el periodista y lo enfrenta al guardia cárcel como para confundir y terminar el incidente. El artículo salió publicado en Buenos Aires.
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