Desnudos llegamos al mundo como muestra de lo indefenso que somos, pero más allá de que todos tengamos actitud pacífica o bélica, la desnudez es el símbolo más puro de la raza humana.
Desnudos consumamos grandes placeres, cometemos errores y enseñamos grandiosas verdades. El mundo es omnidireccional, es imposible buscarle un solo sentido a la vida; los tiempos cambian, el pasado muere y enseña para dejar al presente seguir su camino.
Si en el mundo hubiera una pantalla gigante en la que todos pudiéramos ver las injusticias que se viven día a día estoy seguro que la humanidad cambiaría. Las grandes masacres en el mundo solo han traído más miseria.
Lo que hoy sucede en Venezuela ha tenido tanto documental audiovisual que me confunde pensar lo contrario, mi conciencia no puede ver hacía otro lado ni que el chavismo me mate con piedras.
La tragedia venezolana está ampliamente documentada, el socialismo tiene un enorme cráter que está siendo visto y analizado en todo el mundo. Y allí está la esperanza.
Donde hay miseria no hay felicidad. Donde haya represión jamás habrá libertad. Donde no hay desunión suceden cosas terribles, amén de que lo estamos viviendo y presenciando.
Un solo hombre no puede contra un ejército, pero cuando un ejército ataca sin piedad a un hombre, se produce un efecto majestuoso en la conciencia de nuestras sociedades.
Ese valiente dejó plasmada la esencia de todo ese sufrimiento que millones de personas estamos padeciendo en Venezuela. Recordemos que este país necesita de todos, y que si un solo hombre puede enfrentarse a un gigante sabiendo que perderá, su honor y dignidad debería ser nuestro combustible de lucha.
De manera que, ya tenemos claro que las fuerzas armadas nacionales están en contra de su propio pueblo. ¿Se supone que es allí donde están nuestras esperanzas de vencer a un tirano? ¡NO!
Mientras tú ves al pueblo desnudo, pálido, flaco y desnutrido, te das cuenta que tú vecino el policía o militar está bastante panzón, gordito y alentado, viviendo su época más gloriosa.
Las fuerzas armadas tienen su propia escuela, universidad, oficinas, hoteles, centros comerciales, bancos y su canasta alimentaria bien surtida.
La esperanza está en cada uno de nosotros. Hay millones de venezolanos que no se sienten valientes pero lo son. Nos estamos sumando día a día. Estamos despertando y aunque la bestia ruge desde su cueva, no sale.
Está llegando el día, mil gracias a este gran hombre que dio todo sin tener nada.
Si tú me lo preguntas, esa fotografía merece un Pulitzer.
Ronnald Rojas
Desnudos consumamos grandes placeres, cometemos errores y enseñamos grandiosas verdades. El mundo es omnidireccional, es imposible buscarle un solo sentido a la vida; los tiempos cambian, el pasado muere y enseña para dejar al presente seguir su camino.
Si en el mundo hubiera una pantalla gigante en la que todos pudiéramos ver las injusticias que se viven día a día estoy seguro que la humanidad cambiaría. Las grandes masacres en el mundo solo han traído más miseria.
Lo que hoy sucede en Venezuela ha tenido tanto documental audiovisual que me confunde pensar lo contrario, mi conciencia no puede ver hacía otro lado ni que el chavismo me mate con piedras.
La tragedia venezolana está ampliamente documentada, el socialismo tiene un enorme cráter que está siendo visto y analizado en todo el mundo. Y allí está la esperanza.
Donde hay miseria no hay felicidad. Donde haya represión jamás habrá libertad. Donde no hay desunión suceden cosas terribles, amén de que lo estamos viviendo y presenciando.
Un solo hombre no puede contra un ejército, pero cuando un ejército ataca sin piedad a un hombre, se produce un efecto majestuoso en la conciencia de nuestras sociedades.
Ese valiente dejó plasmada la esencia de todo ese sufrimiento que millones de personas estamos padeciendo en Venezuela. Recordemos que este país necesita de todos, y que si un solo hombre puede enfrentarse a un gigante sabiendo que perderá, su honor y dignidad debería ser nuestro combustible de lucha.
De manera que, ya tenemos claro que las fuerzas armadas nacionales están en contra de su propio pueblo. ¿Se supone que es allí donde están nuestras esperanzas de vencer a un tirano? ¡NO!
Mientras tú ves al pueblo desnudo, pálido, flaco y desnutrido, te das cuenta que tú vecino el policía o militar está bastante panzón, gordito y alentado, viviendo su época más gloriosa.
Las fuerzas armadas tienen su propia escuela, universidad, oficinas, hoteles, centros comerciales, bancos y su canasta alimentaria bien surtida.
La esperanza está en cada uno de nosotros. Hay millones de venezolanos que no se sienten valientes pero lo son. Nos estamos sumando día a día. Estamos despertando y aunque la bestia ruge desde su cueva, no sale.
Está llegando el día, mil gracias a este gran hombre que dio todo sin tener nada.
Si tú me lo preguntas, esa fotografía merece un Pulitzer.
Ronnald Rojas