El VORTEX o vortice de extinción es el conjunto de procesos por los que pasa una población hasta que finalmente se extingue.
Las poblaciones se encuentran constantemente sometidas a factores estocásticos que afectan su densidad y ocurren al azar:
1- Estocasticidad demográfica: Es la variación de la composición de la población al azar, cómo por ejemplo, el número de machos frente al número de hembras, o la cantidad de muertes prematuras.
3- Estocasticidad ambiental: La variación de condiciones ambientales que pueden afectar al número de individuos en un área determinada, como el exceso de días fríos o cálidos, escasez de lluvia, etc.
2- Estocasticidad genética: Se trata de la variación genética debido a fenómenos como la depresión por endogamia, cuello de botella, deriva génica, etc. También se da por el bajo número de individuos fundadores. Estos fenómenos reducen la variación genética y aumenta el número de alelos deletereos.
Estos factores estocasticos a veces pueden inducir una población al vortice de extinción. En poblaciones no muy grandes estos factores y las catastrofes naturales que se dan al azar hacen que las poblaciones se reduzcan, quedando isoladas y fragmentadas.
Además el impacto del ser humano incrementa este efecto pues causa pérdida de habitat, contaminación, sobre explotación e introducción de especies invasoras.
Al haberse reducido el tamaño de las poblaciones la perdida de variabilidad genética se hace muy grande lo que reduce la posibilidad de adaptación, de supervivencia y repreducción frente a las variaciones estocásticas mencionadas anteriormente. Y así es como el vórtice vuelve a repetirse.
Las poblaciones se encuentran constantemente sometidas a factores estocásticos que afectan su densidad y ocurren al azar:
1- Estocasticidad demográfica: Es la variación de la composición de la población al azar, cómo por ejemplo, el número de machos frente al número de hembras, o la cantidad de muertes prematuras.
3- Estocasticidad ambiental: La variación de condiciones ambientales que pueden afectar al número de individuos en un área determinada, como el exceso de días fríos o cálidos, escasez de lluvia, etc.
2- Estocasticidad genética: Se trata de la variación genética debido a fenómenos como la depresión por endogamia, cuello de botella, deriva génica, etc. También se da por el bajo número de individuos fundadores. Estos fenómenos reducen la variación genética y aumenta el número de alelos deletereos.
Estos factores estocasticos a veces pueden inducir una población al vortice de extinción. En poblaciones no muy grandes estos factores y las catastrofes naturales que se dan al azar hacen que las poblaciones se reduzcan, quedando isoladas y fragmentadas.
Además el impacto del ser humano incrementa este efecto pues causa pérdida de habitat, contaminación, sobre explotación e introducción de especies invasoras.
Al haberse reducido el tamaño de las poblaciones la perdida de variabilidad genética se hace muy grande lo que reduce la posibilidad de adaptación, de supervivencia y repreducción frente a las variaciones estocásticas mencionadas anteriormente. Y así es como el vórtice vuelve a repetirse.