¡Bienvenidos una vez más a otro de mis post!
Espero que les guste y tengan un lectura agradable.
Antes de comenzar a hablar del texto en sí, creo necesario hacer una breve reseña sobre quien fue Hesiodo y porque la Teogonía es uno de los texto más ricos y hermosos para quienes estudiamos la mitología griega.
Hesiodo es la primera figura, en la literatura universal, que se nos aparece como una persona real y física, tenemos datos certeros de que existió y a través de sus obras podemos conocer mucho acerca de él.
Si hablamos de fechas, podemos situar su vida y obra alrededor del 700 A.C, anterior a Arquíloco pero posterior a Homero.
En lo personal tengo un amor muy profundo por este personaje, dado que creo en lo que a mi parecer es el catalogo de dioses mejor constituido en la literatura universal: La Teogonía.
Para quienes quizás no estén dentro del área de estudio, esta obra puede parecer aburrida, repetitiva e incluso carente de sentido alguno, sin embargo esconde una belleza única, y es esa misma belleza la que quiero mostrarles hoy. Así que sin más preámbulos, me sumerjo de lleno en el tema que nos incumbe.
Al leer la Teogonía de Hesiodo casi no encontramos más que genealogías de los dioses, es entonces cuando cabe preguntarnos: ''¿Qué significan para nosotros estos nombres?''. Al buscar el real de los mismos es cuando comprendemos la fuerza poética de la teogonía, es una divinización del mundo que nos rodea, la personificación de los fenómenos y actividades que implican el éxito y el fracaso, la alegría y el dolor, yendo más profundo, la vida humana.
En la teogonía se utiliza el nombre para convertir en entidades eternas todas las circunstancias pasajeras de esa vida. El objetivo de Hesiodo no es sólo exponer su interpretación de esas realidades humanas, sino explicar la clave religiosa de esa armonía. ¿Cómo logra el poeta esto último? Utilizando la clave del orden cósmico que radica en el triunfo total del bien sobre el mal.
De esta forma podemos concluir entonces que el mito de las sucesiones implica un proceso progresivo desde el caos hasta el orden perfecto. Estamos ante el primer poema griego que busca una explicación divina al orden del mundo y que basa dicha explicación en el triunfo del bien sobre el mal.
Puede parecer algo caotica la forma en que se presenta a los dioses, dado que a simple vista no parece tener un orden lógico, sin embargo un análisismás profundo devela un orden por demás de interesante.
Hesiodo muestra a Zeus en su función de soberano, aparece como portador de la égida; Hera como esposa de Zeus; Posidon como dios de un elemento estéril: el mar; y así sucesivamente: el derecho precede al amor, éste a la belleza, etc. Para culminar con personificaciones naturales como la Aurora, el Sol y la Noche.
Al hablar de las musas nos volvemos a encontrar con un catalogo, en este punto queda claro que el propio acto de creación esta implicado cada vez que Hesiodo hace una pausa para realizar un catalogo.
Los nueve nombres brindados esta vez tienen un significado profundo: Clio (la que da fama); Euterpe (la muy encantadora), Talía (la festiva), Melpómene (la que canta), Terpsícore (la que ama el baile), Erato (la deliciosa), Polimnia (la de variados himnos), Urania (la celestial) y Calíope (la de bella voz).
Por hoy voy a dejar hasta acá el análisis, dado que la obra es por demás de interesante y no me gustaría perder la esencia de la misma por querer hacer todo en forma resumida.
Espero que les haya gustado y a más tardar la semana próxima tendrán la segunda parte.