Uno de los debates que giran en torno a la Luna y a sus secretos y misterios es el relativo a la hipotética existencia de agua en ella en algún tiempo muy lejano. Las preguntas en torno a esta cuestión conforman un listado interminable que, lejos de haber encontrado respuestas, encuentra cada vez más y más preguntas.
Se cree que la Luna pudo haber tenido agua alguna vez en sus polos, un agua que pudo haber provenido de cometas o asteroides que impactaron en su superficie. Sin embargo un análisis de unos especímenes de piedras lunares ha traído consigo nuevas ideas.
Aparentemente estos restos de piedras colectadas en las expediciones a la Luna exhiben una composición bioquímica que da cuenta de un posible almacenaje de agua en algún momento de su existencia, la cual dejó rastros en las mismas que hacen suponer que ascendió de ellas hasta llegar a la superficie del satélite.
Los geólogos del Instituto Carnegie (institución que llevó a cabo el estudio) han asumido que este episodio pudo haber tenido lugar hace unos 4.500 millones de años, en los cuales el agua debió haber alcanzado en cierta proporción la superficie Lunar.
Claro, hoy no existe agua en la superficie lunar porque si alguna vez estuvo presente las altas temperaturas de la Luna (que pueden alcanzar los 100 grados Celsius) han hecho que se evapore, y todo lo que pueda creerse sobre la posible existencia de la misma tiene una carga más especulativa que empírica.