Bueno, estaba buscando información sobre Foucault, y me topé con la novedad -novedad para mí- de la existencia de un "diccionario" que tiene como objetivo hacer entender (mejor) a este filósofo. Nunca leí este diccionario, pero al menos al tener la data la comparto acá. Quizá a alguien le sirva. Honestamente, no soy una especialista en Michel Foucault; debí leerlo obligadamente más en "Pedagogía" y en "Seminario de Investigación", que en materias como "Sociología" o "Filosofía" (creo que eso muestra un poco la intención política que se buscaba desde el seno de mi carrera, pero ese es otro tema). En las materias más habituales, es lógico leerlo para tratar temas sobre la construcción del conocimiento ("la arqueología" empleada en la construcción del conocimiento), los comportamientos sociales (en virtud de la situación de "sujetos" ), la exclusión social (siempre se habla de la locura desde la mirada de este filósofo), etcétera. Pero en mi caso -y en el de mis colegas- me lo dieron para centrarme en las relaciones de poder; en el ejecicio del poder, y por sobre todo: para pensar a la educación como "dispositivo" del estado y todo lo que eso conlleva en las relaciones internas y más pequeñas; "capilares"... largo de hablar. No importa: la cuestión era justificar por qué llegué acá y de esta forma, hacer que este post tenga su razón de ser y de compartir, y que no se lea como un mero copy-paste, más allá de que esa tarea se hace necesaria para poder agregar argumentos... Espero les guste. A mí me encantó hacer el post; enterarme sobre la existencia del diccionario, re-leer sobre el autor y encontrar imágenes hechas con ojos y manos de artistas. Ahí va... Dícese de Foucault Un diccionario sobre los principales términos y conceptos en la obra de Michel Foucault publicado en 2004 se presenta ahora en una edición ampliada y revisada. Se trata de una múltiple entrada a una de las obras más heterodoxas y literarias de la historia de la filosofía. Por Mariano Dorr La primera versión de este diccionario se tituló El vocabulario de Michel Foucault (Universidad Nacional de Quilmes, 2004); la aparición de cinco de los cursos dictados por Foucault en el College de France, y de otros textos breves, fue la excusa para corregir erratas, ampliar artículos, reformular e incluso agregar nuevas entradas. Edgardo Castro (doctor en Filosofía por la Universidad de Friburgo, Suiza, investigador del Conicet y uno de los principales traductores al castellano de la obra de Giorgio Agamben) comenta en el prefacio, con humor, que el filólogo renacentista Joseph Justus Scaliger concibió la idea de que los grandes criminales no deberían ser condenados a muerte ni a trabajos forzados, sino a compilar diccionarios: “En nuestro caso, ha sido una condena extremadamente placentera”, remata Castro. Siempre quise hacer ésto Castigo y placer son dos de las posibles entradas a este Diccionario Foucault que, en sintonía con su objeto, no se agota en la lectura de sus más de trescientos artículos; además de la explicación y dilucidación del lugar que ocupan algunos autores, términos y conceptos clave (separando con precisión sus usos y contextos), se indica –al final de cada entrada– dónde aparece el vocablo en los escritos de Foucault, facilitando así todavía más el acceso temático a su obra. A su vez, la lectura de un artículo implica –en la mayoría de los casos– la apertura de uno o varios caminos a seguir (en otras entradas) con el objetivo de ampliar una noción en el cruce con otros términos. En este sentido, un mismo tópico foucaultiano puede rastrearse o descubrirse desde distintas perspectivas temáticas. Por ejemplo, aquellos que pretendan conocer qué entiende Foucault por psiquiatría, psicología o psicoanálisis y cuáles son sus críticas al respecto podrán continuar su indagación en términos como hombre, disciplina, Freud, Lacan, Deleuze, poder o locura (cuya entrada, vale la pena mencionarlo, consta de veintidós páginas y –desbordando los límites de un mero artículo explicativo– ofrece una verdadera guía de lectura de la Historia de la locura en la época clásica). Si abordamos el diccionario desde un punto de vista queer veremos que, en el período del que se ocupa la Historia de la locura, la homosexualidad es el amor de la sinrazón: “Los homosexuales, en consecuencia, son internados junto con los que padecen enfermedades venéreas, los desenfrenados, los pródigos”. Aparece más tarde como una de las figuras de la sexualidad, especie de androginia interior o “hermafroditismo del alma”. Pero no es en homosexualidad ni en hermafroditismo donde debería buscarse el aporte más significativo de Foucault en este ámbito sino en sexualidad. Allí se tematiza “la sexualidad como problema político”; no es posible explicar qué es la sexualidad –para Foucault– sin hacer un rodeo por su concepción del poder: “No hay que describir la sexualidad como una fuerza monstruosa e indócil, sino como un punto de pasaje particularmente denso en las relaciones de poder entre hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, padres e hijos, educadores y alumnos, administradores y población”, explica Castro. “Nunca me ocupé de filosofía”, dijo Foucault alguna vez. La filosofía, entendida como aquella disciplina cuya tarea consistiría en tratar de decir una verdad que pueda valer universalmente, ya no es viable. La filosofía –para Foucault– es ante todo una “política de la verdad”; que un enunciado llegue a valer como verdad depende menos del enunciado mismo que de las relaciones de poder inherentes al juego de la verdad. En lugar de hacer una historia de las ideas (sobre la verdad), se trata de llevar a cabo una historia de la verdad indagando en las condiciones (históricas) de aparición de algo así como una “verdad”. Esto implica todo un problema metodológico: “Cómo pensar la historia de la verdad sin apoyarse en la verdad”. Este es quizás el motivo que llevó a Foucault a señalar que, en definitiva, nunca escribió sino ficciones: “Yo practico una especie de ficción histórica”. Historiadores, criminólogos, psicoanalistas, teóricos de la literatura, sociólogos, antropólogos, filósofos, o simplemente lectores inquietos, tienen en este diccionario una puerta abierta a la difícil pero siempre atractiva prosa de Michel Foucault. ¿No sabés quién era Michel Foucault? Acá un poco de información: Foucault básico (Poitiers 1926 - París 1984) Cuando le preguntaban por la filosofía, decía que se trataba de "la política de la verdad". Michel Foucault se crió en una familia de médicos, fue alumno de pensadores como Louis Althusser, un lector obsesivo de Nietzsche y un filósofo que se ubicó a sí mismo en la estela de Kant. Para la historia crítica del pensamiento que cruza toda su obra, le abrió la puerta a disciplinas como la arqueología, la historia y la medicina, e indagó en las representaciones fluctuantes de cuestiones como la locura, la prisión, el poder o el sexo. Se doctoró con una Historia de la locura en la época clásica y se consagró con Las palabras y las cosas (1966). A partir de los 70, dictó en el Collège de France los célebres cursos en los que iba volcando sus investigaciones. ¿No tenés ganas de leer mucho? Ok, te dejo un videito de Canal Encuentro link: http://www.youtube.com/watch?v=0zv-0vldj7A&feature=player_embedded ¿Tenés ganas de leer? Dale, leamos algo... Foucault, Michel (1926-1984), filósofo francés que intentó mostrar que las ideas básicas que la gente considera verdades permanentes sobre la naturaleza humana y la sociedad cambian a lo largo de la historia. Sus estudios pusieron en tela de juicio la influencia del filósofo político alemán Karl Marx y del psicoanalista austríaco Sigmund Freud. Foucault aportó nuevos conceptos que desafiaron las convicciones de la gente sobre la cárcel, la policía, la seguridad, el cuidado de los enfermos mentales, loshos de los homosexuales y el bienestar. Nacido en Poitiers, Foucault estudió filosofía occidental y psicología en la École Normale Supérieure de París. Durante la década de 1960, encabezó los departamentos de filosofía de las Universidades de Clermont-Ferrand y Vincennes (conocida de forma oficial como Centro Universitario Experimental de Vincennes). En 1970 fue elegido para el puesto académico más prestigioso en Francia, en el Collège de France, con el título de profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento. Durante las décadas de 1970 y 1980, su reputación internacional creció gracias a las numerosas conferencias y cursos que impartió por todo el mundo. Las principales influencias en el pensamiento de Foucault fueron los filósofos alemanes Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger. Nietzsche mantenía que la conducta humana está motivada por una voluntad de poder y que los valores tradicionales habían perdido su antiguo dominio opresivo sobre la sociedad. Heidegger criticó lo que llamó "nuestro actual entendimiento de ser tecnológico". El pensamiento de Foucault exploró los modelos cambiantes de poder dentro de la sociedad y cómo el poder se relaciona con la persona. Investigó las reglas cambiantes que gobiernan las afirmaciones que pueden ser tomadas de forma seria como verdaderas o falsas en distintos momentos de la historia. Estudió también cómo las prácticas diarias permiten a la gente definir sus identidades y sistematizar el conocimiento; los hechos pueden ser entendidos como productos de la naturaleza, del esfuerzo humano o de Dios. Foucault afirmaba que la concepción de las cosas tiene sus ventajas y sus peligros. El pensamiento de Foucault se desarrolló en tres etapas. La primera, en Locura y civilización (1960), que escribió mientras era lector en la Universidad de Uppsala, en Suecia, reflejó cómo en el mundo occidental la locura —que alguna vez se pensó infundida por inspiración divina— llegó a ser considerada como enfermedad mental. En esta obra intentó exponer la fuerza creativa de la locura que había sido reprimida tradicionalmente por las sociedades occidentales. En su segunda etapa escribió Las palabras y las cosas (1966), una de sus obras más importantes. La última etapa de Foucault empezó con la publicación de Vigilar y castigar, en 1975. Se preguntaba en este ensayo si el encarcelamiento es un castigo más humano que la tortura, pero se ocupa más de la forma en que la sociedad ordena y controla a los individuos adiestrando sus cuerpos; por ejemplo, un entrenamiento básico puede disciplinar y preparar a una persona para ser un soldado. Los últimos tres libros de Foucault —Historia de la sexualidad, Volumen I: Introducción (1976), El uso del placer (1984) y La preocupación de sí mismo (1984)— son parte de una truncada historia de la sexualidad. En estos libros, Foucault rastrea las etapas por las que la gente ha llegado a comprenderse a sí misma en las sociedades occidentales como seres sexuales, y relaciona el concepto sexual que cada uno tiene de sí mismo con la vida moral y ética del individuo. En todos los libros de este último periodo, Foucault intenta mostrar que la sociedad occidental ha desarrollado un nuevo tipo de poder, al que llamó bio-poder, es decir, un nuevo sistema de control que los conceptos tradicionales de autoridad son incapaces de entender y criticar. En vez de ser represivo, este nuevo poder realza la vida. Foucault anima a la gente a resistir ante el Estado del bienestar desarrollando una ética individual en la que cada uno lleve su vida de tal forma que los demás puedan respetarla y admirarla. Algunas imágenes con retoques artísticos: Siento que regresé a la universidad por un rato. Qué lindas épocas...
"Diccionario Foucault", de Edgardo Castro
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